Cuarta visita que hacía durante el mes de marzo al Lili Marlene, celebrando el garito de la mejor manera posible su 2º aniversario, con varios y diversos conciertos, y encima totalmente gratuitos. Quien no quiera investigar y salir de los grupos de siempre es porque no le da la real gana.
Si dos días antes había alucinado con las descargas de Iron Curtain (Speed / Thrash Metal) y Steel Horse (Heavy Metal) en el “No Hay Tregua Fest.”, nada mejor que para concluir el nefasto primer día de la semana que acudir cerquita de casa a un concierto de Southern Rock. Aunque estando ya acomodado en el hogar, salir expresamente cerca de las 23 h. me dio un poco de pereza. ¡¡¡Pero qué coño, no todos los días, y menos por estos lugares, se tiene la oportunidad de ver Rock sureño procedente de la mismísima Norteamérica!!!
Era la primera gira fuera de su país de Zach Williams And The Reformation, visitando el viejo continente durante el mes de marzo con conciertos en Francia, Holanda, Bélgica y con, nada más y nada menos, diez fechas por nuestro país. La cita almeriense era la antepenúltima de su periplo hispano.
Llegué al garito faltando aún unos cuantos minutos para las once de la noche, y había gente, pero tampoco es que se viera gran ambiente. Allí estaba uno de los colegas que no suelen faltar a este tipo de eventos, el gran Antonio “todoterrenoenmúsica” con su chavala. Así que tras pedirme una birra, nos pusimos a charlar, principalmente, y como es habitual, de música y de los próximos conciertos a los que asistiríamos, cuando al rato entraron como una manada de búfalos en tromba los cinco músicos norteamericanos, imponiendo por su estatura el vocalista Zach Williams y el bajista Dustin “Red” Dorton, ¡¡¡más grandes que un armario ropero!!!. Fue entrar ellos y empezar a llegar gente, consiguiéndose finalmente una buena entrada de público en el pub.
El grupo venía presentando su primer disco, “Electric Revival” (2009), con diez temas de claras influencias a históricas bandas como The Allman Brothers, Lynyrd Skynyrd, Molly Hatchet, Outlaws… y más próximas en el tiempo como Black Crowes. Habiendo lógicamente también raíces de la América más profunda con aires de Country, Blues, Soul… aunque al no traer consigo teclas ni coristas, el Soul afloró menos.
Los de Arkansas nos hicieron soñar despiertos como si estuviéramos en un garito de Norteamérica acompañados por rednecks (imaginariamente), bourbon y humo. Dando un repaso, durante cerca de dos horas (menos diez minutos), a su único álbum, cayendo, si no me equivoco (no llevaba los deberes hechos, jejeje, además de que me costaba horrores pillar lo que decía el cantante con ese acento, y de haber perdido servidor bastante de inglés): “Set You Free”, “Can You Feel Me”, “Empty Dreams”, “Stronger”, “Two More Days”,“Without You”… presentándonos también algunas composiciones nuevas, además de mezclar entre sus temas propios versiones, si mal no recuerdo y no me equivoco o confundo, de The Allman Brothers, Marshall Tucker Band (“Can´t You See”), creo que también algo de los tejanos ZZ Top, y para los bises, deleitarnos y contentarnos con “Remedy” y “Shake Your Money Maker” de Black Crowes (llevando Zach una camiseta de éstos).
Desenvolviéndose como pez en el agua, o como gigantes en caja de cerillas sin problemas, en el pequeño escenario: el vocalista Zach, que a veces se hacía acompañar en los temas agarrando y sacudiendo pandereta, otras rasgando las cuerdas de su guitarra acústica, y otras soplando armónica, llegando a bajar unas cuantas veces del escenario para cantar entre el público; y el bajista “Red” Dorton, quien hacía coros y se mostró muy enérgico y simpático. Los guitarristas sin moverse apenas de su parcela, muy centrados en su labor, haciendo sonar sus guitarras de muy buenas maneras, especialmente Robby Rigsbee (a la derecha de las tablas), utilizando varias veces el bottleneck, tocando con mucho feeling, aunque también se fue en la recta final hacia el lado de su compañero Josh Copeland para realizar duelos de guitarras que sonaban a gloria bendita. Y el que me falta por nombrar, el batería ¿Creed Slater?, quien menos pintas llevaba del grupo, pero su trabajo tras los tambores fue correcto.
En fin, que de las cuatro noches del mes de marzo que me acerqué a ver conciertos en el Lili Marlene, me quedo especialmente para el recuerdo con el final del concierto que de los granadinos Sniper Alley, y con el de esta noche. Debemos estar muy agradecidoa a la gente del Lili Marlene por conseguir que esta clase de conciertos recalen en Almería.
Texto y fotos: Starbreaker
