Fin de semana previo al puente del 1 de Mayo. Por fin alguien se mojaba en condiciones y se traía a España de gira uno de los grupos más importantes del Death Metal puro y genuino de Europa. La promotora Frontline hacía que por primera vez la artillería pesada de los ingleses y míticos Bolt Thrower desplegara todo su potencial en tres fechas por el país. El precio de la entrada de risa (eso sí, más feo y simple el ticket que yo, jajaja) en comparación con otros grupos internacionales que pululan por estas tierras. La sala se quedó pequeña para tan magno evento, con gente procedente de distintos puntos de la geografía nacional.

Quedé en la puerta de la sala con el amigo Monraymon y ya empezaba la gente a juntarse por las inmediaciones. Aún era temprano y decidimos ir a uno de los bares más próximo a tomarnos un rápido refrigerio. Momento de meterse en la sala y lo primero que nos llama la atención es el gran puesto de merchandising, ocupando un buen espacio y con unos precios en condiciones. Así da gusto comprar. Eso sí, lástima que no vendieran ningún CD de los británicos. Para así conseguir completar su discografía en condiciones. Vamos, en discos originales, que muchas de las nuevas generaciones apenas saben ya lo que es eso. “Sad but true”.
En la primera parte del “Those Still Loyal Tour 2006”, entre enero y febrero, Bolt Thrower fueron acompañados por Malevolent Creation, Nightrage y Necrophagist. Para la segunda parte (abril/mayo) hubo un poco de caos respecto al grupo acompañante, durante los meses previos al concierto se sucedieron unos cuantos nombres que acompañarían a los soldados del Death Metal. Al principio se dijo los holandeses Gorefest, y no hubiera estado nada mal volver a ver a los tulipanes tras su regreso. No pudo ser y el siguiente nombre que se dijo fueron los canadienses Kataklysm… al final tampoco, aunque en la entrada constara su nombre. Por fin días antes se desveló la incógnita… los que abrirían serían God Dethroned. Buena oportunidad de ver para mí a las huestes comandadas por el vocalista/guitarrista Henri Sattler, uno de los grupos más emblemáticos del Death Metal en Holanda.
Pasaban cerca de diez minutos de las 21 h. cuando bajaban a las tablas los cuatro holandeses ante una sala abarrotada y con un calor sofocante. Ajustes de instrumentos y sonido, y a los pocos minutos, tras un “Hello, Madrid, from Holland… GOD DETHRONED!!!!!”, de Sattler, con cuernos incluidos, arremetían con “Nihilism”, tema de apertura de su actual y sexto disco, “The lair of the white worm” (Metal Blade, 2004), con esos riffs, melodías y solos heavies de Isaac Delahaye y de Henri Sattler que hacen su Death Metal más asequible a la gente que no gusta mucho de sonidos extremos. Desde el inicio la gente volcada con los holandeses. El punto negativo… no fue del grupo, ni de la mayoría de la peña… aunque a veces hay alguno/-s que le gusta tomar sus momentos de gloria y hacerse notar, lamentablemente más que el grupo, y esta vez fue un tío ya con percebes en los cojones, como diría un amigo y compañero de esta casa, que se subió al escenario a “animar”, pero no sólo quedó su “momento estelar”ahí, apareció más veces en la actuación del cuarteto y de los británicos. Pero ya vale de hablar de gente con afán de protagonismo.
“Boiling Blood” fue la segunda canción que atronaba, perteneciente a aquel “Bloody blasphemy” (Metal Blade, 1999), y de cuya formación sólo queda el fundador, Sattler. Tras preguntarnos en inglés cómo estábamos prosiguieron con “The Warcult”, de su penúltimo disco y del cual sólo quedan el líder y el baterista Ariën van Weesenbeek. El joven Delahaye apoyaba en los coros.
La gente respondía con pasión y fervor tras cada tema, y la locura se desató en las primeras filas con el clásico del grupo “Villa Vampiria”, procedente de “Ravenous” (Metal Blade, 2001). El pelón agradecía el apoyo, y seguían sin pausa con “Soul Sweeper”, del penúltimo trabajo, “Into the lungs of Hell” (Metal Blade, 2003). Henri se juntó hacia el tramo final del tema con el bajista (situado en el lado izquierdo del escenario) Jurjen (del grupo Katafalt, y con camiseta con el logo de su grupo), que sustituía a Henk Zinger, cuyo instrumento se hizo notar y sonó atronador durante la actuación, quizás hubiese estado algo mejor haberle bajado un pelín el sonido para mejoría de las guitarras. No nos dieron respiro y unieron sin parangón con “The Art Of Immolation”, si no me equivoco en mis notas.
Tras la tres canciones seguidas hubo un respiro, para seguir con “The Tombstone”. Dedicatoria con “Stigma Enigma” para Bolt Thrower que veían la actuación desde el balcón superior, junto a Shane Embury (Napalm Death) y más miembros de Brujería: el baterista Tony Laureano, que llegó a grabar con los holandeses “Ravenous”, y Jeff Walker (ex–Carcass), ¿y qué hacían estos por allí?, pues sencillamente porque al día siguiente tocaban en el festival Viña Rock. El tema más cadencioso que los precendentes fue apoyado por coros graves por parte del guitarrista.
Sattler bebía cerveza y su compañero a las seis cuerdas agua y acto seguido procedieron a la ejecución de “Salt In Your Wounds”, mezclando ritmos cadenciosos y super rápidos.
Nos dijeron que disfrutáramos con Bolt Thrower y daban por finalizada su actuación con “Serpent King”, poniendo las guitarras en vertical hacia el final, cuernos al aire y follaero sónico para dar por finiquitada su descarga. Eran cerca de las 22 h. y recibieron una gran ovación, felizmente se despedían agradeciéndonoslo y con un buenas noches.
Buen preámbulo de lo que se nos avecinaría después. No estuvieron nada mal, basando su repertorio en sus dos últimos discos, y a pesar de que las comparaciones son odiosas no pude evitar compararlos con el concierto que vi de sus compatriotas Sinister abriendo para Testament, y con diferencia me quedo con God Dethroned.
Un poquito más de veinte minutos tan sólo tuvimos que esperar para por ver por fin a los míticos y grandiosos BOLT THROWER. Con una intro que me sonó de alguna película, pero que no logro ubicar, la gente gritaba, aplaudía, chillaba… al ver a los cinco ingleses ocupar sus posiciones. El hijo pródigo Karl Willetts soltaba un corto y preciso: “¡Hola, Madrid! ¿Qué pasa, Madrid?” y aquello se vino abajo con “At First Light”, la primera del gran disco que los ha vuelto a unir con el vocalista, “Those once loyal” (Metal Blade, 2005). Las guitarras se escuchaban bajas, privándonos de percibir y disfrutar mucho más del muro de riffs y melodías que logran conseguir los fundadores Barry Thomson y Gavin Ward (apenas se les vieron las caras durante su actuación, encorvados y moviendo sus cabezas). La voz de Willetts y la batería de Martin Kearns (en la banda en dos períodos: 1994-1997 / 1999-…) se llevaban el sonido.
Primeros moshers y un calor a raudales en toda la sala. “Entrenched” era unida a la anterior, con el frontman animando y la gente coreando el tema. Si ya era asfixiante el calor, con el humo en el escenario aquello parecía la III Guerra Mundial.
El vocalista seguía ganándose a la audiencia con sus frases en castellano. “Mercenary”, del disco del mismo título publicado en 1998 y primero con Metal Blade, no tardó en sonar, y aunque las guitarras seguían sonándome bajas, era alucinante poder tener delante de mis ojos a uno de los mejores grupos, para servidor, de Death Metal, comandados por el vozarrón y carisma de Karl Willetts. Éste agradecía el apoyo, llevándose la mano al corazón, y tras escuchar su voz cazallera hablando, nos lanzaban otro pepinazo, del “…For victory” (último disco de ellos editado por Earache, sin contar el recopilatorio “Who dare wins” – 1998), “When Glory Beckons”, cantando una parte un chaval del público al cual cedió el micrófono el vocalista.
“World Eater”, de aquel segundo (y primero que escuché de ellos) “Realm of chaos” (Earache Records, 1989), una de mis favoritas del grupo, sonó bestial, inenarrable el escuchar esos ritmos en directo. Y otro gran clásico le sucedió, “Cenotaph”, del “Warmaster” (Earache, 1991), con la gente volcada coreando.
Un pequeño paroncillo y respiro para proseguir con toda la munición con “The Killchain”, volviendo a repasar el último CD. Agradecimientos a varias personas, entre las que nombró a Josephine, según entendí la hermana de Karl y que estaba en el puesto de merchandising.
Allí seguíamos disfrutando del grupo y sus demoledores temas . “Warmaster”, “The IV Crusade” continuaron machacándonos, seguida de “No Guts, No Glory”, presentada para que dijéramos la última parte a grito pelado. Un mosher se lanzó desde el escenario y fue llevado en volandas hasta el puesto de camisetas.
“Powder Burns”, “Inside The Wire”, la cual me sorprendió que tocaran, ya que es del penúltimo disco “Honour valour pride” (Metal Blade, 2001), y único que no grabó Karl con ellos, y “When Cannons Fade”, fueron las últimas antes de que se marcharan a los camerinos con un “¡Gracias, amigos!”. Hasta ahí el concierto, muy corto, pero intensísimo.
Sobre las 23.13 bajan de nuevo, sonando otra intro, el rubio vocalista nos pregunta si queremos más y nos desgarramos la garganta solicitando otra y nos aniquilan y rematan con “…For Victory”. El reloj marca las 23.24 y tras un “¡Adios, amigos!”, suena una sirena como si nos avisara del cese de los bombardeos… sonoros.
Por cierto, a la bajista Jo Bench le tengo gran aprecio, siendo una mujer que apenas tiene relevancia en los medios metálicos, pero me defraudó un poco su estar en el escenario, plantada en su espacio y casi escondida.
Grandioso concierto y grandioso grupo, para mí, mucho mejor que otros que tienen más reconocimiento entre la gente. ¡¡¡¡¡Barrenazos para los oídos!!!!!, nunca mejor dicho.
Texto y fotos: Starbreaker
