Aún recuerdo el día que llegó a mis manos la maqueta de Deidre. Sin duda la maqueta mejor presentada de todas las que nos han llegado a la sección, en un digipack que demostraba sus ganas de agradar desde la primera impresión. No os voy a hablar otra vez de ella, ya que aquí le dimos cobertura en el oportuno momento.
Lo que tenemos ahora entre manos es su disco de debut. Lo que Deidre nos ofrecen con este “Triste” es lo mismo que dejaron ver en aquella maqueta, pero todo corregido y aumentado. Para empezar, el disco viene presentado en un precioso digipack desplegable que se cierra con velcro, con un estudiado cubículo para el CD y las letras y créditos del disco escritos en las lengüetas desplegables. Todo un argumento contra la piratería, sin duda.
El grupo mantiene la misma formación, con Fernando Galindo haciéndose cargo de las guitarras y las voces, así como de la totalidad de las composiciones. El grupo lo completan Sandra González al bajo y David García-Arroyo a la batería, contando para este disco con la colaboración de Juan Alberto Navazo a los teclados.
Tal y como reza el título del CD, las sensaciones que transmiten las 9 canciones que componen el disco son de tristeza y melancolía. Deidre gustan de crear densas atmósferas en las que combinan la dureza de unas guitarras pesadas con un tempo lento y cadencioso en el que logran desarrollar con éxito melodías pasionales.
El disco está concebido como un todo, con un inicio y final muy suave con las melancólicas “Añoro” y “Triste”, completando un círculo en cuyo interior tenemos guitarras pesadas que contrastan con líneas vocales depresivas. La mayor virtud conseguida es la intensidad que transmiten en la escucha. Canciones como “Hadas” y sobre todo “Réquiem”, el mejor tema del disco, construido con partes diferentes y casi antagónicas entre sí, pero a la que consiguen darle la continuidad necesaria para hacerla homogénea entre tanto cambio de ritmo.
De hecho, estos bruscos cambios de estructura es una constante en el disco. Rupturas bruscas en los que tras momentos duros y pesados consiguen intercalar dulces pasajes que suenan si cabe más melancólicos. Este difícil equilibrio no siempre da un resultado igual de satisfactorio. Mientras en temas como “Tiempo” pueden calificarse de brillantes, otros como “Otra vida” o “El Ocaso” se hacen demasiado difíciles de digerir.
El CD incluye un clip de video con imágenes en directo y una breve entrevista con la banda.
En estos difíciles tiempos donde innovar es una tarea ardua y poco agradecida, Deidre se lanza a explorar un terreno donde pocas bandas nacionales han pisado anteriormente. Seguro que no pasan desapercibidos.
Santi Fernández «Shan Tee»
