ASFALTO – Concierto 30º Aniversario de “Déjalo así”. Viernes 6 de mayo de 2011, sala Live! (Madrid)

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La historia de “Déjalo así” es extraña desde su nacimiento. Editado como doble LP en estudio, algo totalmente innovador, la Compañía de Discos (Chapa en su momento) lo ignoró por completo, convirtiéndose en disco de culto que ha ido creciendo a base del boca a boca, labrándose un prestigio que se ha ido afianzando entre los seguidores del Rock español, hasta convertirse en un disco querido y valorado por los amantes del Rock nacional. Los 19 temas que contiene son un puente entre el Asfalto más progresivo de finales de los ’70 y el más Hard Rock en que se convirtió con la llegada de Miguel Oñate.

En estos años, el disco sufrió el desprecio de las Compañías resultantes de las fusiones acaecidas en el negocio, llegándose a reeditarse en CD sólo uno de los discos, con portada cambiada. Este cutrerío contrastaba con el valor cada vez mayor que tenía el disco entre los seguidores del grupo. Conscientes de ello, y vista la nula intención de Sony, propietario actual de los derechos, en reeditar el disco en condiciones, Julio Castejón ha cogido el toro por los cuernos y ha reeditado, remasterizando con mimo el trabajo y dotándole de un libreto que aúna el respeto por el original y el valor añadido que ha sabido darle. Y como guinda, al alimón con su viejo amigo Jorge García Banegas, quisieron montar este concierto monográfico sobre el disco.

Pronto se levantó gran expectación en el mundillo por este concierto, hasta tal punto de llenar la Sala Live! de Madrid (desconozco si se vendieron todas las entradas, pero si no hubo “sold out” debió faltar poco), con un buen número de seguidores desplazados de diversos puntos de España. La ausencia de los otros dos músicos que grabaron el disco, Enrique Cajide y Guny sería cubierta por Pedro Navarro (batería de La Leñera) y José Regadera (bajista de Quijotes Eléctricos, y además habría invitados que enriquecerían aún más el evento.

Con algo de retraso sobre el horario previsto, la banda salió a escena bajo los aplausos de los asistentes. Jorge García Banegas se llevó una gran ovación, demostrando que es un personaje muy querido entre los fans de Asfalto. Los dos músicos invitados, Pedro Navarro y José Regadera, algo tensos por el papelón que tenían encima, y Julio Castejón con una sonrisa que no le cabía en el rostro, visiblemente satisfecho con lo que estaba a punto de suceder.

Antes de que nos diéramos cuenta ya estaba sonando “Déjalo así”, el tema que abría el doble disco y que es el único que se mantiene con regularidad a día de hoy en los conciertos de Asfalto. En mi posición, pegada al escenario para disfrutar más del concierto y para obtener la mayor calidad posible en las fotos que ilustran esta crónica, el sonido que yo recibía era de los monitores, y era muy bueno. Desconozco cómo se escucharía en las partes posteriores de la sala.

Al acabar el tema, y visto el enorme recibimiento del público, la satisfacción de Julio Castejón se fue tornando en emoción, algo que fue creciendo en toda la noche, y es que la respuesta de la gente fue en todo momento modélica. La mayoría de la gente se sabía las letras de todos los temas, algo sorprendente ya que en algunos casos llevaban décadas sin ser interpretadas y en otros ni siquiera eso, sino que era la primera vez que veían la luz sobre un escenario. Esto me sorprendió en “Baila madre”, segundo tema, y luego ya me acostumbré a ver como todos los que me rodeaban habían acudido al concierto con los deberes hechos.

El concierto no sólo iba a ser monográfico sobre el disco, sino que todos los temas iban a ser tocados en el mismo orden en el que aparecieron. Julio aprovechaba los intervalos entre las canciones para ir contando anécdotas sobre la grabación, enriqueciendo aún más el conocimiento que pudiéramos tener sobre este disco.

Como recordó Julio, “Vendedor furtivo” estaba originalmente cantada por Guny. Así que esta noche, para este tema iba a dejar que fuera su sustituto, José Regadera, quien se atreviera con él. ¿El resultado? Sobresaliente. Realmente me sorprendió la solvencia con que el simpático bajista cantó este tema, amén de que demostró ser un gran instrumentista, algo que se puede extender también a Pedro Navarro, dos excelentes recambios que ayudaron a que el concierto fuera todo un éxito.

Una de las incógnitas iba a ser el estado de forma en que nos encontraríamos a Jorge García Banegas. A pesar de que no hace demasiado tiempo le vimos participar en la grabación del disco en directo de Asfalto, “Al fin vivos”, nos preguntábamos si su carisma y el buen recuerdo que tenemos de su etapa en activo en Asfalto se iba a mantener tantos años después. Y creo que Jorge cumplió con nota su cometido y no defraudó a nadie.

Como se había avisado, varios iban a ser los invitados que participarían en el concierto. El primero de ellos iba a ser bastante obvio: Raúl Santana, actual co-cantante y co-guitarrista de Asfalto, presente en la sala junto al resto de sus compañeros, se subió a escena para cantar “Lucy escóndete” y “No puedo retener tus ojos en mi mente”, que se mostró como uno de los temas más queridos del disco, por lo que entre la excelente interpretación y la gran acogida entre el público, se convirtió en uno de los momentos cumbres del concierto.

Los temas iban cayendo, con Julio comentando en cada caso las circunstancias de la grabación o explicando la letra: “Adiós al sol”, “Miedo”, “Juega tu carta”, con exhibición vocal de José Regadera, a quien ya conocíamos de Quijotes Eléctricos y al que vimos pletórico tanto de técnica como de ánimo.

Tras “El maniquí” y “Demasiado aprisa” vino el único momento malo del concierto. De repente, se empezó a escuchar una voz por los altavoces. Se trataba del técnico de sonido, quien paró el concierto para ajustar los niveles de los teclados. Con instrucciones directas a Jorge G. Banegas, y con bastante poca educación, le mandaba cambiar los niveles de ecualización con los que llevaba todo el concierto, y con los que al menos yo estaba tan a gusto.

Julio puso cara de circunstancias, le dio las gracias de forma algo forzada y el concierto continuó con “Decepción”, uno de los pocos temas que de vez en cuando se asoma al set-list actual de los concierto de Asfalto. Cuando Jorge puso las manos sobre las teclas, casi nos da un infarto a todos. El sonido, totalmente descompensado de los teclados, hacía que nos bailaran los empastes. Entre que se arreglaba el desaguisado, y el cabreo comprensible del grupo, en especial de Jorge, la consecuencia fue la total desconcentración de la banda que llevó a que este gran tema quedara destrozado. Me quedé con ganas de decirle cuatro cosas al tal Isaac, creo que se llamaba.

Afortunadamente, la banda se repuso y pronto retomó el buen nivel del concierto, con“Nada que decir” y “Solo por amor”, para los cuales se subió a escena Enrique Castejón, hijo mayor de Julio, quien guitarra en mano y apoyando en los coros, protagonizó uno de los momentos emotivos de la noche.

Como dijo Julio, “tengo la música metida en casa”, así que Enrique Castejón bajó del escenario para dejar sitio a su hermano Paul, quien también guitarra en mano participó en“La rara”. A diferencia de Enrique, más tímido y comedido, Paul es un músico mucho más extrovertido que se mueve con gran soltura en el escenario. El tema terminó con un buen solo de Pedro Navarro, demostrando ser un gran batería.

Llegado este momento, fue Jorge G. Banegas quien se convirtió en protagonista, con un bonito solo de piano que satisfizo a todos los que estábamos ávidos de escucharle de nuevo. Esta vez, a diferencia de la grabación de “Al fin vivos”, no hizo aquel medley de temas de Asfalto sino que poco a poco fue incluyendo los acordes de “Lady Madonna” de The Beatles, hasta tocar casi por completo la canción, con el beneplácito del público, que se lo agradeció con una sonora ovación.

De nuevo con Paul Castejón en escena, esta vez con un clarinete en vez de la guitarra, llegó “Ahora no”, tema en el cual también apareció Juan Olmos, cantante de Antigua, que como siempre derrochó energía y vitalidad, amén de hacer un dueto fantástico con Julio Castejón en este tema.

Tras él, Julio Castejón invitó a Enrique Cajide, presente en la sala, a subir al escenario a compartir un pedazo de la gloria que estaba invadiendo al grupo. Tras hacerse un poco de rogar, Enrique apareció y se fundió en un gran abrazo con Julio y con Jorge G. Banegas, mientras que todos reconocíamos con un gran aplauso su histórica labor durante tantos años en Asfalto. Enrique Cajide respondió al cariño del público, visiblemente emocionado, y dejó al grupo que continuara el concierto, que ya caminaba hacia el final, con “Díselo”.

El último invitado en subir al escenario fue Johnny, guitarrista de Quijotes Eléctricos y, por tanto, compañero del presente José Regadera. Con Johnny en escena vino otro de los platos fuertes de la noche, “Rainbow Warrior 8-11-80”, uno de los temas más queridos del disco y por lo tanto uno de los más cantados, en el cual Johnny demostró que es un gran guitarrista.

Todos sabíamos que el concierto iba a terminar, ya que llevaba exactamente el mismo guión que el disco. Johnny fue relevado por, de nuevo, Paul Castejón, para acometer ese gran tema que es “La generación perdida”, que fue alargado en su parte final con un gran solo progresivo-psicodélico de Pal Castejón, cuyo talento está pidiendo a gritos un sitio por sí solo en el Rock nacional, y así se lo valoramos todos los presentes.

El fin de lo que fue el disco y, por tanto, del concierto estaba escrito que sería la instrumental “Benvingut”. Sabíamos que no habría ningún tema perteneciente a otro disco de Asfalto, pero nos esperábamos algo especial como fin de fiesta. Y así fue, a modo de bis, todos los músicos invitados salieron de nuevo al escenario para repetir “Déjalo así”, con músicos y público pletóricos, disfrutando los últimos sorbos de este día tan especial.

La sensación tras el concierto era unánime. Nos fuimos con la sensación de haber asistido a algo único e irrepetible, sintiéndonos parte de un trozo muy importante de la historia del Rock de este país. Porque la grandeza de un grupo no se mide en el número de discos vendidos y en la posición en las amañadas listas de éxitos, sino en lo profundo que consigue entrar en nuestros corazones.

Texto y fotos: Santi Fernández «Shan Tee»