SKIZOO – Jueves 10 de noviembre de 2005, sala Génesis (Almería)

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Aunque se anunció que los almerienses Ozono abrirían el concierto de Skizoo, incluyendo su nombre en la entrada, al final cuando llegamos a la sala y comprobamos que no estaban tocando, ni lo harían, nos preguntamos las razones. La poca gente a la que preguntamos no lo sabía, y creo que tampoco la organización IndalRock.com informó de las razones, muy mal por su parte. Días después por boca de uno de los componente de la banda me enteré del motivo, aunque tampoco quiero hacerlo público porque sólo sé la información de una parte. Pero sigo pensando que a los grupos pequeños se les siguen haciendo putadas y lamentablemente la cosa seguirá igual.

La misma tarde del concierto había oído (que no escuchado) el disco íntegro de Skizoo por primera vez mientras trabajaba, y a primera impresión pocos temas me habían gustado. Veríamos a ver si en directo la cosa mejoraba o no. Al pasar por la mesa de mezclas vi al músico y ahora reputado productor Big Simon, por lo que pensé que el concierto al menos iba a sonar de vicio, y no me equivoqué. Así que a veces se le echa la culpa a la acústica del local por el sonido, pero muchas veces es del que lleva los botones. Sonó potentísimo y nítido, aunque quizás un poco alto, un pelín más bajo el sonido hubiera sido ya el culmen. 

Cerca de las 23.15 h. y con una “Intro” ambiental con carcajadas y gritos skizooides tomaban las tablas los tres cuerdas (los dos ex–Sôber Antonio Bernardini y Jorge Escobedo, Edu – Stravaganzza, que suplía a Daniel Criado – XXL) y sentándose Dani Pérez detrás de sus tambores. Monti era el último en salir y empezar a cantar el primer tema, “Sólo estás tú”, de su disco debut, apoyado vocalmente por el nuevo. En las primeras frases del tema la voz del ex–Fantástico Hombre Bala apenas se escuchó, pero pronto fue subsanado el error por las manos y maestría de Simon. Uno de los mínimos fallos en cuanto a sonido esa noche. Objetos tétricos y a la vez graciosos había por parte del escenario, como los muñecos de hombre-lobo que había sentados en las cajas que contenían amplificadores… que estaban detrás de los dos guitarristas, o como las moscas de plástico que adornaban todo el pie del micrófono del gran Monti. Él nos decía al terminar la canción y para seguir con la siguiente: “¡Bienvenidos a nuestro frenopático. Nosotros estamos en régimen abierto!”.

La segunda de la noche, y en el mismo orden que en el CD, era “Partiendo de cero”. Al concluir la copla, el inmenso vocalista hacía que la gente cantara a pelo el estribillo. Sin respiro, tras los cánticos, continuaron con “Hace tiempo”, en la cual hubo otro pequeño fallo de sonido al comienzo, como en la canción con la que abrieron. Monti era todo un espectáculo, moviéndose, gesticulando… y poniendo auténticas caras de desquiciado. Un vocalista que canta y modula de maravilla y además no para en todo el concierto. En el momento del solo de guitarra, el cantante nombraba a Jorge Escobedo y mientras éste le daba a su seis cuerdas, el moreno no paraba de hacer movimientos y muecas. De nuevo el final era siguiendo la peña el estribillo a capella. Nos decía que estaban encantados de estar entre la familia de esquizofrénicos y que siguiera creciendo y creciendo, y a buen seguro que sí, ya que en directo demuestran la calidad que atesoran, con esas guitarras potentísimas, apoyadas por el muro de la base rítmica y la excelente voz, mezclando con pleno acierto energía con melodía. 

Sonaba la comercial “Arriésgate”, con connotaciones a los extintos Héroes del Silencio. Escobedo cambiaba de guitarra y arremetían con “Renuncia al sol”, hasta ahora mi favorita del quinteto. La gente como loca. Sonando atronadora. Otra vez el karaoke del estribillo al concluir.

Con batir de palmas iniciaban “No todo está perdido”, con todos moviéndose al cambiar el tempo del tema. Monti dirigiendo los cánticos finales al borde del escenario. Para mí, fue uno de los pocos puntos negativos del concierto, el hacer repetir los estribillos unas cuantas veces al final de cada tema. 

“Señales de humo en corazones incendiados…” (y viceversa), así daba paso a la lenta “Grita el corazón”. Encargándose del solo Bernardini (con gorro), quizás el músico más estático de ellos. Presentación de los músicos y enlazar con la cañera/comercial “Habrá que olvidar…”, introducida por gritos y cortantes riffs. La peña botando. Acabando el cantante con los dedos índices en alto y de nuevo… sí, el karaoke skizooide. Siguieron con “Tu peor pesadilla”, haciendo una vez más que la mayoría de la sala botara a sus pies, y Monti regalándonos caretos y caretos por doquier. 

“¿No tenéis suficiente, queréis más?”… inicio heavy con “¿Dónde estás?”, y enseñándonos su panzilla el vocalista. Con un: “¡Que el Señor de las Moscas os bendiga!” daban fin al exquisito primer plato… de postres… 

….la tranquila “933 revoluciones”… “Homenaje a un grupo. No es nuestro, es de todos” como se dijo,“Entre dos tierras”, que aparece en el maxi-CD “Habrá que olvidar…”. Acompañada por palmas y durante el tema dirigiendo el pie del micro a la gente para que cantase a voz en grito. La batería cañón de Dani sonando totalmente metálica. Monti poniendo cuernos al finalizar… y otra racioncita (cansinos) de karaoke. 

Mensaje dirigido a los políticos y a las personas que pierden fuerza por la boca fue dedicada “Bla, bla, bla”, versión de “The passenger” de Iggy Pop. Sonó inmensa, dando cera, especialmente en el final instrumental que se marcaron, con el bajista y el vocalista moviendo sus cabezas. ¿Se iban?… pues iba a ser que no… otra versión, con la cual me sorprendieron, pero que bordaron en su adaptación metálica, “Shout” de Tears For Fears, seguida por palmas en su parte tranquila y Dani aplastando su batería. Hacían cantar de nuevo a la gente el estribillo de “Renuncia al sol”: “No me sorprende que haya tanta estupidez. Me reconforta ser un idiota…”, y la locura total para acabar con anarquía sónica instrumental. 

Cuando el reloj pasaba un par de minutos de las 0.30 h. se despedían con un “¡hasta siempre!” y dejándonos con un gran recuerdo de haber visto una banda llena de calidad, que sonó bestial (más dura que en disco) y que esperemos que siga durante muchos años. Por lo pronto parece que va en serio, porque cuando escribo estas líneas hace unos días se anunciaba la marcha de Dani de Saratoga, para centrarse más con el proyecto Stravaganzza y en Skizoo. Y es que para mí, al menos le saca mucho mayor partido a sus tambores en esta banda que en la de Jero, Niko y Leo.

Texto y fotos: Starbreaker