
Debo reconocer que tenía especial interés en este concierto. Hace poco más de un mes tuve la oportunidad de ver a The Val en La Cocina Rock Bar, un lugar no muy adecuado para un concierto de Rock. Pero a pesar de las limitaciones del garito tanto en espacio como en calidad de sonido, aquella actuación hizo que se me abriera aún más el apetito por verles en un local más acorde a la valía del grupo.
Para aquellos que no conozcan a The Val, se trata de un trío compuesto por Gabrielle de Val (voz), Alfonso Samos (guitarra) y David Erik Dámez (teclados). Gabrielle y David formaron parte de un grupo de Rock melódico allá por los ’80 que se llamó Yin Yang, al que los cuarentones como yo recordamos con cariño, y que consiguió plaza de finalista en el Concurso Villa de Madrid en su edición de 1987. Poco después se les unió Alfonso Samos, que participó en los últimos estertores de Pánzer (grabando el directo “Sábado Negro”, de sonido lamentable, que supuso el fin de aquella banda). Con Samos en el grupo pasaron a llamarse D’Val, pero se disolvieron poco después.
Hace poco volvieron a unir de nuevo sus fuerzas y editaron lo que es hasta ahora su único disco, llamado “Back”, una joya del Rock melódico que tenéis comentada en esta misma web.
El 20 de diciembre era el día. Un martes previo a las festividades navideñas y, como todos los años, unos días en los que se acumulan los conciertos en todos los locales madrileños, que ofrecen multitud de opciones para disfrutar de la música en directo.
El concierto estaba programado para las 9 de la noche, y empezó con la típica puntualidad española, es decir, con una hora de retraso. Afortunadamente el tiempo de espera lo pasé de animada charla con varios amigos allí congregados, así como colegas de otros medios y algunas personas el entorno de la banda.
Como he comentado, el grupo en sí consta únicamente de 3 miembros, pero en directo cuentan con el necesario apoyo y colaboración de otros músicos: Mario Carrión a la batería, Alejandro Morell al bajo (a quien recordamos de otro grupo ochentero: Reina de Corazones), Isabel Tostón a los coros y una segunda guitarra a cargo de Marisa de la Plaza, excelente guitarrista sobradamente conocida por haber pasado por las filas de Sherpa y Casablanca, entre otros. En total, 7 músicos para los que el escenario de Ritmo y Compás se quedó pequeño, por lo que para permitir cierta movilidad a Gabrielle de Val y Alfonso Samos no tuvieron más remedio que arrinconar a David, Marisa e Isabel, un tanto amontonadas a la izquierda del escenario.
Con la misma introducción del disco, los músicos tomaron posición en el escenario y empezaron con “A Kiss In A Dragon Night”. Con un sonido aceptablemente bueno, pronto pudimos comprobar que la banda se sostiene sobre dos pilares: de un lado la delicada y elegante voz de Gaby de Val y del otro la guitarra de Alfonso Samos, dando forma a los temas y con arranques de solos más agresivos cuando la ocasión lo requiere.
El inicio del concierto fue suave, muy melódico, y la preciosa “Dreaming”, segundo tema en sonar, siguió el mismo camino, aunque fue ganando fuerza a medida que avanzaba, terminando en un brillante solo de Alfonso Samos.
Gaby de Val iba presentando los temas uno a uno, tomándose el tiempo necesario para contarnos la temática de cada letra, algo que ayuda a entender el sentimiento puesto en cada texto.
“Pay For The Lonely Nights” sonó más dura que en el disco, quizás por la aportación de la banda, algo fundamental para el sonido final. La base rítmica formada por Mario Carrión y Alejandro Morell cumplió a la perfección su papel, sin fisuras, así como la guitarra de Marisa de la Plaza, que ejerció en casi todo el concierto de labores rítmicas con algunas excepciones que comentaré más adelante, y que dotaba a los temas de más dureza de la que aparece en el disco. Y si estos músicos son la fuerza, la labor de David Enrik Dámez a los teclados es imprescindible en este grupo con varios momentos muy brillantes. Por último, la presencia de Isabel Tostón como corista es la guinda de la tarta, aportando una segunda voz femenina que combina muy bien con la de Gaby, enriqueciendo los temas y dándole un punto extra al grupo, tanto a nivel sonoro como visual.
El concierto seguía con el mismo orden que aparece en el disco. “Trapped Between The Lines” es un medio tiempo precioso que en directo sonó aún más emocionante gracias a la cálida y elegante voz de Gaby, realmente brillante toda la noche.
“Johnny’s Got A Red Car” es el tema más cañero del disco, y así sonó también en directo, precedido por una intro guitarrera a cargo de Alfonso Samos, a quien se le vio en todo momento muy cómodo en escena, técnico y enérgico a la vez.
Al igual que en el disco, del que hasta el momento seguían el guión a rajatabla, había llegado el momento para “Hold On”, una inmensa balada romántica que nos puso la piel de gallina, tanto por la preciosa voz de Gaby como por la calidad del tema en sí, ganando intensidad en un in crescendo culminado con un gran solo final de Alfonso Samos.
Uno de los mejores temas que sonaron fue “Back”, un blues poderoso que fue extensamente alargado hacia su final en un duelo de guitarras entre Alfonso Samos y Marisa de la Plaza, alternando solos en uno de los momentos de la noche. Marisa, que hasta entonces se había limitado a la labor de guitarra rítmica, demostró una gran maestría a las 6 cuerdas sorprendiendo a quien aún no la conocía.
Tras este intenso blues llegó uno de los momentos más tiernos de la noche, con “When Midnight Comes” en formato acústico, sólo con la melodiosa voz de Gaby acompañada por Alfonso con una guitara acústica, el piano de David y el dulce apoyo vocal de Isabel. Un delicado tema afrontado de forma exquisita.
Hasta el momento el set-list era calcado al orden del disco, pero no pudo ser roto de mejor manera que con la entrada de un cantante invitado que quiso sumarse al concierto de The Val. Nada menos que Miguel Oñate, buen amigo de Gaby desde hace muchos años, como ella misma comentó. Y a dúo entre Miguel y Gaby nos ofrecieron una gran versión de “I Surrender”, el clásico de Russ Ballard que inmortalizó Rainbow en aquel mítico disco “Difficult to Cure”. Y a pesar de los pocos ensayos y de que Oñate tuvo que tirar de chuleta para recordar la letra, el tema salió redondo, con las voces alternadas de Miguel y Gaby y el solo de guitarra a cargo de Marisa de la Plaza. Un momento para recordar durante mucho tiempo.
Una vez despedido Miguel Oñate entre aplausos, Gaby presentó “The Devil’s In The Band” dedicándosela a Alfonso Samos por las caras que pone al tocar la guitarra. A parte de la broma, el tema sonó cañero y rocanrolero, al igual que el siguiente, “Every Beat Of My Heart”, muy divertida y que siguiendo el guión del disco nos indicaba que ya caminábamos hacia el final.
Y esta recta final se compuso de los dos últimos temas que aparecen en el disco. “The Unwriten Songs” sonó intensa, penetrante, con un in crescendo que le hizo ganar intensidad a medida que avanzaba, y con nuevos arreglos que la extendieron instrumentalmente hacia el final, y dejaron el concierto visto para sentencia.
Y esa sentencia fue “The Age Of The Sun”, tema que ha salido como single y del que hay un video-clip publicado en Youtube. El tema, de temática ecologista, fue dedicado a Greenpeace y demás organizaciones que luchan por la defensa de la naturaleza. La banda alargó el final del tema para que Gaby fuera presentando uno a uno a los miembros del grupo y pudiéramos agradecerles uno a uno el excelente concierto que nos habían brindado.
El grupo se despidió para volver en unos minutos atendiendo al reclamo del público, para ofrecernos un único bis. Como no tenían más temas preparados, tocaron de nuevo “A Kiss In A Dragon Night”, anunciando que saldría como segundo single del disco, tras el cual ya sí se despidieron definitivamente.
Las opiniones entre los asistentes tras el concierto eran unánimes. No sólo por la calidad del grupo y del buen concierto que nos habían brindado, sino por lamentar que la paupérrima situación del AOR en España haga que grupos con esta calidad no tengan el reconocimiento que sin duda merecen.
Ojalá esto cambie pronto.
Texto y fotos: Shan Tee
