Tras esperar un buen rato mirando todo como un Paco Martínez Soria recién llegado a la Gran Vía, salen los Black Crowes. Me pongo de pie de un salto y sufro el primer landslide de emociones: ¡no hay ni un 10% de los asientos ocupados! Está claro que al menos por aquí el público de ambos grupos no es el mismo.

Arrancan con “No Speak, No Slave” en medio del pasotismo general. Es de día, pero las luces azul oscuro y los enormes candelabros con multitud de velas dan calidez a la puesta en escena. La sensación al oírles es que has vuelto 10 años atrás en el tiempo y estás oyendo el “Southern Harmony…” en tu plato. Suenan de morirse y pese a permanecer estáticos tienen una presencia del carajo. “Gone” y “Horeshead” son las siguientes y a la frialdad inicial se une un poco de apatía al ser temas poco conocidos para los no iniciados, pero ellos siguen a lo suyo, con unos cuantos de las primeras filas entregados, un tipo 7 filas delante mía bailando como un jipi de tripa y la de detrás de mí forzando posturas imposibles de cuello para poder ver y de paso recordarme que molesto. Los cojones me voy a sentar con el subidón que tengo.
La siguiente canción es la única que no conozco y me pregunto si será nueva. Me siento un poco para dar cancha a la de atrás y tratar de calmarme un poco. La canción resulta ser (como he averiguado después investigando en su página) “Paint An 8” incluida en su disco no oficial “The Band”. Primera noticia, pero es un disco que tenían ya en 1997 y sólo ha salido no sé a través de qué medio en 2002, habrá que hacerse con él.
Suenan los acordes de “Young Man, Old Man” y salto de nuevo como un resorte. Manejan los medios tiempos con una clase pasmosa y están haciendo el repertorio que les da la gana, como vienen haciendo en cada noche de la gira cambiando el 80 % de las canciones, no sé si por diversión o como rodaje para una gira propia posterior.
El siguiente tema es para mí el punto de inflexión del concierto. Marc Ford se adelanta y está al borde del escenario ligando las notas de esa manera tan característica y Chris da sus clásicos saltitos mientras atacan “Thorn In My Pride”. Comienzan una exhibición como poquísimos grupos se pueden permitir. Enganchan con “Sometimes Salvation” y “Bad Luck Blue Eyes”. Supongo que el retorno de Ford les lleva a exprimir el “Southern Harmony” mientras que no tocan ni una de su debut, pero no importa, están tremendos y la imagen del siempre circunspecto Rich Robinson, Chris agitando unas enormes maracas con una larga camisa blanca y barba es un icono del rock.
El show es vibrante y los B.C. están en su justo punto de madurez y frescura, sin tener que impresionar a nadie, pero sin tomarse esto como un trabajo más. Se marcan una improvisación de un par de minutos y cierran el show con “Remedy” y el público reconociendo el mérito a la banda. 65 minutos de una actuación que sabe a poquísimo y me deja convencido que vendrán a Europa el año que viene y tendremos un pedazo de concierto de los que tus pelotas se caen al suelo y van a la barra a pedir otra birra porque no pueden creer lo que están oyendo.
Acaban los B.C. y la ansiedad se ceba en la poca lucidez que me queda. Decido salir a mear, no vaya a arrepentirme luego. Aquello no está muy lleno y no tardaré mucho. No era casualidad que llevara una camiseta de Johnny Cash de las que hacen unos amigos; qué mejor sitio y qué mejor homenaje. Sí fue casualidad (o no) que de repente empiece a sonar por megafonía el “Ring of Fire” cuando salía disparado hacia la zona trasera (donde está la gente de pie) donde había visto unos cuantos WC portátiles. ¡¡¡Me cago en mi vida, el resto de las 25.000 personas están todas ahí!!! Tengo que subir por la colina saltando entre las mantas de la gente, esquivando a unos que bailan, a otros que están recogiendo las sillas porque ya no ven nada sentados y siguiendo al que va delante de ti porque no ves una mierda en medio de la marabunta. La siguiente canción es “Walk the Line” y mucha gente la está cantando. Varios me dicen “Johnny is The Man!!!” o me ponen la mano para que choque diciendo que la camiseta “rules”.
Tras un largo peregrinar llego a los servicios y hay una cola de morirse. ¡¡¡Diosssssssssssss!!! Busco un hueco donde sea para mear, pero es imposible, está todo vallado, por fuera hay guardas con perros a los que no conviene mear, y, meara donde meara iba a poner tibio a alguien. Hago la cola, tardo un puto siglo, por fin me toca y salgo disparado a cruzar una marabunta aún mayor. La gente empieza a gritar como si hubieran salido al escenario y yo a empujar como loco recordando al niño Jesús que he sido de rezar muchísimo, aunque ahora vaya a misa sólo a tomarme el último vino el domingo por la mañana. Falsa alarma. Te debo una, Jesusito de mi vida. Con el puto corazón en la boca encuentro el acceso totalmente bloqueado a la zona sentado y entro. Todavía hay tíos preparando el escenario. Joder, que mal ratito. En mi ausencia mi chica ha estado de charla con la tía que tiene al lado, una hippie de más de 50 palos, que no sólo ha visto 4 veces a Petty este año, su record lo tiene con los Grateful Dead en ¡¡103 bolos!! Un gremlin después de cenar pasada la medianoche es un tipo tranquilo a mi lado. Se apagan las luces y suenan los acordes de “Listen To Her Heart”
“You think you’re gonna take her away
With your money and your cocaine
Keep thinkin’ that mind is gonna change
But I know everything is okay”
Cuantos planes, cuanta pasta, cuanta ilusión por oír esa voz nasal en directo, delante de mí y al fin se cumple. Esa canción siempre ha sido una de mis favoritas, la he oído mil veces en casa antes de salir por el buen rollo que me da. No lo puedo evitar, se me saltan las lágrimas de felicidad.
El escenario es IMPRESIONANTE, con unas pantallas gigantes que cubren toda la parte trasera, divididas en formas geométricas. El tipo es el puto R’n´R. Lleva vaqueros, una camiseta negra con un pañuelo rojo anudado al cuello, chaqueta tipo levita verde oscuro y sombrero cowboy. El auditorio se viene abajo cuando acaba y sin tiempo para respirar engancha “You Don´t Know How It Feels”, culpable allá por 1994 de que me enganchara definitivamente a su música de por vida. El sonido es clarísimo y el volumen bastante alto, así que supongo que no me oye cantar a voz en grito, pero los de al lado debían estar preguntándose quien coño es el guiri ese exaltado, especialmente un cuarentón que no para de arrimar cebolleta a una chavala de buen ver, en unas maniobras claras de acoso y derribo como luego me daría cuenta.
No hay tiempo para relajarse, nos saluda satisfecho, está encantado de ser una de las estrellas más grandes ahora mismo en USA y se está gustando, ¡¡qué cojones!! Nos dice que va a tocar una de sus all-time favourites y atacan “Breakdown” a la que sigue “Don´t Do Me Like That”.
En esta gira ha cambiado las numerosas versiones que ha hecho en anteriores y las correspondientes canciones del disco que tocaba presentar, por clásicos que llevaba bastante tiempo sin hacer en directo. Es un detalle que le agradeceré personalmente cualquier día de éstos. Debe ser en un momento de éstos cuando me agarran por el brazo y es nuestra compañera de asiento, que contagiada del furor pseudouterino que desprendíamos, saca un rollo de pegatinas con la bandera de USA y nos la pega en el pecho. “You are good boys” dice visiblemente emocionada. “Pues tú, tú… tú has abusado mucho de las drogas, pero ¡¡venga ese abrazo!!”
Como éramos pocos, y aquello estaba frío, pues tocan “Free Falling”. Ya se sabe que estas canciones que has oído 7 millones de veces, en ocasiones defraudan un poco en directo, pero no es el caso, la canto a pleno pulmón como el resto de los 25.000 asistentes. Cuando acaba, toda la zona de pie (detrás nuestro) donde hay una media de edad de 20-25 años, corea “Petty, Petty…” para mi deleite, que tras el inicio con los Crowes temí un público más frío.
Nos dice que le gustaría hacer una vieja canción de los Wildburies. Miro alrededor y TODO está lleno de llamas de mecheros que agradece y comienzan los acordes de “Handle With Care”. Ya os podéis imaginar, creo que es la situación más emocionante que he vivido jamás en un concierto. El slide de Mike Campbell trae al escenario a George Harrison, y la enorme voz de Scott Thurston es el mejor homenaje a Roy Orbison. El lagrimal decide actuar por su cuenta, y yo no tengo nada que reprocharle. Esto solo acaba de empezar y el landslide emocional es jodidamente intenso.
Con “Mary Jane´s Last Dance” los Heartbreakers están que echan humo y haciendo un ejercicio de chulería rockera fuera del alcance de los humanos, es el propio Petty el que hace un solo final larguísimo y con una furia como no le he visto en ningún video jamás, TREMENDING!!!
Cuando consigue que el público le deje hablar (y se toma un respiro) nos presenta la primera versión: “I´m Crying” de The Animals, una de sus habituales. Perfecta ejecución y mucho estilo a la hora de llevársela a su terreno. Aprovecha y nos presenta a los Heartbreakers. Todo lo que se pueda decir de un grupo es poco para estos tíos. Pocas bandas hay con más personalidad, con más presencia que Steve Ferrone o más versatilidad que el cachondo Scott Thurston. Y Ron Blair, ahí sonriente, cubriendo la espalda de su amigo desde el instituto con el que grababa maquetas bajo el nombre de Mudcrutch en el salón de la casa de sus padres cuando éstos no estaban.
Una contundente “Honey Bee” da paso a otra versión, “Knocking On Heaven´s Door”. Bonita versión y pulcra ejecución, pero (por poner alguno, además de no tocar ninguna del “Echo”) hubiera preferido muchas otras, como “Rainy Day Woman” que también está haciendo esta gira, o que coño, otra de su cosecha (“Room at the Top”!!!!!!!!!!!!)
Cambio de guitarra eléctrica por acústica y es el turno de otra de sus favoritas, “Angel´s Dream”. El auditorio es enorme y no es el lugar más indicado para una canción tan íntima, pero aún así consigue que te llegue la sinceridad y la transparencia de esta sencilla declaración de amor. Sigue con la acústica y nos presenta una de sus nuevas canciones, “Melinda” (que ya viene en el DVD “Soundstage”). La canción es un clásico R´n´R in crescendo, en la que hay un protagonista absoluto, el enorme Benmont Tench, que antes omití voluntariamente. Puede que ésta sea la canción donde más brilla en toda su larga carrera. El solo central de piano es trepidante y hasta el siempre discreto Benmont se levanta y tira su chaqueta. Temazo.
“Learning To Fly” es la última que tocará dando un aire más acústico antes del despliegue rockero. “Let Me Up (I´ve Had Enough)” no es de sus canciones más famosas, ni está en un disco especialmente brillante, pero qué versión amigos… Suben el volumen considerablemente y el duelo guitarrero es sucio y peleonero. Cuando más calientes están, apagan las pantallas e iluminan todo únicamente con flashes intermitentes mientras Campbell y Petty corren por el escenario como si tuvieran 30 años menos. Ya van lanzados y “Refugee” clama orgullosa por su dignidad y por el puesto en el Olimpo de los guitarras que merece el grandísimo Mike Campbell. Simplemente un genio.
Sin levantar el pie del acelerador, “Running Down A Dream” y fin del grueso del concierto con las cartas bocarriba y el auditorio bocabajo. Es el momento y cojo a la parienta para bajar hasta primera fila, nuestra amiga jipi nos desea buena suerte. El primer chaval que nos para se lleva la llorada del largo viaje, lo fans que somos y recurro al sucio de método de decir la ilusión que le hace a “mi mujer” (horrible palabro a usar en ocasiones de apuro). El tipo nos mira con benevolencia y dice “Yo no os he dicho nada”. Bajamos más y cuando estamos a 9 filas de la zona VIP nos paran de nuevo y éste ya si que nos acomoda allí mismo, a unas 15 filas en total.
“You Wrecke Me” abre los bises A TODO VOLUMEN. Acojonante es poco. Después de dar 27 saltos en vertical de no menos de 4 metros de altura intento hacer una foto, pero me tiembla tanto el pulso que las tiene que hacer mi acompañante. Acaba y empieza a vacilarnos. Le veo hasta los empastes al amigo Petty (Pepe Oneto según una malísima persona que conozco…) y éste pregunta “¿Qué es ese olor que le llega?” entre risas generales. Bromas, vaciles y “Gloria” de Van Morrison en versión extra larga y con el público coreando “Glooooooria!!!”. Una puta fiesta. Acabarán con la que por muy tópica que fuera, necesitaba oír, “American Girl”. Todos cantando al unísono y fin de fiesta con Tom Petty abandonando el último el escenario lanzando besos por doquier y con un “God bless you all” que a mí curiosamente me sonó a “Te veo el año que viene por Europa, chato”. Extrañas traducciones te dicta el subconsciente.
Texto y fotos: Raulyoung
