Madrid me recibía el primer día de julio a primeras horas de la tarde con un calor sofocante e infernal, pero una temperatura aún más infernal sufrí al llegar al lugar donde me hospedaba. Un apartamento en el último piso de un edificio donde durante todo el día pega Mr. Lorenzo, dando como resultado un calor semejante al que se padece en un invernadero o un horno. Para colmo tenía que darme prisa si quería llegar a tiempo para ver, aunque fuera una rato, al amigo y compañero Shan Tee, que esa tarde estaba acompañando a Cráneo en el programa radiofónico “Rockcinante” de Óscar Sancho (Lujuria), y luego salir de allí pitando para llegar a tiempo al concierto de Caracol.
A ver, andar con prisas no es nada bueno, pero en Madrid la mayoría de veces si no vas con prisas no llegas a tiempo, así que sin descanso fui rápidamente a comprar al supermercado para comer y beber en condiciones el fin de semana. Luego, a pesar de seguir con un intenso calor, mi cuerpo volvía a necesitar una refrescante ducha como la dada antes de partir rumbo a la capital del país, pero opté por irme sofocado y acalorado porque si no era casi imposible llegar en el horario del programa radiofónico y a la emisora, que estaba en la otra punta de Madrid. Así que revisando rápidamente todo lo que necesitaba para la tarde / noche, me encaminé rumbo al Metro en dirección a la estación de Alfonso XIII. Después de bastantes minutos en el subterráneo, vuelta a la calle, y menos mal que el calor ya había mitigado un poco. No me fue muy complicado dar con la emisora, gracias a las indicaciones que me había dado antes de salir de casa Shan Tee, aunque a él se las había dado anteriormente Óscar, jejeje.
El tiempo en el programa “Rockcinante” fue muy ameno, pero pasó volando, destacando sobre todo datos de la historia de Cráneo y los grupos anteriores y posteriores donde habían estado sus componentes, especialmente la carrera musical del fundador y guitarrista Manuel Maestre. Pensando servidor en esos momentos que alguien debería ir recopilando en una ardua labor todos los datos históricos que se dan en las entrevistas que realiza Óscar Sancho en sus programas, y con ello llegar a confeccionar un extenso libro de la historia del Rock y Heavy Metal en nuestro país. Sería de fábula conseguirlo y que quedara para la posteridad.
Después de estar un rato en la calle, en la puerta de la emisora, y tentarme para el mini-concierto de Cráneo esa misma noche en Coslada, algunos pocos nos fuimos a tomar un refrigerio a un bar cercano. Aunque a mi me dio tiempo sólo a tomarme una refrescante copa de cerveza y unas pocas patatas fritas, ya que si no no llegaba a tiempo al concierto de Caracol. Tras despedirme, rumbo al Metro, previa llamada al amigo Trasgu-Rock para quedar en la entrada de la sala a las 21.30 h.
Pensé que llegaría un poco más tarde de la hora dicha, pero fue al revés, llegué con minutos de antelación, y tras preguntar en la puerta que si había comenzado el concierto y decirme que no, y como Trasgu-Rock aún no había llegado, decidí bajar un poco la calle, torcer la esquina y entrar en un bar donde los quintos de cerveza me supieron al líquido más preciado, e incluso los cacahuetes y tapas a ansiado maná en el desierto. A la segunda ronda llegó Trasgu, y entre charla, unas pocas cervezas más, y charla… pues nos perdimos a los primeros que abrían esa noche, la banda madrileña de Metal Extremo Violent Eve. Me disculpen, pero si no llego a sentarme un rato y a tomar algo, creo que hubiera desfallecido durante el concierto. Así que espero poder tener pronto ocasión de verlos, y resarcirme de habérmelos perdido esta noche.
El concierto estaba organizado por Bomberos Unidos Sin Fronteras, y toda la recaudación iría destinada a la construcción de centros escolares en la devastada Haití. Una gran iniciativa que hizo que pagáramos con gusto los 13 € que costaba la entrada en taquilla.
Cuando entramos a la sala la imagen era un poco desoladora, con mucho hueco libre, aunque menos mal que mientras trascurrió el concierto de Tako se fueron tapando huecos, y ya con Jorge Salán aquello llegaría a estar rozando la media capacidad.

Poco tiempo tuvimos que esperar para escuchar la voz del Pirata, DJ y presentador para la ocasión, dando paso a los maños Tako. Un par de minutos pasaban de las 22.20 h. cuando los que nacieron en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), comandados por Mariano Gil “Rones”, comenzaban a saco y sin parar de moverse sobre las tablas con el Rock urbano de “Ruedas de ratón”, perteneciente a su decimoquinto y último lanzamiento, “El taller de los caprichos” (2010).
Tras gritar Mariano: “¡Aupa Bomberos Sin Fronteras!”, prosiguieron con “Ayer, hoy, por siempre”, más buen Rock urbano y directo, con la característica voz de Mariano, acompañada por los coros del teclista Nacho Jiménez y del bajista Fernando Mainer (¡muchas gracias, figura por echarme una mano!). Una gran ovación siguió a la conclusión del tema que se encuentra en el disco “Veneno” (1996).
Fernando agradecía el haber acudido para el buen fin de la construcción de escuelas en Haití, continuando Mariano de cachondeo hacia Fernando por haber hablado bien. “Con Dios y con el Diablo”, de su álbum “Jaque” (2005), se animó más la sala con su ritmo festivo y cercano al Ska, dándome cuenta de que cuando metían chicha la guitarra solista del seis cuerdas de luenga cabellera, se escuchaba un tanto baja, aunque cuando Mariano gritó: “¡esa guitarra!”, ahí si se escuchó en condiciones. El alma máter del grupo acabó la canción sobre la tarima de la batería.
Era momento de volver al último disco, con el tema “Bastos y espadas”, donde Fernando Mainer dejaba su lado derecho del escenario, según mirábamos, y se iba al izquierdo, a la vera del teclista, para después ir el guitarra solista al lado del bajista, en la derecha. Ya digo que no pararon de moverse y contagiar al público durante el concierto, y se notaba de sobra las tablas que llevan los maños a cuestas durante años y años.
Con ritmo guitarrero, que me recordó a AC/DC, comenzaron “La mitad de mis espejos”, un tema que luego torna a bastante melódico, especialmente por las voces melodiosas con los coros del bajista Fernando.
Dedicaban al “jodido Pirata”, con batir de palmas en el comienzo, “Carpintero de condenas”, en esta ocasión apoyando con su voz el teclista, y haciéndonos cantar y participar Mariano una y otra vez en el estribillo. Uno de los momentos más memorables de la noche y del concierto, transcurridos varios días aún sigue rondando en mi cabeza la canción a la que han dado un correcto lavado de cara respecto a la versión original que aparecía en el disco “Todos contra todos” (1993).
El tiempo apremiaba, así que tras unas pocas palabras más seguían con “El viejo Resina”, donde empezaron cantando a pachas el teclista y Mariano, comentando que se les caía la batería, jejeje, continuaron con el inicio relajado del tema, cantando el teclista en el micrófono del bajista. Teniendo dicho tema un deje de Punk-Rock.
Con recuerdo al Cuerpo de la Benemérita por parte del teclista, dieron paso a otro de sus clásicos,“Poeta nocturno”, con los cuatro de delante juntos en el centro del escenario. Notando el tema modificado respecto a la primigenia versión que recordaba en mi cabeza de su primer álbum, “Tako” (1986), y que descubrí junto a “Jarabe de tocino”, si “Neury” no me falla, en las madrugadas de los fines de semana de hace ya bastantes años, precisamente en la “Emisión Pirata”. Realmente no me convenció del todo la actual versión.
Mariano anunciaba la última canción y se quejaba del jodido tiempo, haciendo otra composición antigua y clásica, “El enterrador”, del “A las puertas del deseo” (1988), pidiendo antes disculpas al Pirata por no hacer “Jarabe de tocino”. El teclista animaba dando palmas para que le siguiéramos, gozando con el rockero tema, habiendo más acompañamiento de palmas hacia la mitad, y la peña volcada siguiendo con sus voces el tema.
El líder de la banda comentaba que había sido un placer haber estado con nosotros, que no cambiáramos, y que siguiéramos así de bien, acabando su muy buen concierto, sin el guitarra solista, ¿?, y haciendo como colofón la festiva “Oh, oh, oh (Despedida)”. Pidiendo El Pirata, cuando pasaban cuatro minutos de las 23 h. un aplauso cerrado para Tako y para los organizadores.
Por fin pude ver por primera vez a Tako en directo y aunque el concierto fue corto, me pareció un muy buen grupo con bastantes tablas. Metiendo, tras el transcurrir de los temas, a la gente de lleno en el concierto, sin importarle si había poco público. Eso sí, prefiero cuando suenan rockeros antes que cuando se decantan por ritmos más festivos o de Punk-Rock.

En el tiempo de respiro entre grupo y grupo aprovechamos para salir a la calle y que el amigo Trasgu pudiera fumar. De nuevo dentro, a eso de las 23.20 h., no se demoró mucho El Pirata en salir a escena y soltar unas palabras sobre la buena labor de Bomberos Sin Fronteras y después dar paso a Jorge Salán.
Primero salía a las tablas Edu Brenes (Skunk D.F., Violent Eve), seguido por el bajista / coros Fernando Mainer (otro que repetía), Jorge Salán (guitarra y voz), y por último el teclista / guitarrista / coros Javi Díez (en la actualidad con Biosfear).
Un gran detallazo comenzar el concierto con “Over The Hills And Far Away” en honor a Gary Moore, el gran irlandés que hace meses nos dejaba. Y sin parar unieron la versión del guitarrista irlandés a “Sea Of Clouds”, animando en su inicio Javi tras sus teclas.
Durante la melódica “Fuerza y aire” pensé en lo que ha crecido Jorge Salán como músico, recordando en el pasado cuando se comentó por estos lares su segunda maqueta y servidor lo vió unas cuantas veces en directo a comienzos del presente siglo XXI en Madrid, viendo a un joven guitarrista que apuntaba muy buenas maneras y técnica, pero aún con la típica timidez escénica. Ahora, tras el paso de los años, cinco discos, y habiendo ganado mucha experiencia en vivo, con Mägo de Oz, y sin ellos, se ve a un músico que llena el escenario con sus poses, movimientos, gestos… y simpatía.
Jorge agradecía a Bomberos Sin Fronteras y comentaba que se le criticaba por presentar siempre a sus músicos de la misma manera, pero él iba a seguir igual, así que presentaba a Fernando Mainer, el cual había pasado la noche con…, a Javi Díez, quien acababa con el alcohol de los bares, jajaja, y atrás, tras la batería, habiendo tocado anteriormente con Violent Eve, y que merecía un abucheo, jejeje, Eduardo Brenes, quien se marcaba un pequeñillo solo de batería. Dando paso, tras las presentaciones, a “En la tormenta”, animando con palmas Javi Díez.
Las teclas de Javi hicieron participar a la peña, para luego tomar el protagonismo Fernando, Edu y Jorge en el tema “Risk”, donde Javi salió de su parcela y, agarrando una guitarra, se juntó a sus otros dos compañeros.
El espíritu del gran Gary Moore volvió a llenar la Caracol con el emotivo Blues de “The Sky Is Crying”. Una delicia pero que frenó un poco el devenir del concierto.
Jorge comentaba que el siguiente tema, “A tu lado caminar”, lo había compuesto Carlos Escobedo (Sôber) para él. Pareciéndome un tema lento y demasiado insulso, y que aún bajó más el ritmo del concierto.
Menos mal que de nuevo me animaron con la gran versión que se marcaron del “Dedication” de Thin Lizzy, otra vez con Javi empuñando la guitarra, y apoyando en los coros, como Fernando.
De nuevo agradecimientos a los Bomberos, y lamentarse que deberíamos haber sido más público (¡cierto era!), pasando a presentar el tema que hiciera junto a Miguel Ríos, “Subsuelo”, demorándose un poco en el comienzo del medio tiempo donde lo que más me gustó fueron las teclas de Javi.
Cuando eran las 0.22 h. no había tiempo para más y se despedían los cuatro músicos juntos desde el centro del escenario.
Volver a ver a Jorge Salán, y sus grandes compañeros, me hizo comprobar lo que ha crecido como músico y sobre las tablas, aunque creo que el final del concierto estuvo algo flojo a la hora de elegir los temas.
El gran cansancio ya se acumulaba en servidor (en pie desde las seis de la mañana) y tuve que decirle al amigo Trasgu que la siguiente cerveza nos la tomaríamos en otra ocasión.
Texto y fotos: Starbreaker
