RON VUDÚ + ESCALERA – Sábado 12 de mayo de 2007, sala El Rockero (Almería)

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La noche anterior habíamos estado en la sala disfrutando de los conciertos de dos bandas locales. Nos lo pasamos muy bien escuchando en mejores condiciones que la vez anterior, que ya os comentamos por aquí, a Nocturna; y la primera vez que veía a Leteo (antiguos Ozono) en formación de quinteto con Bona a la guitarra. Habíamos acabado a las tantas, y para variar, rebosantes de rica y fresca cervecita servida por el buenazo de Ángel (el camarero principal).

Vamos a tener que solicitar asilo en la sala, puesto que como otros fines de semana hacíamos doblete y el sábado el concierto programado también nos atraía. Venían de la otra punta del país Ron Vudú, que a tenor de la asistencia de público aquella noche poco atrajeron, mucho menos de cincuenta personas convocaron (¡se perdieron un gran grupo!). Y es que aparte de que la gente por esta tierra poco se mueve, tampoco basta con anunciar la programación de la sala del fin de semana en un cartel poco llamativo imprimiendo el nombre de las bandas y ya está. Algo más de información debajo del nombre de cada grupo vendría muy bien para la publicidad de carteles y octavillas, por ejemplo dando a conocer el estilo musical que practican, a quien se asemejan, de donde proceden y página web y Myspace. No creo que sea mucho trabajo y favorece el que la gente sepa quienes son los que tocan.

Total, que aún con la resaca y el cansancio del día anterior sobre el cuerpo, y es que uno ya no está como antaño que salía tres o cuatro noches seguidas de parranda, llegábamos a la sala y por allí no había indicios de que fuera a haber una digna entrada, y eso que una vez más la sala se enrollaba que daba gusto y el concierto tenía un precio “desorbitado”…. de risa…. vamos, ¡¡¡GRATIS!!! 

Hicimos la misma jugada que la noche anterior, pedimos litros de cerveza, pillamos una mesa y sillas de plástico, y nos posicionamos al final de la sala, delante de la mesa de mezclas. Desde ese lugar vimos la actuación de ESCALERA. Gracias a la sala dan la posibilidad de abrir a un grupo de la tierra para otro que viene de fuera, pero esta vez no sé porqué eligieron a ellos, creo yo que habría otras bandas de la tierra que hubieran congeniado mejor con el estilo rockero de los catalanes, pero bueno, mientras los almerienses tocaban nosotros bebíamos y hablábamos, aunque de vez en cuando les prestara atención.

El cuarteto no está nada mal en su estilo, un Pop que nos recordó a grupos como Duncan Dhu y similares. Su actuación fue más como un ensayo que un concierto, porque apenas había gente cerca del escenario o siguiendo su descarga, y es que tiene que ser duro que en una sala con buen sonido y con capacidad para mil personas o algo más, haya muy poco público y el poco que haya apenas te haga caso, aunque tras cada tema algunos más y yo aplaudíamos, qué menos. Tocaron “Cuando todo va bien”, “Toda mi vida”, “Búscame”, “Miro hacia atrás”, “Me gustaría”, “Viajar”, “Dime por qué”, “Campeón” y “La cuenta”

De los catalanes, no sé bien porqué se me había metido en la cabeza que eran gallegos y así se lo había dicho a más de uno y una de mis amistades informándoles para que acudieran al concierto, había leído muy buenas cosas sobre su “Vino amargo” (2003), su segunda grabación autoeditada con portada asemejándose al primer disco de Lynyrd Skynyrd, y con participación de Santi Campillo (Los Lunáticos, ex–M-Clan…). Antes de dicha grabación, tenían otra autoeditada también, “Todo o nada” (2002). Están presentando por todo el estado, o por donde les dejan tocar, “Bailando en la cuerda floja” (Gas-Oil Records, 2006), basando su repertorio en él, su primer larga duración. 

Son sobre las dos de la madrugada y el vocalista Óscar Sánchez llama a la gente para que se posicionen en las primeras filas y el sexteto inicia su concierto con el tema que abre su última grabación, “Pásame a buscar”. No hay instrumentos de viento acompañando, como en el tema registrado en estudio, así que suenan más rockeros y crudos. 

Después de que el pequeño pero enérgico vocalista pidiese al técnico (Manolo Salas) monitores para escucharse dentro de las tablas siguen en el mismo orden que en el disco, con la segunda canción “Las maletas”. Durante el tema el cantante se agacha para comprobar si sale el sonido por monitores, pero parece que siguen sin escucharse, y tras el tema paran durante un rato para solucionar el problema. 

Resuelto el problema, continúan con el tercer corte del disco, “¿Para qué?”, donde resalta el buen juego de guitarras de Germán Barrueco y Alberto Belmonte. 

Óscar hace referencia a la película “El Pico 2” y después nos pregunta si nos apetece bailar, para pasar a tocar su primera versión, el clásico “Hush”, ejecutada de manera genial por el sexteto con esos aires setenteros. 

A pesar de ser poca gente parece que al grupo no le importa y se les nota a gusto sobre las tablas, habiendo intercambio de palabras entre el grupo y el público. Llegando a fijarse y comentar sobre la camiseta que llevaba el amigo Tote (Transylvania) de Black Sabbath “Vol.4” o de la mía de Uzzuhaïa, diciendo que eran colegas suyos. Continuaron con la preciosa balada “Vigo”, siguiendo el orden del álbum, con referencia a Galicia, y con Óscar soplando la armónica (en otros temas había acompañado con pandereta). 

Disfrutamos un montón con “La Rueda”, dedicada para sus amigos de Escalera, con el vocalista tocando la pandereta al lado de la batería, siendo casi enteramente instrumental, sólo con voz al final, nombrando en hacia el fin al guitarrista Alberto. Un tema con ese delicioso y exquisito sabor a Rock Sureño, tributo a los grandes Allman Brothers. 

Siguen destapando el tarro de los clásicos con “Let´s Spend The Night Together”, con recuerdos tras concluir para el futuro concierto de Sus Majestades en El Ejido. 

“El último tren” es dedicada para Raquel y la familia (que si no me equivoco estaban por allí) del teclista, Javi Gamarra. Acompañamos con palmas el muy buen tema. Aunque pidiera alguien una canción de Burning, tocaron “Mr. Banker” de Lynyrd Skynyrd haciendo que entrásemos más en frenesí, ¡madre, qué grupazo estábamos disfrutando! 

“Flores de cementerio” es dedicada a una pareja que los habían visto la noche anterior tocar en Guadarrama y habían decidido bajar a Almería para volverlos a ver, ¡¡¡oleeee, sus ovarios y chisdanvintos!!!, de nuevo con armónica y con buen rollo nombrando hasta una copla de la Pantoja, enlazan con la movida “Siente”

Óscar dice: ¡Gracias a la música!, y hacen “Gracias”, con amago inicial a Sabbath. La magna “Free Bird” de Lynyrd Skynyrd es dedicada a Escalera, volviéndonos locos nosotros y Óscar (de rodillas), con esa maravilla de composición que la clavan. 

Somos pocos, pero nos hacemos notar pidiendo más y más… no tienen más opciones, así que tocan otro clásico, “Mueve tus caderas” en recuerdo a Pepe Risi, y presentándonos el cantante a sus compañeros: Germán Barrueco a la guitarra, Pere al bajo, Javi Pérez a la batería, Javi Gamarra a las teclas y Alberto Belmonte a la guitarra, ¡¡¡Ron Vudú, desde el Baix Llobregat!!!, y juegan con la peña a tú cantas, yo canto… masturbando Óscar el pie del micrófono, jejeje. Se despiden definitivamente sobre las tablas con una versión de The Beatles

Hora y media de excelente Rock clásico, tocando nueve temas de los once que comprende su disco, con recuerdo a grandes del género. Uno de esos conciertos al que vas sabiendo muy poquito del grupo (aunque me desgañité en pedir la versión de “Guilty Of Love” de Whitesnake, que hacían en el pasado) y que sales bien contento por la gran banda descubierta y lo bien que te lo han hecho pasar. Si te gustaban los M-Clan de sus primeros disco échales una escucha a estos Ron Vudú, me lo vas a agradecer. ¿Histórico que Ron Vudú estuvieran en Almería?, para mi y para los que disfrutamos aquella noche… ¡¡¡SÍ!!! Si un Sello los cogiera y los apoyara, sin malearlos, seguro que conseguirían lo que lograron los murcianos M-Clan, o más, a mi al menos me gustan más. Además, como pudimos comprobar luego, gente muy sencilla y simpática, merecieron que les pillara su CD y una camiseta. 

Texto y fotos: Starbreaker