Algo tienen que tener estos seis madrileños de la Metrópolis para que a servidor le hayan atraído tanto, y es que si los mismísimos ‘Theater -evidente influencia de ellos tanto en el nombre como en el sonido- últimamente me dicen más bien poco (menudo ladrillazo el “Six Degrees…”), estos madriles me han devuelto un tanto la fe en el metal progresivo, estilo siempre muchísimo más ameno si se tiene como elemento primordial la melodía, algo que esta gente parece haber heredado directamente de aquellos “Images And Words” y “Awake” de Dios.
Tras una hora de camino hasta la localidad de Orihuela un tanto mosqueante (pitos y luces varias, tanto que nos tuvimos que llegar a parar a ver si arrastrábamos a alguien en el guardabarros), llegamos a la misma aproximadamente a las 21:15 h., con un margen más que discreto hasta la hora del concierto (las 22:00 h.). Lo cierto es que una vez dentro de la sala pudimos comprobar que el concierto se haría esperar más de lo planeado (algo que nos es ya familiar a los que tenemos una mini-sala en nuestro pueblo), así que más tranquilamente decidimos abandonarla e ir a tomar algún tentenpié… (…de comer, leñe!).
Tras varias vueltas a la manzana finalmente divisamos un sitio aparentemente acogedor, de nombre “El Rancho Alegre”, así que Aguskill y servidor nos dispusimos a hacer base para lo que pudiera venir después. Una vez en el interior comprobamos que el nombre de gratuíto poco: un mexicano en toda regla, pero no de esos de ‘comida mejicana’, sino de ‘comida para mejicanos’, ya me entendéis… Con una cara de Quentin Tarantino y Harvey Keitel que no podíamos con ella y tras explicarle al camerero de turno que ‘longaniza’ en español no es un insulto, Aguskilo y servidor se encasquetaron sendos bocadillos y una tortilla hispano-mexicana para rebajar que ni Florentino Fernández. Tras agradecer el buen servicio y comprobar que no saldría Salma Hayek decidimos partir de nuevo hacia “La Cueva”, a ver si se nos iba a pasar el evento.
Una vez dentro y tras comprobar que la gente seguía cenando tranquilamente en sus hogares decidimos apretarnos de postre algún que otro cubalibre, por eso de que se hace mejor la digestión. Mientras ojeábamos alguna que otra revista del monopolio esparcida por la barra iba llegando la gente con cuenta gotas… tanto que era la misma de los grupos. En fin, habrá que gritar el doble. Tras contrastar un par de veces la acreditación tanto con el personal de la sala como con el mánager de “Diamantes En Bruto” (gracias a ambos) y ojear las revistas de turno (¿se puede reseñar la actuación de cinco grupos en un festival en una misma línea? Según la HR sí…), por fin vimos una cara conocida: Marcial, vocalista de Metropolis VI y colega de la casa (gracias por todo, tío). Tras una charla amigable en la que debatimos temas de tanta vigencia y relevancia como Amset y de encargarle un par de CDs más para la mochila, el bueno de Marcial tuvo que dejarnos, ya que ellos eran los encargados de abrir la velada.
Extremoduro, AC/DC, Twisted Sister, Led Zeppelin, Bad Company, Buckcherry y Audioslave entre otros nos acompañaban mientras se hacían los ajustes pertinentes en escena, y entre tanto que el escasísimo público que consiguió encontrar la sala hacía suya una parcela de ésta. Finalmente, y como si de sardinas en una lata de escabeche se tratara, Marcial (voz), Manolo (guitarra), Dani (guitarra), Jorge (teclas), Dani (bajo) y Echedey (batería) comienzan con “Destino”, tal y como arranca su disco debut, “Saltos En El Tiempo”. Y tal y como empezó ésta nos dimos cuenta que el sonido iba a ser el mismo que si los hubiéramos ido a ver a su local de ensayo, algo frecuente en este tipo de salas carentes de los medios mínimamente exigibles.
La marchosa “Vértigo” fue la siguiente en caer, tal y como sucedía y así nos contaban no hace mucho Wicker y Javibacky (el set-list fue el mismo que en Salamanca y Castellón, respectivamente), durante la cual el propio Marcial tuvo que ejercer de técnico de sonido, ajustando los amplis encima del escenario (que no salga de aquí). “Hay algo” la sudamos y bien, y no precisamente por el movimiento (claro, que en la palestra también estaban pasando lo suyo, je je). Esos punteos dream theaterianos de antaño en “Quisiera volver” me pusieron el vello del brazo como la muñequera de Kerry King, y cuando Marcial suelta eso de “dónde está la razón, no pude imaginarme… culpable de un error, no quiero preguntarme” en “Reflejos” las escarpias son más que notables.
Llega el turno de las demostraciones técnicas, primero con la instrumental “El último tren”, que Marcial presenta al respetable antes de irse a repostar a la barra, y después con un solo de batería por parte de Echedey Molina, que demuestra maneras muy por encima de la media pero que eclipsa sobremanera el deficiente sonido de la sala (eso mismo con una buena mesa detrás habría sido de ‘badajo out’ directo).
Tras la hidratación correspondiente, Marcial vuelve a aparecer en escena para de nuevo atacar todos juntos “Por qué no?”, una de mis favoritas. Seguidamente solo de guitarra de Manolo, adaptación del “Is This Love” de mr. Coverdale como el que no quiere la cosa –con dedicatoria a la web, llamadas de teléfono varias y pelos como escarpias incluidas-, y de nuevo solo de guitarra, esta vez a cargo de Dani. Chapeau.
Faltan algo más de “Tres minutos” para el final del concierto, pero tampoco muchos más. “Sarajevo”, el tema nuevo en plan “Metropolis (The Miracle And The Sleeper)” con catarsis incluida suena muy elaborado y contundente, a ver qué tal en estudio. No falta tampoco aquel “Junto a ti” del lejano “Sálvese Quien Pueda” de Pánzer, versioneado también por los Saratoga de la era Fortu, y si bien pasado por el filtro ‘Metropolis’ pierde un tanto la frescura original, se agradece enormemente la revisión y esos estribillos ochenteros que tanto solían enervar. Con “Mi lugar” parece que la cosa llega a su fin, pero sorprendentemente la (escasa) gente, vista la entrega del grupo y su buen hacer, en un ataque de histeria colectiva empieza a corear eso de “otraaa, otraaa”, no sé si por quedar bien o porque realmente querían más. El caso es que Marcial se mira al reloj dubitativo, y ya puestos se marcan como bis final “Saltos en el tiempo”, para deleite del personal.
Otro gran concierto (pese al pobre sonido del que disfrutaron) de esta veterana banda del barrio de Begoña (que no os engañe eso del primer álbum), que de seguir por este camino y si la cosa no se tuerce tienen todas las papeletas para convertirse a corto plazo en una de nuestras mejores bandas nacionales. Ésta sí, como diría el cenutrio de Chimo Bayo.
Texto y fotos: Bubba
Hacer la crónica de un grupo al que no conoces es algo difícil, aún así intentaré sintetizar lo que fue la descarga de los de Elda.
Lándevir es un grupo muy joven, con tan sólo un disco en el mercado que les ha dado cierta fama; practican una música muy influenciada por Mägo de Oz y Ñu, y la verdad es que en directo no suenan nada mal, es un grupo que junto con los instrumentos clásicos del Heavy Metal mezclan el violín y la flauta. Ciertamente las canciones instrumentales que interpretaron parecían sacadas de la factoría Mägo de Oz, sobre todo una de las pocas que dijeron el título, “Canción de victoria”.
Una de las cosas que más destacaría del grupo es la voz, ya que no es una voz aguda, sino que es una voz algo más personal; la verdad es que el equipo de sonido que utilizaron no ayudaba mucho a distinguir la voz, pero me gustó que no fuese aguda. A destacar también la versión a su manera del “Eye Of The Tiger” de Survivor (la de Rocky, vamos). Una de las canciones que más me gustaron fue “El único”, aunque de temática cansina (otra más del señor de los anillos); también cabe mencionar una de las primeras en tocar, llamada “Caballeros de paz”. El concierto lo finalizaron con otro tema instrumental donde por supuesto apareció de nuevo la influencia “Oz”.
Siento hacer una crónica tan escueta, pero el total desconocimiento del grupo junto con que su cantante apenas decía los títulos de las canciones, hace que no tenga más datos (por lo menos fiables). Supongo que presentaron en directo totalmente su CD, para el siguiente iré más preparado.
Por cierto, antes del concierto José (el batería) me regaló un CD para comentarlo por la página, así que dentro de poco tendréis más información de ellos.
Texto y fotos: Agustín Galiana «Aguskill»


