UFO – Viernes 10 de noviembre de 2006, sala Jam (Bergara, Guipúzcoa)

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En marzo de 2007 se cumplirán tres años de la última visita de los británicos UFO a tierras hispanas. En aquella ocasión presentando el magnífico trabajo “You Are Here”, con la novedad de los fichajes de Jason Bonham a las baquetas y de Vinnie Moore a las seis cuerdas después de la nueva espantada de Michael Schenker.

Como digo, casi tres años los que han tardado en ponerse de nuevo manos a la obra para editar un sensacional “The Monkey Puzzle” y comenzando como es habitual una nueva gira para presentar dicho trabajo.

La novedad de este disco en cuanto a la formación del grupo es la vuelta de Andy Parker, en detrimento del genial Jason Bonham, el cual ha preferido centrarse de lleno con Foreigner. Este cambio nos hacía presenciar una formación casi original de los UFO más exitosos de los años ‘70. El caso es que dicha gira hispana comenzaba por tierras vascas, con lo que un servidor no faltó a una cita considerada de obligado cumplimiento.

Lo cierto es que la tarde-noche empezó bastante torcida, con unas cuantas partes negativas que hicieron dejarme un sabor agridulce del evento en cuestión. La primera nada más salir de casa, al encontrarme con un descomunal atasco nada más enfilar la autopista. Eso hizo que tardara casi una hora en cubrir el trayecto entre Santurtzi y Barakaldo, localidad en la que tenía que recoger a mi amigo Juanma para irnos pitando hacia Bergara. Con este retraso fue imposible llegar a tiempo para poder ver a los artistas invitados los neoyorkinos KREISOR, así que para quitar un poco el mal sabor de boca decidimos tomar un refrigerio en el bar exterior de la sala, y así quitar tensiones de la carretera. Poco duró.

A la hora de acceder a la Jam me encuentro con el segundo contratiempo de la noche, en forma de gorila borde, maleducado y parece que con ganas de bronca. Todo esto debido a la prohibición de acceder al recinto con cámara de fotos. De muy malas maneras se dirige hacia mi intentando mostrarme su autoridad, y prohibiéndome que introduzca mi cámara. Al responderle que nunca había tenido ningún problema en acceder a la sala Jam con mi cámara de fotos, el tío se encara conmigo de muy malas formas y con la clara intención de montarme la bronca. En ese momento media vuelta y para el coche a dejar la dichosa cámara. Yo he venido a ver un concierto no a soportar las macarradas de un descerebrado, pensé. Yo acepto las normas, pero siempre con respeto y educación. No creo que cueste tanto, pero claro cuando pones en una puerta a un tío con encefalograma plano para supuestamente hacer cumplir las normas es lo que pasa.

A los pocos minutos de haber entrado, se apagaron las luces y al mirar el reloj comprobé que eran las 22:30 y que por lo menos el horario del evento se cumplía según lo previsto. Con una muy buena asistencia de público y en medio de una blusera introducción (la habitual últimamente en sus conciertos y de la cual todavía no he conseguido averiguar su autor) se vislumbran las figuras de los cinco músicos, cada uno ubicándose en su respectiva posición. De repente de entre todas esas cinco sombras me doy cuenta que una de ellas se mueve con cierta dificultad y que mientras las otras cuatro están saludando al respetable, la otra parece como que no encuentra el sitio.

Primeros acordes de “Mother Mary”, con un sonido casi perfecto, pero con un individuo, que es el que sujeta el pie del micro, con ciertas dificultades para mantenerse en pie. De momento el individuo recita la copla según el guión marcado, pero en la segunda estrofa se queda mudo, sin habla, ausente, ido. ¡¡Sorpresa!! Phil Mogg con un colocón de tres cuartos. Juanma y yo nos miramos, no damos crédito a lo que ven nuestros ojos (o sí). Los otros cuatro músicos le miran de reojo y tienen que improvisar, hasta que el amigo ausente consigue recuperar el ritmo y terminar la canción no sin mucha dificultad.

Segundo tema de la noche, “When Daylight Goes To Town”, primeros acordes con un Vinnie Moore inspiradísimo, pero que el amigo ausente de nuevo la vuelve a cagar (perdón por la expresión), olvidándose de nuevo de las letras que le marca el guión (menos mal que las compone él). En ese momento todos los músicos que están a su alrededor giran la cabeza hacia él con mirada asesina e intentan reconducir de nuevo la situación. Juanma y yo nos volvemos a mirar y nos decimos: hoy no es nuestra noche, ni la de Phil Mogg. No nos queda otra opción que empezar a reírnos y tomarlo a cachondeo. Pero había una persona que no parecía tomarlo a cachondeo. Ese era Paul Raymond, que a partir de ese momento pilló un rebote (y con razón) de los que hacen época. No era para menos, se mascaba el desastre.

Al terminar esta canción, reunión del consejo de administración con el accionista mayoritario Pete Way a la cabeza, el cual se dirige en primera persona al consejero que más problemas estaba dando. Tío, o te sitúas o de aquí no salimos vivos, supongo que le diría. El caso es que a partir de ese momento el concierto se enderezó dentro de unos parámetros digamos que normales. Con el estado en el que estaba el viejo vocalista no podíamos pedir peras al olmo, pero por lo menos el asunto se normalizó un poquito. Pequeñas lagunas que me parecieron tonterías después del ridículo de las dos primeras canciones.

A partir de aquí un set list bastante previsible y es que comparándolo con su última gira es bastante similar. Eliminamos algunas canciones de “You Are Here” y añadimos dos de “The Monkey Puzzle” como son la que abre el disco “Hard Being Me” y la cautivadora “Drink Too Much”, que no sé si será casualidad pero fue la mejor interpretada por Mogg (¿por qué sería?).

Particularmente pensaba que le irían a dar un poco mas de cancha a este “The Monkey Puzzle”, como en 2004 hicieron con “You Are Here” (creo que llegaron a tocar cinco temas del disco en aquella gira) pero lamentablemente se quedaron en dos temas, el resto clásicos de siempre.

“Let It Roll”“Hard Times”“This Kids” fueron esos clásicos que no faltaron, con un Vinnie Moore y un Paul Raymond extramotivados, supongo que por los contratiempos del principio. Al primero le vi totalmente integrado en la banda, mucho más suelto y menos tenso que en 2004. De Paul Raymond poco que decir, según mi opinión hoy día es pieza determinante en estos UFO y su trabajo tanto con teclados, como en coros, como con la guitarra rítmica es insustituible. Eso sí, la cara de cabreo no se le quitó de su rostro en toda la noche. No era para menos.

¿Y Pete Way? El gigantón este, en su línea, sin parar de un lado para otro, con esos pelos que nunca nos dejan ver su rostro, y con el cometido de hacernos levantar los pies del suelo. Estuvo muy bromista sobre todo con Vinnie Moore y ambos estuvieron pasándoselo en grande encima del tablao. Hubo alguien que comentó que Pete Way estaba igual de colocado que Phil Mogg. Yo sinceramente no lo vi así, y en el caso de ser cierto aquello hubiese terminado en escándalo. Digo yo.

El punto álgido de la noche llegó con “Love To Love”, una de las piezas fundamentales de UFO y que obviamente no podía faltar. La destriparon con total maestría, con la parte instrumental que a mi por lo menos me dejó boquiabierto y que me trasladó a los buenos tiempos de adolescencia de cuando escuchaba “Strangers In The Night”.

También tuvieron su parte tranquila con la maravillosa “Baby Blue”, preciosa canción interpretada magistralmente por todos los músicos. No quisiera olvidarme de Andy Parker, como he escrito arriba la vuelta de este ha supuesto el tener la oportunidad de ver a unos UFO más clásicos con su formación, pero francamente yo personalmente prefería que Jason Bonham hubiese seguido en la banda. No hay color entre uno y otro. Ojo, no estoy diciendo que Andy Parker lo hiciese mal, es más, estuvo correctísimo, y a estas alturas nadie le va a enseñar a tocar los temas clásicos de UFO, pero después de haber visto a Bonham en directo detrás de una batería tocando esos mismos temas, la balanza se inclina hacia su lado sin ningún tipo de duda. Por lo menos para mi gusto.

Siguieron destripando canciones, entre ellos “Too Hot To Handle”, que sirvió para enlazar con la formidable “Rock Bottom”, aquí es donde Vinnie Moore terminó por dar una exhibición que hizo quedarme con la boca abierta, inspiradísimo, totalmente entregado y disfrutando del momento. En este punto se produjo otra anécdota mas a cargo del colega Phil: Durante la parte instrumental del tema decidió retirarse a los camerinos, para el que no conozca la sala Jam, decir de los camerinos al escenario se accede por una escalera con bastante desnivel que se encuentra en la parte izquierda del escenario. Imaginaros al bueno de este hombre intentando subir por ahí en su estado, pero lo peor era bajar (siempre es más dificultoso). Si no es porque un roadie le ayudó sino se pega un talegazo del 20 y nos obliga a llamar al 112 de Emergencias. Una vez sano y salvo encima del escenario nos dice ¿Me habéis echado de menos? De risa.

En este punto observo el reloj y veo que ya llevamos hora y media de concierto, justo el momento de comenzar los famosos bises. Y obviamente uno de los temas que se guardaron para ese momento fue “Doctor, Doctor”, donde todo el respetable acabamos cantando y botando al son de la mas famosa copla de los OVNIS.

“Shoot, Shoot” debería haber sido el último tema de la noche, pero una vez finalizado este y cuando parecía que todos se retirarían definitivamente a los camerinos, frenan en seco y comienzan a hablar entre ellos, haciendo gestos de querer ofrecernos otro tema más de lo previsto. Supongo que quisieron obsequiarnos con una canción extra para excusarse por lo irregular de la noche, así que “Lights Out” fue el tema elegido para ya terminar de ese modo con el concierto. Pero todavía nos quedaba la última perla por parte del señor ausente. En mitad de una de las estrofas deja de cantar, se da la vuelta y se dirige hacia una de las latas de cerveza que tenia al lado de la batería, el tío ni corto ni perezoso, la abre y se pega un trago que le deja más que satisfecho. En ese momento la cara de Paul Raymond es un poema, si no rompió a llorar fue un milagro, eso u optar por estamparle su guitarra en la cabeza de su compañero. Su rostro indicaba que podía inclinarse por lo segundo. Para verlo.

Terminar el tema y aquí sí dio por finalizada la función. Una lástima el estado que nos ofreció el veterano cantante, que a pesar de tener un currículum de incidentes como el vivido esa noche, parece que no asienta la cabeza y sigue empeñado en seguir dando espectáculo y del pobre.

Con el resto de los músicos me quito el sombrero. Su experiencia y veteranía fueron fundamentales para poder capear el temporal que se les venía encima, y gracias a ellos, lo que parecía una fuerte tormenta se quedó solo en negros nubarrones.

Texto: Bittor Urrutia