ANTIGUA + JUAMPORTALES – Viernes 9 de octubre de 2009, sala Ritmo & Compás (Madrid)

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Este no era para mi un concierto más. Antigua es uno de esos grupos con los que tengo una relación especial, y ni puedo ni quiero ocultarlo. Los lectores habituales de The Sentinel habrán seguido la trayectoria de Juan Olmos, ya que desde aquí nos hemos hecho hueco de sus pasos desde que le conocimos en aquel primer disco de Punto de Mira. Por ello, el último jalón de su camino, este grupo llamado Antigua, ha tenido desde el principio un hueco en nuestra web. Su calidad, más que probada en sus anteriores proyectos, es una garantía de calidad, como así se demostró en “Trece razones para seguir”, el disco debut de la banda y que ya os comentamos en su momento.

En dicho disco, como recordaréis, se abría con “Que empiece el show”, un tema en el que 21 voces del panorama nacional se turnaban para dar forma a una iniciativa en la que la camaradería es el hilo común de cada una de las aportaciones. Entre ellas, y tras la intervención de destacados cantantes del Rock nacional, el bueno de Olmos invitó a participar a algunos representantes de los medios de comunicación que le hemos prestado cobertura en su carrera. Entre ellos estaba yo, quien a la vez sorprendido y agradecido, hice lo que pude para no desentonar entre esa pléyade de buenas voces. Otro representante de los medios que participó en la canción fue Raúl “Akira”, conductor del programa de radio “La Frontera del Silencio”, quien por esta vez se metió a promotor para, junto a la encantadora Suzie (“My Last Words”), organizar este concierto de presentación.

Para colmo, al poco de conocer la convocatoria, un mensaje de Juan Olmos me pedía que participara activamente en el concierto, subiendo al escenario en el momento de “Que empiece el show”, junto al resto de cantantes que participamos en la canción. “Bueno, será cuestión de echarle morro y rezar para que mi micro esté desenchufado…” pensé, y acepté de inmediato.

Y llegó el día del concierto. Llegué a la sala con la hora justa… si el concierto hubiera sido puntual. Iba tranquilo, ya que un mensaje de mi buen amigo Monraymon, que colaboraba en la organización, me avisó de que la cosa iba despacio. Un vistazo a la sala (casi despoblada a aquella hora) y fui a reunirme con mis amigos, que me esperaban en un bar cercano, donde también coincidí con Óscar Sancho (Lujuria) y su chica, la siempre despampanante Thais. Unos saludos, un bocaíto a un sándwich cercano y a comentar la jugada. Y a la sala, que se hace tarde.

JUAMPORTALES

El grupo encargado de abrir la noche era Juamportales, a quienes sólo conocía de oídas, sin haber escuchado previamente nada de su trabajo. Se trata de un cuarteto burgalés formado por Miguel Ángel Pascual (voz), Jorge Piorno (guitarra), M. Taylor (bajo) y Enrique de Andrés (batería), quienes tienen en su haber ya 4 trabajos discográficos, el último de los cuales, “Sin cabeza”, se ofrecía como regalo a los 100 primeros asistentes al concierto, junto con una camiseta conmemorativa del evento.

Apenas se colocaron en el escenario comenzaron a desgranar el set previsto, con especial hincapié en los temas de su último disco. Arrancaron con “Dr. Caramba”, y pronto me pude hacer una idea de por dónde iban a ir los tiros. La banda suena algo ruda, poniendo todo su énfasis en la fuerza que imprimen a sus temas. La buena base que ofrece el batería Enrique de Andrés, el músico de mayor nivel de la formación, es aprovechada por Jorge Piorno (guitarra) y M. Taylor (bajo) para dar forma a los temas que, al menos en directo, suenan toscos y algo ramplones, sensación que se ve acrecentada por Miguel Ángel Pascual, cuyo modo de cantar es una evolución con más dureza de lo que hace Robe Iniesta en Extremoduro. Su puesta en escena, con gorra calada hasta las cejas y movimientos broncos, no hace más que acentuar esta sensación, que continuó con “El reflejo”, su siguiente tema.

Con “Atrapado” la cosa mejoró, es un tema cañero en el que la banda empezó ya a soltarse, quizás atenazada en el inicio del concierto. Los músicos daban lo mejor de sí, y se les veía esforzándose por agradar, aunque sin embargo no siempre lo conseguían. Tras “Alfareros” me sorprendieron con una versión del “Qué desilusión” de los añorados Leño, adaptada al estilo de Juamportales, es decir, más dura y agresiva, incluso algo punkarra, lo que no evitó que se nos despertara la venilla sentimental y cantáramos este histórico tema.

De ahí al final de su concierto debo reconocer que mi interés en la banda fue disminuyendo. Los temas iban cayendo (“Ya está”, “Cicatrices”…) sin conseguir llamarme mucho la atención, algo que era común en la sala, ya que salvo algunas excepciones en las primeras filas, todo el mundo se afanaba por saludar a los conocidos que iban llenando poco a poco la sala.

“Tres tiros” y “Ballantines” aumentaron algo el nivel, y me afané en fijarme más en la competencia de la banda. El que más me gustó fue el batería Enrique de Andrés, que imprimía la fuerza necesaria para que el grupo no decayera. “No cortex” me despistó un poco y no conseguí conectar con el vacile de “La roña”, aunque algunos compañeros cercanos la disfrutaron de verdad. Será cosa mía. Algo parecido pasó con “Calle Burdel”, con el que enfilaron la recta final de su set, en el que “Monte de lunas”, “Circus” y “Holgazán” pusieron fin a la actuación de Juamportales.

Quizás afectado por las ganas que tenía de ver a Antigua, no disfruté del concierto de Juamportales. Me parecieron bastante flojos, aunque sus ganas de agradar a los presentes merecen que les de otra oportunidad en el futuro.

La sala se había ido llenando poco a poco, y para cuando Antigua salió a escena, el aforo era más que aceptable. No se llegó al lleno, pero hubo pocos huecos entre el público, algo que siempre es de celebrar. Además, la expectativa era mayor, lo que llevaba a los asistentes a acercarse al escenario, algo que con Juamportales había costado bastante más.

La banda fue tomando posición en el escenario. A los ya conocidos Nacho Ortiz y José M. Martínez había que sumar la renovada base rítmica, integrada en el grupo después de la grabación del disco, y que está formada por Francisco Andrés (bajo) y Jorge de la Cuerda (batería), este último compaginando labor con Eden Lost.

El concierto comenzó con “Si estás de paso”, mientras Juan Olmos aparecía en escena llenando las tablas con su presencia. Es impresionante la soltura que tiene sobre el escenario, sin ningún tipo de complejo, demostrando como siempre su enorme poderío vocal. El público, bastante frío en el tiempo del grupo invitado, ahora sí se mostraba dispuesto a divertirse de verdad.

Rápidamente empalmaron con “No puedo más”, y yo aproveché el momento para fijarme en la labor de las nuevas incorporaciones. Y, realmente, ambas han sido un pleno acierto. Francisco Andrés dibuja al bajo líneas más imaginativas que las que escuchamos en el disco, dándole a los temas mucha más clase. Y Jorge de la Cuerda es todo un espectáculo a la batería, metiendo adornos cuando le apetece sin salirse ni un milímetro del ritmo que quiere seguir. Nacho y José, a ambos lados del escenario, se mostraron bastante estáticos toda la noche, pero su labor con ambas guitarras es una de las señas de identidad del grupo, combinándose sin exceder su presencia, buscando siempre llevar a buen puerto cada tema antes que el lucimiento personal.

“Noches de Sol” fue la siguiente, y Juan la bordó, demostrando que su voz, cargada de feeling, es capaz de adaptarse a cualquier registro. Un buen número de asistentes cantaba los estribillos, demostrando que el disco ha tenido buena acogida entre los asistentes. Entre los que conocían a la banda sólo de oídas, como unos compañeros de baldosa, no dejaban de comentar la “¡tremenda voz que tiene este tío!”

Juan Olmos estaba en su salsa. Tras el susto inicial al ver la sala vacía apenas dos horas antes, la satisfacción de ver el aforo casi completo le cargó las pilas, y dio lo mejor de sí mismo. “Si te vas”, ese precioso medio tiempo incluido en el disco, comenzó con la voz melosa de Juan y fue ganando en intensidad a medida que avanzaba, con un gran trabajo del resto de la banda.

Un par de bromas sobre el tema que vendría a continuación abrió paso a “Vuélvete loca” con la curiosa entrada de Juan con la nariz tapada sobre el ritmo machacón de la batería. Un tema que va creciendo a medida que avanza, y que esta noche sonó especialmente bien. En él, Juan aprovechó para hacer cantar al público, bastante receptivo en estas lides, además de un par de brillantes solos a cargo de Nacho y José.

La vacilona “Atrévete” sonó muy divertida. Qué fácil es el Rock and Roll cuando se hace bien. Y qué pronto se ha ensamblado esta banda que, realmente, no lleva demasiado tiempo trabajando en común. Y uno de los méritos del disco y, por ende, del concierto, es la heterogeneidad de los temas, apoyada en la versatilidad de la voz de Juan, a quien le da igual cantar un tema duro, un blues o un vacilón tema como este.

Precisamente, “Mala suerte” tiene un comienzo blusero, para convertirse en uno de los temas con más gancho de la por ahora incipiente carrera de Antigua. Su estribillo engancha desde el principio, lo que le convierte en un tema idóneo para el directo, con clase y pegada. El tema fue alargado para hacer las oportunas presentaciones de los músicos que componen la banda, teniendo cada uno de ellos su pequeño momento de gloria con un pequeño solo a modo de saludo al personal.

Al término, unas palabras de Juan anunciando que “ahora viene lo que estáis esperando” nos anunciaba “Que empiece el show”. La banda alargaba el riff inicial en un largo bucle para permitir a Juan contar a quien no lo supiera que en este tema habían colaborado un buen puñado de amigos, muchos de los cuales estaban en la sala e iban a subir al escenario a cantar. No estaban todos, pero la mayoría fueron nombrados por Juan Olmos para que subieran uno a uno al escenario. Ahí estaba su gran amigo Javier Mira (Punto de Mira), Juan Márquez (Coz), Ignacio Prieto (Atlas), Óscar Sancho (Lujuria), que no cantó en el disco pero que se unió a la fiesta, Begoña (Sibila), Jotaí (Peatón Crusoe), Kiko Hagall (Inntrance), Paco (Bruthuss), Antonio (Leyenda)… además de algunos componentes de los medios de comunicación. Y entre estos últimos se encontraba Raúl “Akira”, Chema Granados… y este que os escribe. Era mi turno, mi momento de unirme a cantar junto a muchos grandes cantantes de los que he escrito en esta casa y que han sido objetivo de mis crónicas. Al oír mi nombre subí al escenario y me coloqué junto a Ignacio Prieto, Óscar Sancho y Paco “Bruthuss”. Casi ná. El riff se repetía una y otra vez, mientras todos habíamos estado subiendo al escenario, y Javier Mira era el encargado de, como en el disco, empezar con la canción. Pero Javier no hacía más que bromear y no empezaba. Óscar Sancho se me acerca y me dice muerto de risa “al cabrón de Javier se le ha olvidado la letra”… Pero no, Javier comienza la canción y de ahí al final todo es una fiesta. Siento lo que sienten los cantantes de verdad sobre un escenario. La adrenalina del directo y el vértigo de no oírse un carajo. Porque yo sólo oía una guitarra y apenas escuchaba mi propia voz, con Paco cantándome en un oído e Ignacio en el otro. Pero da igual, me lo estoy pasando en grande. En la estrofa que debería cantar Carlos Pina, ausente esta noche, Juan Olmos toma su turno, pero yo estaba demasiado cerca del micro y se me oye en toda la sala. Juan se da cuenta, se gira y me señala para que yo siga. De perdidos al río, me canto los dos versos completos, y sorprendentemente el público no sale despavorido. Lo que hace la amistad. El tema se alarga, haciendo cantar al público, y finalmente aquello acaba decentemente. Nos despedimos todos entre abrazos (por si era la última vez que nos veíamos, ya que me temía un linchamiento en cuanto bajara del escenario), y volvimos a nuestro puesto mientras la banda se retiraba un momento a descansar.

Para comenzar los bises, el único que apareció en el escenario fue Juan Olmos, con una guitarra acústica. Tras agradecer a todos el público su presencia, y a Javier Mira en particular por “haberle enseñado estos acordes”, quiso felicitar expresamente a Alicia, una buena amiga de esta web y seguidora incondicional de Juan Olmos desde sus primeros tiempos en Punto de Mira, la cual cumplía años esa misma noche. Gran parte del aforo improvisó un “Cumpleaños feliz” para ella, y Juan la dedicó un medley acústico formado por temas de su pasado en Punto de Mira. Con un sentimiento indescriptible, Juan nos regaló unas emocionantes “Simetría”, “Bruja y musa” y un retazo de “Noviembre”. Después continuó con “Tu sangre me sienta bien”, invitando al gran Javier Mira a subir al escenario junto a él. Mientras, el resto del grupo fue tomando posiciones en el escenario, para incluirse en el tema, que pasó de acústico a eléctrico, dejándonos muy buen sabor de boca.

Para terminar la noche, un último tema del “Trece razones para seguir” que presentaban esa noche. En concreto, “Por una vez”, con el riff algo variado con respecto al original, y con el cual se despidieron definitivamente de todos nosotros, dejándonos satisfechos por completo. Y es que Antigua hace de la sencillez del Rock and Roll un arte, mezclando elegancia, alegría y buen rollo.

El buen ambiente entre los músicos de la banda también es algo que se transmite, y esa noche, más que nunca, se demostró que la familia del Rock en Madrid tienen en Antigua a uno de los elementos a seguir allá donde vayan. ¿Cuándo es la próxima?

Texto: Shan Tee

Fotos: Shan Tee, Miss Darkblack & Ignacio Olavarrieta “Ahimsa”