Que el mundo está cada vez más loco y dan cada vez más arcadas no es nada nuevo, con políticos, banqueros, especuladores… que tras sus nefastas malas gestiones, meteduras de pata y robos la mayoría consiguen salir impunes en vez de pagar las tropelías cometidas. Y aunque hayamos felicitado y deseado lo mejor para este año que entra, la situación pinta aún peor que en el pasado… ¿hasta cuándo vamos a aguantar y soportar el pueblo?
Por descontado la locura también llegó al mundo musical, y en concreto al discográfico, tanto en el ámbito de dentro de nuestras fronteras como en el de países extranjeros. En nuestro país en la década de los 80, aparte de los grupos que se formaban en la capital del país, y en otras grandes ciudades como Barcelona… por norma general esas bandas mucho más promocionadas, apoyadas y seguidas por los metaleros, también surgían formaciones en otras localidades, provincias y autonomías, las cuales la mayoría con mucho esfuerzo consiguieron editar singles o discos en vinilo. En ocasiones si había dinero para viajar a Madrid y presentar su trabajo en emisoras, revistas, conciertos… su nombre subía en consideración. Aunque los trabajos de gran número de estas bandas fueron editados en una pequeña cantidad en comparación con otros Sellos nacionales y multinacionales. De esa manera el llegar a tiendas de discos era complicado, y si te enterabas de la existencia de la banda y tenías interés en adquirir su material la mayoría de las veces tenías que tirar de carta postal o teléfono para comprarlo, o que algún colega, amigo o familiar te lo pillara si vivía en la localidad del grupo o viajaba allí.
Con el boom del CD en detrimento del vinilo, al cabo de poco tiempo muchos vinilos de esos grupos los podías encontrar en tiendas o catálogos de discos por un precio tirado, acorde, o aceptable. Así es como servidor se hizo de algunos de esos discos en vinilo que, o bien tenía grabados en cassettes formando parte de mi más tierna adolescencia y juventud, o que por diversos motivos no había tenido la posibilidad de comprarlos en su momento. Discos que cuando fueron editados costaban alrededor de mil o mil quinientas pesetas, a lo mejor tenías la suerte de encontrarlos a la mitad de precio o si era mayor la cantidad monetaria tampoco excedía mucho de lo que costaban cuando fueron novedades. Parecía que la gente se quería deshacer del vinilo, aunque perdiera un poco de dinero o sacaran poco más en su venta.
Pero hete aquí que desde hace unos años para acá con el “revival” ochentero volvió el interés por esas bandas que, en la mayoría de casos, se comieron el agujero de un donut, bien por ser de provincias, por no tener suerte… o porque seamos sinceros, también había algunas (no daremos nombres para no herir susceptibilidades) que su nivel era de mediocre para abajo. Aunque uno se sigue quedando sorprendido que a algunos les da igual la calidad, se enaltece la mayoría de veces todo tipo de bandas ochenteras, fueran buenas o fueran más malas que un dolor de muelas a medianoche sin tener medios ni poder calmar el dolor de ninguna manera. Y claro, aquellos vinilos que encontrabas muchas veces con facilidad en la década de los 90 a un precio más que digno, ahora son vendidos a precios desorbitados y de enfermos mentales. Acercándose, o pasando, algunos a la cantidad de mil euros. Apareciendo de repente, y como por arte de magia, discos de los que parecía que quedaban un pequeño número de unidades. Utilizándose con rapidez trapos y plumeros para desempolvar cualquier almacén o trastero para sacar a la luz vinilos, de cualquier calidad artística y musical (algunos buenos musicalmente aún con el paso del tiempo, y otros todo lo contrario), a precio de caviar.
Lógicamente cada cual, si gana su dinero honestamente, es libre de emplearlo en el fin que mejor cree conveniente o le satisface, estoy de acuerdo. Pero en este mundo de la encarnizada ley de la oferta y la demanda, hay personas que no sólo les basta por ganar algo más de dinero al vender, si no que intentan exprimir al máximo y conseguir la cantidad más elevada. Es indignante ver discos que en su época costaban al cambio unos 6 ó 9 euros, y que ahora alcanzan cantidades de dos cifras, de tres… o de cerca de cuatro!!! Es para pensarse mucho hasta qué extremos estamos llegando.
¡¡¡Agarraros para lo que nos espera en este 2013!!! (ojalá me equivoque totalmente)
P.D.: Gracias al foro, y a los foreros, de la página Nuestro Rock 80 por servirme de inspiración para la editorial.
Starbreaker
