Lo de Koma es un fenómeno dentro de este mundillo del rock nacional que alguien tendría que estudiar, y es que yo me llevo preguntando desde hace bastante tiempo qué más pueden hacer para que por fin se les reconozca el status que merecen. Y digo esto porque la vida está siendo totalmente injusta con ellos, porque con cinco discos y un doble en directo a sus espaldas todavía andan tocando en recintos que no les corresponde. Y gracias que al menos pueden tener un número de fechas bastante amplio de conciertos como para no arrojar la toalla y mandar todo al carajo.
El ejemplo de Barakaldo es bien claro. Dos escenarios, el oficial y el alternativo. El primero lógicamente subvencionado por el ayuntamiento (más grande, mejores medios, etc.) y el segundo organizado por las txoznas (todo lo contrario). ¿Y en cual descargaron Koma?, pues en el segundo, como no podía ser de otro modo. Y gracias a que las komparsas y sus txoznas ofrecen una programación cultural como digo alternativa a la oficial, que si no ahora mismo no estaría escribiendo esto. Una pena.
Pero vayamos con lo que ocurrió la noche de autos con estos navarros, que no fue otra cosa que la de poner patas arriba el recinto donde tocaron.
A mi desde luego no me sorprendieron, porque si mal no recuerdo era la quinta vez que les veía dando tralla (qué lejos queda la primera vez allá por el año ´96) y su directo fue como el de las otras. Impresionante.
Y es que a ver quien es capaz de tener al personal durante más de hora y tres cuartos dando botes y cantando sin parar. ¡Ojo!, y no estoy hablando de caña burro-festiva sin sentido, estoy hablando de música hecha por cuatro tíos que atesoran una calidad inmensa como músicos y que a su vez imprimen un ritmo bestial a sus conciertos, hasta el punto de dejar sin aliento al personal que les está viendo y escuchando.
Como era lógico comenzaron con el tema “Protestantes” que abre su último disco “Sinónimo de ofender” y enlazaron inmediatamente con “Imagínatelos cagando”, segundo tema del susodicho. Para entonces la locura de las primeras filas me hizo buscarme otra posición a la que tenía, intentaba sacar unas fotos y me era totalmente imposible, así que mientras me dirigía hacia la parte derecha del escenario, que estaba más tranquila, se encargaron de destripar a “Jack Queen Jack” del disco “Criminal”, aquí la cosa ya tomaba un cariz caótico-festivo sin control. De todas formas yo me puse a lo mío, que no era otra cosa que observar la tremenda compenetración de una de las mejores bases rítmicas de este país como son Rafa Redín al bajo y el chiquitín
Juan Carlos Aizpún a la batería. Yo no soy músico pero creo que tampoco hace falta serlo para darse cuenta de esto. Sobre todo si hablamos del pequeño gran baterista que es Aizpún, éste tiene un control absoluto sobre lo que hace y bajo mi modesta opinión es una pieza fundamental en la banda.
La noche continúa y la siguiente en caer es “Mi jefe”. No es muy difícil adivinar de quién nos acordamos en ese momento los allí presentes. Anda que no me han dado ganas en más de una ocasión de poner la letra de esa canción en el tablón de anuncios de mi empresa.
Para entonces el amigo Brigi nos comenta que se ha percatado de que los que estamos abajo tenemos ganas de fiesta, con lo que no hay ningún problema, porque ellos tiene aún más ganas, nos dice. Y tanto, pienso yo, y es que este tío es un verdadero vendaval. Vive cada minuto de los que está subido en el escenario, salta, hace gestos con su cara, y sobre todo sabe llevar la función hacia el terreno que le interesa, que no es otro que la implicación del personal. Por otra parte reseñar que el estado de su voz fue perfecta, y que quizás de todas las veces que le he visto en directo ésta ha sido donde mejor voz ha tenido. Un monstruo.
Los temas de su primer y para mi mejor disco tardan en llegar, hasta que por fin se deciden por “Tío Sam”, un tema dedicado a la nación mas democrática del mundo mundial. Antes también optaron por uno de los mejores temas de “Sinónimo de ofender” como es “Pensamientos fúnebres”, una canción que tiene el inconveniente de que en directo no incluyen el sonido del órgano pero que aún así queda casi perfecta.
Una de las sorpresas de la noche fue la versión de “Marea gora”, una magnifica canción perteneciente a una banda llamada Itoiz, la cual tuvo en los años 80 un rotundo éxito aquí en Euskadi y que ellos han sabido llevarla perfectamente hacia su terreno.
Y la noche continuaba con la ácida “Ven que no te va a doler” y con “Por los siglos de los siglos”, un tema que no tocaban desde hacía bastante tiempo según nos comenta Brigi. Este fue el momento más pausado de la noche y que sirvió para que el personal pilláramos algo de aire, que falta nos hacía.
Pero poco duró el descanso, porque al momento ya estaba Natxo Zabala cantando la intro de “El Muro de Berlín”, de nuevo cachondeo, fiesta a tope y todo el personal cantando el estribillo al unísono. Para verlo.
Siguieron con otro tema de su primer disco como es “El pobre”, un tema rapidísimo y cañero que al menos a mi me dejó bastante tocado de las cervicales.
En esto que veo que Natxo Zabala se pone un casco militar acompañado de la nariz típica de los payasos, así que no podía ser de otra forma que el siguiente tema fuese “Vaya carrera que llevas chaval” del disco “El Catador de Vinagre”, si alguien no ha leído la letra de esta canción, ya está tardando. Un alegato antimilitarista hecho como ellos sólo saben.
Y antes de los bises “El infarto” y su himno “Aquí huele como que han fumao”. El primero sirve para que Brigi nos presente a toda la banda, y mientras hace esto Rafa y Juan Carlos nos obsequian durante un momento con el ritmo de “Another One Bites The Dust” de Queen. Y el segundo para que todos ellos se pongan unos tricornios encima de la cabeza y continúen con el cachondeo que la letra de la canción supone.
Y ya para finalizar la velada, los tres últimos temas de la noche: el trabalenguas en Euskera titulado “Baga biga, higa” y los desparrames de “El Marqués de Txorrapelada” y “Bienvenidos a Degüelto”, donde Natxo Zabala demuestra lo buen guitarrista que es, y es que el tío clava los temas, sonando prácticamente igual que cuando los escuchas en el disco.
Llegados a este punto un sector del publico más joven termina por perder los papeles e intentan invadir el escenario, incluso un tío ya entrado en años consigue apartar a Rafa Redín de su micro y empezar a berrear el estribillo de “Bienvenidos a Degüelto”. Visto el percal, Rafa decide apartarse hacia un lado y sin quitar la sonrisa de su rostro continúa a lo suyo. Y es que los músicos tienen un sitio y el público otro. Alguno o ha ido a pocos conciertos, o esto no lo entiende. Yo al menos lo veo así.
Y esto fue lo que viví, con lo que sólo me queda recomendar a todos los que estéis leyendo esto, que si Koma pasan cerca de vuestra casa, no dudéis ni un minuto en ir a verles. De verdad que merece mucho la pena ver a una de las mejores bandas que hay en este país, pero no de ahora, sino desde hace mucho tiempo.
De momento creo que en septiembre tocan al lado de mi casa. Ahí estaré de nuevo.
Set List
– Protestantes
– Imagínatelos cagando
– Jack Queen Jack
– Mi Jefe
– Pensamientos fúnebres
– Tío Sam
– Menos mal
– Marea Gora
– Ven que no te va a doler
– Por los siglos de los siglos
– El muro de Berlín
– El pobre
– Vaya carrera que llevas chaval
– Un país bananero
– El infarto
– Aquí huele como que han fumao
Bises
– Baga, Biga, Higa
– El marques de Txorrapelada
– Bienvenidos a Degüelto
Texto y Fotos: Víctor Urrutia “Bittor”
