
Borrachera de emociones. Asfalto está, una vez más, de vuelta para echar su dosis de sentimientos “dulces” sobre una audiencia que casi llenó la sala madrileña. Julio Castejón se cansó de oír peticiones de clásicos en sus conciertos en solitario, y llamó a una nueva bandada de jóvenes músicos para rescatar la vieja marca de los años setenta.
Asfalto nació de Tickets, cuando los grupos se ponían nombres en plural, y bebió de grupos como Wishbone Ash, Bread (casi desconocido con éxito norteamericano en los primeros setenta), Supertramp o Yes. Es decir, progresismo musical, guitarras entrelazadas y mucha melodía. Desde sus más arraigados orígenes, la banda está ahora en el aniversario número cuarenta. Desde entonces, mucha historia, incluido un oculto homenaje a The Beatles en 1976, aproximadamente. También los de Liverpool han ejercido su influencia por mor de las melodías vocales. Posteriormente vinieron las cuarenta escasísimas horas de grabación sobre su álbum debut, clásico hoy en día, pero que motivó la dispersión de José Luis Jiménez y Lele Laína para fundar Topo. Y posteriormente un recorrido por el Rock Sinfónico, el Pop, el casi Hard Rock de los tiempos de Miguel Oñate, las intentonas de recuperar la formación original (1990-94) y la restauración reciente del nombre.
Bien, la actual reunión no es “sólo por dinero”, como decía aquel disco que abría la década de los noventa. Cada cual de los actuales integrantes tiene su ocupación paralela, que es la que les da de comer. La vuelta es por satisfacerse a ellos mismos y a los seguidores que tengan a bien contemplarles. Es cierto que el nombre de Asfalto dice poco en determinados territorios de España, pero obviamente Madrid es su plaza fuerte. Su ciudad natal recibe al grupo con un cariño impresionante.
Se ha dicho de Asfalto que es combo inclasificable, no fácilmente identificable en géneros. Hay de todo en su repertorio, como bien expresa su álbum “Utopía” del pasado año: Rock progresivo y largo de concepto, retazos de Pop, incluso de canción de autor en acústico, y algunas pinceladas de Rock Duro. En su primera etapa, grabando para el sello Chapa, se les asociaba con Leño, Barón Rojo u Obús, con los que les emparentaba la generación, más que el estilo. Julio Castejón, el líder, define su música como “Rock progresivo, adulto e intelectual”. Nos quedamos con la opinión del creador, aunque habría que añadir lo de sentimental para comprender mejor lo que se le viene encima al oyente/espectador.
¿El concierto, dices? Una sucesión de emociones: espectacular en declaraciones al estilo de“Gente como tú”, una feliz “Utopía” que sabemos imposible pero que sabe bien; los momentos más rockeros de “La paz es verde”, “Es nuestro momento”,“Desaparecido” o “Buffalo Vil”; la emotividad de “Más que una intención” o “El viejo”; y la cascada de clásicos del ‘78: “Rocinante”, “Ser Urbano” o “Capitán Trueno”.
Julio Castejón se emocionó (luego es un sentimental); el público se emocionó (es decir, también es sentimental); y el repertorio se tornó emocional (o sea, Asfalto es sentimental). Así que los “duros” de viejos tiempos también somos sentimentales. Por cierto, Asfalto nos “debe” un doble grabado en vivo. Con mucho sentimiento, claro…
Texto: Pedro Giner
