Editorial Junio 2011: “Héroes y villanos”

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Una de las primeras imágenes, o podría ser incluso la primera, que tengo en mi mente de K.K. Downing era aquella donde el rubio guitarrista tenía alzada su seis cuerdas y su lengua lamía el mástil de su guitarra en forma de flecha. Toda una imagen genuinamente heavy metalera y con su punto erótico. Incluso un póster con esa llamativa y buena instantánea lució durante una época en el tablón de mi clase de… ¿8º de E.G.B. ó 1º de B.U.P.? Si mal no recuerdo, eso sería antes de pillarme por mi cuenta, en el catálogo Gasoil, mi primer disco de Judas Priest en cinta original: el “Killing Machine” (junto con el “Sabotage” de Black Sabbath en vinilo, y una camiseta de Dio, ¿o fue la de Kiss?). A partir de ahí Judas Priest fueron mi grupo favorito y formaron parte de mi vida, consiguiendo todos sus anteriores y venideros discos, piratas, posters, fotos, conciertos… hasta el ansiado regreso (por la mayoría de público) de Rob Halford a las filas de Priest, y es que aunque “The Metal God” como cantante había sido para servidor lo máximo, el intercambio de mensajes estando separados y luego “tan bien”, como si no hubiera pasado nada, no lo llegué a aceptar con agrado, y cada vez me fui percatando, desilusionando, y poniendo los pies en el suelo, que aquellos músicos que uno veía como héroes e idolatraba con pasión y fervor siendo uno más joven, eran también humanos, y como tales tenían sus virtudes, sus defectos… y sus intereses y tretas cual villanos, siendo capaz de reunirse y mostrar su lado “bueno” de cara a la galería, aunque en la vida real ni se llegaran a llevar bien, e incluso ni se trataran. Vamos, pura y detestable pantomima e hipocresía.

K.K. Downing junto a Glenn Tipton fueron, son, e incluso serán, una de las mejores parejas de guitarristas del más clásico y genuino Heavy Metal, siendo un enorme punto de referencia e influencia para muchas formaciones en todos estos años. El rubio daba una imagen más salvaje, alocada y con poses netamente grandiosas para las instantáneas, siendo su manera de tocar más agresiva que la de Tipton, dando éste una imagen de más serio y centrado que su compañero a lo largo de los años.

Judas Priest, aquel grupo que había sido lo más grande para servidor, y que, al contrario de mucha gente, tras el regreso de Halford habían empezado a dejar de interesarme, a comienzos de diciembre de 2010 anunciaban su gira mundial de despedida de los escenarios. Siendo algo a estas alturas que yo ya no me creo y, como otras muchas formaciones que hicieron lo mismo en el pasado, seguro que tras un tiempo volverán a bombo y platillo. Pero bueno, se empezó a escuchar y leer a gente compungida por el final de uno de los grandes, o el que más, del Heavy Metal. Aunque en enero informaban que comenzaban a escribir nuevo material, ¿pero no se iban? Aunque lo que sí llegó a sorprender totalmente fue el anuncio en abril de que uno de los clásicos, y que nunca dejó las filas de la banda (junto al sempiterno Ian Hill y Glenn Tipton), Ken K. Downing abandonaba la formación y no haría la gira de despedida. Algo fuerte ha tenido que pasar en las filas del Sacerdote para esa repentina decisión a poco tiempo para el comienzo de la gira, ¿o se sabía desde tiempo atrás y se ha silenciado por intereses? Imagino que con el tiempo se sabrán las razones reales para haber tomado esa drástica decisión, pero el caso es que si ya esa gira no me proporcionaba ningún interés (y es que, repito que, desde el regreso de Halford, los Judas para servidor tiraron por tierra toda credibilidad), sin la participación de uno de los pilares del sonido Judas Priest eso se ha convertido en algo falso y forzado. Y de acuerdo que una sola persona no es un grupo, y de peores han salido otras grandes bandas, pero no, a servidor este tipo de cosas ya les parecen de cachondeo y de circo, y aunque para mi Judas Priest fueron y serán el grupo más grande del Heavy Metal, y continuarán formando parte de mi vida y de mi banda sonora, en la actualidad mi decisión es no pasar por el aro (ni por taquilla) y dejar atrás los fanatismos y darme cuenta que los Judas Priest de los últimos años no son ni por asomo aquellos héroes que idolatré. Prefiriendo mantener los grandes y gratos recuerdos tan sólo de las cuatro veces que un simple provinciano logró ver en directo a Priest con Downing: mitad con Halford (giras del “Ram It Down” y “Painkiller”) y mitad con “Ripper” Owens (giras de “Jugulator” y “Demolition”), además de seguir disfrutando de todo el legado que han dejado grabado y filmado a lo largo de más de treinta años de carrera. A los que acudan al “Epitaph World Tour”, que comienza el 7 de junio en la localidad holandesa de Tilburg (en nuestro país cuatro fechas a finales / principios de julio / agosto, acompañados de Saxon y Motörhead), espero que disfruten al máximo, y Richie Faulkner, el sustituto de Downing, por lo menos cumpla su cometido, hecho que no va a ser nada fácil. ¿En qué estado vocal estará Halford?, ¿será verdad que en el repertorio habrá cabida para temas de los dieciséis discos de estudio que han editado (incluidos los dos con Owens)?… los que asistan a sus conciertos lo comprobarán in situ.

Y aprovechando que hablo de Judas Priest, trataré un poco de lo acaecido a raíz del homenaje que a mediados de octubre de 2010 se le realizó al desaparecido y luchador músico heavy metalero Pedro Bruque, para quien los Judas eran uno de sus grupos preferidos. Es muy triste y lamentable la polémica surgida en las últimas semanas a raíz del vídeo que se colgó en Youtube del trailer del “making of” del concierto-homenaje que se le tributó el pasado octubre en Barcelona. Siendo la idea inicial de ese homenaje de un seguidor y amante del Heavy Metal desde hace muchísimos años, Paco Gómez “Anvil”, miembro de la asociación cultural heavy metalera MetalCova, habiendo miembros de dicha asociación participando desinteresadamente en el homenaje, poniendo algunos socios su auténtica pasión, amor y dedicación durante meses y el mismo día del concierto sin nada a cambio, simplemente el de realizar un merecido homenaje al desaparecido bajista leonés que formó en los catalanes Evo, Tigres y Bruque. Agregándose también para la realización del concierto-homenaje una productora audiovisual catalana, un Sello madrileño y el antiguo mánager de una banda catalana de Thrash Metal (no diré nombres para no hacerles publicidad, aunque es fácil averiguar quienes son). Bien, pues en los créditos finales de ese vídeo colgado en Youtube se acusa vilmente a algunos miembros de la asociación MetalCova de ser los responsables de que el DVD que iba a salir de ese concierto aún no se haya llevado a cabo por la mala gestión de la asociación. Es realmente muy grave e indignante que se culpe a parte de MetalCova de eso, y lo digo porque pongo mi mano sobre el fuego a que la peña que trabajó desinteresadamente de la asociación heavy metalera catalana hicieron las cosas transparentemente y sin ningún tipo de intereses, incluso llevando la taquilla ese día una querida amiga, entregándose todo el dinero recaudado a los responsables de la realización del DVD del concierto, y el montante de  las ventas de éste se entregaría a una ONG elegida por la viuda de Pedro. Pinchando aquí podéis leer el comunicado sobre lo sucedido dado por MetalCova. Muy triste que la excelente idea inicial haya acabado en puercas acusaciones de los encargados de la edición del DVD. Leed e informaros y sacad vuestras propias conclusiones. La de servidor está clara, mi total apoyo y ánimo a MetalCova.

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