ACCEPT + STEELWING – Viernes 21 de enero de 2011, sala La Riviera (Madrid)

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Lo reconozco, yo era uno de los que tras la anunciada vuelta de Accept con el vocalista norteamericano Mark Tornillo (ex-TT Quick), decía que, al no estar el clásico e histórico Udo Dirkschneider, esos no eran los genuinos Accept y no me atraía verlos. Pero me equivocaba, y tanto. Ya nos avisaban los que habían disfrutado de sus pasados conciertos por nuestro país en mayo de 2010, en comentarios y reseñas (por aquí nos contaba el concierto de Madrid en la sala Heineken Mr. Alvar de Flack), del gran estado de forma de los actuales Accept.

Tenía una espina clavada con Accept, ya que nunca pude verlos en los 80 en sus visitas a España, tampoco cuando volvieron con el disco “Objection Overruled” (1993), ni en su descarga en el Metalway Festival de Guernika en 2005 (contado por estos lares por el amigo Monraymon). Al pequeño y carismático Udo sí había tenido la oportunidad de haberlo visto unas cuantas veces con su banda: la primera abriendo para Ozzy Osbourne el viernes 14 de abril de 1989 en el Pabellón del Real Madrid; la segunda (de gran recuerdo por el gran conciertazo que hizo, a pesar de la poca afluencia de público) en la sala La Industrial Copera (Granada) el domingo 14 de febrero de 1999, abriéndoles Vanize (el grupo del hermano de Udo, Peter Dirkschneider); y las dos siguientes, y hasta ahora últimas, te las reseñé en The Sentinel: el jueves 9 de mayo de 2002 en la sala Arena (Madrid), con Cyberya; y el sábado 30 de septiembre de 2006 en el II Rockzinante Excalibur Metal Festival (Alcalá de Henares, Madrid). Claro, lo ideal hubiera sido que Udo se hubiera vuelto a juntar con sus compañeros y haber visto a los clásicos Accept, pero como no hay acuerdo, pues nada, Wolf Hoffmann y Peter Baltes decidían volver con el grupo y elegir de manera más que acertada la inclusión de Mark Tornillo. Regresando no sólo con grandes conciertos, si no con un disco, “Blood Of The Nations” (Nuclear Blast, 2010) que ha vuelto a encumbrarlos como lo que fueron: estandartes del más auténtico y puro Heavy Metal germano.

Llegábamos a Madrid el jueves por la tarde, pero ya cuando empezaba a oscurecer. Hacía un frío de narices, recordando más de una vez la frase: “tengo más frío que once viejas”. Una de las posibles opciones de esa noche: ir al pub Rainbow de la calle Huertas, quedó en simple idea. Así que finalmente cenamos y al rato a dormir.

Mañana del viernes. Recogíamos el coche de donde lo habíamos dejado aparcado, y lo metíamos en un parking. Después rumbo a la Gran Vía. Paseo por la gran calle madrileña, cerciorándome con tristeza de lo que ya sabía, las tiendas de discos que había situadas en una calle, próximas a Madrid Rock, habían pasado a mejor vida. Encontrándose ahora otro tipo de comercios, en lo que fueron esos maravillosos lugares de comercio de vinilos, cintas, CDs… que en repetidas veces visité -con el consecuente desembolso de dinero y los dedos negros más feliz que una lombriz- en mi estancia en Madrid.

Entramos después en el FNAC de Callao, para dirigirnos hacia discos La Metralleta, con parada anterior en otra tienda de discos. Me contuve y no compré nada, la verdad que tampoco miré como suele ser habitual en mí. Estando pasando CDs en La Metralleta de repente me sorprendió el saludo del amigo y paisano, Pedro (acompañado por Paco). Como nosotros, estaba allí para el concierto, informándome que por la tarde llegaría otro de los históricos videntes de conciertos de la tierra del Indalo: el gran Javi (Transylvania). Al final íbamos a ver a Accept unos cuantos buenos almerienses: por la capital también andaban Anabel “Wolf´s Rain” & J.C. Wieland (Winter Night), junto con “El Inmóvil” y dos colegas más. De hecho, mientras miraba discos, mi queridísima Janny hablaba por el móvil con Anabel y ésta le decía que esa misma mañana se habían encontrado con el guitarrista Wolf Hoffmann, y habían caído fotos y firmas. Me alegré mucho por ellos, especialmente por el batería de Winter Night, ya que su grupo favorito, desde hace ya muchos años, es Accept. Pero luego hubo más, ya que tras el concierto, se mantuvieron estoicos y firmes con la rasca que hacía, y su espera mereció la pena, consiguiendo triunfar por todo lo alto, al poder acercarse a saludar, firmar, echarse fotos… con todos los componentes de la banda germana. ¡¡¡Ole ahí vuestro co/o/nes, y ovarios!!!

Después de salir de La Metralleta, Carmen “Rising”, Janny y servidor fuimos a echarnos unas cervezas al grandioso bar El Gañán (próximo a la Plaza de Santo Domingo). Quedando allí mismo con Pedro y Paco (se habían quedado más tiempo ennegreciendo sus dedos en La Metralleta), apareciendo al rato. Sumándose luego también el amigo madrileño Justo “Trasgu-Rock”. Tras unas cuantas rondas (donde recibí la llamada del amigo Shan Tee, ¡te debo una, campeón!), decidimos quedarnos a comer allí. Gran momento pasado en el bar, incluso el camarero de la barra, aún me recordaba, y no es que viviera permanentemente allí en mi estancia en Madrid, pero cuando íbamos lo hacíamos en condiciones, jejeje. Acordándome de grandes tiempos pasados en el ameno bar con el comando de amigos alicantinos: Bubba, Peto, Santos… Carlos “Anaxides”…

Después de la comida, Pedro y Paco se marchaban (quedando más tarde con ellos), mientras nosotros, guiados por “Trasgu-rock” íbamos a Sun Records, luego a la Tipo (próxima a la calle Montera), y finalmente coger un autobús rumbo a la zona de La Riviera, donde quedábamos en uno de los bares gallegos de por allí con otro amigo madrileño, José Zapico (muy agradecido a éste y a Justo “Trasgu-rock”). Resulta que por el bar también aparecieron más almerienses, David y su hermano, así que luego junto con Pedro, Paco, y el último en llegar (cuando ya estábamos a pocos metros de la puerta de la sala) Javi (Transylvania), ¡¡¡ale, más alegría!!!

Entre charlas, “espera que fumemos antes de entrar”, guardarropas… pues los suecos Steelwing ya llevaban tocados unos cuantos temas. Ya en la pista fue un placer encontrarme, saludar, y charlar un momento con el figura de Miguel “Patillas” de Omission (antes “Jevimetico” y Marcos Rubio; más tarde, previo a Accept, con el bueno de Iñaki de Stigma, el amigo y forero Monraymon, y después con el gran Edu). Así que tan sólo pude fijarme y escuchar las últimas canciones de Steelwing.

De lo que vi, el quinteto se mostró bastante activo sobre el escenario, animando con ganas el pequeño vocalista Riley, siendo correspondidos por gran parte del público. Otro grupo de los surgidos en la cantera de Europa del Norte en los últimos años que basan su sonido y composiciones en el Heavy Metal más clásico, tradicional y puro. Teniendo la música de Steelwing regusto a los Iron Maiden, de hecho en la mayoría de sus canciones hay bastantes dejes a los ingleses, especialmente en las melodías guitarreras de Robby Rockbag y Alex Vega.

Dieron un rápido, y casi completo (faltaron tres cortes), repaso a su primer álbum, “Lord Of The Wasteland” (NoiseArt Records / Nuclear Blast, 2010), siendo las primeras en sonar (thanks a lot, Florian Fink!!!): “The Illusion”, “Headhunter” y “TheNightwatcher”. Si mal no recuerdo fue a partir de aquí cuando me posicioné y me fijé en el concierto de los suecos, con la nueva “Zone Of Alienation”, seguida de “Sentinel Hill” (coreada en su final), “Clash Of The Two Tribes”, y se despedían con la veloz “Roadkill (…Or Be Killed)”, único tema que días antes había escuchado de ellos, gracias a la querida amiga Carmen “Rising”.

Me hubiera gustado haber visto el concierto entero, porque, aunque no descubren la pólvora (y a estas alturas menos), lo poco que vi no me desagradaron, aunque eché en falta una pizca más de dureza y agresividad en las canciones. Al ser del mismo Sello que Accept tuvieron la fortuna de acompañarles en la gira, de todas maneras es un acierto que savia nueva entre en giras de este tipo, para que así la gente que sólo se fija en los grupos clásicos, pueda comprobar que más allá de éstos, vienen pisando fuerte una generación de jóvenes bandas cultivando el genuino Heavy Metal, y que hay futuro (aunque en este caso prefiero otras nóveles formaciones antes que Steelwing). Otra cosa es que se quiera prestar atención a estos grupos o continuar con los de siempre y quejarse que cuando se retiren los clásicos qué quedará. 

Las ganas por ver por fin a los teutones (y norteamericano) en acción crecían, aunque no sé si por encontrarme lejos del escenario, pasando la parte derecha de la barra que se encuentra en el centro, con el consecuente ir y venir de peña, no empecé a conectar con el concierto hasta pasados los primeros temas.

Tres minutos transcurrían de las nueve de la noche cuando una introducción comenzó a sonar. Al fondo un amplio telón con misiles, telón bélico que presidió también la actuación de los suecos. Tras la intro grabada, y sin más dilación, “Teutonic Terror” y “Bucket Full Of Hate” (incluyendo pasaje a “The Abyss”). La peña, ya desde la primera canción, se hacía notar y seguía con sus voces las nuevas composiciones de los germanos. Siendo también bien respaldada la voz de Mark Tornillo, por los conseguidos coros (en ocasiones se comían la voz principal) de Hoffmann, Herman Frank y Baltes. Tomando el ahora calvo guitarrista protagonismo hacia el final de la segunda canción de la noche. Y es que aunque el cantante es Mark Tornillo, éste se limita a cantar más que bien los temas nuevos y clásicos, cediendo el escenario cuando no canta . Dirigiéndose al lateral derecho de la batería de Stefan Schwarzmann (ex-U.D.O., entre otros), o incluso desapareciendo durante instantes del escenario, a los jerifaltes Hoffmann y Baltes, quienes se mueven y posan perfectamente por el escenario, como expertos veteranos en infinidad de conciertos. Unas veces con el guitarrista sólo en el centro, otras junto a Baltes, alguna vez los tres cuerdas también en el centro, e incluso los cuatro de delante juntos (“Breaker”)… y otras con el bajista y el guitarrista-líder un rato al lado derecho de las tablas, como en la siguiente canción.

Sin respiro, después de los temas de su aclamado último disco, tocaban “Starlight”… aquella canción que tanto escuché y que abría la cara B de mi cinta Sony de 90 minutos, jejeje, con el disco “Breaker” (1981) grabado, y por la cara A “I´m A Rebel” (1980). Con el tiempo luego comprados esos dos discos en CD original.

El bajista (el único que al verlo parece que no han pasado los años por él) y Hoffmann comenzaban una intro para “Love Child”, y tras un escueto gracias en inglés por parte de Tornillo, proseguir sin dilación con el clásico “Breaker”, con algunos del público colándose antes del primer estribillo.

Ahora sí, después de cinco temas unidos sin descanso, Tornillo daba las gracias en inglés, español, nombraba la ciudad… y pedía que cantáramos en la siguiente… “New World Comin´”, único tema que no me gusta de su último disco por ese estribillo bastante pegadizo y comercial, aumentado aún más en vivo.

Al tema del nuevo álbum enlazaron con la inmensa “Restless And Wild” y nos hacían cantar voz en grito durante “Son Of A Bitch”, con solo de Herman Frank, saliendo éste poco de su parte izquierda del escenario, limitándose a tocar, hacer coros… y sonreir y lanzar púas al público. No recuerdo bien si fue con el tema-título del cuarto disco, o antes o más adelante, cuando les dije a los amigos Pedro y Javi si con esos temas no se sentían rejuvenecer aún más… ¡¡¡una jodida maravilla!!!

“Beat The Bastards”, el primer corte de “Blood Of The Nations”, era seguido por “Metal Heart”(iniciada sólo por el batería y Hoffmann), volviendo a ser La Riviera una única y magna voz siguiendo ese gran clásico de los germanos. Saliendo tras la intro al tema-título del sexto álbum, Mark Tornillo sin chaleco, a pecho descubierto, viniéndome a la cabeza la imagen del gran Bon Scott.

Hoffmann también introducía con su guitarra“Neon Nights”, uno de los temas más queridos por mi (¿y cuál no?) del “Restless And Wild”, con esa hipnótica cadencia para luego acabar acelerando el ritmo.

“Bulletproof” fue el único tema que recordaron de aquel “Objection Overruled” que los devolvía en activo durante la época de los 90 como cuarteto. Más perlas clásicas con “Losers And Winners”, seguida de “Aiming High” (con un pequeño solo a la mitad de Baltes), uno de los tapados, y de mis favoritos, del “Russian Roulette”. A esas alturas ya me había movido de posición, y estaba cerca del lateral izquierdo de la sala, con menos gente y pudiendo moverme y cabecear a mis anchas sin molestar a nadie. Percibiéndose mejor desde allí el poderoso sonido del bajo de Baltes.

Otro de los grandes temas de los alemanes para corearlos dejándose la garganta es “Up To The Limit”, y así hicimos. Fue enlazada a “No Shelter”, quedando de esa manera muy bien compensado el concierto, habiendo bastantes temas del reciente disco, intercalados con clásicos, sin apenas haber altibajos durante la descarga. Y remataban plenamente la faena con la rockera “Burning”, con la que se despedían por primera vez para ir a tomar aire.

En la oscuridad empezaba a sonar esa cancioncilla popular alemana, con la cual ya sabíamos lo que se nos avecinaba encima… ¡¡¡la rompecuellos “Fast As A Shark”!!! Seguida sin parar por“Pandemic”, comenzando en su inicio a dar palmas Baltes y nosotros siguiéndole, y finalmente nos aplastaban con “Balls To The Wall”, con cánticos, participación de la gente, signos de victoria… y apoteosis final.

Estos nuevos Accept vuelven por sus fueros, y aunque no esté Udo, creo que Tornillo ha suplantado muy bien al alemán. Le falta tomar un poco más el mando del grupo, aunque con Hoffmann y Baltes, que son quienes parten el bacalao, con toda seguridad eso no cambie y seguirán igual. Conciertazo intenso y sin apenas bajar la guardia, habiendo apenas respiro entre los temas, y sin abusar de solos ni “karaokes metaleros”, algo que cuando vi a U.D.O. por última vez, se excedía en lo segundo. Que tomen nota grupos clásicos y actuales.

Texto: Starbreaker

Fotos: AnabeLobo, Juan Carlos Wieland”, Janny y Starbreaker