Los granadinos Arrea no era la primera vez que se acercaban a tierras almerienses. Anteriormente, que yo sepa, habían tocado en la localidad de El Ejido el verano pasado (sala Kabuki, 14 de junio) compartiendo cartel con los ejidenses Adonay y paisanos granadinos como A Tu Puta Kara, Tribal y Canker. Me fastidió perderme ese concierto, especialmente por volver a ver a los últimos, pero no pudo ser. No hace mucho quedaba suspendido su intento de regresar a tocar a El Ejido, el 5 de diciembre en el pub A-Zero.
Muchísimas veces me he quejado por la escasa o nula publicidad que se hace en esta ciudad de los conciertos. En esta ocasión no hay nada que achacar al grupo. No sé si se llegó a colgar algún cartel por la ciudad o en algunos garitos, pero la campaña que hizo el grupo informando del concierto por un buen número de Myspaces de gente de Almería, bandas almerienses… estuvo muy bien. Mejor hubiera estado si una parte de los que se enteraron hubieran asistido aquella noche al Zaguán, porque llegué a contabilizar tan sólo a nueve personas (parte de ellas acompañantes de la banda) prestándole atención a la descarga del grupo (no cuento a la gente que estaba pegada al fondo de la barra que le daba igual quien tocara o no), llegando hacia los últimos temas a aumentar el público en… ¡¡¡cuatro personas más!!! Muy triste. Luego los grupos almerienses se quejan, pero ni una pequeña parte de músicos son capaces de asistir a conciertos de compañeros suyos. Claro, será porque no tienen nada que aprender de los demás (dicho con ironía).
También es cierto que esa noche había otros conciertos que pudieran interesar, como el de los black metaleros Infernal Funeral en Retamar y el de Siafu en un chiringuito de Aguadulce. No sé la gente que acudiría al de éstos últimos, pero al de Retamar, según dicen, la afluencia de público rondó las cincuenta personas. Una cifra nada desdeñable, y más si se tiene en cuenta que había que desplazarse con vehículo y que el Black Metal suele ser un estilo underground, y más en Almería. Así que deberían estar más que contentos y agradecidos Infernal Funeral por la gente que atrajeron, y no cargar uno de sus componentes, horas después del bolo, de la falta de apoyo en la escena metalera en Almería en Myspaces de gente que precisamente a nadie tienen que rendir cuentas sobre el apoyo en los conciertos en Almería. Una acción que tuvo poco tacto por parte del componente de los black metaleros, que lo único que hizo fue echar piedras sobre el tejado de su propia banda.
Como solemos tener por costumbre, antes de ir al Zaguán a ver el concierto, pasamos por un bar cercano al pub para nutrirnos y regar los nutrientes. En esta ocasión tuvimos que cambiar de bar, ya que el habitual estaba hasta los topes (¡luego dicen que hay crisis!), teniendo servidor que fastidiarse y no catar esa noche la rica morcilla que “mágicamente” luego no se repite.
Una vez con el buche una miaja lleno, llegamos al pub un poco pasadas las 22 h. Por allí andaba algo de gente pegada a la barra viendo el partido de fútbol Barcelona – Numancia (4-1), y los músicos granadinos. Se supone que el concierto costaba 3 euros, pero desde que llegamos hasta el comienzo nadie nos dijo nada al respecto.
El tiempo transcurría y nos extrañaba que el bolo no diera comienzo, y más sabiendo que últimamente los conciertos en el garito deben acabar antes de la medianoche, aunque a veces eso no se cumple. Sin irnos muy atrás en el tiempo el mes pasado veíamos allí a Hombres Solos y acabaron más allá de las doce de la noche. No sé por qué a veces sí y otras no, me lo expliquen.
Mi contacto previo con el grupo había sido al enterarme que tocaban en El Zaguán y visitar su Myspace. Sin prestarles mucha atención me sonaron al estilo que practican los sevillanos Narco, y aunque es un estilo que no me llame mucho, me atraía ver al grupo en directo. Luego, como pudimos comprobar durante su descarga no sólo recuerdan al Rap-Metal de Narco, también pueden recordarte a otros grupos como Soziedad Alkohólica, Hamlet…
Aproximándose el reloj a las 23.45 h. por fin se subía al escenario el sexteto compuesto por: voz, dos guitarras, bajo, batería y el DJ encargado del PC con bases y samplers, precisamente éstos iniciaron el primer tema “Dale al timón”, continuado por “Mil lindres”, con apoyo en coros del guitarrista Manolo (situado a la izquierda de las tablas según mirábamos). Desde esas dos primeras canciones me sorprendió el sonido de las potentes guitarras Gibson de Manolo y su compañero, éste muy concentrado en tocar.
El simpático vocalista anunciaba de broma, con ese marcado acento granadino, un tema de Reggaeton, éste fue “Paja canina” (o conocido también como “Cohete”), comenzado por el DJ, siendo uno de sus temas estrella, con un final cañero. Llegando a explicar el vocalista sobre la historia en la que estaba basada la letra, haciendo incluso gestos de la relación con el can.
La primera versión de su concierto vino con “No kiero participar” de S.A., disfrutándola y cantándola más de uno, ¿eh, Sera?
El cantante hacía mención al poco público que estábamos allí, diciendo: “somos poquitos pero buenos”, pasando a pedir al camarero un cubata y una de… “Calamares”, un tema trallero y contundente en la línea de unos Soziedad Alkohólica.
Según palabras del vocalista continuaban con “una que duele”, “La polla en el sieso”, con algo de cachondeo con una chavala del público. El cantante volvía a botar en el poco espacio del que disponía, como en anteriores ocasiones había hecho, aunque esta vez le siguieron en los saltillos el bajista y el concentrado guitarrista de la derecha. De la voz de la bailarina se encargaba el guitarrista Manolo.
Otra versión que seguro nos sonaba, nos dijeron, fue “Do What I Say”, el tema más conocido de Clawfinger, una de las mejores bandas de Rap-Metal. Fallando un poco el cantante colándose al cantar al principio, y partiéndonos de risa cuando Manolo hacía de coña la voz infantil. La labor guitarrera en los punteos del tema para mi gusto dejó un poco que desear.
Más voz rapera tuvimos con “Combustión espontánea”, dedicada ya avanzada la canción a María Teresa Campos.
Mucho cachondeo hubo entre el vocalista y el guitarrista Manolo, en esta ocasión con un cubata. Siguieron con una versión “El fracaso” de Tony El Gitano, pero popularizada por Los Chichos como “La historia de Juan Castillo”, que versionearan también El Último Ke Zierre en su disco “¡Bulla!” (apunte del amigo Sera).
Continuaron con un buen repaso a la prensa rosa con “Las revistas del riñón”. Saltándose después, imagino que por temas de horario o por el poco público, “Dos vidas, dos realidades” y la versión de “Cuando nada vale nada” de S.A.
A la ideal para los amantes del pogo “En el bar” (previo cachondeo con el cubata y los cubitos) le siguió “Tu Dios de madera” de Narco.
El vocalista decía que estaban orgullosos de estar aquí para pasar a hacer “Non Point” según la lista de temas, aunque fue presentada como “Mi orgullo”. Nombrando países sudamericanos en la letra y citando también a Almería. A mi cabeza vino un poco Rage Against The Machine en los sonidos que hicieron con la guitarra.
Llegaron al final de su buen concierto a eso de las 0.36 h. tocando “Esquizofrénico” y recordando el conflicto entre Israel y Palestina con “El muro”.
A pesar del poco público que estuvimos, los granadinos me parecieron un muy buen grupo de directo, contagiándonos con su música y buenas tablas ganas de botar, de marcha y de fiesta. Seguro que más de uno que desea incesantemente que vuelvan por estas tierras grupos como S.A., Narco, Hamlet… hubieran disfrutado con Arrea.
Texto y fotos: Starbreaker
