Editorial Enero 2009: “Balanceando 2008”

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No digo que no sea un valor añadido, pero la originalidad no es ninguna obsesión para mí ni para nadie de esta web, así es que vamos a ser poco originales y repasemos lo que dio de sí el 2008 que acaba de terminar, bueno… más o menos:

Probablemente, 2008 no pasará a la historia como un año clave para la música, pero sí como uno más en la cadena de despropósitos que están atosigando a este arte que nos apasiona y que tantos buenos momentos nos regala. Ya hemos hablado mucho sobre la presunta evolución y/o decadencia de la música en general, de los pros y los contras de acceder fácilmente a instrumentos, archivos en mp3 o a la información en general, de cómo unos se hinchan y otros se arruinan, de la pérdida de la cultura del disco, del trueque absurdo entre cantidad y calidad etc. En eso, 2008 ha sido un año como los últimos 7 u 8, un año en el que se han venido abajo muchas expectativas e ilusiones, pero que sin embargo se han llenado, gratis, los discos duros de discografías que jamás van a ser escuchadas con el detenimiento que merecen sus autores.

Parece difícil que con este entorno la cosa sea reversible. Estamos transitando hacia una situación que desconocemos, en la que parece que el soporte físico va a dar paso a unos archivos en un pendrive, que el soporte económico que necesita todo esto está empezando a ceder por aluminosis y se está desmoronando el tenderete, y con él buenos y malos, ricos y pobres, músicos y musiquillos, multinacionales e independientes, todo a la mierda. Bueno, todo no, chinos, emules y similares seguirán viviendo de PM a costa del cierre de las tiendas de discos y de Hi-Fi. Si ya es difícil encontrar cápsula para el plato o tocar con tu grupo en un garito y que no te cobren por ello, ya verás tú a dónde vamos a llegar en unos años. No quiero ni pensarlo.

Suena pesimista, ya lo sé, pero es que no me gusta lo que he visto, veo ni lo que presiento que va a ocurrir. Vale, es cierto que 2008 nos ha dejado muy buenas cosas en forma de discos y de retornos a la palestra pero, casi siempre, relacionadas con los grandes nombres de todo esto. AC/DC, Metallica, Judas Priest y Guns n’ Roses han tenido un resultado dispar, bien el primero, regular el segundo e infumables los dos últimos. Otros históricos como Uriah Heep, Motorhead, Nazareth o Journey han fabricado discazos reconocidos por casi todos. Históricos también como Def Leppard, MSG o Whitesnake podrían haber mejorado sensiblemente su oferta (saben hacerlo mejor) y algunos se han marcado buenos discos en directo, como ZZ Top, Rush o Europe. El problema aparece cuando, de entre los grupos nuevos, que los hay muchos y buenos, no sale alguno que sea capaz de destronar a los nombres de más arriba y otros que no han sacado disco este año (Iron Maiden, Aerosmith, Saxon…) Quizá esto del cambio en las estructuras musicales suponga también el final de los grandes grupos-ídolos y la mediocridad se haga con el cetro mundial en acaparar portadas de revistas.

Otro de los efectos de la paupérrima situación de la música en general es la escasez de sitios para tocar en condiciones dignas pero además, de los que hay, van cerrando muchos por orden municipal o por quiebra. Seguimos demandando por enésimo año consecutivo locales decentes para tocar, trato digno al público que asistimos a los conciertos, algún que otro programa de Rock en la televisión… en definitiva más cultura musical para el mundo, que no es tan difícil. Hacen falta más escuelas municipales de música, pero también más música en los currículums… en fin, que es más de lo de siempre. Por eso digo que 2008 ha sido, simplemente, otro eslabón más que nos lleva, inexorablemente, a no sabemos qué situación, con qué nuevas estructuras o en qué posición dentro de las prioridades culturales de la población mundial globalizada.

Sigue habiendo diferencias sustanciales entre el mundo de la música en España y el resto de países civilizados, y no me refiero sólo a la música que se produce aquí para la que, por cierto, este año ha venido bastante flojo. Me estoy refiriendo a lo que hablaba en al párrafo anterior de la cultura musical y tal, a eso de darle el sitio que merece a un arte en plena devaluación.

Así y todo nos han visitado casi todos los grandes del Rock mundial, con muchos festivales de esos en los que se nos trata como borregos pero que siguen generando beneficios, y haciendo que nuestra oferta de conciertos sea buena, bonita y barata. Bueno, lo de barata queda más para los músicos que para el público, pero sigue siendo amplia, venga, va…

Y no quería terminar este ladrillo sin acordarme del maravilloso mundo internáutico, al menos en lo que se refiere a la supervivencia de esta nuestra web. A pesar de las irregularidades del camino, de la montaña rusa en la que, de vez en cuando, se convierte la vida de uno. A pesar, decía, de las inclemencias del tiempo y del espacio, esto sigue adelante. No creáis que lo que estoy diciendo es cualquier cosa y que, parafraseando a Torrebruno, “lo importante es participar y divertirse”, no, también hay que mantenerlo, cuidarlo, darle mimos y atender las necesidades básicas de cualquier mascota, y para eso hay que tener tiempo, ganas y a veces algo de ímpetu renovado, como un buen pescozón que te haga avanzar dos pasos sin caerte. De momento, como el que no quiere la cosa, ya van 7 hermosos años 7, y pocos pueden decir, como nosotros, que en 2008 nosotros no hemos notado la crisis en absoluto. Vamos, que hemos ganado tanto como en cualquier otro, es decir, nada.

Alvar de Flack