
Me hacía especial ilusión este concierto. Mr. Big aúnan como pocos la apertura al gran público del Hard Rock con la exclusividad de sus excelsos instrumentistas, así que en sus conciertos se pueden disfrutar a lo grande. No tuve ocasión de verles en su última visita a España hace un par de años, pero me quedaba el grato recuerdo de un concierto memorable hace casi dos décadas en el que me dejaron más que satisfecho. Así que tenía claro que este concierto no me lo podía perder.
Con gran satisfacción y algo de sorpresa, las noticias que iban llegando hablaban de la buena marcha de la venta anticipada, lo que desembocó en que se agotaran las entradas el día anterior al concierto, lo que hacía pensar que la sala Heineken era un recinto demasiado pequeño para el calibre de este grupo. Claro, que a toro pasado todo se ve muy bien…
El caso es que, a pesar de ser lunes, el ambiente era el de las grandes ocasiones. El concierto estaba anunciado a las 9 de la noche (sin telonero, cosa de las limitaciones horarias de la sala). A las 8 de la tarde entré en el recinto y me encontré ya mucha gente abarrotando el espacio principal frente al escenario, hasta la mesa de mezclas. Rápidamente me instalé en uno de los escalones laterales, lugar donde me aseguraba buena visión y la mejor calidad posible de sonido. Con el aforo completo iba a ser imposible moverse durante el concierto, así que había que elegir bien.
Con puntualidad exquisita, a las 9 en punto comenzó a sonar una intro de Frank Sinatra, mientras los músicos tomaban posiciones. Formación de gala: Pat Torpey a la batería, Paul Gilbert a la guitarra, Billy Sheehan al bajo y el cantante Eric Martin, bailando vacilón la música de Sinatra.
Sin más dilación, el concierto empezó con “Undertow”, el tema elegido como single de su último disco, “What if…”. El sonido era una bola casi ininteligible que nos hacía presagiar lo peor. Teníamos en mente la debacle del reciente concierto de Blackfoot y cruzamos los dedos para que aquello no se repitiera. El segundo tema, “American Beauty”, también del último disco, siguió por los mismos derroteros, pero afortunadamente el técnico de sonido iba acertando con los controles, y la calidad sonora iba mejorando hasta que poco a poco fuimos llegando a unos niveles bastante aceptables, al menos en nuestra posición privilegiada en la sala.
Aunque el sonido no acompañaba y además los dos primeros temas eran nuevos, el ambiente en la sala era muy propicio para el éxito del concierto. Y lo que eran buenas sensaciones se convirtió en un estallido con el primer peso pesado de la noche, “Daddy, Brother, Lover, Little Boy”, cantado de forma impresionante por todo el público. La cara de satisfacción de los músicos era evidente, y de ahí al final el concierto se convirtió en algo especial, con el público entregado y la banda derrochando simpatía y ganas, además de demostrar que son instrumentistas de primer nivel, algo que ya sabíamos, en especial Billy Sheehan y Paul Gilbert, que se encuentran entre los mejores del mundo en su instrumento, y sus momentos de lucimiento son constantes. Por supuesto, el tema incluyó el conocido solo doble de bajo y guitarra ayudados por una taladradora.
“Take Cover” fue el único tema rescatado del disco “Hey Man”, para lucimiento de Eric Martin, cuya voz se adapta a la perfección a los temas más melódicos, no en vano es un excelente cantante de AOR, bordando por ello también la preciosa “Green-Tinted Sixties Mind”. Su voz, pletórica e impecable toda la noche, no dio ni un atisbo de agotamiento en todo el concierto.
El grupo no dejaba de hacer bromas entre ellos, y también con el público, y ese buen ambiente se transmitía. Detalles banales como el de Eric Martin, que cogió una cámara de fotos de un fan de las primeras filas y estuvo haciendo fotos a los miembros del grupo para luego devolvérsela, le hicieron ganarse la simpatía de todos los presentes.
El grupo confía en su nuevo trabajo, “What if…”, que presenta en esta gira, hasta el punto de que 8 de sus temas fueron incluidos en el set-list. “I Won’t Get In My Way” fue el siguiente, y su desconocimiento entre el público provocó un pequeño enfriamiento de los ánimos, aunque la pasión y simpatía con que el grupo abordó toda la actuación impidió que decayera demasiado.
Precisamente otro de los temas nuevos fue muy bien recibido, la tierna balada “Stranger In My Life”, una gran composición que seguramente se quede en el set de Mr. Big por mucho tiempo. Un gran tema en el que, sobre todo, Eric Martin y Paul Gilbert sobresalen con una interpretación maravillosa.
“Once Upon A Time” cerró este nuevo bloque dedicado al nuevo disco. Una nueva exhibición en forma de duelo entre Sheehan y Gilbert dio paso a “A Little Too Loose”, un pedazo de blues como la copa de un pino, comenzado a cantar por Billy Sheehan con voz súper grave, para después dar paso a todo el grupo para que nos hiciera disfrutar.
Eric Martin nos daba las gracias efusivamente, y aunque fue incapaz de decir ni una palabra en español, supo conectar perfectamente con el público. Un duelo a tres entre voz, guitarra y bajo sirvió para dar paso a “Road To Ruin”, otro de los temas aclamados de la noche, siendo su pegadizo estribillo motivo de que nos dejáramos la garganta.
“Price You Gotta Pay” tuvo un tratamiento especial, con una parte intermedia blusera, un apartado para el sobado “yo canto, vosotros me imitáis” y un bonito duelo guitarra-bajo en el que tanto Sheehan como Gilbert demostraron, además de un dominio impecable de su instrumento, que saben llevarlo al directo para hacer de cada noche algo especial.
“Just Take My Heart” de nuevo sacó a pasear su vena más romántica. Esta balada, contenida en aquel “Lean Into It”, hizo que alguno de los presentes rememorara viejos tiempos sacando algún mechero al aire.
Tras esta balada, se dio uno de los momentos graciosos de la noche. Espontáneamente, el público empezó con el consabido “oé-oé-oé…”. Billy Sheehan sonrió y empezó a acompañar con el bajo, y fueron entrando todos los demás hasta que improvisaron un acompañamiento para esta arenga. Al término, Eric Martin anunció entre risas que este tema iría en su próximo disco. De vuelta a la seriedad, “Merciless”dio paso al momento de lucimiento personal de Paul Gilbert¸ quien nos obsequió con un solo pletórico de técnica y energía.
Con las pilas cargadas, el concierto se enfrentó a su fase más trepidante, con “Still Ain’t Enough For Me” y “Around The World”, ambas del nuevo disco, para terminar este bloque dedicado a “What if…” con “As Far I Can See”, tras el cual Billy Sheehan se quedó en medio del escenario para ofrecernos el siempre esperado solo del rubio bajista neoyorkino. Y qué queréis que os diga, demostró de nuevo que tiene una técnica envidiable y una rapidez en los dedos prodigiosa, pero a mi me aburrió bastante. Será que no soy músico, pero se me hizo largo y aburrido, aunque nadie le discutirá su talento a las 4 cuerdas. Al final del solo se le unió Paul Gilbert a la guitarra, dándole un poco más de color y formando un bonito duelo (uno más) entre bajo y guitarra, que se convirtió en el tema “Addicted To That Rush”, con el que finalizaron el teórico concierto (a falta de bises).
Y efectivamente, no hizo falta esperar mucho para tenerles de nuevo sobre el escenario. Eric Martin nos contó que la última vez que estuvieron en Madrid (hace un par de años) fue el mejor concierto de toda la gira, y que estaban deseando volver. Supongo que sería una frase hecha que utiliza en muchas ciudades, pero a mi me dio la impresión de que esta vez era algo sincero, visto la entrega mutua de público y grupo en este día.
El caso es que para los bises habían dejado algunos de los pesos pesados de su repertorio. Cuando un roadie apareció con una guitarra acústica, todos sabíamos que había llegado el momento más tierno de la noche: “To Be With You” es la balada por excelencia de este grupo, y el público así lo entendió cantando todo el tema junto a Eric Martin. Pelos como escarpias, oye…
El siguiente tema incluido en el bis no iba a ser tan tierno: la trepidante “Colorado Bulldog” fue una apisonadora que empezó a causar estragos en alguno de los presentes. Y es que entre el calor, el aforo a tope y las dos horas que llevábamos de concierto, algunos ya no podían más. Pero el grupo estaba lanzado, y se llevaba todo por delante.
Para cerrar este primer bis, Eric Martin nos contó que habían preparado una versión de un clásico del Rock. Soy consciente de que no todo el mundo conoce su procedencia a pesar de que les acompaña desde hace tiempo, el caso es que “30 Days In The Hole”fue un tremendo homenaje a un grupo mítico como Humble Pie y que sirvió para despedirse de nuevo de nosotros.
Otro ratito de espera y se produjo algo que sorprendió a todos los que no han visto el DVD “Back to Budokan”, con un número que repiten en esta gira: El primero en salir al escenario es Paul Gilbert, que se sienta a la batería, haciendo un pequeño solo que demuestra que ese instrumento tampoco se le da mal. ¿Y la guitarra? Para Eric Martin. Al bajo, Pat Torpey, quien estuvo pletórico toda la noche pero que nos dejó sin su solo de batería. Eric Martin se arrancó con los acordes del celebérrimo “Smoke On The Water”, el cual fue cantado por el único músico que se había quedado libre: Billy Sheehan. Así, con todos los instrumentos cambiados, el tema avanzaba coreado por todo el público, como era de esperar. Cuando llegó el momento del solo… corriendo se cambiaron los instrumentos: Billy Sheehan cogió la guitarra para hacerse el solo mientras que Eric Martin se colgaba el bajo. Paul Gilbert seguía con la batería y tras el solo, Pat Torpey apareció de nuevo en escena para cantar la parte final de la canción. Una gran idea que queda muy simpática y da un sentido de fin de fiesta increíble.
¿Era el fin? Casi. El historico “Shy Boy” fue el encargado de poner el punto final al concierto. Este tema, que lleva acompañando a Billy Sheehan desde Talas, el grupo en el que se dio a conocer, lo ha ido llevando por todas las bandas en las que ha participado, y es el contundente final que Mr. Big nos tenía reservados.
Los comentarios tras el concierto eran unánimes. Había sido uno de los mejores shows de los últimos años, y ni siquiera los problemas de sonido del principio y la incomodidad de una sala llena (bendita incomodidad) fueron pegas que limitaran nuestra satisfacción.
¡Gracias, Mr. Big!

Texto: Shan Tee
Fotos: José M. Cano & Shan Tee
