PASIÓN POR LO SIMPLE (y agustito)
La alergia hizo que me lo pensara, pero finalmente cogí un buen cargamento de pañuelos y me acerqué al recinto ferial a reencontrarme con mi yo de media vida atrás. Hacía 17 años que no veía a Barricada en directo, incluso habían dejado de interesarme desde que empezaron a pulir su sonido en los estudios franceses con aquel “Por Instinto” de 1991, y aunque he seguido más o menos lo que iban haciendo, no tenía ni idea de lo que podría encontrarme. De entrada, unas mil quinientas personas del más variopinto pelaje y de un amplio espectro de edades, curiosos, nostálgicos, frikis, rockeros de toda la vida y gente muy joven (los que más), que se concentraron para asistir a uno de los conciertos de la gira de celebración de su 25º aniversario como grupo.
Lo siguiente que me encontré fue un escenario simple, un poco frío y bastante escaso de focos (de ahí que las fotos no sean muy nítidas). Los amplificadores estaban tapados por una especie de tela blanca a modo de paño de ganchillo como el que colocan las abuelas sobre la tele o bajo el centro de la mesa del salón. Un rótulo de metacrilato amarillo con el nombre del grupo colgaba sobre la batería, también simple en cuanto a piezas, y de fondo un telón blanco del mismo “ganchillo” que el resto, intuyéndose un 25 azul entre tanto agujero. Vale que Barricada siempre fue un grupo de escenografía austera, pero al menos el negro resulta algo más acogedor que tanto blanco aséptico.
A las 00:00 h. en punto salieron Ibi, Drogas, Alfredo y Boni y empezaron el concierto con “Sean bienvenidos” para después soltar un “Esta es una noche de Rock & Roll” que puso la audiencia patas arriba. Enrique Villarreal (lo de “El Drogas” ya no le gusta ni a él) lució un ‘elegante’ sombrero de copa durante el primer tema que dio paso a una calva tapada por un pañuelo estilo pirata, nunca mejor dicho, porque cada día es más feo y más parecido al famoso locutor del mismo apodo. Además no se corta un pelo a la hora de poner caras y gestos que dejan a El Fary a la altura del betún.
Con ese inicio supuse que la noche iría de clásicos del grupo, y no me equivoqué. Me vais a perdonar no relatar con precisión el set-list pero no me llevé la “libretilla” de rigor, aunque sí puedo decir que en la primera parte del concierto sonaron “Esperando en un billar”, “Pon esa música de nuevo”, “Lentejuelas”, “Barrio conflictivo”, “Quiero perderme”, “Písale”, “Okupación”, “Juegos ocultos”, “La hora del carnaval”, “No sé qué hacer contigo”, “Tiempos que arden”, “Tan fácil”, “Rojo”, “Oveja negra”, “Haz lo que quieras (tu cuerpo)”, la polémica “Bahía de Pasaia”, una “No hay tregua” bastante modificada y la más reciente “Sofokao”, entre otras que ahora mismo no recuerdo.
Terminando la primera parte del concierto, Boni y Alfredo se colgaron sendas guitarras acústicas y relajaron un poco el ambiente con versiones desenchufadas de “Pídemelo otra vez”, “Mañana será igual” y “Quiero perderme” que no enfriaron el ambiente en absoluto.
Al grupo se le veía “agustito”, como repitió Enrique hasta la saciedad. De hecho, él era el que más “agustito” estaba, tanto que en un momento del concierto se metió bajo una de las estructuras que soportaban las torres del P.A. y no fue capaz de salir durante todo el tema, hasta que un pipa le echó una mano para no romperse la crisma. Bastante tenía con aguantar de pie…
Una de las cosas que más me impresionó del concierto fueron las voces. Parece increíble que las mantengan en tan buen estado de forma tras tantos años de berrear por esos escenarios. Es cierto que los efectos ayudan los suyo, pero ya les gustaría a muchos tirarse 25 años cantando y llegar con ese nivel vocal.
Para el bis dejaron “La silla eléctrica”, “Deja que esto no acabe nunca”, “Todos mirando” y “Esta noche”. Gran final de un concierto para recordar, con dos horas exactas de Rock and Roll. Están en una forma increíble, como en sus mejores años, simples como siempre pero ofreciendo buenas canciones, buen sonido y gran nivel como grupo. Fue un placer reencontrarme también con ellos.
Texto y fotos: Alvar de Flack
