Ya iba siendo hora de que Taifa, el trío mallorquín comandado por Luis Massot, realizara un concierto en Almería capital, y más, tras haber tocado en los últimos años en la capital granadina y provincia, quedándome varias veces con las ganas de haberme acercado a las tierras vecinas a verlos. Aunque al enterarme del concierto días antes me alegré enormemente, pero mi mente no podía pasar por alto la de conciertos anunciados y suspendidos después en el Malevaje durante años, y la más cercana última “maldición” que está habiendo en Almería con conciertos que se iban a realizar y suspendidos próximos a las fechas: los maños WildHorse (+ Raise), los granadinos Cabeza de Caballo (+ Ever Silence), Ktulu (+ Nexus), Falsos Profetas + Winter Night… Menos mal que esa noche no se dio ninguno de los casos y pudimos disfrutar.
Además del concierto de Taifa, esa noche tenía el gran atractivo de volver a ver a locales Winter Night, pero estrenando nueva formación en directo. Quedando de esa manera un cartel de dos grupos muy diferentes, pero bastante atrayente para servidor… y es que vuelvo a decir que en la variedad está el gusto.
El amigo Paco, que finalmente decidía bajar (¡¡¡con un par!!!) desde Madrid para el “II MetAlmería Festival”, optaba por adelantar su viaje al viernes cuando le dije que Taifa y Winter Night tocarían ese día. Aunque había que planificar bien esa noche, puesto que también teníamos el estreno del cortometraje “Solanero 1.0” de los grandes figuras Guille Rojo, Ramón y compañía.
Bien, a las diez de la noche llegaba Paco, así que fui a recogerle a la estación de autobuses y a dejar el poco equipaje en casa. Sin tiempo para cenar, Janny, Paco y servidor, nos fuimos a la pequeña sala / tienda Vampiras, lugar donde se proyectaba “Solanero 1.0”. Mucha gente dentro y fuera del local esperando la proyección, que finalmente se demoró. Pero mereció la pena haberse acercado para ver ese pedazo de cortometraje al estilo de una “road movie”, con música de Los Coronas. Mis felicitaciones, por el gran trabajo realizado y por el éxito conseguido a los artífices del mismo: Guille, Ramón, El Perro, Jesús, Kuiky, Josemo… y todo el mundo que ha participado en él.
Finalmente no nos daba tiempo para tomarnos las cervezuelas y tapas que había pensado antes de ir al concierto, así que fue acabar el corto y, tras rápidas felicitaciones, salir pitando para el Malevaje. Llegamos a buena hora, ya que Winter Night y familia estaban haciendo tiempo en la puerta del garito, además de la sorpresa de encontrarme allí con Maolo (el batería de los granadinos Azrael).

Después de la marcha de los guitarristas Vasko y Sell, el grupo almeriense comenzaba una nueva etapa con la entrada del guitarrista Koyote (ex–Lucro Hostil, BDoce, Sarcoidosis…) y el apoyo a las voces de Chester (vocalista de Nexus), aunque no sé exactamente si éste está como miembro fijo de la formación o participa eventualmente, porque en el supuesto de que algún día coincidiera un concierto de Winter Night y Nexus, ¿qué sucedería?
Cuando el reloj marcaba la medianoche, el renovado cuarteto irrumpía con desmesurada energía en el pequeño escenario del garito con el tema “War Of Fear”, comiéndose en ocasiones los infernales berridos de Chester la voz de Rhandy Roal. Bajo mi modesto punto de vista es algo que no debería suceder, puesto que la voz de Chester debe servir sólo de apoyo o acompañamiento, aunque quizá la culpa fuera del sonido dado desde la mesa de mezclas al bajista / vocalista Rhandy, puesto que luego en Taifa la voz de Luis Massot también se escuchó baja.
Después del primer tema de la noche, el cual se encuentra en su primera grabación “Evil Dead” (2010), empezaron a presentarnos composiciones de reciente factura: “Vlad Tepes” (donde Chester bajó del escenario para provocar pogos entre el público), “WhiteChapel” (previa a su feroz ejecución Rhandy presentó a sus tres compañeros y al diseñador de su página web John “Telarañas”, y Chester nombraba al bajista / vocalista) y la “extensa”, y de cachondo título, “Eggs Have Filled With Love” (en línea a su otro tema “Total Death”).
“Winter Night” se ha convertido ya en un himno dentro de su repertorio, y así se volvió a demostrar aquella noche. Continuando con una de vikingos, como así dijo Rhandy, “Twilight Of The Gods”, seguida por otras nuevas, y de temática terrorífica, como “Crystal Lake” y “Zombification”. Antes de ésta, se nos preguntaba si nos lo estábamos pasando bien, y se respondía afirmativamente con fuerza, aunque el sonido no estaba siendo bueno del todo, y es que retumbaba demasiado, no escuchándose con nitidez, como requiere el Thrash / Death Metal de Winter Night.
Aquella noche era de novedades, excepto los temas “War Of Fear” y “Winter Night”, ambos de “Evil Dead” (no realizaron ninguno de su segunda grabación, “Night Of The Ripper”), se dedicaron a presentar en sociedad por primera vez una buena batería de nuevas canciones compuestas con los dos nuevos miembros en estos últimos meses. Sorprendiéndome con “Ace Of Caress” (sin el apoyo vocal de Chester), una rápida “dos en uno”, donde aúnan dos clásicos, por un lado el “Ace Of Spades”, y por otro el “Last Caress” de Misfits. No quedándole muy bien para mi gusto, sobretodo el tema de los Misfits, versioneado anteriormente por Metallica… y también por nuestros veteranos Transylvania.
Concluían su corto y brutal concierto con “Fucking Metal From Hell”, una canción que me sonó tremendamente a himno metalero, y quizá una de las mejores de las nuevas que han creado, al menos así me lo pareció en la primera toma de contacto con sus recientes temas.
Se pedía más, pero no pudo ser, estando tan sólo media hora descargando. No me atrevo a pronunciarme del todo ante la mayoría de las nuevas canciones que escuchaba por primera vez, ya que las condiciones sonoras del local no fueron las más óptimas para la música de Winter Night, aunque volví a pensar, como así les dije tras los conciertos, que para mi modesto punto de vista les sigue haciendo falta un guitarra solista para dar mejores matices a esas brutales y tremendas canciones de ritmos contundentes, pero quizá demasiado básicos.
Una vez más tengo que agradecer el buen trato de los integrantes de Winter Night hacia mi persona, al igual que la familia Winter Night, especialmente a AnabeLobo, que en esta descarga me volvió a “salvar” ofreciéndome pilas nuevas para la cámara de fotos. ¡¡¡Muchas gracias por todo!!!

Pasando el reloj dos minutos de las una menos veinte de la madrugada, los de Mallorca, con el carismático Luis Massot a la cabeza, daban las buenas noches a Almería y pedía que nos acercáramos al escenario.
El trío comenzó instrumentalmente con melodías arábigas el tema “Persiguiendo una mentira”, acabando con problemas en la guitarra del nuevo hacha, Víctor Arco. Una vez solucionados continuaron con “Despertando el silencio”. El terceto había comenzado con dos canciones que irán dentro del nuevo disco (el tercero) de Taifa, continuando con su mezcla de Rock / Heavy Andaluz y de toques Progresivos que ya ofrecieron con su maqueta “Fe” y en el disco “Alhambra”.
Varillas aromáticas encendidas sobre los mástiles del bajo y la guitarra impregnaban el ambiente y, tras volver Luis a darnos las buenas noches y comentar que prácticamente del aeropuerto habían ido al garito, presentaban “El color de la libertad”, el tema que abría, y abre, el segundo álbum del trío, “Alhambra”. Una delicia ver tan cerca al terceto y la técnica del slap al bajo de Luis.
Seguían con el buen segundo corte, “Las torres de Babel”, de aquel disco auto-editado en 2008 y que servidor te comentó por aquí, al igual que su segunda maqueta “Fe” (2004), de la cual incluso sorteamos unas cuantas en su tiempo.
El bajista / vocalista agradecía por todo a Winter Night, y a María, una chica que andaba por allí y en cuya casa se quedarían a dormir, pidiendo después palmas de acompañamiento para “Sin saber por qué”. Lógicamente el grupo sonaba más duro y crudo que en disco, no escuchándose los arreglos o llevándolos pregrabados.
Luis volvía a pedir que se acercara más la gente, e iba consiguiendo que la poca peña que ya andábamos por allí le hiciera caso y se volcara e interactuara más en el concierto. Por fin anunciaba el tema-título “Alhambra”, que anteriormente lo había pedido con insistencia la colega Adry (aunque hubo alguien que “conozco” desde que nació, que pidió algo de Elikat, jajaja). Una delicia escuchar en vivo el tema a ese gran monumento, y a la ciudad de Granada (al día siguiente regresaban a esas tierras, en concreto a la sala Amsur, para descargar junto a Estrella Sin Luz).
La tercera novedad del concierto de Taifa fue con la nueva canción “¿Dónde están mis sueños?”, otro tema que irá incluido en su tercer álbum. Y como ya he dicho en la reseña de Winter Night, la voz de Luis se escuchaba a veces baja, como pudimos escuchar en esta nueva copla.
Tras comentar que quien quisiera podría comprar su anterior disco después, pedía que María, su anfitriona, subiera al escenario para acompañarles, uniéndosele una amiga, y no pensándoselo apenas Adry. Así que con las tres féminas acompañando con palmas flamencas (al igual que parte del público, incluso algunos/as se atrevieron a realizar con gracia bailes flamencos, jejeje) se marcaron un emotivo “Amanece”, única revisión que hicieron de aquel primer disco, “Más allá del Sur” (Avispa Records, 1999), cuando eran quinteto. Llegando a ponerse de rodillas Luis durante la parte instrumental.
Anunciaban una “baladita”, pidiendo que se encidieran mecheros: “La casa del olvido” sonó genial, con esa mezcla de melodías y caña, crujiendo el bajo que da gloria. Volviendo a tirar de sonidos pregrabados de guitarra flamenca y teclas.
Con la nueva “Una razón para vivir” se despedían, pero insistimos en que tocaran más, obsequiándonos con agrado con “Nada que perder”.
Si ya me gustaban Taifa en estudio, en directo me convencieron totalmente, no sólo por la voz y bajo de Luis, la guitarra de la nueva incorporación, Víctor, sonó bien heavy, y me quito el sombrero ante la calidad y recursos tocando la batería de Antonio Medina, de escuela clásica. Lo malo fue la casi hora raspada que tocaron.
Luego fue un placer pasar un buen y agradable rato en el garito charlando y echándonos fotos con los componentes de ambos grupos. Me vuelvo a repetir como en otras reseñas: los que estuvimos allí salimos bien satisfechos de la noche, los que no acudieron, se lo perdieron.
Rumbo después a seguir con la diversión al pub “La Guarida del Metal”, volviendo a tratarnos de lujo Pili y Víctor, incluido al amigo Paco. Acabamos a las tantas comiendo paninis (¡estábamos más enmallados que una espuerta perro chicos!) y charlando con la pareja del pub metalero antes de que cogieran su coche rumbo a casa. Al día siguiente teníamos otra cita con el Metal, pero eso te lo contaré en la próxima.
Texto y fotos: Starbreaker
