
En años anteriores apenas había tenido conocimiento de la celebración de este modesto festival en el pueblo jienense de Torreperogil. Un festival que poco a poco se ha ido consolidando y que ya alcanzaba y celebraba su quinta edición, pasando por las anteriores grupos de renombre en el panorama nacional tales como Silver Fist, Centinela, Uzzhuaïa, Vértigo, Saratoga, Templario y Lujuria, además de incluir a formaciones jienenses en esas ediciones.
Era viernes y me dio por visitar la página de los abulenses Dünedain para saber un poco más de la próxima gira llamada “Unidos por el Metal”, la cual harán junto a los riojanos Zenobia. Aún no había fechas de esa futura gira, pero de lo que sí me doy cuenta es que los de Madrigal de las Altas Torres descargan al día siguiente en Torreperogil. Ni el más mínimo conocimiento tenía hasta ese día de la celebración este año del V Barcia MetalFest (ni una pequeña referencia en las páginas y foros que suelo visitar). Se lo comunico a nuestra amiga Carmen “Rising” y dice que por ella sí, que nos acercamos. No sé, no sé, tengo para pensármelo bien entre la tarde del viernes y la mañana del sábado. Me atraía bastante el salir fuera a ver conciertos, y más tras mi sequía conciertil veraniega fuera de Almería, aunque realmente del cartel de los tres grupos que conocía sólo me llamaban del todo Dünedain, a quienes aún no había tenido la ocasión de ver en directo. Pues finalmente a media mañana del sábado decidimos quedar a las cuatro de la tarde para viajar rumbo a las tierras rodeadas de olivos.
El trayecto con Carmen y Agus (¡una vez más, de corazón, muchas gracias, pareja!) transcurrió sin incidentes, charlando amenamente, echando buenas risas, parando a mitad de camino para tomar unos cafés y un batido, y escuchando entre otras canciones y discos parte del “Sin After Sin” de Judas Priest.
Llegamos a Torreperogil y tras preguntar a tres personas (¡grandes los dos abuelos, especialmente el de la vara, jejeje!) por la situación del auditorio, finalmente damos con él. Aparcamos bastante cerca y para asegurarnos pregunto la hora de comienzo por la puerta de atrás del auditorio. Ya se estaba probando sonido y por allí vemos a componentes de Dünedain. Después de andar durante un ratico, decidimos sentarnos en un amplio paseo con frondosos árboles que nos resguardan del picante Sol que hacía a esas horas. Allí echamos unos buenos momentos de charla y risas recordando viejos establecimientos almerienses y vivencias de cuando éramos aún más jovenchuelos, jejeje. Viendo también el desfile de personas que paseaban por allí, mayoritariamente bastante veteranas. Las ocho y pico y decidimos levantarnos e ir a ver si habían abierto. Iba a ser que no, así que decidimos echarnos un refrigerio y comer algo por la zona. Damos con una cervecería próxima a una plaza, y nos echamos dos rondas de unas muy refrescantes cerveza (Carmen refrescos de cola), y aunque aún no tienen abierta la cocina, podemos comernos dos tapas frías. A la hora de pagar cada ronda nos dábamos cuenta que estamos en un pueblo, notándose la buena diferencia de precios respecto a una ciudad.
Cuando entramos al Auditorio Torres Oscuras, después de comprar nuestras entradas nada más traspasar la puerta, nos vamos cerciorando que aquello es un marco incomparable para hacer conciertos. Todo muy bien dispuesto, limpio (tanto el lugar como los servicios), con un amplio escenario “vigilado” por un par de torres que dan nombre al recinto y unas largas filas de bancos de piedra, a derecha e izquierda, con sus forjados respaldos, quedando un pequeño, pero suficiente, espacio entre el escenario y la primera fila de asientos (las dos primeras sin respaldos), además del pasillo divisorio… Mención a la barra de bar con precios populares de bebida (a 1,50 € la lata de cerveza o refresco, por ejemplo) y comida (a 2,50 € el bocadillo y los ochios, quedándonos al final con grandes ganas de probar ésto, ya que en una de las visitas que hicimos a la barra, y cuando nos disponíamos a pedir esa desconocida comida para nosotros, ya no había).
Si al excepcional recinto sumamos que quedó una magnífica noche con temperatura la mar de agradable, sin calor ni frío, sólo quedaba que el comienzo y tiempo entre grupo y grupo no fuera excesivo (al revés, fue bastante rápido en general), que sonase aquello bien (también, también, a pesar de que quizás el sonido menos bueno se lo llevaran Dünedain) y que los grupos cumplieran y nos gustaran (lo sabrás si me sigues leyendo, jejeje).

A eso de las 21.40 h. un tipo presentaba la primera banda de la noche. Me alegro que fuera alguien de allí (imagino que de la asociación torreña Rock & Metal) el que fuera presentando a los cuatro grupos, comprobándose que no se necesitan chupópteros y “mesías del Rock y Metal” (¿hace falta que diga nombres?) para decir unas correctas palabras previas a cada concierto. De esa manera Baby Diablo fue presentada como la banda de Rock de la costa este.
“Tie Your Mother Down” fue la pieza de arranque del joven quinteto alicantino. Una acertada versión que hizo que los pocos que ya estábamos allí, no despegáramos los ojos del escenario. El vocalista Diego se iba moviendo por el amplio escenario, juntándose en la izquierda con el guitarrista Nico, y luego en la derecha con el otro seis cuerdas, Chema. Buena versión de Queen que hicieron una pizca más dura y acelerándola en su recta final.
Con “Asfalto rojo” nos presentaban uno de los temas que incluyen en su primera grabación, viniéndome a la cabeza mientras escuchaba por primera vez esa canción a los Metallica que rendían pleitesía a bandas de la N.W.O.B.H.M. como Diamond Head.
El vocalista, tras saludar y decir unas palabras de agradecimiento, comentaba que luego dejarían en la entrada unos cuantos CDs (¡lástima que no me pudiera hacer con uno!), dando paso a otra de sus composiciones, la rockera “Loco”.
Diego luego dijo que habían estado pensando hacer alguna versión del Dios Dio, pero que al final habían optado por hacer mejor un tema para él, un magnífico detalle que escuchamos con la canción“R.I.P.”, de nuevo con aires enérgicos y rockeros (también recordándome a Metallica), forzando tonos agudos Diego acompañado buenamente en coros por sus compañeros, como ya habían hecho anteriormente e hicieron más adelante. Acabando el vocalista de rodillas, mientras los instrumentistas tocaban un pequeño amago de “La marcha fúnebre” hacia el final del tema.
El cantante preguntaba si estábamos bien, animando al personal, presentando un tema que iba sobre las personas que en la vida nos decepcionan: “Decepción”, animando durante el tema al público, y nombrando a su compañero Nico antes de su solo.
Su segunda versión de la noche vino con la revisión que hicieron a un tema pegadizo y rockero, y que Diego dijo que seguro conocíamos: “Jumpin´Jack Flash” (¡esos Rolling!). Lo estaban haciendo bien y parece que ellos se lo estaban pasando igual o mejor sobre el escenario, una muestra fue que llegando al final de la clásica canción el vocalista bromeaba metíendose entre las piernas del guitarrista Chema, jejeje.
Iba ya siendo tiempo de acabar, dedicándole a un tal Alberto “Pido perdón”, gritando “¡Palestina libre!” en su comienzo, sonándome la canción un poco a sucio Punk Rock hispano, y donde el vocalista sacó un pañuelo palestino que se enfundó al cuello y que luego se lo puso durante un ratillo al bajista César.
Tuvieron tiempo para más, con otra versión, su tercera y última, la levantamuertos “Whole Lotta Rosie”, invitándonos a ponernos en pie (los que no lo estaban) y donde se juntaron en el comienzo los dos guitarristas en el lado derecho de las tablas, encargándose luego del solo Nico, que fue corto y poco de mi agrado, sinceramente. Al final el nombrado guitarrista y el bajista se situaron cara a cara.
Agradecimientos al pueblo, a su gente, familia (al parecer el vocalista es originario de Torreperogil) y dedicaba para todos ellos, y especialmente para nosotros: “Baby Diablo” (volviendo a sonarme a los Metallica más rockeros). Despidiéndose gratamente cuando pasaban veinticinco minutos de las diez de la noche.
Me enteré de la existencia de Baby Diablo el día anterior al ver el cartel del festival en la Red. No tuve ni tiempo ni quise escuchar nada de ellos hasta el momento de su concierto y la verdad, aunque aún le queda al grupo por mejorar (normal siendo un grupo novel), dieron un buen y correcto concierto y me hicieron pasar un gran rato con sus cañeros temas rockeros y sus influencias de Metallica.
Enorme detalle de la organización el hacer sonar en el descanso entre grupo y grupo temas de Dio, aunque les hubiera quedado aún mejor si no hubieran repetido algunos.

Sinceramente, ni en sus dos primeros trabajos ni en directo los toledanos Nocturnia son santo de devoción. Sabía que su vocalista César dejaba el grupo y cuando el día antes me enteré del festival no sabía exactamente si el cantante estaría con la banda o ya tenían reemplazo. Finalmente fue lo primero, César aún estaba con la formación, aunque éste sería su último concierto, como así lo dijo el presentador y luego lo ratificó el propio vocalista. A saber si con el pasar del tiempo se vuelve a juntar con sus compañeros.
Habiendo transcurrido una hora, más o menos, desde el arranque del primer grupo, empezaba a sonar una “Intro”, mientras los músicos se iban situando en sus puestos y el bajista César Arroyo y el guitarrista Salva hacían gestos para que el público se acercara al escenario. Lógicamente no convocaron a toda la gente pegada a las vallas de separación, pero junto a Dünedain fueron de los grupos que más incondicionales tuvieron apoyándoles.
Sonaron teclados, pero pregrabados, y es que por allí no estaba el teclista José María del Cerro “Chema”. Días después supe que tras la edición de “Días de ceniza”, había dejado la formación toledana.
Si no yerro, fue “Días de ceniza” el primer tema que hicieron tras la introducción, viéndose a los tres cuerdas (Roberto, César y Salva) juntos en el lado izquierdo del escenario. El vocalista César comenzaba a corear para que la gente le siguiera, incluso preguntaba “¿cómo es?”, dirigiendo después el micrófono hacia el público para que cantara. Solicitando incluso a la gente que se levantara y no estuviera sentada, pidiendo palmas. Le echó ganas desde el comienzo, pero realmente no estuvo muy fino el vocalista durante su actuación, y en ésta primera canción lo noté algo fuera de tono.
Tras el tema-título de su tercer y último disco, hubo un pequeño apagón en el escenario, al que el vocalista supo reaccionar graciosamente cantando en plan aflamencado: “¡Se fue la luz y nos quedamos a oscuras!”. Comentaba que por motivos de salud iba a estar retirado durante un año… y tras las palabras de César finalmente la banda dejaba el escenario por problemas eléctricos. Regresaban al instante y el cantante decía de broma que el apagón había sido consecuencia por no haber traído a Bisbal. Retomaban el concierto y siguieron presentando su último disco, esta vez con el tema “De sol a sol”, donde el apoyo vocal del bajista César no se escuchó nada de nada.
César bromeaba preguntando si se iban, prosiguiendo con el tercer corte, “Llantos de fuego”, del hasta ahora último trabajo. Coreando el vocalista para que la gente le siguiera al ritmo del tema de Power Metal melódico y pidiendo alzamiento de cuernos.
Despojándose de la chupa de cuero, el alto cantante decía que venía más caña, comenzando a animar el bajista el inicio de “Sed de ambición”, donde ya sí, se escuchó la voz gutural del cuatro cuerdas.
Nocturnia han conseguido que parte de público femenino siga a la banda (una pena que la querida amiga Loly no estuviera aquella noche acompañándonos), aunque también ha hecho mella entre público masculino (si no que se lo pregunten al bueno de Abel-illo, que haciendo bastantes kms., allí estaba al pie del cañón apoyando a los toledanos). Así que César tuvo una deferencia hacia el sector femenino, y dedicó la siguiente, “Dentro de mí”, para las niñas.
Hasta esos momentos habían tocado las cinco primeras canciones del “Días de ceniza” y en el mismo orden. Dejando ya la presentación del tercer álbum, ahora era el momento de echar la vista atrás, realizando el tema-título de su primer disco, “En busca del tiempo”, donde las teclas pregrabadas comenzaron la canción, siendo ésta acompañada por palmas.
César se despedía con un hasta siempre, aunque rápidamente se empezó a pedir otra, otra… regresando a escena sin apenas transcurrir tiempo y haciendo otro tema-título, en esta ocasión del segundo disco, “Espejismos”.
Y llegaba el momento de la emotiva despedida, y aunque el grupo no sea de mi agrado, siempre da pena que un músico deje un grupo si hay buen rollo, y más César, que ha estado con la banda casi desde su comienzo, allá por 2001. Despedidas, mención a su mánager Carmelo, palabras deagradecimiento de su tocayo el bajista César, abrazos… siendo quizás un hasta luego y no un definitivo adiós. Acabando con, como viene siendo habitual en sus conciertos, “En el silencio”, donde se invita a la gente a participar con sus coros y cantando el estribillo, dirigiendo César, al borde del escenario, su micrófono hacia la concurrencia.
Cuando eran las 23.36 h. los cinco músicos se despedían juntos y así se cerraba una etapa en las filas de los toledanos. A pesar de que la propuesta musical de Nocturnia no es plenamente de mi agrado, les deseo toda la suerte del mundo en su nuevo rumbo; y al vocalista César que se cuide y mejore totalmente.
El que ejercía de presentador soltaba unas palabras sobre un conocido grupo de Torreperogil (me perdonen ustedes, pero no escuché el nombre), haciendo entrega de una placa a ¿Fran?, dedicándole éste el premio a la peña del Rock y del Heavy. Después del acto era el turno para Dünedain, aunque quedó mal que los presentaran y hubiera una demora de más de seis minutos en salir al escenario.

Por fin cuando el reloj se aproximaba a las doce menos cinco de la noche los cuatro abulenses comenzaban su descarga con “Buscando el norte”, la extensa pieza de Heavy / Power Metal que abre su último E.P.: “Buscando el norte II: La tierra de los sueños” (2009), sonando su comienzo pregrabado y llenándose de humo parte del escenario. El sonido para mi gusto era demasiado grave y opaco, escuchándose bastante el bajo de Jacin, y algún molesto acople llegó a sonar en esa primera canción. Al final durante toda su descarga tuvieron el sonido menos bueno de la noche.
El alma máter del cuarteto, el guitarrista / voz Tony Delgado, animaba para que la gente acompañara la canción con sus voces, preguntando si estábamos ahí. El guitarrista rítmica (y coros), Mariano Sánchez, comenzaba su particular concierto, meneando su larga cabellera en la zona derecha del escenario, según mirábamos.
Sin dilación siguieron con “Fiel a mi libertad”, pegadiza, melódica y una buena mezcla de Heavy Metal con Hard Rock. Siguieron con“Una razón”, primera concesión a su primer E.P.: “Buscando el norte” (2009).
Tony se dirigía a nosotros llamándonos hermanos, preguntando cómo nos lo estábamos pasando, regresando a la segunda parte de “Buscando el norte” con la power metalera “Mi alma sigue en pie”, donde Tony y Mario se juntaban mientras sacaban pegadizas melodías de sus guitarras, y durante la parte calmada se acompañaba con palmas.
El guitarrista / vocalista pedía palmas para el batería Miguel Arias, quien daba comienzo a “La rosa negra”, una de mis canciones favoritas del segundo E.P. En contraposición a mi gusto, a ese tema le siguió el medio tiempo “La tierra de los sueños”, comenzada por los riffs de Mario.
“El principio del fin” sonó fuerte y melódica a la vez, tras ese potente y metalero tema Tony comentaba que ahora iban a hacer una del disco, “La luz de mi oscuridad” (Akeloo, 2007), no sabiendo si lo conocíamos: la power metalera “Caídos” fue iniciada vocalmente por el tono agudo del bajista Jacin.
Cachondeo mencionando el “Waka Waka”… para desembocar con las más que pegadizas “Toda una vida” unida a “Quizás”.
Jacin hacía un brindis, y Mariano bebía de un vaso de litro que le pasaban desde el público, continuando su buen concierto con el medio tiempo de pegadizo estribillo “Sólo un momento” y “El principio del fin”, donde Mariano se puso de rodillas ante Tony mientras éste se marcaba su solo de guitarra.
Tony preguntaba casi guturalmente si queríamos tralla, tocando “Alas de fuego”, juntándose en la derecha los guitarristas durante las armonías de guitarras. Luego decía que había sido un placer tocar por el Sur, agradeciendo a la organización, a los grupos de esa noche, a nosotros… y finalizando su descarga con la potente “Por los siglos de los siglos”, haciendo el bajista que se les acompañara con voces, y donde noté la voz de éste más baja en el sonido o que se le habían apagado las fuerzas en el final. El guitarrista líder volvía a poner como en anteriores ocasiones su pie izquierdo apoyado en un “chivato” durante su solo de guitarra. Marcándose el grupo un pequeño recuerdo hacia el final con “Holy Diver”, acabando cuando pasaban diez minutos de la una de la madrugada y despidiéndose los cuatro juntos.
A pesar de que Dünedain contaron con el sonido menos bueno de la noche, dieron un muy buen concierto, notándose el trabajo que llevan a sus espaldas y las tablas que tienen. Hicieron participar al público con su melódico y pegadizo Heavy / Power Metal, aunque en alguna ocasión, quizá debido a algunos ritmos y melodías “happies”, me llegaron a resultar un poco repetitivos.

Se barajó como plato final del festival la participación de Rising Hell (la banda cordobesa de tributo a Dio, con el vocalista Manuel Escudero, ahora en Santelmo) y después Dr. Snake, pero finalmente ese honor fue para Rainbow In The Black. Como curiosidad tenía algo de expectativa ante el grupo de versiones con el cantante Gaby Boente (Punto de Mira, ex–Saratoga, Force…), a pesar de que casi ningún trabajo del vocalista me haya complacido. Hay gente que especialmente adora su voz en el disco “Mi ciudad” de Saratoga, y yo no puedo con el timbre de Gaby, cuestión de gustos, que se suele decir. Pero por esa misma razón quería comprobar qué tal se desenvolvía Gabriel en las tesituras del grandioso y tristemente fallecido Dio.
Tras la presentación del grupo, a quien el encargado echó flores haciendo mención a su descarga en el festival Leyendas del Rock de este pasado verano, Gaby daba las buenas noches, faltando un minuto para la 1.35 h., comentando que este grupo tributo llevaba un año y medio formado, teniendo unas emotivas y bonitas palabras dirigidas a Dio y pidiendo permiso al Maestro para iniciar el concierto.
Carmen “Rising” y servidor comenzamos a ver la descarga pegados a la valla, frente al teclista / coros Juan Maestre (28 Sospechosos, Try, ex-Desidia). “Stand Up And Shout” fue la primera que tocaban, seguida de “Kill The King”, y presentando del segundo L.P. de Dio el tema que daba nombre al mismo, “The Last In Line”, acompañada de palmas en su comienzo. No sé si fueron mis oídos, pero aquí noté que le habían dado un poco de más potencia al sonido.
Del primer disco de Black Sabbath con Dio (el grandioso “Heaven And Hell”) hacían “Neon Knights”y después el “Don´t Talk To Strangers” de la etapa en solitario del pequeño pero enorme vocalista, sonando de nuevo el batir de palmas en el comienzo, jugando Gaby con la peña y manteniendo en el final su grito.
Daba muchas gracias y continuaban con “Man Of The Silver Mountain”, tras esa canción del primer álbum de Rainbow, le tocó turno a “I” del “Dehumanizer” de Black Sabbath, un tema que no tuvo ni la respuesta ni la acogida de los otros que hicieron esa noche, y donde vimos a Gaby agacharse a pasar la hoja de la carpeta de las “chuletas”.
Nos pidió que le acompañáramos con “Hungry For Heaven”, estando arropado de nuevo por los coros del teclista.
Una de las canciones que me cautivaran en mi juventud, “Children Of The Sea” sonó en el auditorio torreño, aunque ni por asomo con la magia y grandeza de la original. Y es que al grupo le faltaba echarle más ganas, más “chicha” en los temas, y Gaby tampoco me convencía. El vocalista en alguna ocasión se asemeja vocalmente a Dio (también en movimientos y poses), pero en la mayoría de veces no me agradaba nada, llegando incluso en algunos temas a variar malamente de tonos. Eso hizo que tras las primeras canciones, Carmen (quejándoseme del mascar de chicle de Gaby durante todo el concierto) y servidor optáramos por acompañar al buenazo de Agus que se había quedado bien sentado.
De nuevo durante “Long Live Rock´n´Roll” el bajista Juan Pascual (28 Sospechosos, Cave Canem, ex-Morerock, Crienium, Desidia) se desplazaba al lado derecho del escenario, para acompañar al guitarrista Paco Maza (Cave Canem, Pelusa y Los Circunspectos), quien tuvo la difícil tarea de tocar notas y solos de grandes como Ritchie Blacmore, Tony Iommi y Vivian Campbell. Gaby dirigió su micrófono al público para que participaran en el conocido tema de Rainbow.
El cantante decía: “¡nosotros amamos el Rock!”… y “We´re Rock” era versioneada, volviendo a hacer que la gente participara a la hora del estribillo. En el final soltó su gran chorro de voz.
Después de “The Mob Rules” y “Rainbow in The Dark”, el vocalista agradecía a la asociación Rock & Metal de Torreperogil, a los técnicos de sonido, monitores, a nosotros por apoyar… y se disculpaba porque no estaba muy bien de su voz.
“Holy Diver” nos dirigía hacia el final del concierto, cantando la peña y al parecer se iban a marchar, pero sin abandonar el escenario acababan con “Heaven And Hell”, con palmas y juego y participación vocal de parte del público. Tras un gracias y un “Long Live Rock´n´Roll!!!” se despedían juntos cuando pasaban un par de minutos de las tres de la madrugada.
Realmente apenas me hicieron disfrutar Rainbow In The Black, echando en falta más entrega, más energía, garra, movilidad, etc., y con un Gaby Boente que tampoco me gustó en su complicado papel de rendir tributo al Dios Dio, aunque se agradece que se disculpara de su estado vocal.
A eso de las 3.30 de la madrugada poníamos rumbo a casa, quedándonos bien satisfechos por la tarde noche vivida, especialmente por la muy grata compaña, la amabilidad de los habitantes del pueblo con los que charlamos, el precioso y muy bien cuidado auditorio, los camareros (sobre todo el que fue más amable y quien tuvo el detalle de regalarnos al final dos latas de cerveza), la buena organización… vamos, que nos gustaría regresar el año que viene a Torreperogil para vivir el VI Barcia MetalFest., esperemos que le den más publicidad y consigan un cartel atractivo. Cuando las cosas se hacen con esfuerzo y de corazón, hay que ensalzarlas, y la asociación Rock & Metal lo hizo muy bien ese 4 de septiembre. Una asociación desconocida hasta ese día para servidor, pero que realizó una excelente labor (más quisiera alguno que se le llena la boca a la hora de hablar de “éxitos y triunfos” de cara a la galería). ¡Enhorabuena a Rock & Metal y su Barcia MetalFest.! ¡Continuad así de bien!
Texto y fotos: Starbreaker
