
Domingo 24 de julio, Motorpoint Arena (Sheffield)
Miércoles 27 de julio, Capital FM Arena (Nottingham)
Lunes 1 de agosto, Cardiff International Arena (Cardiff)
Viernes 5 de agosto, O2 (Londres)
Sábado 6 de agosto, O2 (Londres)
Cuando en 1999 Adrian Smith y Bruce Dickinson regresaron a Iron Maiden, pocos podían imaginar que 12 años después la banda seguiría en activo, habría editado 4 notables discos en los que ahondan en su amor por el rock progresivo de los 70 y disfrutaría de una popularidad sin precedentes. A día de hoy la banda es una leyenda viva, considerada digna de respeto por gente muy alejada del mundo del Rock duro. A diferencia de otros grupos clásicos, han conseguido renovar su legión de seguidores con niños y jóvenes rockeros manteniendo a gran parte de sus antiguos fans (resultaba especialmente gratificante ver a muchas familias enteras asistir juntas a los conciertos) a fuerza de tenacidad, tozudez y apostar por su presente. Prueba de ello es que la presentación de “The Final Frontier” ha terminado con la gira británica más exitosa de su larga carrera (excluyendo festivales). Más de 125.000 personas disfrutaron de la banda en los 12 conciertos (en todos se colgó el cartel de “entradas agotadas”). Aproveché tan larga gira para ver 5 de esas fechas (Sheffield, Nottingham, Cardiff y los dos últimos conciertos en el O2 de Londres) y aquí tenéis un resumen de lo vivido.
En Sheffield (24 de julio, 11.650 espectadores), Nottingham (27 de julio, 8.500 espectadores) y Cardiff (1 de agosto, 7.000 espectadores) tuvimos a los australianos AIRBOURNE como teloneros (con unas inmejorables condiciones de sonido, al igual que el resto de teloneros; ojalá otra banda australiana tratara así de bien a sus bandas invitadas). ¿La nueva esperanza del rock duro o una copia de AC-DC? Posiblemente ni lo uno ni lo otro. A mí me parecieron una entretenida banda de Rock, aunque lo lineal de su propuesta terminase cansándome al tercer día. Aunque las comparaciones con AC/DC o Rose Tattoo sean inevitables, el grupo de los hermanos O’Keeffe tiene un muy buen directo y temas como “No Way But The Hard Way”, “Too Much, Too Young, Too Fast” y “Runnin’ Wild” hicieron más llevadera la espera.
En el primer concierto en el O2 londinense (5 de agosto, 15.700 espectadores y posiblemente el mejor recinto cerrado para conciertos en el que haya estado) DRAGONFORCE fueron los encargados de calentar el ambiente antes de Iron Maiden. Aunque su aceleradísimo Power Metal no sea apto para todos los gustos, consiguieron impresionar a más de un asistente y presentaron tema nuevo (“Cry Thunder”) y nuevo cantante, Marc Hudson, que superó con nota la tarea de reemplazar a ZP Theart. TRIVIUM fueron los teloneros en la segunda fecha en el O2 (6 de agosto, 15.700 espectadores) y pude comprobar lo que han mejorado en directo desde la anterior vez que pude verlos (también en Londres como teloneros de Iron Maiden, en los dos conciertos finales de la gira de “A Matter Of Life And Death” en diciembre de 2006).
En cuanto a Iron Maiden, todos los días comenzaron sus conciertos con puntualidad británica a las 20:45. “Doctor, Doctor” de UFO animó al personal antes de pasar a la introducción propiamente dicha, la misma que abre “The Final Frontier”, acompañada por un vídeo de ciencia ficción proyectado por las pantallas situadas en los laterales del escenario y un juego de luces espectacular. Tras ello, explosión de sonido y salida de la banda con “The Final Frontier”, con ese aroma a los UFO de los 70. La segunda en sonar fue “El Dorado”, crítica a la banca recibida como si de un clásico de hace 25 años se tratara, y en la que Bruce Dickinson, ocultando su cabello cada vez más gris con un gorro de lana, aprovechó para hacernos gritar por primera vez (“Scream for me Sheffield / Nottingham / Cardiff / London!”) mientras recorría las pasarelas superiores del escenario.
Desde el principio pudimos comprobar que la banda sigue mostrando su habitual entrega y profesionalidad, con Steve Harris, y Bruce Dickinson – bastante bien de voz con un repertorio muy exigente – recorriendo el escenario de un lado a otro de manera constante, Janick Gers jugando con su guitarra en su lateral, Adrian Smith y Dave Murray más estáticos en el suyo y Nicko McBrain marcando el ritmo sin descanso. Lo habitual, pero no por ello menos bienvenido. Sigue alegrando ver a la banda en un estado de forma excelente, aunque quizá empezasen a acusar el cansancio de una gira bastante larga (Bruce Dickinson cambió alguna melodía vocal en el bis en Sheffield y la segunda noche en Londres y Steve Harris lució en varias fechas una rodillera debajo de sus bermudas y dosificó sus carreras por el escenario).
A partir de ahí fueron alternando temas antiguos (“2 Minutes To Midnight”, un auténtico cañonazo, o “The Trooper”, con Dickinson ondeando la Union Flag) con material del nuevo disco (magníficas “The Talisman”– todo un tour de force vocal para Dickinson – y la emotiva “Coming Home”, presentada como su vuelta a Albion’s land) y temas editados tras la reunión de 1999 que fueron recibidos como si de clásicos de los ‘80 se tratara (“Dance Of Death” en particular).
La presentación de “Blood Brothers” fue aprovechada por Dickinson para realizar un alegato a favor de la amistad entre diferentes religiones y razas, mencionando que habían comprobado que la música de la banda unificaba a gente de diferentes creencias y bromeando con la idea de rellenar la casilla de religión en los papeles del censo británico como “Jedi”. Tras la épica y oscura visión apocalíptica de “When The Wild Wind Blows” – que dio pie al lucimiento de los tres guitarristas, aunque quizá ralentizase el ritmo del concierto al sonar después de “Blood Brothers” – llegó el sprint final con “The Evil That Men Do” (con aparición del nuevo Eddie andante, que aprovechó para tocar la guitarra y juguetear con Dave Murray y Janick Gers), “Fear Of The Dark” (con la habitual participación de un público rendido a los pies de la banda) e “Iron Maiden”, en la que surgió un Eddie gigantesco francamente impresionante tras la batería.
Como bis, tres temas míticos para cerrar una actuación redonda, “The Number Of The Beast” (con Satanás gigante), “Hallowed Be Thy Name” y “Running Free”, aprovechado por Bruce Dickinson para presentar a los miembros de la banda y jugar con el público. Y, cada día, tras casi dos horas de actuación, los acordes de “Always Look At The Bright Side Of Life” de la película “La vida de Brian” nos anunciaban que el concierto había terminado y que era hora de ir al hotel o enfilar el camino a casa.
Pese a que todos tengamos algún tema que queremos escuchar en directo (eché en falta “Run To The Hills” y me hubiera gustado que tocasen algo de “A Matter Of Life And Death”), la selección de canciones fue bastante acertada, cubriendo gran parte de la discografía de la banda. Su apuesta por el material reciente resulta encomiable y demuestra que Iron Maiden creen en lo que hacen (y su creciente popularidad parece demostrar que aciertan).
Como es habitual en la banda, no hubo ningún cambio de repertorio entre los diferentes conciertos. Aunque se agradecería alguna variación en el setlist, de este modo todo el mundo disfruta del mismo show (no siempre es posible ver 5 conciertos en la misma gira). Aun así los conciertos resultaron distintos, tanto por la respuesta del público (en las gradas en Sheffield y Nottingham la gente permaneció sentada durante gran parte del concierto, mientras que en el O2 de Londres la gran mayoría ya estaba de pie con el “Doctor, Doctor” de UFO y el Cardiff International Arena era una olla a presión desde la actuación de Airbourne), como por la interpretación de la banda (me quedo con la primera fecha en Londres y la de Nottingham, particularmente brillantes) o las parrafadas de Dickinson que, pese a tener una línea argumental similar, eran adaptadas cada noche teniendo en cuenta las particularidades de cada ciudad.
En resumen, gran colofón a una exitosa gira y punto y seguido en la carrera de la banda, ya que Bruce Dickinson se encargó de desmentir desde el escenario que “The Final Frontier” fuese el último disco de la banda. También anunció que nos volveríamos a ver en la próxima gira, por lo que esperemos que no se demoren en demasía y pronto podamos volver a disfrutar con la música de Iron Maiden.
Texto: Dani “GhostofCain”
Fotos: Eduard Tuset
