SUFFOCATION + DYING FETUS + REINCARNATION + HINDRANCE – Miércoles 16 de junio de 2010, sala Jala Jala (Almería)

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Sonando “In Union We Stand” (el hímnico tema aparecido en el clásico “Taking Over” de los neoyorkinos Overkill) se podría festejar la puntual unión de “A Day Of Darkness Productions” y Hecatombe Records para que la nueva gira de uno de los grupos históricos de Brutal Death, los norteamericanos Suffocation, llegara hasta el sureste de la Península Ibérica.

Los de Long Island (New York) iban a pisar por primera vez la ciudad almeriense. No así sus compatriotas Dying Fetus, quienes descargaron todo su arsenal como cuarteto en la desaparecida sala El Rockero el lunes 20 de agosto de 2007, junto a los franceses Hacride. Quedando plasmada a su tiempo la reseña de aquel concierto en este modesto webzine.

En la fecha almeriense, a las dos bestias extremas de USA, se les unía una de las bandas de Metal Extremo más importantes que ha dado la tierra del Indalo: Reincarnation, quienes vuelven por sus fueros tras años de separación y furtivas apariciones y desapariciones. Y conformando uno de los mejores carteles de Metal en lo que va de año en Almería, regresaban por tercera vez al escenario de la Jala Jala (antigua Génesis) los madrileños Hindrance.

Hecatombe Records tuvo el gran detalle de regalar a las 75 primeras personas que compraran la entrada por adelantado un CD a elegir de sus ediciones. Si “Neury” no me juega una mala pasada, creo que fue un día antes (¿o fueron dos?) del concierto cuando compré mi entrada, sorprendiéndome que aún fuera uno de los primeros que adquiera la entrada y por consecuente poder elegir uno de los discos del catálogo de Hecatombe. Volví a temer por una pobre asistencia de público, pero finalmente, según organizadores, se vendieron casi 200 entradas, que para los tiempos que corren y ser el concierto entre semana, es una cifra bastante buena. Viéndose la sala con un muy buen ambiente.

Cuando entregaba en taquilla mi entrada, los hermanos de Pedro (Hecatombe Records): la muy agradable y simpática María José y su otro hermano (disculpas por no acordarme del nombre), no sabían nada referente a la entrega de los CDs a quienes habían sido los primeros 75 en hacerse con la entrada. Avisaban a Pedro, y el grandote y buena persona, apareció rápidamente por allí con la caja de discos. Entregándoseme el que había apuntado en la lista el día antes: “The Three Headed Psychogoat” de los gallegos Brainwash.

¡Vamos pa´dentro!… y me encuentro con cuatro gatos en toda la sala, aunque el bueno del colega Antonio Quesada ya se encontraba allí pegado a la pared de la derecha nada más entrar. Así que allí me planté y comenzamos a tener una amena charla, como siempre que coincidimos en conciertos, mientras esperábamos la salida de la primera banda.

Los madrileños dieron una enorme lección de lo que un grupo tiene que hacer para dar un conciertazo, se tenga la gente que se tenga delante, y se entreguen o no se entreguen ante tu música.

El casual cuarteto, faltaba el guitarra / voz Ernesto, aunque estuvo allí bien presente con su figura y guitarra a tamaño real en cartón (¡enorme y gracioso detalle!), comenzaron su incesante descarga a las 21.30 h. con “Escalera” (según su listado de temas) y “Rebirth”, el tema-título de su segundo disco publicado por Hecatombe Records el pasado 2009, y durante el cual el hiper-activo Felipe bajó del escenario para campar a sus anchas, ya que los pocos que habíamos comenzado a ver a Hindrance (calculé menos de 30 personas) permanecíamos un tanto alejados de las tablas.

Después de un tema con el título de “Slayer” (¿?, así ponía en su setlist) el vocalista comentaba quienes eran, imitando al hablar a Chiquito de la Calzada, y explicando que el guitarrista Ernesto no había podido estar allí porque se encontraba en Londres como consecuencia de la crisis. Solicitando al personal que nos acercáramos, que aquello era un concierto de Rock and Roll, antes de que nos soltaran mayores y tremendas andanadas de su excelente y bestial Death / Grindcore con“Celebrating Failures” (bajando de nuevo del escenario el frontman) uniéndola sin parar a“Spittle”, ambas de su buen segundo álbum y que sonaron aún más atroces en directo.

Felipe volvió a ejercer de Chiquito al presentar el siguiente tema como “Luego te lo digo”, para acto seguido volver en su intentona de que el cada vez más numeroso público (más o menos 60 criaturas ya) se aproximara al escenario, pero nadie le hizo caso. Mencionaba a Pedro (Hecatombe Records) para ver si ahorraba, jajaja, para editarles su tercer disco, realizando “Mutagénesis dirigida”, buen tema que iría incluido en ese trabajo. Volviendo a entregarse por completo el vocalista, bajando otra vez de las tablas y saltando cual poseso. ¿Cuánto peso perderá por concierto la bestia parda?

Dedicaban a Ernesto “Smoothy”, un tema que me recordó mucho a sus admirados Napalm Death. Dando después Felipe las gracias ante los aplausos, pero recriminándonos de manera simpática que movíamos poco el culo por aquí… y diciendo que llevaba tres días de vacaciones, para acto seguido dedicar la siguiente canción, la escueta “One Minute Of Noise”, a los muertos del Rock… como nosotros, jajaja, y razón no le faltaba.

La versión a “Dead Shall Rise” fue dedicada para Pedro, aunque antes de azotarnos vehementemente los oídos, insistía en que la gente se fuera para adelante, que si no se iba a cabrear. Durante el tema de Terrorizer, el huracán humano bajó de las tablas y a su vuelta se desgañitó revolcándose por el suelo del escenario.

Nada, que no hubo manera de que nadie le hiciera caso al insistente vocalista… ¡¡¡Mariaaaaaanoooooo!!!, gritó (imagino que para que lo escuchara el antiguo bajista de bandas como Die You, Reincarnation, Holocaust…, que andaba por allí) antes de lanzar el cañonazo de su clásica“Gordas sin tetas” (deambulando por la pista el cantante), enlazada a la bestial “Bailongo”.

“¡Gracias, ahora vienen Reincarnation. Nos vemos!”, esas fueron las últimas palabras del torbellino humano antes de dejar definitivamente el escenario.

A pesar de la nula implicación de los que estuvimos viéndolos, el grupo, y especialmente Felipe, dieron un conciertazo de aupa en la escasa media hora de la que dispusieron. No me importaría verlos en directo próximamente, aunque mejor si fuera con un nuevo disco.

En el concierto que dieron los almerienses apenas hubo variación respecto al que realizaron en El Zaguán, casi, dos semanas antes junto a Winter Night. Eso sí, hubo más gente viéndolos y más movimiento del público si lo comparamos con el hecho en el pub de la capital almeriense, el cual te reseñé anteriormente. Así que no me extenderé mucho en esta ocasión, ya que sería repetirme con la descarga de días anteriores.

Ni media hora (22.21 h. – 22.47 h.) llegaron a estar encima del escenario los cuatro almerienses, quienes realizaron el mismo repertorio que el de su concierto en El Zaguán, menos el tema “Fuck The System”.

Las introducciones disparadas desde el PC volvieron a preceder a los temas de infecto Brutal Death que descargaron esa noche: “The Reflection Of Hate”, “Reincarnation”, “Hell Over Hell”

Javi pedía a la gente que se moviera un poquito más, antes de que comenzara a sonar otra introducción seguida de la brutalidad de “Anthems Of Hatred”.

Para concluir su corto pero arrebatador concierto, Javi nos dedicaba a todos nosotros, y especialmente a la gente que fumaba hierba (comentando que él no fumaba): “Pyscotropic World”, cargada de marcados y brutales ritmos.

El vocalista se despedía con un: “¡Hasta la próxima. Nos vemos!”. Aunque la descarga fue muy corta, estuvo bien, a pesar de que ellos no acabaron muy satisfechos del concierto que dieron. Esperemos que en un tiempo no muy lejano graben nuevo material y sigan taladrando en vivo pabellones auditivos.

En su anterior visita ya me dejaron perplejo con su intensísima brutalidad y técnica al unísono. En esta ocasión, en formación de trío, fue igual o superior, dando un repaso, en menor o mayor medida, a todos sus discos de estudio.

Cinco minutos pasaban de las 23 h. cuando el terceto norteamericano iniciaban su descarga con“Praise The Lord (Opium Of The Masses)”, donde comenzamos a ver tapping del bajista Sean Besley y del guitarra John Gallagher (el hombre que nunca esboza una sonrisa), siendo ellos quienes se encargan de darle más brutalidad al asunto con sus voces guturales. Trey Williams (¡menudo machaca-parches!), desde esa primera canción, ya se encargó de animar a la peña levantándose tras su batería. La concurrencia respondió desde un primer instante con pogos.

El monstruo de cuatro cuerdas presentaba“Your Treachery Will Die With You”, haciendo alusión Gallagher a la que se montaba bajo el escenario. Fue una de las pocas muestras del ya sexto y último disco de estudio, “Descend Into Depravity” (Relapse Records, 2009). Álbum donde por primera vez graban como terceto, como en sus inicios, donde Gallagher llegó a encargarse de la batería, además de gruñir.

Sonaba una pequeña introducción y los dos cuerdas se posicionaban de cara a la batería, para después descerrajarnos “Eviserated Offspring”, una antigua canción rescatada de su segunda demo: “Infatuation With Malevolente” (1994).

A “We Are Your Enemy” (presentada por el bajista), le siguió “Epidemic Of Hate” (presentada por el calvorota de Gallagher). “Fucking, thank you!”, soltaba el bajista, para seguir su atroz descarga con otra introducción (aprovechando para secarse el sudor) y dirigiéndose Besley a nosotros con el “motherfuckers”, como en anteriores ocasiones, presentar“Homicidal Retribution”.

“Conceived Into Enslavement”, ¿o fue “Skull Fucked”?, fue seguida de otra intro y del tema“Killing On Adrenaline”, unida a la petición de Gallagher de “circle pit” para “One Shot, One Kill”, y bien grande que se lió el pogo.

Bebían, se limpiaban… y otra intro antes de la cojonuda “Grotesque Impalement”, acompañando con más pogos una de las más antiguas composiciones que hicieron. Llegaron hacia el final con la bestial “Pissing In The Mainstream” (con punteos en el comienzo de bajo y guitarra), y sin respiro enlazarla a la corta “Kill Your Mother And Rape Your Dog”, con gritazos salidos de las calderas del mismísimo Pedro Botero.

Faltando un minuto para que se cumpliera la hora exacta de concierto, el trío norteamericano daba por terminada su brutalísima, tecniquísima y arrasante actuación, despidiéndose Sean Besley del populacho. Dos veces vistos en Almería y a cual mejor.

Tardaron lo suyo en salir los otros norteamericanos, y ya por fin, faltando tres minutos para que dieran las 00.40 h. pisaba las tablas el quinteto comandado por el vocalista Frank Mullen (¡con cierto parecido con el también rapado vocalista de los locales Reincarnation, e incluso con el responsable de “A Day Of Darkness Productions”, jejeje!), quien no tardó en darnos una charla quejándose del sonido, problemas en la batería, etc., pero diciendo que eran profesionales y tocarían (¡sí, tocaron, pero al final también timaron!, cosa que no haría un tal profesional como dijo).

A Suffocation los conocí gracias a la sección “Death Metal (The Only Way)” que tenía Dave Rotten (Avulsed) en la revista de culto “Metali-K.O.”, no habiendo aún ni publicado su primer álbum. En aquella revista, donde salían los vascos Estigia (grupo pionero del Thrash Metal en la Piel de Toro y hoy en día poco reconocido) en la portada, se hablaba de los primeros pasos de Suffocation, de la edición de su primera demo, “Reincrematd” (1990) y del E.P. “Human Waste” (Relapse Records, 1991). Realmente nunca he sido seguidor de los norteamericanos, y es que quien me conoce bien o ha leído por aquí a este modesto y mal “juntaletras” (¡detesto que me llamen periodista porque nunca me he considero como tal, y ni lo soy ni lo seré!), sabe que el Brutal Death Metal en disco no es lo que más me atraiga, aunque para nada rechazo ver en directo formaciones de ese estilo. Y más en esta ocasión poder contemplar y disfrutar en la tierra que me vio nacer a una de las más admiradas e influyentes bandas de Brutal Death Metal técnico, aunque finalmente me sentí bastante decepcionado con el concierto.

En la primera canción, que si no me equivoco fue “Cataclysmic Purification” (perteneciente a su último disco: “Blood Oath” (Nuclear Blast Records, 2009), una de las guitarras (tras ellas Terrance Hobbs y Guy Marchais) no se escuchaba bien, aunque luego se solucionó el desaguisado.

“Thank you, my friends!”, de esa manera agradeció el loco (¡esos movimientos rápidos de la mano izquierda siguiendo el ritmo mientras canta tan brutalmente!) de Frank Mullen la respuesta del público volcado desde el comienzo, para dar paso al repaso de brutales clásicos con “Habitual Infamy”, “Breeding The Spawn” y después de esa la locura con “Effigy Of The Forgotten”, demostrando su técnica ante tanta tralla. Haciéndose notar el bajista Derek Boyer, tocando con las piernas abiertas y su bajo casi en vertical, acercándolo casi al suelo cuando se dedicaba a cabecear, mover y girar su maraña de pelo.

En “Brood Of Hatred” quedó patente que Mullen tiene un vozarrón que puede dejar patidifuso a cualquier mortal. Marcándose un solo de guitarra el moreno Terrance Hobbs, quien junto a Frank Mullen y el batería (también moreno) Mike Smith, son los que permanecen de la formación clásica.

Mullen nos preguntaba si estábamos cansados, haciendo gritar a la peña y pidiendo que lo hicieran más alto y fuerte, pasando después a realizar otro de los ya clásicos de los neoyorkinos, “Souls To Deny”, el tema-título del disco que devolvió al grupo a la faena en 2004.

Nos hacían avanzar más en el tiempo, en concreto al disco que editaron en 2006, soltando “Entrails Of You”, volviendo a encargarse del solo de guitarra el de las rastas.

Se apagan las luces y hay un parón, ¿qué pasó?.. vuelta a la normalidad o al infernal Brutal Death con el tema-título de su más reciente obra,“Blood Oath”, seguido de otra pieza que dio nombre a un álbum, “Pierced From Within”, coreando la peña al unísono los paroncillos durante la composición, y sucediéndose en los punteos Hobbs y Guy Marchais.

Agradecimiento en castellano (“¡grasias!”) para continuar con la clásica y demoledora “Infecting The Crypts”, donde los pogos se hicieron más grandes y Mullen hacía gestos a la peña para que hicieran un círculo.

Se despide Mullen, y acto seguido se dirigen los músicos a los camerinos (en la planta de arriba de la sala). Pienso: “¡joder, si ha sido visto y no visto!, volverán a bajar para tocar unos cuantos temas más”. Sí, claro, podría seguir allí esperando.

De esa manera acabaron los señores, tan sólo cincuenta míseros minutos (de 00.37 h. a 1.27 h.), los cuales mientras se dedicaron a tocar fueron demoledores, aunque hubo algunos parones hacia el final que rompieron un poco la intensidad del concierto. De esa noche, entre otras cosas, guardaré el recuerdo de sentirme bien estafado por una de las “eminencias” del Metal Extremo, que no llegaron a tocar ni una hora. Me da igual que tuvieran o no tuvieran problemas en la batería o lo que fuera, el caso es que ya que estás, cumples con lo acordado y más con la gente que ha pagado por verte. Y lo peor y más indignante fue que el señorito Mike Smith, al rato sale al escenario a pegarse su baño de masas, haciéndose fotos con la peña. Estuve a punto de decirle unas cuantas cosas en inglés, pero hubiera sido en balde, porque tocar no iban a tocar más. Eso sí, me negué a echarme cualquier foto con una “estrellita del Rock” de esa calaña.

¡¡¡Lamentable!!!, si el cartel sólo hubiera estado compuesto por Dying Fetus, Reincarnation e Hindrance, hubiera quedado mucho mejor y no hubiera abandonado la sala con la certeza de que Suffocation nos timaron vilmente. Es muy posible que los norteamericanos no vuelvan a ver un céntimo de servidor.

In memory of Burninboy

Texto y fotos: Starbreaker