TOPO + LES VIVO – Jueves 22 de diciembre de 2011, sala Caracol (Madrid)

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A pesar de su veteranía, o quizás precisamente por eso, ir a un concierto de Topo siempre es una garantía. Músicos con mucha experiencia y en plena forma tocando un repertorio plagado de clásicos, y un público fiel que les sigue (les seguimos) desde hace muchos años. El resultado siempre es satisfactorio, y esta vez no iba a ser menos.

El concierto se había planteado como presentación del DVD “Cierta noche en Madrid”, grabado hacía casi un año en otra sala de la capital, y que por diversas circunstancias ha tardado más tiempo del deseado en ver la luz. Ya tendremos tiempo de hablar de dicho DVD, ahora nos centraremos en este concierto de presentación, aunque sólo sea una excusa (bienvenida sea) para disfrutar de nuevo a Topo sobre un escenario, en este caso de la sala Caracol.

Como es bastante habitual, el grupo Les Vivo fue el encargado de abrir el concierto. El hecho de que Héctor Laína (guitarra y voz) y Daniel Jiménez (batería) sean hijos de Lele y José Luis, líderes de Topo, les abre las puertas para actuar de teloneros de sus progenitores y así asegurarse un público que les costaría reunir por sí mismos. Pero no os engañéis, Héctor y Daniel, junto a su compañero Pablo Toharia (bajo y voz) forman un grupo de mucha calidad, bastante rodado y con la experiencia necesaria para satisfacer a todos los que nos habíamos acercado hasta allí. Les Vivo es un grupo de mucho talento, con un estilo muy ecléctico que es su mayor virtud, y quizás lo que despista al personal, ya que saltan de un estilo a otro con tanta facilidad que hay que tener la mente tan abierta como la suya para disfrutar de ellos al completo, alternando el Funk con el Hard Rock setentero (“Esclavo”) o medios tiempos como “Diosa hipócrita”. Me gustó especialmente“El golpe”, de ritmo muy marcado, donde los músicos demostraron su buen hacer, así como la tranquila “Apagándote”.

Con un segundo disco bajo el brazo, en el cual basaron gran parte de su concierto, Les Vivo es un grupo lo suficientemente hecho para aspirar a escalones más altos en su trayectoria. 

Una animada charla con amigos, de esos que nos vemos en todos los conciertos, hizo que la espera hasta la salida de Topo fuera, además de breve, amena.

José Luis Jiménez, Lele Laína, Luis Cruz y Bulli son ya una de las formaciones más clásicas de la historia de Topo. A la hora prevista salieron al escenario, se colgaron los instrumentos, y como quien no quiere la cosa arrancaron con “Cantante urbano”, uno de los temas que más me gustan de toda su carrera. Todo sonaba en su sitio, y el talento y experiencia de estos músicos arrastraban con ellos a un público dispuesto a participar de aquella fiesta desde el primer momento.

Sin apenas respiro iban cayendo uno tras otro temas clásicos de su carrera. “Ciudad de músicos” conectó con todos los presentes como siempre, es decir, consiguiendo que el respetable formara una coral que competía cantando con José Luis y Lele. El sonido era excelente, y el ritmo del concierto muy alto, con los músicos rayando a gran nivel, en especial un Luis Cruz muy inspirado que nos regaló un solo impresionante al final de “Vallecas 1996”.

Lele Laína y, sobre todo, José Luis Jiménez, eran los encargados de dirigirse al público entre canción y canción. Precisamente José Luis estuvo explicando que “los pijos” de la época fueron la diana de la letra de “El blues del dandy”, el viejo blues vacilón que tanto nos gusta a los que seguimos a Topo desde sus inicios.

“Después del concierto” nos llegó algo cambiada, con nuevos arreglos consistentes en una combinación de las guitarras de Lele y Luis en una parte instrumental extendida que enriquecieron aún más el tema, que si bien no pertenece a la élite de clásicos más reconocidos del grupo, siempre es bien recibida cuando la banda decide llevarla al escenario.

El primer recuerdo a su primera época en Asfalto fue “Ser urbano”, que hizo las delicias de los más veteranos del lugar, aunque a mi me gustó mucho más una preciosa “El bar”, un primoroso tema que vio la luz en aquel maravilloso disco llamado “La jaula del silencio”. Tierno y febril, el tema se convirtió en uno de los más sentimentales de la noche.

El concierto continuaba dando un repaso a temas de toda su carrera, abriendo el abanico a temas no muy habituales en sus conciertos, elegidos tanto de su primer disco (“La catedral”) como del último (“Empezar”), que ganan mucho en su paso al directo.

Hubo también un recuerdo para aquel disco que José Luis y Lele grabaron junto a Julio Castejón para la carrera de Asfalto, llamado “El planeta de los locos”. El tema en cuestión fue “Quijotes eléctricos”, que nos dejó muy buenas sensaciones, tanto por la calidad del tema en si como por la calidad interpretación que nos dejaron Topo esta noche, en plena forma tanto instrumentalmente como en la combinación de voces de Lele y José Luis, una de las señas de identidad de la banda y que, como siempre, explotaron de forma brillante.

La anécdota de la noche vino con “Palacio del terror”, cuando a Luis Cruz se le rompió una cuerda de la guitarra. Sin inmutarse, Luis superó el problema con maestría, y ni en la parte rítmica ni en el solo se notaron las dificultades que esta rotura le estaba acarreando. Es más, su solo fue tan brillante como el resto que nos ofreció en el concierto, lo que habla muy a su favor tanto de su técnica como de su experiencia.

En este momento del concierto, la banda decidió basarse en temas muy antiguos, enlazando dos de su primer disco, “Autorretrato” y “Abélica”, bastante inusuales en el repertorio de Topo en directo. Aún más antigua, pero imprescindible, “Rocinante” nos puso una vez más los pelos de punta (y van…). Uno de los mejores temas de la historia del Rock español, y que más logra conectar con todo el público. Es increíble cómo a pesar de que esta canción tiene más de 3 décadas, sigue emocionando siempre que la escuchamos en directo, incluso a los presentes entre el público que aún no habían nacido cuando este tema vio la luz.

Otro tema que siempre es muy bien recibido es “Trae a casa tu amor”, la versión del mítico Sam Cooke, que en cada concierto es de los más coreados. Y esta noche no fue una excepción.

Un nuevo tema rescatado de su último disco fue “La guitarra del inglés”, canción que se ha convertido en una de las más populares de este “Prohibido mirar atrás”, pero a la que personalmente no le termino de encontrar el punto.

Todo lo contrario me pasa con “Todos a bordo”, un precioso tema compuesto por Luis Cruz, como así se lo reconoció José Luis Jiménez antes de comenzar con él. Y como guinda, el propio Luis lo adornó con un solo espectacular que volvió a demostrar (¡como si hiciera falta!) que es uno de los más grandes guitarristas que tenemos en nuestro país.

Otro tema del nuevo disco, “Los celtas”, nos encaminaba hacia el final del concierto, que estaba reservado para dos pesos pesados, recuperados del primer disco de Asfalto:“Capitán Trueno” y “Días de escuela”, dos clásicos que hace años que son parte de la vida de todos los aficionados al Rock de este país. Con la piel de gallina y aún ese “enseña a tu hijo a amar la libertad” rebotando en nuestro corazón, la banda se despidió, a la espera del reclamo para los esperados bises.

Esta prolongación comenzó con un set acústico memorable, con José Luis y Lele dando vida a “El periódico” y la tierna “¿Qué es esta vida?”, que sacó de nosotros la parte más sentimental.

De ahí al final, acelerón de intensidad. Con referencias a lo actual que sigue siendo su letra, “Los chicos están mal” se enlazó con “Marea negra”, que sonó muy cañera pero algo caótica.

El concierto estaba llegando a su final, pero todos sabíamos que faltaba algo, el esperado broche de oro al que nos tienen acostumbrados. Y no nos defraudaron. Para el fin de fiesta, Topo invitó a subir al escenario de nuevo a Armando de Castro, a los componentes de Les Vivo y a Miguel Oñate, que estaba entre el público disfrutando del concierto, para cantar entre todos la mítica “Mis amigos donde estarán”, dándole a este final de concierto el ambiente festivo necesario para satisfacer a todos los asistenes, tanto los músicos que disfrutaban sobre el escenario como todos los que casi llenábamos la sala Caracol.

Al principio de esta crónica os decía que un concierto de Topo siempre es una garantía. Analizando lo sucedido, me reafirmo en mi afirmación. Si hace mucho tiempo que no disfrutas de Topo en directo, no los dejes pasar a la próxima oportunidad.

Texto y fotos: Santi Fernández «Shan Tee»