ÑU + SHERPA + LLAMADA COMÚN – Viernes 10 de noviembre de 2006, sala El Rockero (Almería)

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Bajo el nombre de “Mini-Leyendas del Rock”, en alusión a la primera edición en agosto pasado del “Leyendas del Rock”, se conseguía en una misma noche poder ver a dos grupos que tocaron en esa tarde-noche en la cita de Mazarrón (Murcia).

José Carlos Molina y José Luis Campuzano “Sherpa”, dos grandes leyendas de nuestro Rock, visitaban con sus bandas la sala situada en el municipio de Huércal de Almería. Aunque tampoco hay que menospreciar el trabajo y el currículum de los músicos que los acompañan, pudiendo también nombrarlos ya como leyendas, caso de los guitarristas Manolo Arias (Ñu) y Luis Cruz (Sherpa), y al batería de origen uruguayo Hermes Calabria (Sherpa), y no con menos clase, aunque menos conocidos por el público, Gorka Alegre y Javier Arnáiz “Bumper” (Ñu), Jorge Calvo (Ñu), y Raúl Rodrigo (Sherpa).

La primera fecha que se anunció para las huestes de Molina en El Rockero fueron el 3 de noviembre, pero se aplazó hasta la presente por elegir esa fecha para tocar en Madrid en la sala Heineken (al principio se pensó en Joy Eslava) y filmar la actuación para un futuro DVD que esperamos con gran ansia. Lo malo de la elección de ese sábado 10 de noviembre fue la coincidencia con el concierto de los enérgicos rockeros alicantinos Smoking Bird, que tocaban en el pub La Cueva de la ciudad, con entrada gratuita. Un gran fastidio no volver a quedar absorto ante la descarga visceral de Rock genuino y del bueno que ya tuve ocasión de ver a finales de abril en Madrid.

LLAMADA COMÚN 

Finalmente los almerienses Lucro Hostil no tocaban, siendo la banda encargada de abrir la noche Llamada Común. El grupo procedente del pueblo de El Alquián llevan ya unos cuantos años juntos, aunque para variar, poca información hay de ellos en cualquier lado, incluida la Red. Yo los conozco de la grabación que hicieron en 1998 titulada “Rock ´n´Vena” y sería la primera vez que los veía en directo.

Muy mal para el/los responsable(s) de que aquello comenzara cerca de la media noche. Así que el cuarteto, tras probar sonido durante unos minutos, y siendo ya casi sábado, hizo sonar su Rock, catalogable en lo que se viene llamando Rock Urbano, debiéndole mucho a Leño/Rosendo, tanto en sonido, como en la manera de cantar que tenía especialmente el guitarrista que usaba sobre su cabeza un bombín.

Una hora estuvieron en escena, llegando a tocar doce temas propios, entre los cuales hubo canciones de la única grabación que conozco de ellos, como “Despiste” (tercera de la noche y con invitación para cantar de Pedro – Rock Gurú), “El pájaro” (llegando a ponerse de rodillas el guitarra de la derecha), “Carmen”“Y siguen hacia atrás”, mezcladas con otras desconocidas para mí (perdón si yerro en algún título): “Demonio de cien duros” (la segunda en su repertorio), “De vuelta y media”“A ciencia cierta” (con problemas con la guitarra de la derecha que sobre la marcha se cambia) “Judas Iscariote”, la mezcla de Reggae y Flamenco en“Tatuaje”“Desde las tinieblas” (sonando muy Heavy), y una instrumental fiestera y divertida, con la que cerraron su actuación. Manuel Pascual (bajo), y los guitarristas Antonio Nieto y Basilio Torres se repartían las tareas vocales, llegando a cantar a medias en algunas partes de los temas el seis cuerdas de la derecha y el bajista. Hubo momento para presentar al nuevo batería Marcos, que se marcó un pequeño solo.

No estuvieron nada mal, y creo que ellos se lo pasaron bien, especialmente el guitarra de la derecha y el bajista, así nos lo hacían saber con sus comentarios y movimientos. Aunque a decir verdad esperaba que tocaran menos tiempo.

Pocos minutos antes de que el reloj marcase la 1.10 h. salía a la palestra toda la formación, dándonos las buenas noches José Luis Campuzano “Sherpa” y haciendo palmas para que lo imitáramos para iniciar el concierto con “Al Centro Del Corazón”, con coros del guitarrista Raúl Rodrigo, y algún problema en el micrófono de Sherpa.

Continuaron con otra más del álbum que volvió a Sherpa al negocio del Rock (“Guerrero En El Desierto”), “Flor de invernadero” comenzada con un grito del vocalista/bajista, de nuevo con el apoyo en los coros de Raúl, y el problema de que la voz apenas se oía, sonando aquello un poco caótico. El ex–Barón Rojo da un aullido, dando pie a “Guerrero en el desierto”, esta vez sumándose a los coros la pareja de guitarristas. El tema-título suena acelerado y como la anterior, caótica. 

Y ahí se quedó el repaso al primer álbum de retorno, creo que teniendo buenas composiciones fue un repaso y presentación corta del disco, pensando que cuando un grupo saca un disco debe defenderlo en el mejor sitio: el directo. Pero no nos engañemos, puesto que Campuzano llevará a sus espaldas la etiqueta de ex–Barón Rojo y mucha gente le sigue por su historia pasada, queriendo escuchar en su voz temas históricos cantados y compuestos por él (no olvidemos el gran aporte de Carolina Cortés y de Hermes Calabria) cuando formaba junto a los hermanos De Castro y su pleno derecho tiene a tocarlos en directo cuantas veces quiera, aunque pienso que no hubiera estado nada mal haber mezclado temas clásicos y recientes. Tampoco hubiera estado nada mal que nos hubieran obsequiado con la nueva composición “Ajedrez Mortal”, pero será para otra vez. 

Total, que tras el tema-título, y sin parar, lo unieron a “Son como hormigas”, aquí me percibo de que la voz de Sherpa anda regular. Durante el tema sube al escenario un chaval ya gordico (tanto en kilos como en edad) y con bastante alcohol en el cuerpo, costándole lo suyo el poder bajarlo a los responsables de seguridad y de la sala. Más adelante estuvo incordiando entre el público, llegando a tenerle que llamar la atención servidor. Creo que al final se lo llevaron a la calle.

Durante “El malo” se seguía demostrando que Sherpa las seguía pasando canutas a la voz, no llegando a las notas más altas, aunque claro, escuchar esos temas en la voz de él nos emocionaba. Raúl se marcaba el solo final. 

Recordaba su estancia en Inglaterra y pronto descanso para su voz, con la instrumental “El Barón vuela sobre Inglaterra”, haciendo un excelente trabajo Raúl y Luis a las guitarras. Recitando una pequeña parte Barón héroe de cuento. Amo de las nubes…. La unieron a “Campo de concentración”, donde ya la voz no me pareció regular, sino cascada. 

Sherpa presentaba a sus músicos y tras bromas tocó el turno del hmenaje a grandes del Rock con “Concierto para ellos”, con Raúl Rodrigo yéndose al lado derecho del escenario (según mirábamos) junto a Luis Cruz en el comienzo del clásico. 

Nos anunciaba cambio en el repertorio, dando paso a la emotiva “Hijos de Caín”, aunque quedó nefasto que comenzara diciéndole a Raúl que no pillaba el tono. La peña cantamos con pasión. Y Luis Cruz aportando perfectamente parte de su cosecha en los solos. 

Invitación a una vueltecita por “Buenos Aires” uniendo a la instrumental “Casi me mato”, con Raúl utilizando el bottleneck y coros algo guturales. 

Pidió palmas para “El pobre” y hubo dedicatoria a Chaves, con Cruz haciendo graciosos gestos y saltando, volviendo Raúl a utilizar el tubito en el dedo. No sé si era ya que me había acostumbrado o la voz de Sherpa se encontraba mejor que en los primeros temas. 

Recordaba a Ñu y las vicisitudes del Rock and Roll para dar paso a “Los rockeros van al Infierno”, jugando con la peña, como en el “Barón Al Rojo Vivo”. Sigue sin gustarme cuando más que cantar recita/rapea, como hizo durante este tema. Cruz con una cuerda rota continuó tocando hasta acabar. 

Decía que era un placer tocar en Almería y ojalá que Madrid tuviera una sala así, se marchaban sobre las 2.15 h. pero tras petición del respetable regresaban a los dos minutos, y Sherpa nos picaba diciendo que por qué no la pedíamos. Con Cruz con la guitarra cambiada hacían la frenética “Resistiré” y ya sí, a pesar de seguir pidiendo otra, otra… y marcando el reloj las 2.25 h. se acababa. 

Al día siguiente tocaba en la sala Gamma de Murcia y grabarían el concierto para utilizar parte de él en la edición de su segundo disco. No sé como estaría allí, pero esta noche creo que en la voz fue de menos a más. Se ha sabido rodear de dos buenos guitarristas, especialmente Luis Cruz, que para mi gusto es uno de los más destacados guitarristas de Rock españoles. Y del legendario Hermes Calabria qué decir, aunque se le ve bastante deteriorado físicamente. Esperemos que con la salida de su segundo disco sus próximos conciertos se compongan de un buen compendio de temas del último y del anterior, así como algunos clásicos del Barón, sin tirar tanto de éstos últimos, aunque no lo creo en absoluto.

Había ganas de volver a ver al grupo de nombre del cuadrúpedo africano, a pesar de haberlos visto ya en junio con muchos problemas de sonido (como se contó por aquí) y en el “Leyendas del Rock”. Pero en la sala almeriense dispondrían de buen sonido y tocarían todo su repertorio, aunque siendo objetivo creo que va siendo hora de que renueven éste.

Veinticinco minutos tras la despedida de Sherpa (2.50 h.) el, de nuevo, quinteto comandado por José Carlos Molina como viene siendo habitual últimamente comenzó con “Manicomio” y “Animales sueltos”, con el bajista Gorka Alegre saliendo de su zona de la izquierda y juntándose en la derecha con el guitarrista Manolo Arias.

Después de un cortés buenas noches de Molina, “No hay ningún loco”, sonando al principio las teclas del retornado Jorge Calvo, y haciéndose notar el bajo de Gorka. El sonido de la guitarra se escuchaba por debajo de lo normal. A la anterior unieron “La granja del loco”, que como viene siendo habitual nos hizo botar y cantar la letra.

Momento de recordar su hasta ahora último disco de estudio, con las que acostumbran a hacer: el tema que da nombre al trabajo “Títeres” y “Mono”, con coros del teclista. 

Molina sigue con su humor ácido y tras un pequeño solo de flauta da paso a “El tren azul”, cambiando de flauta durante el tema, y haciendo el juego de responder las mismas notas la flauta y la guitarra, alargan la parte instrumental y se consigue el paroxismo hacia el final, con Arias poniendo su guitarra en vertical y Gorka apuntando con la pala del bajo hacia el suelo. Molina hace gestos de tirar del silbato mientras suenan los últimos pitidos del tren (hechos con la flauta).

Alguien del público se obceca con pedir una y otra vez “A Golpe de Látigo”, respondiendo Molina graciosamente que si cantase ese tema salía de allí cual Curro Romero. El vocalista se cuelga una guitarra acústica y la prueba, preguntándonos si se oye o no. Calvo toma una flauta y comienzan “El juglar”. Luego Molina se va y el grupo se queda realizando la larga parte instrumental, con protagonismo para Arias, que recibe la visita en su zona de Gorka. Luego vuelve el vocalista y siguen con el tema, al que enlazan “Preparan”, volviendo a desaparecer durante el trozo instrumental, regresando cuando acaba este para retomar la voz, saliéndose. Genial.

Durante “Perro ladrador” me percato que las teclas no se escuchan en la primera fila, lugar que había ocupado hacía ya tiempo. No sé si más hacia atrás se escucharían. 

La banda sin Molina tocan parte de “Entrada al Reino” (pasando entre la valla de separación y el escenario Sherpa y Hermes camino de la furgoneta) para enlazar a un trozo de “Sé quién” y luego “El flautista”, ejerciendo de sopladores Molina y Calvo. (Poco más de las 4 pasan por el foso los guitarristas de Sherpa).

Ante la ovación Molina responde con muy amables, muy amables, y se engancha de nuevo la acústica y hacen “Tocaba correr”, con Calvo tocando la flauta.

Otra vez se le vuelve a pedir desde el público un tema antiguo, “Fuego”, y el genio responde jocosamente que si la hace la cantaría con la voz del que la pide (quemada por el alcohol). 

La instrumental “De fiesta”, con partes de temas de Deep Purple, sirve para que Molina tras intervenir con su flauta y soplar de un botellín de cerveza se retire, haciéndolo también los demás músicos a excepción de “Bumper”, que machaca su batería en un solo, mientras Gorka lo observa sentado en la parte izquierda de la tarima. Tras la demostración vuelven y acaban el tema, “besando” Arias la guitarra. Molina presenta uno por uno a sus compañeros.

Tiempo de marcharse no sin antes decirnos que somos la hostia y recordar la Expo de Sevilla con “Imperio de paletos”, y Molina con un flautín.

A las 4.22 h. salen Calvo y Arias pidiéndole yo de manera cachonda “I Will Be There” de Niagara y luego junto a otro colega “Take My Hand”, a lo que Arias responde poniendo una carilla graciosa. Los dos músicos tocan una pieza ambiental y ya con los demás componentes hacen “Más duro que nunca”, con Molina desatado agarrando el pie de micro. Despedida de los cinco músicos al frente.

Quizás no pueda ser objetivo, pero Ñu dieron otro concierto genial. Para la gente que no le gusta la flauta quizás se abuse y se alarguen temas, pero es la marca de la casa. Al final resultó ser el último concierto de Ñu del 2006.

Luego estuvimos bebiendo en la sala, haciéndonos fotos (al acabar Sherpa con él y con Cruz) y departiendo con Gorka y Bumper; y al rato largo conseguimos también hacernos una foto con Manolo Arias y José Carlos Molina cuando salieron de los camerinos rumbo a la furgoneta que los llevaba a un céntrico hotel. 

Días después en un programa musical de una cadena televisiva local echaron una pequeña entrevista a Sherpa y Molina, respondiendo éste ante la pregunta de la última vez que habían tocado en la ciudad que había sido durante la gira del “Fuego” y contando una anécdota (aún recuerdo los carteles pegados por la ciudad), pero su mente le jugó una mala pasada. La última vez que Ñu tocó en Almería fue a pocos metros de donde lo hicieron esa noche, fue en 1995 en el campo de fútbol de Huércal de Almería, con motivo del VIII Candil Rock, junto a Hamlet y Barón Rojo.

Texto y fotos: Starbreaker