THE STOP BLUES BAND – Sábado 30 de marzo de 2013, pub La Cueva (Almería)

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El inmenso tostonazo de las procesiones, y todo lo que conlleva, iba llegando, ¡¡¡por fin!!!, a su final, aunque aún quedaba hasta el último día, domingo, para dar la murga a vecinos del casco antiguo de Almería. Menos mal que pude desatascar oídos del ruido de bandas acompañantes de procesiones durante días, el día anterior, viernes, como no hace mucho te contaba por aquí, con el tremendo y devastador concierto de los mataronenses Dead In Montana, acompañados por los roqueteros Lilith´s Wrath. El sábado venían a la capital almeriense desde Murcia The Stop Blues Band, la reciente banda del cantante Emilio Chicheri, toda una institución en el Blues y el Rock de la Comunidad Murciana, habiendo formador parte de grupos como Acequia, Los Bluesfalos, Los Trotacarreteras… y como a uno le gustan diversidad de estilos dentro del Metal y Rock (aunque lógicamente tenga mis preferencias), pues decidíamos apaciguar los oídos tras la descarga de la noche anterior en Radiolab, y apetecía acudir a escuchar y ver el Blues & Rock, o al revés, del cuarteto murciano, que venían presentando su primer álbum: “Iba en el tren”. Aunque desconozco por qué en los carteles de conciertos sólo vienen como trío (Emilio Chicheri, Germán Ramallo y Jorge García), y no incluyen al batería Raúl García.

Quedaba en la puerta del garito con la querida amiga Carmen “Rising”, y cuando llegaba allí me la encontraba departiendo amigablemente con dos componentes de la banda almeriense La Mala Pita (Nico y Jorge). Después de un rato más de charla, decidíamos los cuatro entrar y bajar las escaleras que llevan a la planta baja del local, donde se celebran los conciertos, estando la taquilla al final de las escaleras. Costando tan sólo 3 euros la entrada con derecho a consumición, aunque los abstemios como servidor tuvieran que pagar luego en barra 50 céntimos más por un refresco.

Desconocía que The Stop Blues Band ya hubieran tocado en la capital y en la provincia almeriense durante el 2012: en las localidades de Agua Amarga, Las Negras, Carboneras… a principios de abril en el bar ecológico Tapas y Na´ Más de Almería, y a comienzos de julio en el Teatro Casa de la Música de Carboneras.

Como hacía ya bastante tiempo que no iba a un concierto en La Cueva, olvidaba que aquí también se cumple con la fatídica norma de no empezar los conciertos, más o menos, a su hora. De esa manera tuvimos que esperar a la una menos veinte de la madrugada a que por fin empezara a sonar la música en vivo. Realizando de primeras dos canciones como trío con Germán Ramallo, además de la guitarra cantando, y la base rítmica de Jorge García (bajo) y Raúl García (batería). Después de esos iniciales dos temas del californiano Tommy Castro, se subía el veterano e histórico vocalista, Emilio Chicheri, dando las buenas noches y comentando que tenía parte almeriense, ya que había nacido en el pueblo de Gérgal… pasando a tocar la rockera y pegadiza “Somos tu banda de Rock”, versión adaptada al castellano (por Pepe Moreno) de “We´re An American Band” de los grandiosos Grand Funk Railroad, recordándome la voz de Emilio un poco a la de Yosi (Los Suaves), aunque la del murciano se entiende, y siendo acompañado en coros, aquí y a lo largo del concierto, principalmente por el bajista Jorge, y por el guitarrista Germán. Continuando con “Siempre hablando mal”, una mezcla de Blues y Rock & Roll, volviendo a respaldar vocalmente el bajista. El cantante comentaba después, que los dos anteriores temas estaban incluidos en el flamente LP (pudiendo adquirirse en la barra), y, si no escuché mal, que llevaban un año juntos (creo que algo más)… bajando del escenario el vocalista para continuar con “Cerveza y Blues”, uno de los pocos temas que había escuchado antes del concierto, y que me había cautivado, con ese deje, sentimiento y aires de tango. Tras finalizar la gran canción, Emilio decía que era un Tango / Blues.

Durante “Listo para el Blues” el vocalista nombró unas cuantas veces al guitarrista Germán Ramallo previamente a la acometida de sus buenos solos de guitarra, haciéndonos también participar con nuestras gargantas. Momento de presentar a sus compañeros (Germán, Raúl, y el hermano de éste, Jorge), antes de pasar a una nueva canción del disco, aunque se levantaba el veterano batería, de muy buena pegada, por cierto, y subía la voz de la mesa, preguntándonos Emilio si se escuchaba bien o no, y el sonido, al menos desde la parte de delante estaba siendo bastante correcto… y ya sí, pasando a tocar la lenta y emotiva “No quiero cantar”.

Después de agradecimientos por las palmas y voces recibidas de aprobación, comentaba que iban a jugar al póker un poco… marcándose una rockera “Jugador de póker”, encargándose de nuevo de los coros los cuerdas. Aunque éste fue uno de los pocos temas que menos me gustaron del concierto de aquella noche.

La banda al parecer no estaba completamente cómoda, volviendo a comentar algo sobre acoples, pero ya he dicho anteriormente, que abajo se escuchaba en condiciones. Después de cantar las anteriores canciones bajo el escenario, Emilio volvía junto a sus compañeros y seguían con “Mujer de pelo negro”, aunque antes de tocarla improvisaba hablando el bajista, mientras el vocalista trasteaba la mesa de sonido. Siendo junto a la anterior, otra de las canciones que menos me atrajo.

Emilio comentaba que en Murcia se utilizaba la expresión “sobando al niño”… para, con perdón de las señoras, decía, jajajaja, hacerse pajas… y con ese título “Sobando al niño” se marcaron una cachonda canción, original de Mel London y adaptada por Emilio. Tras la cual el vocalista nos decía que éramos de poco cantar… a lo cual uno que conozco desde que nació, jajaja, soltaba que es que estábamos sobando al niño… respondiendo Emilio con naturalidad y graciosamente que allí no, jajaja. Siendo uno de los momentos de intensa risa de la noche, hasta saltándoseme las lágrimas. Siguiendo con el cachondeo, diciendo el cantante que al final el bajista haría un strip-tease.

Otra versión más, adaptaba al castellano, esta vez de B.B. King, tocaron, con el título de “Se me fue el sentimiento”. Comentando graciosamente antes de interpretarla que de inglés sabía lo básico: pan – bread; vino – wine, y all right!, jejeje. Destacando la parte instrumental, y el juego de voces con el público.

Volvían al CD con “Libre al fin”; seguido por un viejo tema, una versión: “Ruta 66”, pidiendo palmas para acompañarlo; y volvernos locos con “Loco por ti”, con cachondeo previo por las eses del bajista, cuando era de Murcia, volviendo a acompañar en el comienzo con las palmas.

Emilio volvía a bajarse del escenario para cantar, y tras volver a darnos muchas gracias, se marcaban un tranquilo Blues, “Hola Mary” (nombrando a Almería en la letra), con el bajista y guitarrista sentados a ambos lados del cantante en el borde del escenario. Más agradecimientos a la gente de Almería, Murcia, Gérgal, Sorbas, Aguadulce… juego con la peña, para anunciar que se despedían con el tema-título del disco, “Iba en el tren”. Comentando después que se sentían a gusto en La Cueva, en su tierra, cerca de Murcia. Saliendo en su charla Pedro Gené de los grandes e históricos Lone Star, historia de madre e hijo… siguiendo con el tema, y marcándose unos graciosos bailecillos hacia el final abajo.

Solicitamos gritando otra, otra… y nos lo agradecían con “Sé muy bien”, y una dedicada a su perro, igual que Platero, el rhythm & blues de “Mi perro Ricky”, cediendo el micro al público para que ladráramos /cantáramos durante la canción. Llegando a romper una baqueta el batería en el tema, y sobre la marcha pillar otra, y como si nada; sobresaliendo el final instrumental. Se despedían juntos los cuatro veteranos y grandes músicos cuando el reloj marcaba las 2.24 h. Aunque con el cambio horario que se producía esa misma madrugada, en realidad eran las 3.34 h.

Allí gustaron y nos gustaron The Stop Blues Band, y antes de marcharnos comprábamos el CD (del cual tocaron las diez canciones que contiene) en la barra, al precio de 10 euros. Un disco bastante recomendable de Blues & Rock en castellano, aunque podrían haberse currado un libreto, y que el CD, serigrafiado, no fuera un CD-R. Algo que cada vez va siendo más común en los discos de los grupos, y anunciándolo uno sabe ya lo que se va a encontrar y a qué atenerse, pero si no, es un palo comprar el CD original y llegar a casa y ver que no es tan “original”.

P.D.: Agradecimientos al gran Emilio Chicheri.

Texto y fotos: Starbreaker