DIO DISCIPLES + ANVIL + THE RODS – Sábado 2 de julio de 2011, sala Heineken (Madrid)

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Cuando la mayoría de peña ansiaba que llegara el festival Sonisphere para ver a Iron Maiden, o el “Epitaph World Tour” para asistir a la supuesta despedida en directo de Judas Priest… servidor tenía más que claro cual iba a ser el concierto del verano para uno. Pasando de masificaciones y organizaciones precarias de festival, y pasando de acústica deficiente en La Cubierta, entre otras grandes razones. Cuando se anunció que la banda de homenaje al añorado y gran Ronnie James Dio, Dio Disciples, vendría acompañada por Anvil y The Rods, mi objetivo era acudir a Madrid a ver principalmente al trío norteamericano que, si no me equivoco, era la primera vez que tocaban y realizaban una gira por suelo hispano, y volver a ver a los canadienses tras aquel gran concierto que disfrutamos unos pocos en en el Lorca Rock 2006. Atrás quedó abortada la visita que iban a realizar el año pasado Anvil junto a Ratt.

Habiendo dormido bien poco, me desperté el sábado temprano. Con mucha calma desayuné y me pegué una refrescante y reconfortante ducha, haciendo luego tiempo para quedar con Nacho y un par de colegas de la facción pacense del club de Heavy Metal Pounding Metal Union. Estuvimos cerca del Metro de Oporto, en un pequeño y acogedor bar de barrio, donde dimos buena cuenta de quintos de birra y sus correspondientes y nutritivas tapas a un precio más que asequible. ¡¡¡Peligro que tienen los pacenses, oiga!!! (¡¡¡agradecido por todo, Diego y Miguel!!!). Ya a eso de ¿las cuatro y pico de la tarde? era hora de plegar y tirar con el material vinílico hacia casa en el Metro, para luego volver a pegarme otra ducha y dirigirme a Plaza de España, y en concreto a la sala Heineken. Cuando llegué a la sala, a eso de las seis y pico de la tarde, allí ya había una pequeña cola formada. Al poco tiempo de estar en la fila, apareció Nacho, con los de Badajoz, y más colegas, y decidieron ir a tomarse algo antes de que empezara el concierto.

La Gran Vía y sus inmediaciones cada vez estaba más llenas de gente y de despliegue policial para el desfile del día del orgullo gay (¡¡¡y eso que hay crisis!!!). Fuimos a mojar el gaznate a un sitio cuyo nombre ni recuerdo, y prefiero ni acordarme, de esos tipo franquicia, donde a la hora de atender al cliente se tomaban su tiempo con muchísima calma, además que la oferta de cervezas era pésima y encima con precios caros. Total que me tomé una y no más. Dirigiéndonos luego ya hacia la sala, porque intuíamos que el primer grupo, ¿Anvil o The Rods? -la información de los organizadores en ese aspecto había sido prácticamente nula- saldría al escenario a las 19.30 h. y no nos lo queríamos perder.

Al poco de entrar a la sala, tras pasar por el puesto de merchandising, donde había muy poco y escaso material a la venta, y cuando aún faltaban unos minutos para las 19.30 h., el trío norteamericano salió a escena ante un escaso público. Me consta que hubo gente que con ese horario de comienzo se perdió gran parte de la descarga. Algo injusto, y más al precio que estaba la entrada.

La formación clásica de The Rods: David Feinstein (voz y guitarra), Gary Bordonaro (bajo y voz) y Carl Canedy (batería) comenzaron sin dilación con “Hurricane”, saliendo ya con las pilas cargadas David y Gary, que empezaron a moverse individualmente, o con movimientos juntos al unísono, por las tablas.

Al tema clásico de apertura de aquel “In The Raw” (Shrapnel Records, 1983) le siguió un tema del disco que los ha devuelto al panorama musical, “Vengeance” (Niji Entertainment, 2011): “I Just Wanna Rock”, con coros por parte del activo y animoso bajista. Continuaron con la presentación de“Evil Is Mine”, uno de los temas que integró el disco en solitario de David “Rock” Feinstein, “Bitten By The Beast” (Niji Entertainment, 2010), y donde dejó registrada su voz Ronnie James Dio (primo de Feinstein) en el tema “Metal Hill Never Die”. El solo de guitarra de la canción se lo marcó David de rodillas en el centro de las tablas.

El trío estaba sonando realmente bien, duros, compactos, y directos con su potente Hard Rock o Rock Duro. Durante parte de “Devil´s Child” pudimos ver y escuchar en plena acción y poderío vocal de registro agudo al bajista Gary Bordonaro, enlazando el tema que apareciera en aquel “Live” (Combat Records, 1983) – disco con los que descubrí al trío gracias al vinilo que se compró el amigo Antonio “Lelo” en la desaparecida tienda de discos Radyelec – con el tema-título “Let Them Eat Metal”seguido de “Born To Rock”.

Si no me equivoco se marcaron otro “medley” compuesto por tres temas de su tercer álbum de estudio: “Wild Dogs”, “Waiting For Tomorrow” y “Violation”, habiendo tiempo para que el veterano Carl Canedy realizara un pequeñosolo de batería, enseñando hacia arriba su dedo corazón al personal.

Después de nombrar Feinstein a su compañero tras los tambores, se volcaban en la recta final de su gran concierto con el clásico “Crank It Up”, donde comenzaron Feinstein y Bordonaro juntos en el centro, para luego irse el guitarrista hacia el lado izquierdo de las tablas, y el bajista hacia el derecho. Acabando con otra antigua y clásica composición del trío, “Power Lover”, donde vimos a los cuerdas prácticamente revolcándose por el suelo.

Pasaban cinco minutos de las ocho de la tarde y se despedían, con Carl Canedy saliendo de la batería y lanzando al público sus palillos. Dejándome una gran sensación con su descarga, al igual que entre el público, a tenor de lo que opinaba la gente con la que hablé después. Lástima que estuvieran poco más de 35 minutos en escena, pero los supieron aprovechar estupendamente. Para mi los mejores de la tarde / noche.

Tres minutos faltaban para las 20.20 h. cuando era el turno del ahora trío canadiense. Steve “Lips” Kuldow empezaba a calentar guitarreando, desembocando en “March Of The Crabs”, para servidor, como ya he dicho en anteriores ocasiones, una de mis instrumentales preferidas en el Heavy Metal. Aquella instrumental que formaba parte de su “Metal On Metal” (el primer disco que me compré de ellos en aquel viaje de estudios de 3º de B.U.P. hace ya su tiempo) fue enlazada sin parón al corte que cerraba dicho vinilo, “666”.

Dejando atrás su época pasada del segundo disco editado en 1982, nos presentaban una pieza del actual trabajo, en concreto la canción que da título al álbum: “Juggernaut Of Justice”. Volviendo hacia atrás en el tiempo, y recordando el tercer álbum, “Forged In Fire” (Attic, 1983), con la buena“Winged Assassins”, presentando Lips al bajista Glenn Five e iniciando éste la canción.

Otro tema del nuevo disco, “On Fire”, fue seguido sin descanso por la genial “Mothra”, haciendo que, a pesar del pinzamiento que sufría en el cuello / espalda desde hace unos días, meneara la cabeza al ritmo de uno de mis temas preferidos de la banda canadiense. Lo malo fue que Lips sacó un consolador y empezó a tocar con él su guitarra, también tocando con los dientes, además de comenzar las bromas y cachondeo, alargando el tema en demasía innecesariamente, incluyendo mención a Ritchie Blackmore. A partir del exceso de tiempo en el tema, para mi aquí mataron el concierto y éste cayó en picado.

Cambio de guitarra, guitarreos, y nombraba a su fiel amigo y compañero Robb Reiner, haciendo que el público gritara el nombre del batería, para después atacar con “White Rino”, seguida de un solo de batería.

El bajo de Glenn Five volvió a tomar protagonismo en el comienzo de “New Orleans Voo Doo”, seguido rítmicamente por las voces de parte de público. Lips tocó la canción con una de las cuerdas de su guitarra rota, cambiando después de nuevo, y acabando con la densa “Metal On Metal”, alargando el tema y jugando con la peña.

Transcurridos siete minutos de las nueve de la noche, la gente repetía una y otra vez el nombre de los canadienses. El grupo a raíz de su exitoso documental ha subido enteros entre el público metalero, pero a mi su actuación me desilusionó muchísimo, ni punto de comparación con aquel concierto de Lorca de hace cinco años. No es de recibo que en el poco tiempo de que dispusieron empezaran a alargar los temas con chorradas, después del prometedor comienzo de concierto con el que empezaron. Deberían haberse fijado en lo realizado por sus compañeros The Rods, tocar tema tras tema a saco y se hubieran salido, pero parece que Lips estaba más por la labor de pasar de todo y “payasear”, con perdón de los profesionales que se ganan la vida como payasos. Luego que no intenten dar pena en su documental.

Realmente hubiera preferido que el cartel sólo hubiera estado compuesto por The Rods y Anvil, habiendo así tenido estas dos bandas más tiempo para sus conciertos. Pero bueno, el reclamo para mucha gente era ver a músicos que habían tocado con el añorado y gran Ronnie James Dio interpretar temas de la carrera del fallecido cantante. El proyecto con los vocalistas Toby Jepson (Gun, Fastway, ex–Little Angels) y Tim “Ripper” Owens (ex–Iced Earth, Judas Priest…) en las fechas españolas se veía sin la participación del norteamericano por coincidir con la boda de su hija. Así que al inglés le acompañaría de manera especial en las tres fechas hispanas la querida vocalista alemana Doro Pesch.

Pienso que habiendo pasado apenas un año desde la muerte de Dio, es muy precipitada esta banda homenaje, a pesar del visto bueno de Wendy Dio, pero bueno, está comprobado que hoy en día se intenta sacar dinero de donde se pueda y cuanto antesmejor. Realmente yo no me emocioné durante el concierto, como he leído por ahí gente que vio a Dio Disciples, primero porque quizá los cantantes más indicados para suplir a Dio hubieran sido por ejemplo Jorn Lande, Nils Patrik Johansson (Astral Doors), o incluso Tony Martin (ex–Black Sabbath), y tampoco los músicos que integran esta banda tributo para servidor fueron de los mejores que formaron en la historia de Dio.

Poco faltaba para las 21.35h. mientras sonaba la introducción “Holy Diver Live”, escuchándose títulos de temas de Dio. Los músicos iban saliendo al escenario y ocupando su posición. “Stand Up And Shout” fue la primera canción que abordaban, saliendo la última al escenario la rubia germana, a quien al principio del tema apenas se le escuchó la voz. Ese himno fue unido a “Holy Diver”, donde el bajista James Lomenzo (ex–Megadeth, White Lion…), único instrumentista que no formó parte de Dio, se encargaba de realizar los coros.

La rubia vocalista con su sonrisa y simpatía se dirigía al público por primera vez, mezclando el inglés con el castellano, para seguir el concierto con “Don´t Talk To Strangers”, acompañada con palmas en su inicio, y donde fue una de las pocas veces que me gustó como quedaba la voz de la fémina en las composiciones de Dio. La batería de Simon Wright al final del tema tomó su protagonismo.

El serio, e hinchado (¡cómo pasa el tiempo!), Graig Goldy cambiaba de guitarra, y Doro preguntaba“ready?”, para que las teclas de Scott Warren dieran comienzo a “Egypt (The Chains Are On)”, un tema que Doro hiciera y grabara en aquel doble disco tributo a Ronnie James Dio, “Holy Dio” (Century Media, 2000), cuando el vocalista aún gozaba de buena salud. Aún a pesar de la seriedad del alto guitarrista, éste durante un momento en la interpretación de la canción del segundo álbum de Dio, acercó la cara a la de la vocalista, y cuando la tenía bien cerca, sonrió. Aalgo fuera de lo normal en el seis cuerdas.

Doro daba gracias, muchas gracias en castellano, para presentar y dar paso a Toby Jepson, quien salía animando y gritando España, y cantaba “King Of Rock And Roll”. El inglés, aunque tiene un tono y registro diferente a Dio, no lo hizo nada mal, subiendo tonos y demostrando que posee un buen chorro de voz, marcándose una actuación en general mucho mejor que la de la alemana. Invitando a la gente que cantara con él, dirigiendo el micrófono hacia el público.

Graig Goldy se marcó un solo de guitarra, saliendo de nuevo Doro a las tablas y junto a Toby realizar a dúo la preciosa “Catch The Rainbow” y la inconmensurable y mágica “Stargazer”.

Se marchaba de nuevo Doro, y Toby preguntaba qué tema queríamos escuchar… de Rainbow, Dio, Black Sabbath?… siendo momento para “Neon Knights”, echando aquí en falta la garra al cantar de Dio en Toby Jepson. Jugando en el final el vocalista con el guitarrista. Y estando ya en terreno Sabbath, pues otra de aquellos con Dio, “Children Of The Sea”, otra vez para hacerla a medias Toby con Doro, quien salía hacia el final para cantar y volverse a ir.

Scott Warren comenzaba a solas con su teclado. Gesticulando, metiéndose en su papel… todo un personaje como ya pude ver cuando vi a Dio en la gira del disco “Killing The Dragon” (2002) en la desaparecida sala madrileña Macumba. Precisamente el tema-título de dicho disco fue el que siguió al solo de teclas de Warren.

La fémina teutona volvía a escena para realizar a dos voces “The Last In Line”, haciendo luego que cantara la gente, para seguir sólo Toby con la hímnica “Long Live Rock´n´Roll”, acompañada por batir de palmas.

Ahora quien abandonaba el escenario era el vocalista, para dejar a Doro y la banda hacer “Man On The Silver Mountain”, donde una vez más pudimos ver como la alemana miraba la chuleta en el suelo sin controlar la letra del tema, algo que quedó bastante feo en determinados momentos y canciones.

El tema de Rainbow fue seguido sin parar por “Heaven And Hell” con el dúo de voces, y una Doro que llegó a situarse al lado del teclista. El reloj pasaba de las 23.50 h. cuando se despedían, pero la gente empezaba a gritar: “¡¡¡Dio, Dio…!!!”, saliendo Doro para animar más al personal, volviendo a salir sus compañeros para tocar “Rainbow In The Dark”, y ya con Toby también atacar “We Rock”, con parte del público cantando y los dos vocalistas juntos. Seis minutos pasaban de las once de la noche cuando se presentaba a todos los músicos y se despedían todos juntos del público (aunque a punto estuvieron de olvidarse del batería Simon Wright, jejeje), al que al parecer gustó bastante el concierto. A mi personalmente hubo momentos en que me llegaron a aburrir y estaba deseando que acabaran, quizá por el trasiego que llevaba en el cuerpo desde el día anterior, jejeje. Curioso fue que no realizaran ningún tema de los discos donde Goldy dejó registrada su guitarra junto al gran Dio, como “Dream Evil” (1987), “Magica” (2000), o el último, “Master Of The Moon” (2004), por ejemplo.

Texto y fotos: Starbreaker