
Seis días habían transcurrido de nuestro paso por El Zaguán. Después del viaje en balde el anterior sábado (9 de octubre) al pueblo murciano de Abarán para asistir al festival organizado por la asociación A.J.A.R., el Forbidden Festival: Zarpa + Far ´N´Hate + Advermix + Chorretón, finalmente no celebrado por las inclemencias meteorológicas (lluvia), regresábamos cabizbajos a la capital almeriense y nos “consolábamos” asistiendo al concierto de los granadinos Cianuro (un grupo que me pareció muy, pero que muy flojo), el cual ya vimos un poco empezado, perdiéndonos a la banda que los acompañaba aquella noche, los veteranos y locales Sala X.
Desde que se anunciara en la página web del pub el concierto que te reseño, el cartel estaba compuesto inicialmente por HateNation y Tribal. Un día antes entraba en el Myspace de los barceloneses y no se anunciaba la fecha almeriense, tampoco los de Granada hacían mención a ellos en su Myspace, así que me olí que los catalanes al final no tocarían, como así sucedió.
Cuando llegábamos, mi querida Janny y servidor al garito, vimos a parte de componentes de Tribal, y gente que les acompañaba, en la puerta. Colgado en ésta un cartel normal y corriente en el que se anunciaba que el concierto costaba 3 €. Me pilló por sorpresa el precio, puesto que ni en la página del pub ni en el Myspace de Tribal se hacía mención (o al menos yo no lo había visto). En absoluto nos importó soltar nuestros seis euros (un precio más que barato que se paga con gusto), aunque al abrir la segunda puerta y ver que había gente dentro, volví sobre mis propios pasos y le dije al que nos había cobrado las entradas, y al batería Antonio Olmos, que a los de dentro también les hicieran pagar, y es que allí había la mala costumbre de los que están adosados a la barra se les pasa por alto el desembolsar en taquilla. Aunque luego fijándome en la clientela que estaba dentro, apenas se veían sanguijuelas de barra como en anteriores ocasiones. Había un grupillo de gente que habían ido por los granadinos (realmente no me sonaban sus caras de haberlos visto por Almería), y los pocos que estaban ocupando las mesas bajas cuando se aproximaba la hora del concierto se marcharon del recinto.
Tribal se pusieron en contacto con The Sentinel en el año 2007 para enviarnos su primera grabación y a servidor le tocó comentar esa maqueta. Luego supe de la edición de su primer disco, “Desorden mental” (Lengua Armada, 2008), pero ni la banda ni nosotros volvimos a contactar. Ahora estaban inmersos en su “Entre polillas Tour 2010 / 2011”, presentando su reciente segundo álbum, “El jardín de las polillas” (2010), con una portada buenísima.
Después de tomarnos un par de birras y ver que por allí no aparecía ni el Tato, faltando nueve minutos para que dieran las doce de la noche, los granadinos decidían subirse al escenario. Pronto el vocalista Ismael H. Arranz hacía gestos y pedía que nos acercáramos al escenario, y aunque estábamos en familia, ipsofactos dimos unos cuantos pasos para plantarnos próximos a las tablas.
La descarga de Metal intenso, potente, variado y actual comenzó con “Imágenes de dolor”, el primer corte de su flamante segundo trabajo, en el que los guitarristas Javier Rodríguez y Pedro Gámez se encargaban de los coros. Enlazaron esa primera canción con otra más del nuevo disco, “Deshumanizados”.
Ismael mencionaba a Peri (creo que así era el nombre), que estuvo pendiente de que aquello sonara bien y así fue. Entre el buen equipo que llevaba la formación granadina, y la buena labor de su técnico de sonido, aquella noche el concierto sonó de lujo. Siendo uno de los mejores conciertos a los que he asistido en El Zaguán con mejor sonido, y no es por colgarme medallas ni vacilar, pero ya van unos cuantos desde la década de los 90. También el vocalista agradeció el que por allí hubiera gente amiga de Granada. Y es que entre los poquitos que estábamos, llegué a contar, más o menos, alrededor de veinte personas, escuchándose más el acento granadino que el almeriense. En esta ocasión me abstendré de dar la vara una vez más escribiendo, y repitiéndome como la cebolla, sobre la peña de Almería y la publicidad de los conciertos (el cartel que se adjunta lo he encontrado de casualidad, porque me ha dado por entrar en el Myspace de Producciones EnCrisis), pero es muy lamentable, realmente.
Así que después de mencionar y agradecer a su técnico de sonido y el apoyo granadino, Ismael se quejaba del calor que hacía arriba, dando paso a “Hilos de metal”, tema con el que filmaron su primer vídeo y uno de los pocos recuerdos a su álbum debut esa noche. Tras éste el guitarrista Javier abría la boca para dirigirse a la concurrencia, soltando su simpático acento granadino. Entre el público e Ismael, hicieron que saludara desde el fondo el batería Antonio. Prosiguiendo con“Esperando la soledad”, comenzada con acordes tranquilos y con Ismael cantando agachado, subiendo luego la composición en intensidad y caña. A esas alturas del concierto nos fijamos y comentamos sobre el vocalista, el cual alterna su voz normal y melódica, con arranques rabiosos, agresivos y casi guturales, rayando a gran altura en esas variadas tesituras, algo que no es sencillo y que muchos cantantes que lo intentan de esa manera quedan más que en evidencia en directo. También Ismael está respaldado por buenos músicos, como se comprobó durante el solo de guitarra de Javier (con camiseta de Machine Head) en esta canción y en algunas más.
Al acabar uno de los temas que más me gustaron aquella noche, “Esperando la soledad”, mantuvieron la nota, y después la batería de Antonio empezó“E.V.A. (Estado Vulnerable del Alma)”, una canción que me trajo recuerdos al Death Metal melódico estilo In Flames, y donde el guitarrista Pedro apoyó en coros. La parte sosegada de la composición fue acompañada por palmas, y finalmente acababan con un gritazo de Ismael apoyando su pie derecho en el “chivato” (pose que hizo con frecuencia durante el concierto, al igual que cantar agachado en ocasiones) y con un solo de Javier.
El cantante volvía a quejarse del calor y algo de cachondeo hubo entre el público y los músicos hablando de follar y demás actos, jajaja. Seguían presentando temas de su reciente disco, “El jardín de las polillas”, ya que del primero por algunas circunstancias no podían ser, algo así dijo Ismael, imagino que sería porque con los nuevos componentes (guitarra y bajista) habían preferido centrarse en preparar las canciones del reciente trabajo. “Adrenalina” fue seguida por batir de palmas en su comienzo, un cañero tema de Metal moderno, actual, o como se quiera llamar, y donde los guitarristas demostraron su técnica.
Ismael pedía perdón al bajista por pisarlo en el final de “Adrenalina”, jejeje, y luego pasaba a presentar a sus compañeros, informando que había dos nuevos componentes. Uno de ellos fue al primero que presentó, el guitarrista Pedro (situado a la izquierda del escenario según mirábamos); después presentaba a uno que la mayoría de gente que estaba allí ya conocía, el guitarrista Javier, siendo posible que su mujer en esos momentos estuviera pariendo (si así fue, esperamos de corazón que todo fuera sin ningún problema y darles la enhorabuena); “una maquinita tocando y el más jovencito de la formación” (el otro nuevo), el bajista Carlos; al fondo, en la jaula escondido cual avestruz, el batería Antonio; y finalmente Ismael se presentaba a él mismo.
Hechas las presentaciones continuaron con “Suave y sin alma”, “La tumba de las polillas” y anunciaban la última, presentando el guitarrista Javier “El tatuaje de mi ego”, gran canción de la que han realizado un vídeo, y en la cual pidieron que se cantase el estribillo y que no se les dejara mal, jajaja. Javier volvió a demostrar su buen hacer a las seis cuerdas durante el solo, realizando luego con Pedro buenas armonías.
El vocalista agradecía a los almerienses, granadinos, y algún malagueño / a que andaba por allí, el haber acudido al concierto. Pedíamos otra, así que Javier decía simpáticamente que nos la habíamos merecido, pero que teníamos que cantar porque si no paraban y se iban. También hacían mención a que cerca de la entrada (o salida) estaba el puesto de material donde se vendía el nuevo disco que tanto dinero les había costado, habiéndolo grabado en Córdoba, en los MartEstudios (propiedad del vocalista Manuel de Estirpe). Total, que al final nos obsequiaron con un tema del primer disco (y también el primero de aquella demo que servidor comentó por aquí), haciéndonos cantar Ismael (ya sin gorra) el pegadizo y efectivo estribillo de “La otra cara de Dios”: “… no lo aguanto más, quiero continuar y poder soportar esta ansiedad…”. La buena ración de tralla, mezclada con melodías, acababa pasando un minuto de la una menos cuarto de la madrugada.
Buen grupo y buen concierto el dado por los granadinos, a pesar de la poquísima afluencia de público. Una vez más…¡¡¡ellos / as se lo perdieron!!!, luego que la gente se dedique a masturbarse y se le haga el culo Pepsi-Cola con otros grupos más apoyados, respaldados, o guiris, a los cuales Tribal no tienen nada que envidiar, como bien nos demostraron aquella noche. Vinieron a presentar su reciente obra, de la cual dieron un buen repaso tocando ocho de los once cortes de los que consta (faltaron “Marionetas del azar”, “Huérfanos de la humildad” y “Como serpiente por tu piel”). Si al buen concierto sumamos el excelente sonido que lograron en el garito, pues unos eurillos más que bien invertidos. Espero de corazón que las siguientes fechas de Tribal presentando su nueva obra convoquen más gente para verlos, por estas tierras almerienses se ha comprobado muchísimas veces que la peña no sabe apreciar apenas nada.
Texto y fotos: Starbreaker
