ÑU + MALAS INFLUENCIAS – Sábado 28 de enero de 2012, sala La Matriz Creativa (Cartagena, Murcia)

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Cuando me enteraba semanas antes de que Ñu volvían a la provincia de Murcia me daba una gran alegría y comenzaba a hacer cábalas para poder estar allí ese día tan señalado. Ñu cada vez se prodigan menos en directo, en parte por estar de vuelta y media del negocio del Rock su gran y carismático líder José Carlos Molina. Así que era una ocasión que ni pintada para volver a disfrutar de los temas de Molina y su banda, con la nueva incorporación del guitarrista lumbrerense José Ignacio “Nacho” de Carlos (Ars Amandi, ex–Beethoven R., Sufriendo y Gozando, Hebrea, Alambrada…), que sustituía el paso fugaz de Víctor de Andres (ex-Megara), quien a su vez había suplido al grande e histórico Manolo Arias (con una duración de unos siete años en la banda de los cuernos). Aunque el natural de Puerto Lumbreras, en el pasado (2003) había tocado con Ñu en un concierto que tuvo lugar en Baza (Granada).

Gracias a la muy buena gestión de la sala La Matriz Creativa (recordándome su interior un poco al de la desaparecida y añorada sala almeriense El Rockero, que tan buenas noches nos dio de conciertos de Rock y Metal), y en concreto a Tonny Serrano, nos concedieron dos acreditaciones. Así que había que preocuparse de buscar el alojamiento para quedarse a pernoctar en la histórica ciudad. El colega Juanjo Madrid (batería del grupo cartagenero Rotten Hearts) nos recomendaba el Hotel Posadas de España, cercano a la sala, al igual que lo hizo el propio Tonny Serrano. Así que, tras consultarlo con los buenos amigos D. Miguel y Chema, hacía la reserva de una habitación con tres camas.

A primeras horas de la tarde ya habíamos llegado con el coche a la bonita ciudad de Cartagena, y después de dejar el equipaje en el hotel (incluyendo, sin pérdida de tiempo, el intento de colar ficha del gran Chema con la recepcionista, jajaja), pillábamos un taxi que nos acercó al centro de la ciudad. Una visita turística rápida por el casco antiguo y el puerto… para acabar tapeando en un bareto situado en una calle que pocos transeúntes frecuentaban. Después a un pub que nos “indicaron” las espaldas y traseros de dos féminas, cayendo allí los primeros copazos pedidos por mis amistades. Hicimos tiempo para que abrieran el metalero pub Apocalipsis en un garito cercano de tapas y donde también se celebraran pequeños conciertos, hablando allí amistosamente con la dueña / camarera de origen canario. Para después, ya sí, entrar al Apocalipsis, que estaba vacío, sólo con el joven dueño, el cual tuvo que soportarnos un buen rato, mereciéndose un monumento por lo que aguantó, sobre todo las “locuras” de D. Miguel, quien ya llevaba una jumenta de las históricas (menos mal que luego se calmó, jajaja).

La entrevista con suma gracia y respeto del querido Chema al taxista que nos llevó a la sala, sobre si alguna vez había caído ante la tentación de las profesionales del amor, fue una de las vivencias más desternillantes de aquel día. Le costó al taxista encontrar la sala, situada en un polígono, pero al final la localizó y se enrolló bastante cobrándonos poco.

Aún no había empezado el concierto, pero al instante llegaron allí Juanjo & Juana Mari con colegas… y tuve el grato encuentro con Leandro (acompañado por su chavala) y el histórico Juan Carlos Redondo “Snoopy”, vocalista y teclista, respectivamente, de la banda Tebas.

Sobre las 23.15 h., más o menos, dieron comienzo Malas Compañías, procedentes de la localidad murciana de La Unión, y que a decir verdad, el estilo que practican (Punk-Rock) no era el más indicado para preceder a Ñu. Pensando que otros grupos murcianos, algo más cercanos o acordes a la propuesta del grupo del flautista, hubieran quedado mejor. Por ejemplo, y ya que los he nombrado antes, Tebas.

La inicial “La vida girando (deja)” -pillándome aún fuera de la sala- seguida de “No penséis jodidos”, “Opción” y “Yo me quito, tú te pones” (con unos eficientes y pegadizos coros por parte del bajista y del guitarrista situado a la derecha, según mirábamos al escenario), integraron el comienzo de su descarga.

Para “Vienes detrás” invitaron a un amigo, Buba, al cual le costó un poco subir al alto escenario. Cantando a pachas el tema el invitado y el vocalista Pepe Yedra (¡¡¡muchísimas gracias por la ayuda!!!).

“Los dos” fue presentado como un tema nuevo, el cual fue seguido por la versión de “Si miro a las nubes” (Platero y Tú), “Piensa”, y otra versión, “Jartos d´aguantar (Reincidentes).

Pepe, el cantante, nos regalaba los oídos al llamarnos público maravilloso -al menos una facción femenina los apoyaba- y anunciaba “Rezo”. Pero finalmente la pospusieron para después, tocando “El ritmo del garaje” (Loquillo y Trogloditas), continuada por “La locura”, ahora sí, “Rezo” (dotada de un ritmo que me gustó), y despedirse con su himno “Somos los Malas”.

El quinteto acababa su concierto cerca de las doce y cuarto de la noche y, aunque como dije en el comienzo, no me pegaban con Ñu, no estuvieron del todo mal. El hándicap es que grupos parecidos a Malas Influencias hay a punta pala por la Piel de Toro, y desde hace bastantes años es complicado sobresalir ante tanta oferta del mismo estilo.

Comencé a ver a Ñu en directo en la década de los ’90 (lástima no haberlos visto en los ’70 y ’80, y más habiéndolos tenido bien cerca cuando tocaron en la Plaza Vieja de Almería en la época del disco “Fuego”), y nunca me han defraudado. Lógicamente hay conciertos que me gustaron más que otros, pero de todos ellos tengo muy gratos recuerdos, y no me canso de sus conciertos, a pesar de que hay gente que tras verlos diga que alargan mucho las canciones con la flauta e instrumentalmente… es lo que hay si vas a un concierto de Ñu.

A José Carlos Molina todavía hay gente que le admiramos y queremos, por lo que ha sido, es, y será, y así lo hicimos notar unos cuantos cuando faltando un minuto para las una menos veinticinco de la madrugada salía a escena, tras sus músicos, y después de preguntarnos con una sonrisa qué tal estábamos, comentar que harían canciones de las de siempre, y algunas no esperadas ni por ellos, jejeje. Esa noche se vio a un Molina en estado de gracia, simpático, irónico… de buen talante y buen humor, no como la última vez que lo vi, en la edición del 2009 del festival Leyendas del Rock, donde dijo verdades como catedrales, aunque a algunos les escocieran.

A pesar de que en anteriores reseñas de conciertos me he quejado un poco de que podrían cambiar ya el comienzo de sus conciertos -prácticamente idéntico desde hace ya unos cuantos años- aquella noche me supo a delicatessen para los oídos volver a escuchar el inicio con “Animales sueltos”, enlazada a “No hay ningún loco” (con el guitarrista Nacho hincándose de rodillas) y “La granja del loco”, con ese buen toque que le da a las teclas Peter Mayr, el Jon Lord austriaco.

Después de soltar su característico: “¡gracias, muy amables!” ante la ovación, el que fuera vecino del barrio madrileño de Legazpi se colgaba una guitarra acústica y comenzaban “El juglar”, con amago hacia el final de“House Of The Rising Sun”.

Una de las sorpresas de la noche me la llevé cuando hicieron “Títeres”, pero en versión instrumental. ¿Que hubiera quedado mejor cantada?, pues a gusto de cada cual, pero a mi me encantó que metieran esa “novedad”.

Las teclas de Myer comenzaron a sonar a órgano de iglesia, haciendo un parón cachondamente para saludar, y enlazar su solo a “Viejos himnos para nuevos guerreros”, canción del último álbum, y que a la postre sería el único que hicieron de él. Tras el tema-título Molina irónicamente decía que le quedaban pocos discos del último y que los vendería cada uno a 50 €… prosiguiendo después con la adaptación instrumental de “King Henry´s Madrigal” (Jethro Tull), con Peter sacando de sus cacharros sonido de piano, y sonando con gusto el bajo de Ramón Álvarez (ataviado con chaqueta de frac), encantándome su labor a las cuatro cuerdas aquella noche. Dando el alma máter del grupo graciosos saltillos al ritmo de la pieza.

Otra de las grandes sorpresas de la noche vino cuando sonó “El hombre de fuego”, metiendo entre medias un pequeño extracto instrumental de Deep Purple, aprovechando Molina para salir de escena y volver al ratillo para cantar.

Colgándose de nuevo la acústica hacían la entrañable “Tocaba correr” (un tema que evoca vivencias del pasado de los que tenemos ya cierta edad, y que, aunque la escuchemos miles de veces, la cantamos con sentimiento, entrega y pasión). Comentando simpáticamente el histórico vocalista, flautista, etc., que si hubiera aprendido a tocar la guitarra hubiera ligado más con las mujeres, jajaja.

“Manicomio” fue realizada instrumentalmente, como se hizo anteriormente con “Títeres”. Habiendo un momento surrealista cuando tras la canción Molina encorvado ante su chivato le hablaba y hablaba, diciendo que no lo oía, jajaja.

El vocalista hacía soplar su armónica y …¡¡¡mamma mía!!!, eso pensé cuando comenzó a sonar“Tuboscape”, sonando bien rápida, rockandrollera y alargándola instrumentalmente. Obviamente nos desgañitamos, especialmente al cantar el estribillo. Y a ese tema del disco de 1990 (“Dos años de destierro”) le siguió otro sorpresón, “Piratas del éxito” (¡¡¡la de años que no escuchaba esa canción incluida en uno de los discos de ÑU más queridos por servidor, “El mensaje del mago”!!!). Pegándose el ahora habitante de Sacedón un “¡¡¡Atleti, Atleti…!!!” por ahí. Y al concluir cantar a capela un “Piratas del éxito… de marcianos!”.

Siempre que escucho “Preparan”, uno de los temas más significativos de Ñu para mí, se me ponen los pelos como escarpias, y así me volvió a pasar aquella noche. Con la gran imagen de Molina alzando su flauta cual espada antes de la parte instrumental. De órdago sonó, incluyendo momentos de “Cuentos de ayer y de hoy”.

Durante la instrumental “Entrada al reino” vimos como Molina se metía entre bastidores, para acto seguido salir con chaleco cambiado, y lanzar CDs y después DVDs. Lástima que no pilláramos ninguno, jejeje. Teniendo su momento individual tras la batería F. Javier Arnáiz “Bumper”, para continuar instrumentalmente la banda.

El teclista y Molina se daban un buen abrazo (durante la noche se vio el buen rollo que hay entre ellos, con bromas) antes de comenzar “Más duro que nunca”, que hizo cantar a casi toda la sala, y con Peter en el centro de las tablas durante un momento, llegando a soltar un buen grito y ponerse a descansar al fondo del lado derecho del escenario, donde estuvo un rato también con Molina, que casi llega tarde a la hora de volver a cantar.

José Carlos tocaba algo las teclas en el comienzo y al final de “Sé quien”, otra maravillosa composición que nos hizo cantar a unos cuantos. Comentaba que Peter se había cortado el dedo con una sierra y él le ayudaba, imaginando que lo dijo de cachondeo.

En “De fiesta”, con sus partes de Purple, pudimos ver un duelo cara a cara entre las teclas y la flauta. Quitando después el teclado de arriba Molina. Quedándose sonando sólo las teclas y la base rítmica en la recta final.

El cantante presentaba a sus músicos de izquierda a derecha (Peter, Ramón, Bumper y Nacho), para después introducir con su flauta “El tren azul” y enlazarla a “El flautista”, otro de los temas que no me canso de escuchar y me llena de satisfacción.

Eran cerca de las 2.30 h. y podía decir bien satisfecho que había asistido a otro gran concierto de Ñu. Si apenas he comentado nada del, un tanto tímido, guitarrista Nacho es porque tampoco hay mucho que decir, cumple bien, aunque a decir verdad la sombra del gran Manolo Arias aún me rondaba por la cabeza.

La madrugada y la fiesta la continuamos en el garito “El Templo del Rock”, gracias a que nos llevaron y nos lo descubrieron Ana y Miguel que conocimos a la salida del concierto (¡¡¡muchísimas gracias, de corazón!!). Allí hubo sesión de vinilos, bebida a precios baratos… y mucho headbanging.

Texto y fotos: Starbreaker