DAMO SUZUKI & CUZO – Viernes 13 de noviembre de 2009, pub Lili Marlene (Almería)

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El japonés Kenji Suzuki, más conocido como Damo Suzuki, fue vocalista de los germanos Can, grupo encuadrado dentro del KrautRock (de eso saben una miaja los amigos y foreros Monraymon y Crucificado, “¿aónde sus metíteis?”). Puso su voz en cuatro discos de Can: “Soundtracks” (1970), “Tago Mago” (1971), “Ege Bamyasi” (1972) y “Future Days” (1973).

Retomó al mundo de la música en 1983 como Damo Suzuki´s Network, editando discos y girando por el mundo haciéndose acompañar en cada improvisado concierto de una banda local o del país donde tocara.

Que servidor tenga conocimiento, viene realizando conciertos en nuestro país desde 2004, y en este nuevo tramo de su infinita gira llamada “Neverending Tour” (desde los 90) hacía dos fechas por el Norte: 30 de octubre acompañado por Zä en Azpeitia, y 31 de octubre en Bilbao; para luego tocar junto al trío barcelonés Cuzo desde el 4 al 15 de noviembre (Huesca, Barcelona, Tarragona, Torelló, Sevilla, Almería, Orihuela y Madrid).

Cuzo es un terceto instrumental de Rock Progresivo & Psicodélico, con músicos que forman, o han estado, en otras formaciones como Archetype, Lords Of Bukkake, 12Twelve… e influenciados por grupos como Zombi, Mammatus, Goblin, Earthless… y la Psicodelia rockera de los 70. Publicando su primer disco, “Amor y muerte en la tercera fase”, el pasado 2008 por el Sello Alone Records, quien también lo editaba en dos ediciones en vinilo con diferente portada a mediados del presente 2009.

El mismo día que Damo Suzuki & Cuzo iban a tocar en Almería me enteré del concierto por Internet. La fecha almeriense fue la última que se agregó a la gira hispana, así que me enteré de casualidad porque, además de la inmediatez de la fecha, tampoco había mirado días antes las páginas que tengo localizadas en la Red para enterarme de los diferentes conciertos que se realizan en Almería. Lo bueno es que el concierto me pillaba a tiro de piedra de mi casa y de nuevo gratuitamente, como viene siendo habitual en los bolos organizados en ese local (aunque normalmente siempre me gusta compensar económicamente al menos con una consumición). La descarga del japonés y los catalanes venía de maravilla para desatascar oídos ante el primer sábado del IV BrutAlmería Festival.

Cuando Janny y servidor entrábamos al pub se encontraba ya la gente pegada al bajo escenario, mientras el trío catalán estaba tocando. Juro que lo primero que escuché me pareció el tema “Dark Lady” de Scorpions, cuando el buenísimo guitarrista Uli Jon Roth estaba en sus filas durante una de las etapas más admiradas por mi de los germanos, pero no fue ese el tema.

Como llegamos tarde y poco íbamos a ver si seguíamos frente al escenario y tras la peña apiñada, decidimos darle la vuelta a la amplia barra y situarnos en el lateral derecho de las tablas, donde había menos peña y al menos se veía algo más.

El concierto se dividió en dos partes. La primera constaba de Cuzo tocando en solitario sus progresivos y psicodélicos temas instrumentales alrededor de 35 minutos. A pesar de perdernos el comienzo, fue de los mejores momentos del concierto ver al guitarrista y sintetizador Jaume Pantaleón (Lords Of Bukkake, Bélmez, Liquid Machine, Ruiz Pantaleón, ex-12Twelve…), al batería Pep Caravante (Warchetype, Tort…) y al nuevo bajista Álvaro (sustituto de Iván Román, ex-Warchetype, Tort, The Eyes) interpretar con mucha maestría y conjunción dos temas pertenecientes a su primer disco: “Escalera roja” y “Lluvia de sapos”, y otro más de lo que supondrá el segundo álbum, “Montaman”, a editarse por Alone Records el próximo 2010.

Después, tras un pequeño respiro, el pequeño japonés Damo Suzuki empezó a cantar, o más bien digamos balbucear, melodías en un tono bastante lineal y anárquico, acompañado improvisadamente por el trío Cuzo, durante, más o menos, una hora sin parar.

El oriental agarrado al micrófono se curvaba para cantar, pero, como en otros conciertos que he visto en ese pub, la voz se oía bastante saturada. De todas maneras, aunque la voz se hubiera escuchado bien, eso era lo de menos, en muchas ocasiones se percibía que la improvisación reinaba totalmente, con Damo Suzuki por un lado, a su bola, y los músicos por otro.

Me esperaba algo más de la actuación del casi sexagenario Damo Suzuki, quien acabó chorreando de sudor. Para mi lo mejor de la noche fue ver en vivo a los músicos de Cuzo, fijándome especialmente en la manera de tocar la batería de Pep Caravante.

Texto y fotos: Starbreaker