Pocos artistas tienen tanto prestigio y talento en el rock de los USA como Sammy Hagar. Tanto por su extensa carrera en solitario como por su pertenencia a tres grupos de tanto prestigio como Montrose, Van Halen y Chickenfoot, el cantante y guitarrista pelirrojo lleva toda una vida dando muestras de su talento, que no da muestras de agotarse.
Aún así, los 67 años que cumplirá el próximo mes de octubre hacen pensar que la carrera de Hagar está dando sus últimos pasos. Afortunadamente, éstos siguen siendo igual de interesantes.
En el último de ellos, Sammy Hagar se ha dado el gustazo de rodearse de un buen puñado de amigos y hacer un disco muy interesante en el que alterna temas nuevos con alguna que otra versión, en una línea más pausada de lo habitual y en el combina el rock que ha hecho siempre con otros estilos, de forma magistral.
Entre esos amigos que le acompañan no faltan antiguos compañeros de sus tres grupos más representativos: Bill Church y Denny Carmassi eran la base rítmica de aquellos Montrose con los que se dio a conocer. De su etapa en Van Halen le acompaña Michael Anthony, también ahora en Chickenfoot, como Chad Smith y Joe Satriani, también presentes en el disco. Otros ilustres amigos que han participado en este disco son Kid Rock, Nancy Wilson (Heart) y Neal Schon (Journey), más un puñado de músicos menos conocidos al menos aquí en España.
El disco destila buen gusto por todas partes, moviéndose entre varios estilos, fruto de las influencias recibidas en toda una vida dedicada a la música. Desde el puro blues de “Winding Down” con el que arranca el disco hasta temas de hard rock setentero como “Not Going Down” o “Father Sun”, pasando por temas cañeros y contundentes como “Knockdown Dragout”, con un inconfundible solo de Joe Satriani y una delicia semiacústica como es “All We Need Is An Island”, cantada a dúo con Nancy Wilson, evocando sonidos hawaianos.
Como he dicho al principio, el disco contiene varias versiones, todas ellas realmente sorprendentes por la distancia estilística que les separa del estilo de Sammy Hagar. Esto supone un soplo de aire fresco, hasta el punto de estar entre mis preferidas del disco, como “Personal Jesus” de Depeche Mode, un blues con coros gospel, magníficamente interpretado por los Neal Schon, Michael Anthony y Chad Smith. Increíble. Tanto como el Rock & Roll de “Ramblin’ Gamblin’ Man” (version de Bob Seger) o el clásico “Margaritaville” que editó Jimmy Buffet en 1977, una bonita canción de aromas mexicanos para la que los talibanes del rock quizás no estén preparados, pero que a mi me parece magnífica.
Sin embargo, si tuviera que quedarme con algún corte de este disco, éste sería “Bad On Fords And Chevrolets”, un rock and roll rápido, divertido y vacilón que desprende energía y vitalidad en cada acorde.
El disco se despide con la primera toma en estudio (o así se anuncia) del clásico “Going Down”, con la formación de lujo Sammy Hagar, Neal Schon, Michael Anthony y Chad Smith tocándola en directo en el estudio.
Como suele suceder en estos lanzamientos, hay una edición de lujo en la que se añade un tema más, en este caso el clásico de Montrose “Space Station #5” grabado en directo el 27 de abril de 2012 durante el “Ronnie Montrose Tribute Concert” en el Avalon Ballroom de San Francisco, con una banda formada por Sammy Hagar (voz), Denny Carmassi (batería), Bill Church (bajo) y Joe Satriani (guitarra), además de un DVD con el videoclip de “Knockdown Dragout” y un Making Of de la grabación del disco.
Estamos en el cierre de una época gloriosa en el Rock. Las grandes estrellas están llegando al final de sus carreras, bien porque la muerte les alcanza o porque la edad les sugiere que es tiempo de ir echando el cierre. Y por ello mecen todo nuestro homenaje, porque nunca sabremos si volveremos a poder disfrutar de músicos con tanto talento como Sammy Hagar. Por eso le agradecemos doblemente que nos siga ofreciendo perlas como ese disco.
Santi Fernández «Shan Tee»
