JUDAS PRIEST + MOTÖRHEAD + SAXON – Viernes 29 de julio de 2011, Coliseum (A Coruña)

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Por fin llegaba la fecha y el viernes después de comer cogíamos autopista rumbo a Coruña. British Steel, Screaming for Vengeance y Defenders of the Faith sonaban en el coche para ir calentando motores. Algo antes de las 5 llegábamos al Coliseum, con tiempo de apretarnos dos huevos con 3 filetes de cinta de lomo y patatas, en un centro comercial cercano y por menos de 6 euros. Una comida al más puro estilo gallego, plato a desbordar y de calidad. Dado que el presupuesto de los reporteros desplazados es superior al de los que están en tierra patria (por eso de las primas por desplazamiento), pasé del bocata de rigor (véase reseñas por Fernando “Starbreaker”) que es la opción barata. A las 6 abrían las puertas y este juntaletras ocasional, ya nervioso perdido, se metió para el recinto a ver camisetas, pillar un mini y apañar un sitio decente en la grada desde el que ver el concierto. Para pasar el tiempo me puse a charlar con la gente que estaba alrededor comentando jugadas de conciertos y del mundo del rock en general. Algunos tocaban en grupos y comentaban lo que muchos ya conocemos, lo mal que está el panorama. Tengo que decir que en ésta mis compañeros de grada resultaron ser gente muy guapa (enxebre que dicen por allí) que hicieron que el tiempo de espera pasara rápido tanto al inicio como entre grupo y grupo. Si alguno lee este intento de reseña, un saludo. Y aún cuando el Coliseum todavía no presentaba ni media entrada, a las 19’15 empezaron a sonar Saxon.

Qué decir de este grupo, grandes donde los haya, y en directo siempre me han sorprendido para bien. Esta vez no iba a ser menos a pesar de no disponer de tiempo para un concierto entero suyo. Una simple tela con su nombre y una espada rodeada por unaserpiente (que me recordaba en cierta manera a Whitesnake) era todo lo que llevaban por telón.

Comenzaban con “Hammer of the Gods”, del último disco, para inmediatamente saltar al pasado con “Heavy Metal Thunder” y “Never Surrender”, temas que tienen la friolera de 20 años pero que siguen sonando de lujo. “Chasing the Bullet”, del último, nos devolvió al siglo XXI momentáneamente para seguir con “Motorcycle Man”.

Se les notaba con ganas, Biff Byford comunicativo y con ganas de motivar al público (grandes cohones, grandes tetas), Paul Quinn y Doug Scarratt más tranquilos pero eficientes y mostrando calidad y las tablas que llevan encima, Nibbs Carter un terremoto, posturas, molinos con el pelo, todo heavy el tío, y Nigel Glockler una máquina que golpea segura.

En un instante se habían llevado de calle al público, que si bien les recibió algo frío por eso de que la gente estaba entrando, para cuando sonó este tema ya estábamos calentitos.

Continuaron con “Back in ‘79” del último, para seguir con “Demon Sweeney Todd” que precedió un solo de batería de Nigel. El tema “Call to Arms” del último nos dio cierto respiro, un tema para el que Paul Quinn sacó una guitarra de doble mástil, y en el que tanto él como Doug Scarratt hicieron un gran trabajo a las cuerdas. El tema es una pasada, con partes más acústicas y lentas intercaladas con otras más pesadas, y que quedó muy bien en directo.

Y desgraciadamente ya nos adentramos en el sprint final que no dio descanso a mis cuerdas vocales: “Strong Arm of the Law”, “Crusader” con el público totalmente entregado, “Denim & Leather”, “Princess of the Night”, imposible seguir cantando a este ritmo toda la noche, y “Wheels of Steel”. Sin palabras. Una hora de metal del bueno, con una grandísima banda que está en un momento envidiable. Si alguien duda de ir a ver a Saxon, que tenga en cuenta que son de lo mejor que hay en la actualidad en directo y que no defraudan.

Mientras cambiaban el material de Saxon por el de Motorhead, el personal iba entrando y ya se iba llenando el recinto. Entre tanto yo andaba cambiando vaso vacío por lleno y de charla con la gente de alrededor y con unos amigos con los que había quedado ya dentro.

Y en estas pasó el tiempo y sonaron los primeros acordes de “Iron Fist”. Estaba claro a lo que iban Motorhead, directos al cuello y sin dar tregua. Las huestes del Lemmy es lo que tienen. Y por eso me gustan. La seguía “Stay Clean”, nada mal, y luego “Get Back in Line” del último. Lemmy a la derecha/centro (según se mira) del escenario, Phil Campbell a nuestra izquierda y Mikkey Dee, una bestia, con su batería atrás. Y la que arman estos tres solos es pequeña.

“Metropolis” es un tema que me flipa pero que creo que nunca había escuchado en directo, así que el escuchar el inicio ya me dejó con la piel de gallina. Tras ella el Lemmy nos hizo gritar a todos, por aquí por allá, y siguieron con “Over the Top”, que sonó atronadora, y “One Night Stand” a la que siguió un solo de guitarra de Phil Campbell.

El concierto siguió con “The Chase is Better than the Catch”, “I know How to Die”, “The Thousand Names of God” e “In the Name of Tragedy”, seguida de un solo de batería de esa máquina que se llama Mikkey Dee. La última parte del concierto, impresionante con el Rock’n’Roll directo de “Going to Brazil”, la clasiquísima “Killed By Death”, la imprescidible“Ace of Spades” y “Overkill” para rematarnos.

Y tras dejarnos para el arrastre con todo el cuerpo molido, la apisonadora Motorhead dejó el escenario tras una hora y un cuarto aproximadamente. A pesar de disfrutarlo no fue el mejor concierto que he visto de Motorhead, y en gran medida por la voz (o la falta de voz) del Lemmy, que se escuchaba bastante poco (o casi nada) y a veces era complicado seguir las letras. No sé si era porque estaba mal de voz o porque el micro no estaba entonado, y si sería esa la razón por la que de vez en cuando Lemmy abandonaba el micro del centro y se iba al de la derecha, y luego volvía al centro. El caso es que no fue la noche de Lemmy a la voz.

Tras Motorhead, era tiempo de tomarse otra cerveza y sentarse un rato a descansar y departir con la gente de alrededor sobre lo visto, lo que nos quedaba, y sobre otros conciertos a los que se ha asistido, además de tirarse unas fotos con el personal.

El concierto de Judas Priest venía precedido de una triple polémica. Por un lado parecía que sería la despedida del grupo, pero al poco de anunciar la gira del Epitaph se sacaron de la manga que estaban escribiendo material nuevo. Lo que explicaron es que Judas no desaparecía sino que dejarían de hacer giras para pasar a sacar discos y tocar conciertos puntuales. Eso es lo que se llama una retirada a lo torero. La segunda polémica la provocó la inesperada salida del guitarrista KK Downing a pocas semanas de comenzar la gira, sin explicación alguna, y que iba acompañada por la rápida incorporación de Richard Faulkner, un guitarrista para mi desconocido. Y la tercera polémica viene ya de lejos y es el estado de voz de Halford. Aún así, el menda tenía ya la entrada y, como me cansé de decir a unos y a otros, era un concierto con un cartel de lujo que merecía la pena ya sólo por las dos bandas que acompañaban a Judas (luego nos quejamos de que ya no hay Mosntruos del Rock y tal, pero este cartel tiene poco que envidiar a aquel histórico de 1988). Además de que Halford no lo es todo en Judas, tienen un repertorio, una calidad instrumental y tablas suficientes como para suplir deficiencias.

Pasadas las 10’30 de la noche sonaba el War Pigs de fondo y un telón con “Epitaph” escrito e iluminado desde atrás cubría el escenario para rápidamente caer a tiempo que comenzaba “Rapid Fire”. Un tema potente para abrir el concierto, y más seguido de “Metal Gods”. Fuegos artificiales, llamaradas, humo, el escenario tenía un juego de luces espectacular y sería así durante todo el concierto; todo lo que se puede esperar de una gran banda de Heavy Metal como lo son Judas Priest. Esto prometía y yo ya estaba como una moto.

El setlist iba a ser el mismo que en el resto de las fechas de lagira, y así cayeron después “Heading Out to the Highway” y “Judas Rising”, quizás la primera prueba de fuego de Halford. Una lástima que la noche pasara a ser un examen de uno de los vocalistas, en otros tiempos, más valorados y más queridos del Heavy Metal, pero era inevitable estar a la expectativa por el runrún que se lleva oyendo desde hace años en los mentideros rockeros sobre el estado de voz de Halford, bastante irregular en las últimas giras. En mi modesta opinión con este tema pasó la primera evaluación.

Y en esas llegó la parte más clásica del concierto con“Starbreaker”, todo un lujo escuchar este tema en directo y que, por lo que tengo entendido, no lo han tocado en concierto desde hace más de 20 años, “Victim of Changes”, con un Halford que me sorprendió positivamente y que dio todo lo que tenía dentro para acabarlo muy bien, “Never Satisfied” del primerísimo Rocka Rolla y del que tampoco tengo constancia que lo hayan tocado en directo desde los 70, y “Diamonds and Rust”, la famosa versión de Joan Baez. Segundo parcial aprobado para Halford.

Al grupo se le veía bien, el sonido muy bueno, Ian Hill tan “movido” como siempre a la derecha según se mira del escenario, Scott Travis aporreando la batería atrás, Tipton a su rollo al lado de Hill y dando muestras de su calidad y el novel Faulkner quizás el que más se movía a la izquierda del escenario. Con muchas ganas para ganarse al público, aunque el feeling KK Downing-Tipton se echó de menos, y los movimientos clásicos de las guitarras de Judas los hacían esta vez Tipton e Ian Hill. Halford, con muchas ganas, cambiaba su repertorio de chaquetas casi al mismo ritmo que el telón cambiaba de imagen, que se iba alternando con las portadas de los distintos discos según el tema. “Dawn of Creation” y“Prophecy”, tema para el que Halford sacó un guardapolvos plateado y un cayado coronado con el símbolo de Judas tipo tridente, serían la única referencia al último disco sacado.

Continuaron con“Night Crawler”, con un riff de guitarras muy Judas, y “Turbo Lover”, temas para los que bajaron ya el símbolo de Judas a ambos lados del escenario y que se iluminarían en determinados momentos de lo que quedaba de concierto. Con “Beyond the Realms of Death” nos trasladarían a hace 23 años, y seguidamente sonaría un tema que me hace particular ilusión, por ser uno de mis favoritos y por recordarme a los colegas con los que llevo compartiendo amistad cibernética desde hace la friolera de 10 años: ¡Felicidades “The Sentinel”! Pelos como escarpias, señores.

El Ram It Down tuvo sus detractores, pero si en algo estamos de acuerdo muchos es que “Blood Red Skies” es un temazo. Y para seguir, anunciado por Halford, “The Green Manalishi (with the Two Pronged Crown)”, versión de Fleetwood Mac. Con “Breaking the Law”Halford se dirigió al público para pedirnos que la cantáramos, y la cosa fue bien con un público decididamente entregado a los Metal Gods, y además serviría para que Halford cogiera carrerilla para su examen final, “Painkiller”. Temazo con una exigencia vocal máxima, y con el que Halford demostró que lo sabe dar todo y que, sin ser la potencia de voz de hace ya muchos años, cumplió con nota.

Descanso de pocos minutos tras el fin del concierto, pero todavía había más, “The Hellion/Electric Eye” suena como primer bis mientras un ojo nos observa desde la pantalla que hace las veces de telón. Se meten de nuevo tras el escenario pero el sonido de una moto nos anuncia el segundo bis, “Hell Bent For Leather”. Halford aparece subido en una Harley y el Coliseum atruena.

A esas alturas mis cuerdas vocales ya ni sienten ni padecen y me desgañito con el estribillo. “You’ve Got Another Thing Comin’” suena y la tradicional “Living After Midnight”nos anuncia el fin del concierto. Dos horas y 20 largas según las horas de mi cutre-cámara de fotos, probablemente 2h30’, de concierto. Nada mal para un grupo que se está retirando y por el que muchos no daban/mos un duro. Un concierto muy bueno de despedida, con sus polémicas incluidas, pero que son ajenas a lo que dieron de sí sobre el escenario estos viejos rockeros. Segunda despedida en este Coliseum de A Coruña, el año pasado Barón Rojo, y este viernes pasado Judas Priest.

Y en estas que nos volvimos a casa con una sonrisa de oreja a oreja. Casi 6 horas de concierto, Saxon grandísimos, como siempre, Motorhead, bien salvo la voz de Lemmy, y Judas Priest gran despliegue de energía y gran concierto. La gente que me acompañó en las gradas de lo más auténtica y agradable, gracias a todos por las conversaciones, los minis compartidos y nos vemos en Coruña en el próximo concierto!

Texto y fotos: Ramiro “Motorhead”