
Dentro de las fechas británicas de su gira “Time machine”, Rush actuaban en el O2 londinense, situado en la península de Greenwich. Ver a los canadienses en vivo era una de mis asignaturas pendientes y el que en su actual gira interpretasen uno de mis discos favoritos de todos los tiempos (“Moving Pictures”) al completo era el aliciente que contribuyó a disipar todas mis dudas sobre si ir o no al concierto un miércoles.
Al llegar al O2 pude comprobar que es un recinto ideal para este tipo de espectáculos, con fácil acceso con transporte público (metro, barco, bus…), parking por si uno se acerca en coche, además de multitud de restaurantes y bares para satisfacer todos los gustos. De todos modos, nada de esto sería importante si el recinto luego no estuviera preparado para conciertos como está, con buena visibilidad desde todas las zonas y una buena acústica. Nada más entrar era posible adquirir el programa de gira y, coleccionista que es uno, no me pude resistir a comprar uno.
Sin tiempo que perder fui a tomar asiento y me preparé para disfrutar del directo de una de las mejores bandas de Rock de la historia. El escenario, sobrio y con los toques humorísticos que caracterizan a la banda (en el pasado lo han decorado con lavadoras, secadoras y hornos para asar pollos; en esta ocasión la decoración hacía referencia al paso del tiempo, con múltiples relojes) incluía una pantalla detrás del inmenso kit de batería de Neil Peart en la que fueron proyectándose diferentes vídeos referentes a las canciones que interpretaban en vivo. Todo esto estaba acompañado por un magnífico espectáculo de luces móviles (impresionante la araña móvil que colgaba sobre el escenario).
A las 20:00, las luces se apagaron y comenzó el concierto con un vídeo humorístico de introducción, en el que dentro de una cafetería norteamericana (Gershon’s Haus of Sausage) una banda de chavales (Rash) intentaba encontrar su sonido tocando “The Spirit Of Radio” ante la atenta mirada del camarero (Geddy Lee), un manager (Alex Lifeson) y un policía que pasaba por allí (Neil Peart). Al manipular una extraña máquina del tiempo, el sonido de la banda cambiaba en función del año seleccionado por la máquina. Como era de imaginar, el final del vídeo daba paso a la salida de la banda con “The Spirit Of Radio”, ante la alegría general de un O2 prácticamente lleno.
Como es habitual desde hace unos años, Rush estructuran sus largos conciertos (2 horas y 45 minutos en Londres) en dos sets diferentes, con un descanso de 15 minutos entre medias. En el primer set se centraron, fundamentalmente, en material editado después de 1986. Así, fueron alternando temas como“Time Stand Still” (de “Hold Your Fire”, 1987), “Presto” (de “Presto”, 1989), “Stick It Out” o “Leave That Thing Alone” (ambas de “Counterparts”, editado en 1993) con “Workin’ Them Angels” o“Faithless” (de “Snakes And Arrows”, editado en 2007) y el tema nuevo “BU2B (Brought Up To Believe)”, adelanto de su próximo disco. Esta sucesión de temas menos populares enfrío un poco al público londinense tras la euforia del comienzo, pero supieron volver a meterse a la gente en el bolsillo regresando a tiempos pretéritos con “Freewill” (de “Permanent Waves”, 1980), “Marathon” (de “Power Windows”, 1985) y un sublime “Subdivisions” (editado en 1982 dentro de “Signals”) que cerró la primera parte de la actuación.
El segundo set comenzó con un nuevo vídeo cómico en el que Geddy Lee, Alex Lifeson y Neil Peart representaban diversos papeles cómicos dentro de la grabación de un vídeo musical para el tema “Tom Sawyer” y daba pie a que comenzara la interpretación de “Moving Pictures”. “Tom Sawyer”, “Red Barchetta”, “YYZ”, “Limelight”, “The Camera Eye”, “Witch Hunt” y “Vital Signs” sonaron a gloria, a pesar de que Geddy Lee las pasase canutas para cantar alguna de estas canciones. Tras terminar “Moving Pictures”, salto al futuro para tocar otro tema nuevo, “Caravan”, que dio paso al siempre impresionante solo de batería de Neil Peart (imposible describirlo con palabras). Por si no hubiéramos tenido suficiente, la siempre emotiva “Closer To The Heart” y las dos primeras partes de “2112”pusieron el O2 patas arriba, para despedirse con “Far Cry” (de “Snakes & arrows”, 2007), dejando descolocados a muchos que se esperaban otro clásico.
Afortunadamente, los canadienses aún tenían dos balas en la recámara para el bis, la impresionante instrumental “La Villa Strangiato” (de “Hemispheres”, 1978), con comienzo en forma de polka en la que demostraron sobradamente su virtuosismo, y la prehistórica “Working Man” (de su disco debut, “Rush”, editado en 1974), con inicio en clave de reggae y un pequeño fragmento de “Cygnus X-1: Book I” para terminar un magnífico concierto.
Texto: Dani “GhostofCain”
