No podía desaprovechar la oportunidad de ir a la Génesis a disfrutar de un poco de música en vivo, y más si tenía el cuenta que llevaba varios meses en el dique seco en cuanto a acontecimientos de este tipo se refiere, y que nuestra tierra no es muy pródiga en ello, salvo honrosas y sufridas excepciones.
Unas horas antes no tenía ni idea de quiénes eran Kürt. Gracias a la información de Starbreaker supe que eran de Olula del Río (Almería).
No sabíamos con exactitud la hora de comienzo, así que nos fuimos mi señora y un servidor con antelación suficiente para poder entrar sin problemas. Así que, con el kit de reportero dicharachero (camisetilla Sentinel corporativa, libretilla y máquina de escribir) me encontraba con una sala que habían remodelado, por decirlo de alguna manera: bueno, que le habían quitado los angelotes pintados en las paredes que sugerían más otros “ambientes” (dicho con todo el respeto) que una sala de conciertos (¿Manowar habrían tocado allí entonces?).
A eso de las 23:00, y arropados por un nutrido grupo de incondicionales con camisetas de la banda, se suben al escenario KÜRT. Si bien su comienzo con “Tío Sam” pudiera parecer algo frío, y dejando muy claro que no se trataban de un grupo de heavy metal, por si alguno se esperaba eso, poco a poco fue ganando confianza, sabiéndose escuchados y coreados por los conocidos que habían venido desde su localidad.
El sonido de rock sucio (y en algunos momentos no muy bueno, tal vez por la acústica del local) se iba trasladando entre los temas, como “Mi sitio”, el rápido “Caminos”, todos de cosecha propia.
Un breve descanso de creatividad nos propinó un guantazo en la cara directo con la versión de “Vicio” de los sevillanos Reincidentes, que si hasta ese momento, la gente que poco a poco iba entrando no les hubiera prestado atención (yo creo que serían pocos), ahora ya sabían que los Kürt querían hacer ruido. Una interpretación magistral.
A pesar de estar desarrollando el concierto bastante bien, la timidez, propia de su juventud, les seguía por el minúsculo escenario, aunque algún que otro guiño a sus seguidores se concedían.
“Habla antes de pensar”, era lo siguiente que nos tenían preparados, evocando tal vez sus influencias más notables, tanto estéticamente como musicalmente: con una intro al puro estilo Soundgarden o Nirvana, seguidas de unas guitarras gruesas y pesadas, este tema sonó muy muy potente.
No queriendo dar mucha tregua, “Pobre”, fue otro tema bastante rápido que desembocó en el tema con una entrada lenta y oscuro de “Cayendo desde el Infierno”. Alguna madre inmortalizaba el evento con la cámara de vídeo.
Tocaba despedirse, y para ello habían elegido el tema “Vivo en un prado lleno de sueños”, con una voz gutural y cruda en su inicio y un buen desarrollo de guitarras. Agradecimientos a todo el mundo: a su peña, familia, a Avalanch, y a todos los presentes, por supuesto.
Ojalá tengan mucha suerte en este difícil mundo.

A estas alturas, la sala ya tenía un buen aforo de gente, que se había ido sumando paulatinamente durante la actuación de Kürt. No se dilató mucho en el tiempo la presencia de los asturianos, a los que tenía mucha curiosidad de volver a ver en el mismo sitio, donde el sonido no les jugó a su favor.
El mini escenario no daba cancha para que hubiera nada espectacular, así que el concierto fue muy íntimo, lo que hizo que se entregara toda la banda, y se les pudiera ver bastante a gusto y agradecidos con los que allí estábamos.
Sin perder más tiempo que el necesario para saludar a la gente mientras bajaban por las escaleras del camerino al escenario, arrancaron con el primer tema de su último trabajo “Aún respiro”, con la voz de Ramón Lage potente y bien acoplada con el resto del grupo.
Seguían con “Juego cruel” uno de los temas de su época con Víctor García (se daba la circunstancia que esa misma noche tocaban Warcry en Madrid para grabar lo que será un DVD en directo).
Otra de las concesiones a anteriores trabajos fue el “El Ángel Caído”, donde el público ya estaba entregado, coreando la letra. En ningún momento se me pasó por la cabeza las típicas comparaciones, ni para bien ni para mal. Y hubiera sido perfecta si el guitarra Dani León no hubiera tenido problemas cuando desapareció el sonido.
“Xana”, seguía con ese pequeño repaso de “El Ángel Caído”, y no perdieron el tiempo: rápido y directo.
Y llega el que tenía ganas de oír: “Tu fuego en mí”, lo bordaron y hasta me hicieron botar (a mis años).
Gracias a que son considerados, ensamblaron este tema con otro de “El Hijo Pródigo” más calmado y lento, “Mar de lágrimas”. Un puente perfecto para entrar con otra canción del mencionado “El Hijo Pródigo” y que fue muy bien recibida por todos los asistentes. Tal vez uno de los momentos donde más animación y respuesta hubo (yo incluido de nuevo) con “La cara oculta de la luna”.
A “Cambaral” como representante del “Llanto de un héroe”, le siguió “Niño” la primera que se dejaba caer de “Los Poetas han Muerto”, esta vez adornado su tramo lento con la guitarra. Sin dejarnos apenas tiempo para saborearla, arremeten con “Papel Roto”, que igualmente me encantó, y más en directo que en el disco.
“Antojo de un Dios”, de “El Ángel Caído”, no sé porqué me recordó muy vagamente a Queen por ciertos ramalazos. La gente seguía con ganas de más. El concierto se empezaba a hacer corto, y eso era buena señal. Otro guiño a “Los Poetas…” con “Cien veces”, con esa intro de carácter atmosférico y el estribillo que invitaba a corearlo (bueno, algunos mejor lo vociferábamos). Con un solo de batería se presentaba Marco Álvarez, que intentaba, y conseguía, animar aún más a los parroquianos que allí nos encontrábamos.
Esto parecía que llegaba a su fin, y de hecho Ramón Lage, nos anuncia, como con tristeza que esta va a ser la última canción, “Alas de cristal”. Por supuesto, los allí presentes no se lo creyeron, a pesar de la rutinaria desaparición tras las bambalinas de los astures. Se podían oír las peticiones de “Torquemada”, cuya única respuesta fue la aparición de Rionda para deleitarnos con un solo de guitarra, antesala del momento “tielno” de la noche con “Alborada”, dulcemente alargada con una exquisita parte instrumental, con un cierto toque, digámoslo así, más “movido”.
Más bises con “El hijo pródigo”, y “Delirios de grandeza”, introducida de nueva con otro solo de guitarra. Se despiden, pero… ¿iban a acabar con temas tan “suaves”? No. “Semilla de rencor” tenía que estar ahí, pegando duro, directo y sin misericordia. El pequeño escenario no daba para mucho más, pero el balanceo de nucas era imparable. Un sample, nos da un respiro y anuncia que “Lágrimas negras” también tenía que sonar. En este momento es cuando se aprovecha para jugar con el público, con esos coros dirigidos. Esto sí que toca a su fin, se vuelven a despedir, pero… ya que de la era pre-Poetas no se estaba por la labor de interpretar muchas más, faltaba una; sí, “Lucero” hace aparición, siendo el broche que mucha gente esperaba. Todo el mundo se la sabía y era un gustazo disfrutarla y saborearla de esta manera. Ya sí que se iban. Se despiden como no podía ser de otra forma, reverenciando y dando las gracias a los asistentes por el calor que le habíamos ofrecido.
Sinceramente, nosotros recibimos a cambio una buena noche de rock potente, bien ejecutado sin parafernalia, sin poses, sin egos, que como la lluvia en esta tierra, siempre es bien recibida.
Texto y fotos: Wsnake
