
Hace tiempo que tenía ganas de ver en directo a Dr. Snake. Siempre fui seguidor de Whitesnake, y tras los últimos fiascos provocados por conciertos desastrosos del grupo de David Coverdale, esta es una buena forma de disfrutar de un buen puñado de canciones que son parte de la banda sonora de mi juventud.
Además, Dr. Snake tiene en sus filas algunos músicos de reconocido prestigio, lo que les hace aún más interesantes. Si Whitesnake siempre se caracterizó por tener una pareja de guitarristas de primer nivel, este grupo tributo no se queda atrás. Manolo Arias (actualmente en Atlas, pero con una carrera musical tan larga como notoria) y José de Benito (Sobredosis). En la batería, otro conocido: Óscar Pérez, ex miembro de Nexx, donde ya demostró su gran calidad como baterista. El grupo lo completan Rafa Requena (bajo) y Héctor Reyes (teclados), recayendo la responsabilidad de emular a David Coverdale en la persona de José Antonio Álvarez, quien ya venía de otro grupo tributo a Whitesnake, llamado Lovehunter.
Para terminar de decidirme, para este concierto madrileño se habían anunciado las colaboraciones de un buen puñado de cantantes amigos del grupo, entre los que destacaban, por su prestigio y lo inesperado de su aparición, José Antonio Manzano (ex Banzai, ex Niágara…) y Tony (ex Sangre Azul). Desde luego, una noche memorable que no pensaba perderme.
Llegué a Ritmo & Compás a las 20:30, media hora antes del comienzo teórico del show. Al entrar a la sala, el grupo ya estaba tocando, ante una sala casi vacía. Se trataba de la prueba de sonido, que aún no había terminado. Menos mal. Pronto terminó, y el personal de la sala nos solicitó amablemente que saliéramos para volver a entrar, pasando por caja para abonar los 5 € que costaba la entrada. Poco a poco la sala se fue llenando, terminando por completar casi todo el aforo. Un “lleno cómodo”, que se llama, sin espacios vacíos y sin apreturas.
Pasaban las 10 de la noche cuando los músicos tomaron posición en el escenario. Subió el telón, y empezaron el concierto con “Bad Boys”, con ciertos problemas de José Antonio Álvarez para llegar a los agudos. Ya de principio pudimos comprobar que las guitarras de Manolo Arias y José de Benito tienen un protagonismo constante, doblándose y complementándose según requiere la ocasión. Tras ellos, Óscar Pérez estuvo sobresaliente todo el concierto, demostrando un poderío tremendo a la batería. Más en segundo plano, Rafa Requena cumplía con el bajo, mientras los teclados de Héctor Reyes apenas se escucharon más que en contadas ocasiones.
El final de la canción se empalmó con “Come On” y ésta, a su vez, con “Sweet Talker”, ambas de su etapa más bluesy, con Micky Moody. Este cambio mostró claramente que, tal y como también le pasa a David Coverdale, la voz de José Antonio Álvarez se adapta mejor a la primera etapa de la Serpiente Blanca, pasando por problemas cuando acomete temas de la época de la “laca”. Es de agradecer, también, la simpatía y el buen rollo que desprende desde el escenario en todo momento, animando al público y contagiándonos de su buen rollo.
Muchos eran los invitados, así que el primero de ellos apareció al cuarto tema, en la persona de Ignacio Prieto, actual cantante de Atlas y una de las revelaciones del 2008, al menos a nivel popular (dentro de lo popular que puede ser el Hard Rock en España). Su gran voz, demostrada con creces en Atlas, se adaptó perfectamente a “Walking In The Shadow Of The Blues”, bordando su interpretación. José Antonio Álvarez no abandonó el escenario, sino que le acompañó desde una posición más discreta, algo que hizo con todos los invitados que salieron a escena, y que enriqueció el resultado final.
El relevo de Ignacio Prieto lo tomó Tony, un cantante muy querido y que ha estado años desaparecido de la escena, desde que Sangre Azul dijeron adiós. Hace poco volvió a subirse a un escenario, en la presentación del disco de Juanjo Melero, y según cuentan está a punto de sacar un disco en solitario. Y es que en cuanto lo pruebas de nuevo, ¡la recaída es segura! El caso es que su presentación fue recibida con entusiasmo. Tony subió al escenario con su nuevo look con el pelo rapado al uno, muy lejos de su melena rizada de Sangre Azul (y no digamos de su etapa “a lo Manowar” en Muro). Afortunadamente, Tony mantiene intacta su voz y su carisma sobre el escenario, y su emotivo “Is This Love” dejó satisfechos a todos, en especial a un par de chicas que yo tenía delante y que habían ido expresamente a verle a él. Su buena interpretación tuvo un lapsus en la segunda estrofa, donde se perdió, pero afortunadamente ser recuperó pronto, finalizando el tema en solitario, cantando en clave de blues. Extraordinario.
El siguiente invitado fue Manolo Escudero, un cantante andaluz desconocido para la mayoría de los asistentes. Fue cantante de un grupo cordobés llamado AGO, junto al guitarrista Paco Ventura. Después, entre otras cosas, ha sido cantante de apoyo de Medina Azahara, y tiene en su curriculum el honor de haber cantado en un set acústico con el mismísimo Richie Blackmore. El caso es que Manolo Escudero salió al escenario para hacer “Give Me All Your Love” demostrando un gran poderío vocal, además con un timbre muy parecido a David Coverdale.
Tras él, el siguiente invitado fue mi tocayo Santi Alonso, cantante de Sobredosis. Y lamentablemente, fue un desastre. Yo supongo que no tuvo tiempo u oportunidad de preparar aceptablemente su intervención, pero el destrozo que hizo de “Fool For Your Loving” fue considerable.
Nada más salir, colocó un pequeño atril con la letra de la canción, del cual no pudo separarse en ningún momento, lo que además condicionaba su presencia en escena. Pero es que además, se perdía constantemente de forma muy ostensible. Como se daba la circunstancia de que la banda sonaba como un reloj (como en todo el concierto), Santi quedó en evidencia durante toda su intervención. Una verdadera lástima, espero que pronto tenga la oportunidad de resarcirse ante los que tuvimos que ver tamaño espectáculo.
Santi Alonso se despidió, y José Antonio Álvarez tomó el micro para retomar unos cuantos temas más, sin invitados. Puede ser únicamente percepción mía, pero José Antonio estuvo mucho mejor a partir de este momento, más suelto y mejor “metido en faena”. La poderosa guitarra de Manolo Arias introdujo “Crying In The Rain”, increíble tema en el que tanto Manolo Arias como José de Benito se lucieron, sobre Manolo, quien hizo un solo increíble en medio del tema. Desafortunadamente para mi, el tema se basó en la versión ’87 aparecida en el disco “1987”, y digo lo de desafortunadamente porque yo prefiero la original, editada en el disco “Saints & Sinners”. Sea como fuere, el tema sonó como un cañón.
Al final del tema, los músicos dejaron el escenario dejando que Óscar Pérez nos deleitara con un gran solo de batería, técnico y contundente. Es un alivio poder seguir disfrutando de este gran batería tras la disolución de Nexx, y esperamos seguir haciéndolo con sus nuevos proyectos. Al final del tema, con un arreón final donde un par de trozos astillados de sus castigadas baquetas salían por los aires, la banda volvió para retomar el final de “Crying In The Rain”.
De nuevo los músicos abandonaron las tablas, quedándose únicamente Manolo Arias y Héctor Reyes. Manolo comenzó un solo de guitarra, apoyado en el colchón de teclas de Héctor, de comienzo suave para ir animándose poco a poco, demostrando un buen compromiso entre técnica y feeling (el eterno debate sobre los guitarristas). El solo terminó muy cañero, con gran despliegue de potencia, aprovechando el final, mientras el resto de la banda volvía al escenario, para iniciar el mítico “Mistreated” de Deep Purple, que los propios Whitesnake mantuvieron en su repertorio hasta 1983. El tema sólo lo tocaron hasta la mitad, empalmándolo con un pletórico “Burn”, también de los Purple.
Al terminar, Manolo Arias tomó la palabra para darse el gusto de presentar él mismo al siguiente invitado, otro de los más esperados de la noche: José Antonio Manzano, al que presentó como excomponente de Niágara, con quien grabó el disco “III”, aunque es más recordado como el cantante del segundo disco de Banzai. Emigrado a Suiza desde hace muchos años, se deja ver poco por los escenarios españoles. Concretamente, yo no le veía en directo desde su participación en un Monsters of Rock en Madrid con la banda que llevaba su nombre, allá por 1988. Y aquí le tenía, 21 años después, conservando la misma voz poderosa de antaño, y el mismo feeling sobre las tablas, cantando “Ready & Willing”junto a todos nosotros. Su imagen, parecida al David Coverdale de la primera etapa (antes del tinte y la laca), su voz potente y sus movimientos en escena, hicieron de esta colaboración la más adecuada en un concierto de versiones de Whitesnake. Sólo hizo un tema, pero todos nos quedamos con ganas de más.
El siguiente invitado fue Julio, cantante de Mr. Rock., y subió al escenario para cantar el mítico “Ain’t No Love In The Heart Of The City”, un histórico tema que ha sido santo y seña de Whitesnake desde su aparición en el maxi “Snakebite”, con el cual David Coverdale decidió llamar Whitesnake a su proyecto personal, que ya llevaba 2 discos tras la ruptura de Deep Purple. El caso es que esta canción siempre ha sido una de las más sentimentales de la Serpiente Blanca, y Julio demostró tener una voz poderosa y muy adecuada para esta canción, que cantamos todos los viejos seguidores de la banda.
El último invitado de la noche fue Dani, cantante de Is Pain. Según comentó nada más salir a escena, le había “tocado bailar con la más fea”, en referencia a que iba a tener que cantar el tema más exigente a nivel vocal de la noche. Manolo asentía entre risas mientras atacaba el riff de “Still Of The Night”. Y el tema sonó como un cañón. Dani lo sobrellevó bastante bien, dada la dificultad del tema, teniendo algunos problemas con los agudos más implacables de la canción. En su favor hay que decir que lo hizo mucho mejor de lo que actualmente es capaz de hacerlo el propio David Coverdale. La parte instrumental intermedia sonó de lujo en manos de Ángel Arias y José de Benito, que se combinaron para lograr esa magia del tema original.
Tras la despedida de Dani, Héctor Reyes comenzó una introducción con los teclados que desembocó en “Don’t Break My Heart Again”, ya sin invitados, con José Antonio Álvarez de nuevo como cantante principal, en cuya parte central requirió la colaboración del público, quienes nos quedamos solos cantando el estribillo hasta que el grupo retomó el final del tema. Tras él, para despedirse, “Love Ain’t No Stranger” cerró el set oficial del concierto, con la esperanza de que pidiéramos los bises.
La verdad, no los pedimos mucho, no porque no quisiéramos más canciones, sino porque el paripé de irse para que te reclamen cada día cuela menos. Todos esperábamos la vuelta de los músicos al escenario, como así fue. Ellos mismos comentaron que se trataba de que pidiéramos más, pero como oí hace tiempo a un músico amigo mío, “los bises es una cosa que si te los piden, los haces, y si no te los piden, los haces igualmente”.
El primer tema elegido como “propina” fue, como era de esperar, “Here I Go Again”. Al igual que sucedió con “Crying In The Rain”, se basó en los nuevos arreglos que se hicieron para el disco “1987”, en los que el tema dejó de ser la balada que se compuso para “Saint & Sinners”. El tema sonó potente y contundente, y todos los presentes nos dejamos la garganta en él.
Para terminar definitivamente el concierto, arrancaron con “Guilty Of Love”. Tras la primera estrofa, José Antonio Álvarez empezó a hacer señas a todos los cantantes invitados que habían salido durante el concierto para que se unieran a ellos, llenándose el escenario de músicos abrazados cantando al unísono el tema, mientras todo el público hacíamos lo mismo. Una imagen que quedará para la memoria de todos los que tuvimos la suerte de presenciarla.
Whitesnake es una banda gloriosa, que se ha ganado a pulso su presencia en las enciclopedias de Rock. Hace tiempo que perdió su estrella, con David Coverdale arrastrándose por los escenarios con su voz en un estado lamentable. Visto lo visto, se disfrutan mucho más estas canciones míticas en manos de una banda como Dr. Snake.
La noche del 29 de enero fue la prueba irrefutable, de la cual hoy levanto acta.
Texto y fotos: Shan Tee
