Las fiestas de Alcalá de Henares son amplias, ricas y variadas. De hecho, la ciudad tiene muchísima vida, por aquello de ser ciudad universitaria. Hay muchísima juventud con ganas de divertirse, y el Ayuntamiento colabora intensamente en ofrecer alternativas de ocio para ciudadanos y visitantes. Este año, el programa de festejos incluía actuaciones de gente tan dispar como Joaquín Sabina, El Barrio, Coti o Burning. Pero además, se forman peñas enormes que organizan multitud de actividades, que amplían la ya extensa oferta consistorial.
Una de esas peñas es la llamada “Los Jardineros”, formada por unos 200 miembros. La peña, muy activa, posee un local al aire libre, un antiguo cine de verano, en el cual han construido un escenario fijo donde suelen actúar bandas locales o noveles. Este año la oferta se amplió, contando uno de los días con la actuación de Punto de Mira, que ofrecería un show acústico para cerrar una de esas noches de conciertos. Y allí que nos fuimos.
Dos grupos más conformaban la velada. El cantante de los primeros, EL SUEÑO DE ÍCARO, es un miembro más de la peña “Los Jardineros”, por lo que son banda fija cada año. Tanto este grupo como el siguiente, SEGUNDA MANO, se dedicaron a hacer versiones de artistas tan diversos como Fito, Rem, Leño, Michael Jackson o U2, y de vez en cuando incluían algún tema propio. Ninguno de los dos grupos me pareció gran cosa, pero cumplieron bien su papel de entretener al personal mientras disfrutaban de la fiesta en una peña con generosa barra que repartía refrescos y minis de cerveza a precios contenidos.
Ya se sabe como es esto de las fiestas. Entre unas cosas y otras y tras ser previamente dopados con un asado de cordero cortesía de la Organización, eran las 2:30 de la madrugada cuando los componentes de Punto de Mira se subían al escenario. Habitualmente, los sets acústicos de la banda están interpretados únicamente por Juan Olmos y Javier Mira, pero en ésta ocasión, y por vez primera, iban a participar los otros dos miembros de la banda, Javier Colmenarejo “Cheewaka” al bajo y Ernesto Sánchez a la batería.
A pesar de lo avanzado de la hora, el local presentaba un buen aspecto en cuanto a cantidad de público se refiere, incluyendo a algunos que se fueron añadiendo después, ya que esa misma noche estaba programada una actuación de los míticos Burning por parte del Ayuntamiento de Alcalá de Henares.
El set habitual de Punto de Mira en sus conciertos eléctricos está basado en su único disco hasta la fecha, “Algo irreal”, pero para este formato acústico han decidido variarlo, incluyendo algunas versiones que hacen más atrayente el concierto para aquellos que desconozcan el trabajo habitual de la banda.
Y con uno de ellos comenzaron el set de la noche, concretamente “Black ‘n’ Blue” de Whitesnake, que sirvió para calentar rápidamente al personal. Algunos problemas de sonido impedían al grupo sentirse cómodos en escena, aunque desde abajo no se escuchaba demasiado mal, únicamente el bajo de “Cheewaka”, demasiado alto, entorpecía la escucha. Juan Olmos demostró desde el primer momento su privilegiada voz, al tiempo que acompañaba con una guitarra acústica a Javier Mira, quien armado con otra acústica se hacía cargo de todos los solos. Precisamente la sonorización de ambas acústicas fue el Talón de Aquiles del concierto, algo que tuvo de cabeza al técnico de sonido y a los propios músicos durante toda la noche aunque, repito, el sonido de ellas llegaba razonablemente bien al público.
El concierto continuó con temas propios, concretamente “Tu sangre me sienta bien” y “Rock Star”, convenientemente adaptados al formato acústico. A pesar del entusiasmo del grupo en su interpretación, éramos pocos los que conocíamos las canciones y, por lo tanto, podíamos corearlas. Aún así, el resto del público escuchaba expectante, comprobando el evidente salto cualitativo entre este grupo y los dos anteriores.
Cuando Juan Olmos anunció un “homenaje a Ronnie James Dio”, todos nos esperábamos la versión de algún mítico tema de Rainbow o Black Sabbath, pero para sorpresa de todos, no fue así. Ni siquiera fue un tema de la prolífica carrera en solitario del pequeño cantante neoyorkino, sino que eligieron “Carolina County Ball”, de su primer grupo, ELF. Un precioso blues que hizo las delicias de todos los presentes, en uno de los momentos de más calidad de la noche.
Los problemas con el sonido empezaban a desesperar a los músicos, a pesar de lo cual mantuvieron el tipo con gran profesionalidad, intentando solucionar los “duendes” sobre la marcha con indicaciones al encargado de la mesa. Una ralentizada con relación a la original “Luz de neón” mostraba un semblante serio en Javier Mira, frustrado por no poder conseguir la calidad sonora que necesitaba para encontrarse a gusto.
Estos problemas casi tocan fondo en los siguientes temas. “Cheewaka” introduce con una armónica la preciosa “Bruja y musa”, la cual fusionan con la mítica “Ain’t Gonna Cry No More” de Whitesnake. Javier Mira, desquiciado por los problemas con su guitarra, se levanta y deja de tocar, mientras los demás mantienen el tipo. Afortunadamente, el problema se soluciona lo suficiente para volver antes de acabar la canción. Mientras, Juan Olmos nos “obsequia” con una “letra alternativa”, basada en el wachi-wachi que todos hemos practicado alguna vez cuando no conocemos las letras en inglés de alguna canción. Esta circunstancia se repitió en todas las canciones cantadas en inglés, pero lógicamente se nota en mayor medida cuanto más conocida es la canción.
Los comentados problemas de sonido deslucieron en gran medida la interpretación de “El mago”, más por desquiciamiento de los músicos que por la calidad sonora que llegaba al público. Llegados a este punto, al terminar la canción, Javier Mira se levanta, desaparece un momento de escena y vuelve con una guitarra eléctrica. “A grandes males, grandes remedios” pareció pensar. Y fue una decisión acertada, ya que la eléctrica, más fácil de sonorizar, sonó de lujo en el siguiente tema, “Lucky Man” de Emerson, Lake & Palmer, que ayudó a animar a los músicos, que afortunadamente volvieron a sonreír.
Juan Olmos no dejó de bromear en todo el concierto, agradeciendo el apoyo que desde el público estaba recibiendo el grupo. Nos pidió que cantáramos la siguiente, ya que era en español y que todos íbamos a conocer. Y así dio paso a la sempiterna “Días de escuela” de Asfalto, que emocionó a los más veteranos del lugar, y abriendo un final de concierto basado únicamente en versiones en las que, afortunadamente, el sonido mejoró ostensiblemente. La siguiente en caer fue “Tush” (ZZ Top), cantada por Javier Colmenarejo “Cheewaka”, que preparó bien el terreno para una de las canciones más coreadas de la noche: la mítica “Proud Mary” de la Creedence Clearwater Revival, con todo el mundo bailando frente al escenario en uno de los mejores momentos de la noche.
Un estudiado amago de finalizar el concierto, los consabidos “otra, otra” del público… y el final de concierto vendría con la histórica “Mis amigos” de Topo, con todo el público cantando de nuevo en un final memorable.
Ahora sí, el grupo se despide dando las gracias a todos los presentes, dando por finalizado el concierto y retirándose tras el escenario. Sin embargo, el público no para de pedir más, a pesar de que la música de fondo indica que no habrá más salidas del grupo a escena. Personalmente comprobé que el grupo, agotado del esfuerzo, tenía decidido no salir de nuevo. Pero, mientras se empiezan a recoger los micros del escenario, Javier Mira vuelve a por una de sus guitarras, y la aclamación es tal que vuelve a por sus compañeros diciendo “¡mira como están, tenemos que salir otra vez!”. Rápidamente deciden qué canciones tocar, y antes de darnos cuenta, Javier Mira y Juan Olmos están en escena de nuevo.
De forma sorprendente, todos los problemas de sonido desaparecen por completo. Juan comenta que ambos forman parte también del grupo Coz, y entre los dos tocan “De mal en peor”, bacilón tema incluido en su último disco “Amigo mío”, con todo el público encantado y cantando el estribillo, con una conexión total los músicos. Al acabar, los otros dos miembros de la banda se unen a Javier y a Juan para terminar, ahora sí, con el también bacilón “De buen rollito”, éste de factura propia, con todo el recinto convertido en una fiesta, de tal modo que, de forma espontánea, unos cuantos miembros de la peña se acercan al borde del escenario, entrelazan sus manos y retan a Juan Olmos a que se tire hacia ellos. Juan duda… y debió pensar “de perdidos al río…” y se lanzó en plancha, siendo recogido por los peñistas. Tras volver al escenario, estos mismos peñistas le hacen el mismo gesto a Javier Mira, quien muerto de risa rechaza el ofrecimiento, lanzando en su lugar una púa a los brazos de los esforzados peñistas.
Ahora sí, el concierto termina definitivamente convertido en la una fiesta total, habiendo superado la irregular sensación inicial debida a los problemas de sonido. Multitud de peñistas se agolpaban tras el concierto para dar la enhorabuena a los músicos tras el concierto, y las sensaciones en el ambiente no podían ser más positivas.
Después, muchas risas, muchos amigos, conversaciones irrepetibles y bromas con alguna amiga de grandes virtudes nos hicieron prolongar la noche hasta que la salida del sol nos acompañó hasta casa. Pero estas cosas no se deben contar… así que me despido de ustedes dando fe de una flamante noche de Rock and Roll. Ojalá repitamos pronto.
Texto: Shan Tee
Fotos: Ramón Pena
