MIGUEL RÍOS – Sábado 7 de mayo de 2011, Plaza de Toros La Ribera (Logroño)

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A sus sesenta y siete primaveras y con cincuenta años de carrera musical a sus espaldas, Miguel Ríos y su banda se dispuso a efectuar una parada en Logroño dentro de lo que está siendo su gira “Bye Bye Ríos, Rock Hasta El Final”.

Ésta es su cuarta visita ya por estas tierras, destacando el memorable concierto en el estadio de Las Gaunas allá por 1983, incluido en su gira “Rock de una Noche de Verano”, con una asistencia de 12.000 almas. Por lo que me he podido documentar, hasta la fecha, ningún artista, ni banda de Rock, o cualquier otro género, ha alcanzado esa cifra en Logroño.

Con bastante menos asistencia de público, alrededor de una 2.000 personas, la Plaza de Toros de La Ribera acogía a todo un mito del Rock nacional con un público deseoso de aprovechar una de las última oportunidades de ver al señor Ríos en directo.

Nos adentramos al ruedo para ir cogiendo posiciones, desde abajo se puede apreciar que los laterales del graderío están vallados, ocupando el público sólo la parte frontal más la arena de abajo. Si ya de por sí, últimamente se nota que ha bajado la asistencia de público en los conciertos, ahora que estamos en tiempos de crisis el bajón se nota bastante, exceptuando unos cuantos privilegiados.

Sobre las 22:15 y la plaza con buen ambiente, se apagaban las luces a la vez que la intro empezaba a sonar con un pegadizo sonido de bajo de fondo y una sección de viento a base de trompeta y saxo durante unos minutos hasta que el, en otro tiempo llamado Mike Rivers, aparecía en el escenario ataviado todo de negro, gabardina incluida que no se la quitaría en todo el concierto, entonando las primeras estrofas de “Memorias de la carretera” con el público ganado desde el primer minuto. “Bienvenidos”, uno de sus mayores éxitos de su carrera, incluido dentro de aquel “Rock & Ríos” de 1982, sería el segundo tema de la noche, muy bien recibido por el respetable y con un Miguel que llegó a cambiar la letra de la canción dejándola: “…bienvenidos al concierto… hijos de Logroñoooo…”, metiéndose a los asistentes en el bolsillo.

“Generación límite”, la cañera “Antinuclear”, “Nueva ola”… cerraban un primer tercio del set donde pude ver a un Miguel Ríos muy bien vocalmente aunque algo estático, pero que poco a poco fue sintiéndose más activo hasta llegar a hacer sus típica carrerillas por el escenario.

Miguel se toma un respiro y nos presenta un Blues con “El ángulo muerto”, de su disco editado en 2008 “Sólo o en compañía de otros”. Con “Raquel es un burdel”, el rockero granadino bota como si tuviera veinte o treinta años menos, ¡¡esto es debido a la fuerza que transmite el Rock!!

Es ahora cuando Miguel Ríos hace recordar al público aquel gran concierto del estadio de Las Gaunas con cara de emocionado. El concierto de hoy, en cambio, sería de los de menos afluencia de público de esta gira de despedida, pero en cuanto a sintonización, corear los temas, y mostrar ese cariño hacia Miguel, sería de los que más.

A ritmo de las palmas, nos cae “Cosas que debo a Madrid”, tema escrito no hace mucho en honor a su segunda ciudad, la cuál curtió a Miguel dentro del mundo de la música. Pero de quien Miguel está más orgulloso es de su querida Granada, como así lo demostró interpretando el tema “Vuelvo a Granada”, mostrando esa pasión que tiene por su ciudad natal.

“No estás sola” iba para dar apoyo a todas esas mujeres víctimas de la violencia de género maldiciendo a los, como dijo Miguel: “…hijos de puta de los maltratadores…”.

Llegaría el turno de una de las canciones más longevas de su repertorio, yéndonos al año 1969 cuando publicó aquél primera larga duración, “Mira hacia ti”, en el cual incluía “El río”, un tema que esta noche no hacía falta ni que lo cantara, ya que el público lo cantó de principio a fin, dejando a un Miguel de rodillas, sólo dirigiendo con sus brazos y gestos el estribillo de la canción. Con las palmas y la sección de viento de la banda acompañando el tema “El ruido de fondo”, hizo que el cantante botara de nuevo.

Volvemos de nuevo a su primer disco con el insulso “Yo sólo soy un hombre”, para llegar a la hora de actuación, pero todavía nos quedaba mucho concierto por delante.

Llegados a este momento de la noche, es buena hora para que Miguel nos presentase uno a uno a la banda que le está acompañando, una banda donde destacaría la labor durante todo el concierto del productor, ingeniero de sonido, y músico José Nortes, encargándose de las seis cuerdas junto al más tranquilito Toni Brunet, quedando éste en un segundo plano, claro, estando al lado de José Nortes cualquiera parece tranquilo, apenas quedó quieto en todo el concierto, ¡¡¡qué tío!!! Una sección de viento muy bien ejecutada con el portugués Raúl Marques a la trompeta, y Rolfi Calahorrano al saxofón, teniendo los dos bastantes momentos de protagonismo durante todo el concierto. Y sin olvidarnos de Luis Prado a los teclados, la base rítmica era ocupada por el gigantón Javier Schoendorff al bajo, y el argentino Marcelo Novatti a la batería dentro de una mampara acristalada al fondo del escenario.

Tras esta obligada presentación de la banda, la noche riojana pedía más Rock & Roll y Miguel Ríos era el encargado esta noche de tan grata labor con temas como “La reina del keroseno”, “Niños suicidas”, “No voy en tren”, la verdad es que este tema no me lo esperaba y me gustó. También fueron cayendo “Un caballo llamado Muerte”, “El sueño espacial”, “Año 2000”, o una de las más vitoreadas, “Rock de una noche de verano”, marchándose la banda junto a Miguel Ríos a tomarse un respiro mientras el público gritaba cosas como… “¡¡Miguel, no te jubiles…!!”.

Unos minutos después, volvía el cantante granadino para interpretarnos, junto al sonido del piano de fondo, un sentido “Todo a pulmón”.

Y con la banda de nuevo respaldando a Miguel, vinieron “El blues del autobús” y “Santa Lucía”, llegando ya a la media noche y volviéndose a ir todos del escenario para preparar el último tercio de la actuación.

Éramos conscientes de que podríamos estar viviendo una de las últimas oportunidades de vivir un concierto de Miguel Ríos en directo, y eso se notaba en el ambiente.

Ahí salen todos de nuevo, con un Miguel Ríos emocionado y agradeciéndonos a todos por estar presentes esta noche, con toda la plaza coreando su nombre.

La traca final comenzó con “Rock & Roll boomerang”, “Sábado en la noche”, o el clásico de Tequila “Mueve tus caderas”, demostrando el señor Ríos que todavía sabe mover las caderas. Eso sí, a su ritmo.

El cantante decide obsequiarnos con unas improvisaciones a capela, referentes a La Rioja y sus tierras, en plan vacilón, antes del clásico de los Leño“Maneras de vivir”.

Y agradeciendo a todos los músicos, a los técnicos, roadies, etc., que le han acompañado en toda su carrera musical, tocan el novedoso “Bye Bye Ríos”, para acabar el concierto con el “Himno de la alegría” con toda la plaza cantándolo.

Buen concierto, donde sonaron los temas más conocidos de Miguel Ríos, amenizados por una pantalla que proyectaba videos e imágenes de la carrera musical del artista, y donde el sonido no estuvo mal del todo, teniendo en cuenta que no es un lugar muy apropiado para conciertos. Como ya dije antes, posiblemente sería de los conciertos con menos asistencia de esta gira, al menos, los que estuvimos salimos satisfechos. Por cierto, Miguel Ríos se quedaría algún día más en Logroño, ya que el lunes recibiría el reconocimiento a toda su carrera musical por parte de Punto Radio La Rioja.

Texto y fotos: Rubén P.G.