DEIDRE “Alquimia” (2008)

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deidre_alquimiaYa se estaba haciendo esperar. Han pasado 3 años desde la edición de “Triste”, el disco debut de Deidre, y teníamos mucha curiosidad por escuchar el nuevo trabajo de la banda madrileña. En “Alquimia” Fernando Galindo sigue siendo quien tira del carro, autor de todos los temas y co-productor del disco, además de hacerse cargo de la guitarra y la voz. Junto a él, su inseparable Sandra González sigue haciéndose cargo del bajo, y en la batería tenemos el único cambio efectuado en el grupo desde su disco anterior. Ahora es Víctor Franquelo (exMordor) quien está tras los tambores, dando una dosis mayor de contundencia a la base rítmica.

Aquí tenemos a los mismos Deidre de “Triste”, pero con grandes y evidentes diferencias. Ahora, las influencias de Tool, aunque aún siguen presentes, pierden peso en relación al ascendente que Metallica y Alice in Chains ejercen sobre los nuevos temas. “Alquimia” es menos melancólico que “Triste”, ahora tenemos mayor contundencia y agresividad, el pesimismo de su debut, fruto de las condiciones personales de Fernando en aquella época, ha sido sustituido por una visión algo más positiva, y decididamente más enérgica.

Como ya es costumbre, un precioso digipack de gran calidad demuestra la preocupación de Deidre por cuidar el continente tanto como el contenido. El sonido es contundente y muy guitarrero, lo que unido a la mayor velocidad media de los temas y al estilo más cañero del nuevo batería Víctor Franquelo, perfectamente acoplado a la aplastante labor al bajo de la guapa Sandra González, hacen de “Alquimia” un disco más musculoso, sin perder las señas de identidad que han acompañado a Deidre desde su primera maqueta.

Tenemos buenos temas muy contundentes como “Brújula”, en los que la sombra de Metallica está muy presente, aunque yo me quedo con temas más sofisticados como “Magenta”, “Viejo” o la propia “Alquimia”, temas muy trabajados, bien estructurados y que juegan con el tempo y la intensidad para llevarte y traerte por diferentes estados anímicos. En general, el disco es menos melancólico que el anterior, y su mayor energía hace que conectemos con él con mayor facilidad. Aún así, la complejidad de sus temas exige varias y concienzudas escuchas para desmenuzar todos los detalles que nos ofrecen.

El disco se cierra con una preciosa balada al piano llamada “Cuesta avanzar”, buen epílogo que despide un buen disco que supone un paso adelante en la carrera de Deidre. Esperamos con impaciencia el siguiente.

Santi Fernández «Shan Tee»