ARÁBIGA – Viernes 26 de marzo de 2010, pub La Venta (Los Llanos de la Cañada, Almería)

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Sefarad (llamados en sus comienzo Prisioneros del Tiempo) fue un grupo de Rock Andaluz / Sinfónico que estuvo en activo desde 1994 hasta 2003, autoeditando una maqueta, y dos discos: “Prisioneros del tiempo” (1998) y “La calle del olvido” (2000). Editados después ambos trabajos, con diferentes portadas, en México en el año 2002 (“La calle del olvido”) y en el 2009 (“Prisioneros del tiempo”).

Dos de los integrantes de Sefarad: el teclista José Pino y el guitarra Mario J. Alcántara (ex-Yacaré, Esfinge, Adiós Mundo Cruel, RJK, Desperdicio, Objetivo Vatikano, Semana Negra, Ákrata) quisieron continuar haciendo Rock Andaluz, así que junto al vocalista Juan José Benítez (Ojos Claros, ex–La Ardilla, Uma, PellejoNabo, Sin Calma, Marejada, Expugnatum, Rezaka) y al bajista Raúl Torrico (ex–Barataria) dieron forma a Arábiga en 2007.

Habiendo tocado desde 2007 por localidades de Sevilla, Córdoba, Granada, Málaga, Huelva, Jaén, Madrid… se acercaban por primera vez a Almería en este 2010. Teniendo varias fechas por la provincia almeriense, siendo la primera en la que nos dimos cita, pero tras ésta tienen más fechas concertadas en pueblos de la provincia del sureste español: Olula del Río, Viator, Almanzora, Cantoria y Tíjola.

Desconocía casi totalmente la zona donde se sitúa el pub donde los cordobeses venían a presentar su primer disco. Pero en los dos coches de colegas que nos juntamos para ir, no nos fue complicado dar con el lugar.

Cuando entramos al pub vimos que no había escenario, estando los teclados, altavoces… al fondo, bajo una amplia pantalla de televisión. Lo que vengo diciendo últimamente, ya en cualquier sitio te montan un concierto. Así que tocaba ver, o vislumbrar (si se agolpaba mucha gente delante de los músicos), al grupo a ras de suelo, y fijándonos más nos dimos cuenta que no llevaban batería. Y es que sabiendo tan sólo que Arábiga hacían Rock Andaluz, no había investigado mucho más, informándome después que grabaron el disco sin batería, encargándose de las programaciones el teclista y el guitarrista. La verdad que no estaría mal que el vocalista Juan José, de pasado baterista, además de cantar, se encargara de aporrear tambores en directo, pero bueno, imagino que al no llevar batería, espacio que ganan y dinero que ahorran.

Estando el concierto programado para las doce y media de la noche, como me suponía no empezó a esa hora, así que ante la espera tocó charlar agradablemente y tomarse unas rondas de cervezas esperando que los cordobeses pisaran el suelo de lo que sería la zona del “escenario”. Había gente que estaba en el garito que se notaba que le daba igual que hubiera concierto, y otra gente que iba ya provista con camisetas del grupo. Resultando luego estar apoyado el cuarteto por un entusiasmado número de seguidores/as, alrededor de la veintena, desconociendo si eran de la zona o habían venido desde tierras cordobesas acompañando al grupo. El caso es que se sabían las canciones, cantándolas y entregados/as con fervor. Portando también sobre sus cabezas sombreros de estilo cowboy, como el que lució el vocalista. Y digo yo, ¿no hubiera sido más autóctono llevar un sombrero cordobés?

Aproximándose el reloj a las 1.20 h. de la madrugada comenzaban soltando un petardazo que lanzaba confetti y con “Reino de Taifas”, tema de apertura de su primer y homónimo álbum editado a finales de 2008 / comienzos de 2009, iniciaban el concierto, con esos aires de música andalusí que posee la canción.

El vocalista comentaba que venían desde Lucena (Córdoba), dedicando la siguiente “Dueña de mí”, y continuando en el mismo orden que en el disco. A pesar de ser el concierto a ras de suelo, y de la distribución del garito, no estaba sonando nada mal, pudiendo verse también la actuación, a pesar de que los seguidores se pegaban a los músicos. Lo que sobró en los primeros temas fue que en la gran pantalla de televisión del fondo se seguían proyectando vídeos, menos mal que luego la apagaron.

Parte del público se puso a botar durante “Lo mejor para ti”, otro tema pegadizo y comercial de su repertorio, teniendo sus temas muchísimo parecido al estilo de sus paisanos, Medina Azahara. Dedicándole la canción principalmente a uno que había por allí que cumplía años.

Pedían palmas por bulerías para acompañar el comienzo de “A mi Andalucía”, ondeando el cantante una bandera de la comunidad andaluza. Habrá a gente que le llene de orgullo eso, pero sinceramente, y con todos mis respetos, servidor no tiene sentimiento andaluz, a pesar de haber nacido en Almería y que ésta sea una de las ocho provincias que integran Andalucía. Parece que nadie recuerda ya que el voto positivo en Almería en el referéndum a las autonomías de 1980 no alcanzó la mayoría absoluta para aprobar la autonomía. En fin, paso de extenderme más en temas políticos, pero quizás sin tantas banderas que delimitan territorios, el mundo sería mejor, aunque sea una gran utopía.

Para las mujeres guapas, y para las feas también, jejeje, dedicaban “Gitana de ojos negros”, tema que volvíamos a escuchar, y es que con él habían probado sonido antes de empezar el concierto. Después vino la primera versión de la noche, “Embrujao por tu querer”, atreviéndose a hacer coros uno de entre el público. Me chocó que de primeras versionearan una copla, esperando que hicieran versiones de leyendas del Rock Andaluz como Triana, Alameda, Guadalquivir, Mezquita… pero bueno, todo se anda y todo llega.

Seguían con sus temas, anunciando la última del disco, “En la oscuridad”, seguida de “Fuego prohibido”, dedicándonosla, siendo ambas canciones de corte baladístico. Luego vino “Donde quiera que estés”, esa canción dedicada en el disco a la memoria de Pedro Pino Peña.

Tras la relajación y melancolía siguieron con el single “Un día no es día sin ti”, volviendo a dedicárnosla y pidiendo un aplauso para José Cantero (si no escuché mal), gran fan de la banda. Acercándosele al vocalista una niña pequeña, para que cantara, pero la chiquilla no se sabía la letra, o le dio vergüenza, mientras la peña se lo seguía pasando muy bien, coreando y botando. Saliendo José de detrás de su teclas, portando unos teclados de esos que tienen correa para colgártelos cual guitarra.

Vino ahora una dosis de “acero”, pero no a ritmo de Metal ni nada parecido, ni más ni menos que… ¡¡¡“Corazón de acero” de Chiquetete!!!, la verdad que no salía de mi asombro al escuchar las versiones que estaba realizando el grupo. Eso sí, la amiga Lola estaba pasándoselo mejor que nosotros con ese tipo de versiones.

Tras la sorpresa, nos preguntaba el cowboy si estábamos felices, dirigiéndose también a los que estábamos en el fondo del pub, pasando a hacer “Felicidad”, despegando la peña de nuevo los pies del suelo, y acompañándoles en el gesto el cantante, como en otras ocasiones.

Más dedicaciones al público femenino, para todas las mujeres guapas, como Elena, y para todas…“Qué cara más bonita” tema dado a conocer por Bordón 4. ¡¡¡Mamma mia, pero esto qué era!!!, ¿dónde estaban las versiones de Rock Andaluz? Encima el amigo Canillas, vocalista del grupo de Heavy-Rock Inercia, los cuales veríamos al día siguiente en el pub Sin Comentarios de El Alquián, cantando la canción, ¡¡¡lo que faltaba por ver!!!, jajaja. Con este tipo de canciones parecía que estuviéramos en una verbena de pueblo, o me hacían recordar a algunas atracciones de feria en mis años más mozos, jejeje.

Dedicaban a la soledad, “Vete”, única canción en el disco compuesta por el vocalista. La peña seguía entregada al grupo, daba igual si tocaban temas propios o versiones del tipo que fueran.

Ahora Juan José comentaba que tocarían un tema de un paisano suyo… fue ni más ni menos que “Rosa María” de Camarón de la Isla. El guitarrista, como desde el comienzo del concierto, se encargó de los coros, poniéndole durante la canción un sombrero de cowboy.

El cantante daba las gracias por la aceptación que estaban teniendo, habiendo venido desde tan lejos. Dedicándole la siguiente a un tal ¿Pichichi?, y a su niño nacido en una fecha señalada… el “Himno de Andalucía”, volviendo a agarrar la bandera blanquiverde para moverla, dársela al público, y extenderla en el final.

Se despedían agradeciendo a Almería la respuesta, pero la peña pedía otra, otra… y tras bromear Juan José con sus compañeros que no sabían ná… Por fin anunció algo que servidor esperaba, y no las versiones anteriores, ¡¡¡ahora sí!!! un tema de Rock Andaluz legendario, “Aires de la alameda”,pidiendo que lo acompañáramos si podíamos, con el vocalista tocando una guitarra y acompañado sólo por el bajista Raúl (¡muchas gracias, figura!). Tras ese repaso a Alameda, me alegraba sólo el vocalista y su guitarra con una canción que significó mucho para mi en una etapa muy triste y negra de mi vida, “Luminosa mañana” de Triana, la cual me hacía vislumbrar algo de esperanza y clara luz. Uniéndola a otra grande del trío sevillano “Todo es de color”.

La gente lograba que continuaran, aunque decían que al día siguiente tocaban en Olula del Río, siguiendo con ¿“Prisión”?, volviendo a explotar un petardo de confetti, como al comienzo del concierto, y con José portando de nuevo las teclas móviles, quien se ponía junto al bajista al lado del guitarrista, colocándoles el vocalista a los tres sombreros rojos.

Otra, otra… solicitaba la peña sin cesar, así que dijeron de tocar otra y después se iban… para mi gusto mejor que se hubieran estado quietos, jejeje, porque la que hicieron para despedirse fue si mal no recuerdo de nuevo “Embrujao por tu querer”, esa u otra parecida.

Estuvieron tocando cerca de hora y cuarenta minutos, dando un repaso a todas las canciones de su disco, más las versiones de Rock Andaluz, y otras que para mi, la mayoría, se podían haber ahorrado. Quedándome, para mi gusto, con el principio del concierto, hasta que llegaron las versiones, los temas relajantes… y volver a agradarme con la pequeña revisión al Rock Andaluz. Creo que tal y como tienen montado el concierto, es una manera de llegar a parte de peña rockera y a otro tipo de público. Pero vamos, que si saben sacarle jugo a sus conciertos pueden ser muy seguidos en fiestas y ferias, especialmente de pueblos, dicho con todo el respeto del mundo, que conste, sin ánimo de que suene o se interprete despectivamente, para nada.

Vendían, entre otro material, su disco por sólo cinco euros, con un libreto muy bien trabajado y realizado, así que no me contuve y me lo compré, aunque por determinadas versiones que hicieron no se lo merecían, jejeje.

Texto y fotos: Starbreaker