BONDED BY METAL FESTIVAL – Sábado 25 de octubre de 2003, sala Divino Aqualung (Madrid)

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Esto de organizar festivales en plan cacería (por lo de matar varios pájaros de un tiro, digo) está bien, pero estaría mejor que aseguraran las piezas antes de cargar la escopeta. Al menos esta vez íbamos de sobreaviso (los de Xtreem Music nos hicieron llegar la misiva con los dichosos cambios de última hora), porque eso de llegar a ver qué hay está bastante mal (Serie Z, sin ir más lejos).

Llegar llegamos a las 18 h. más o menos, pese a que sabíamos perfectamente que a las 15 h. abrían puertas y que a las 16 h. empezaba el cotarro. Y gracias a esa precaución, porque eso es lo que fue, pudimos llegar ligeramente avituallados y repuestos de nuestro viaje (Benidorm, para más señas), porque fue entrar y ya no poder salir (7 horas de festival a piñón), un punto negativo para la organización.

Lo cierto es que me fastidió perderme a los jerezanos Anvil of Doom, practicantes de un death melódico new school (Children Of Bodom, In Flames, Soilwork y compañía), y sobre todo a los burgaleses MistweaverR, que pese a no haberlos escuchado aún, esas influencias declaradas por su sello (Amorphis, Thyrfing) prometían mucho. Al final no pudo ser, pero era o eso o perderse el final de la traca, y ya se sabe… los petardos del final siempre son los más gordos.

Tras depositar las chupas en taquilla a cambio de sendos euros la unidad (¿intentando sufragar pérdidas por el resto de Europa con el abrigo cañí, tal vez?), entramos raudos y veloces a comprobar que efectivamente los que metían aquel escándalo que traspasaba las puertas de Aqualung eran los holandeses OCCULT.

Mientras servidor chequeaba visualmente la sala (qué queréis, era mi primera visita al antro en cuestión) y una más que generosa acogida (al final lleno holgado, que permitía acomodarse a gusto del consumidor), los holandeses arremetían con un sonido más que decente su death metal melódico pero fuertemente enraizado en lo clásico, es decir, poco que ver con lo que ahora mismo desprende la etiqueta. Aunque excesivamente parcos en movimientos, sonaron muy compactos y definidos, y eso en estilos como los que nos ocupan ya es mucho. Reconozco que iba pez de su discografía, pero prometo solventarlo en breve en la medida de lo posible. Aprobado alto, y la cosa que se empezaba a caldear…

…hasta que me cayó el jarro de agua fresquita: God Dethroned out, que siga la crazy… Si no había habido ya cambios de por sí desde que se imprimió el primer cartel publicitario (Behemoth, Naglfar, Agent Steel, Callenish Circle, Carnal Forge… ¿sigo?), no podía faltar uno in situ. Con las ganas que tenía yo de ver ese black/death slayerizado… En fin, Serafín…

Pues nada, para paliarlo de alguna manera decidimos caer en picado hacia la zona de merchandising, bien provista de camisetas de todo tipo (y grupo) e incluso material en CD, aunque éstos a precios estándar (15 euros), que para ir ‘de gira’ y tratarse de ediciones bastante trilladas ya es dinero. Al final lo dejaríamos para más tarde y optaríamos por que nos empezaran a engañar en la barra (8 euros un mini de cerveza y 7 un cubata, ¡chupa del frasco, Carrasco!) 

Los norteamericanos MORTICIAN estaban a punto de salir, y la mosca no paraba de decirme a la oreja que a lo mejor lo suyo no era el directo. Cabezón que es uno, y que llevo escuchando el nombre del grupo desde que oí por primera vez aquello de Brutal Death americano, me resistía a pensar que efectivamente lo que me susurraba el puto moscardón era cierto: menudo tostón.

Reconozco que “Hacked Up For The Barbecue” me impresionó cuando lo escuché en su día (¿o fue la portada?), pero eso de emplear cajas de ritmos era algo mosqueante. El concierto fue sin duda el más lineal de la noche (pese a la expectación que levantó, que hasta Dan Lilker se asomó entre bambalinas) y uno de los que más de mi vida conciertil (que no es corta), y ni el “Procreation Of The Wicked” de los venerados Celtic Frost les salvó de la quema. Más que voces guturales me parecieron rumores entre dientes, y el (único) guitarra me llamó más la atención por su aspecto ‘don-pimponiano’ que por su labor a las seis cuerdas. El batería por su parte hizo lo que pudo para adaptar esos ritmos pregrabados al directo, que no fue poco. Lo que yo os diga, viva Morbid Angel!

Tras semejante bochorno decidimos ir a tomar un poco el aire, y como salir no era factible encontramos una especie de terracilla desde donde se podía ver el escenario con perspectiva aérea y a escasos metros (y nosotros esquivando cabezas!). Ya desde ahí pudimos presenciar la actuación de los míticos y recompuestos GRAVE, que volvían de su tumba para demostrar que el death old school sigue en pie, aunque a estas alturas con tanta etiqueta y sub-estilo parezca anquilosado y manido (como diría Fernando Fernán-Gómez… ¡a la mierda!). Aunque del set-list poco os puedo decir (Javibacky, ¿where are you?), sonar sonaron cojonudos, con ese muro sónico tan característico del death sueco en sus comienzos (ya sabéis, Dismember, Demigod o los viejos Entombed, antes de hacerse rockeros), cuando el death metal era eso… death metal. Al final ovación del respetable y la “grave” que se traga al “mortician” (lo siento, no he podido evitarlo).

Tras unas rondas de post-calentamiento, de echarnos unas fotos con Rick Hunolt y Gary Holt (Exodus y de realizar los ejercicios cervicales pertinentes, los veteranos NUCLEAR ASSAULT estaban listos para partirnos el cuello.

Confieso que tenía mis reservas acerca de lo que íbamos a presenciar de su actuación (reservas fundadas, por su parte, ya que los amigachos Ramiro y Javi Flames habían presenciado una actuación suya no hacía mucho en el Reino Unido y las noticias no eran muy halagadoras), así como que mi escepticismo estuvo martirizando todo el viaje a mis compañeros de cita en forma de ironía, la cual tuve que tragarme a la postre (y a mucha honra).

Dan Lilker, John Connelly y compañía salieron desde el primer instante a arrasar con todo -incluida la birra-, y ni los años ni los kilos (a chavo tripón cervecero que luce Connelly) impidieron que así fuera.

Basaron su repertorio en el reciente “Alive Again”, que como es lógico se nutre a su vez de los álbumes clásicos de la banda, fundamentalmente de “Game Over”, “Survive” y del mítico “Handle With Care”, de los que sonaron perlas thrashico-adrenalínicas del calibre de “New Song”, “Rise From The Ashes”, “Brainwashed”, “F#”, “Game Over”, “Critical Mass” o “Hang The Pope”, para desgañite del personal.

El borrachín de John Connelly estuvo bastante por encima de mis expectativas (incluso se bajó al foso a departir con el respetable!), entonando cual chaval encabronao (pese a los años no ha perdido ese timbre tan agudo), y al bueno de Dan Lilker lo vi más o menos con las pintas de aquel lejano “Fistful Of Metal” (bueno, ojera más ojera menos), el cual se permitió incluso una copla a la voz (¿reminiscencias de Brutal Truth?). Al final pogo bestial (Santaje, me debes una uña del dedo gordo del pie), mosh doloroso (que se lo digan al que sobrevoló 3 ó 4 filas y cayó en vacío) y mezcla de extenuación y sonrisa de oreja a oreja en el rostro, que no todos los días se ve a un clásico en tan buen estado. Dioses.

Y de postre y encabezando EXODUS, que repetían tras su fugaz visita a territorio español en el pasado Metalmania, en la que nos dejaron a medias. Esta vez tuvieron más tiempo, más público y más huevos.

A esas horas ya habíamos perdido casi el conocimiento, pero o lo he soñado o se despacharon casi entera esa joya de la Bay Area llamada “Bonded By Blood” (sí, hasta “Metal Command”!), añadieron al set-list de la vez pasada (ver Metalmania) cosas como “The Toxic Waltz” (de lujo), e incluso se permitieron el guiño a los de Bon Scott con el apoteósico “Dirty Deeds Done Dirt Cheap”, con un Souza muy participativo y el respetable ya totalmente entregado. Rick Hunolt y Gary Holt como de costumbre, demostrando que alopecia y robustez no están reñidas con Thrash Metal, y el resto cumpliendo, como tiene que ser.

Al final, casi a gatas, vuelta al puesto de merchandising a arramblar con unas cuantas camisetas de recuerdo (de Nuclear Assault y Exodus, claro), para que luego digan. ¿He dicho dioses? Diablos!

Por último me gustaría reseñar especialmente el apoyo de nuestro público, pues si bien la gira en cuestión casi se fue al garete debido a la escasa respuesta en el resto de Europa, aquí, al menos en la capital, se ha demostrado fehacientemente que se apoyan causas como la susodicha, y que los organizadores pueden estar tranquilos a la hora de embarcarse en este tipo de eventos. Eso sí, en ocasiones venideras se agradecería que no ‘bailasen’ tanto con los grupos, les podría salir el tiro por la culata.

Texto: Bubba

Fotos: Starbreaker