Desde que Leonor Marchesi decidiera volver a la escena tras una larga temporada alejada del mundo del rock, las expectativas creadas en torno a su figura fueron muy grandes, no en vano es una de las cantantes con más talento y a la que se recuerda más cariño desde su paso por la última formación de Santa, allá por los ’80.
Su nuevo proyecto es Onliryca, para el cual Leonor ha formado tándem con Juan Revilla, veterano guitarrista y productor argentino que es el otro pilar en el que se sostiene el grupo. Personalmente, yo tenía pendiente ver al grupo en directo desde que comenté su disco debut “Reloj de arena” para esta web.
Y por fin llegó el día. El lugar, una remodelada sala en una céntrica calle madrileña situada en una zona de bastante pijerío, pero que se mostró como un excelente lugar para organizar conciertos de pequeño aforo.
Siempre que voy a un concierto, y más si después pretendo escribir sobre él, procuro llegar a tiempo para ver a todos los grupos programados, aunque sean desconocidos para mi. Me parece una falta de respeto ignorar a los teloneros, sobre todo cuando vamos a publicar una crónica del concierto en cuestión, así que, muy a mi pesar, dejé a mis acompañantes “repostando” en un bar cercano y me acerqué a la sala a la hora convenida.
La sala Showcase es muy cuca, con la barra en la zona preferente y el escenario en una esquina (¿no debería ser al revés?) y con sensación de amplitud y limpieza. Tras franquear la puerta y bajar las escaleras que dan paso a la sala en sí, el panorama era desolador. Apenas 4 ó 5 personas estaban esperando a que el grupo telonero abriera la noche. El público iba entrando a cuentagotas, y supongo que ese fue el motivo por el que el grupo invitado, retrasó su salida al escenario. Un error que después se pagó, como explicaré más adelante.
JINETE NOCTURNO
El caso es que a las 22:15, Jinete Nocturno se decidió por fin a colgarse los instrumentos y comenzar su concierto.
La banda está liderada por Salvi, bajista y cantante que se encarga también de toda la interactuación con el público. Con una imagen que me recordaba mucho a Rod Stewart, Salvi puso todo de su parte para agradar al personal. A su lado, el guitarrista Paco aparecía como el más rockero (al menos en imagen) del grupo.
Por lo que contaron al final del concierto, el resto de la formación no era la habitual. El segundo guitarrista, Gaby Soulé, estaba sustituyendo al titular, Bruno, quien recientemente se había roto un brazo, y se limitó a hacer coros desde el escenario, con una actitud demasiado pasiva (se le notaba fuera de sitio). El batería David Manzanares también era un sustituto, ya que el original (César) se encontraba de viaje (en Australia, nada menos).
El caso es que, con esta formación de circunstancias, Jinete Nocturno consiguió que su set fuera divertido y entretenido, que no es poco. No son grandes músicos ni el rocanrol ligero y divertido que practican lo exige, pero le echan las ganas suficientes para hacernos pasar un buen rato.
Su set estuvo compuesto de canciones propias y algunas versiones. Entre las primeras, me quedo con la divertida “Chica de la calle” o la blusera “Lluvia del adiós”, que iban amenizando la noche mientras la sala se poblaba algo más. De hecho, me gustaron más los temas propios que las versiones, todas ellas de temas híper conocidos: “Maneras de vivir” (Leño), “Mueve tus caderas” (Burning) y “Son como hormigas” (Barón Rojo) que, eso sí, arrancaron a cantar al público asistente.
En un momento dado, el grupo recibió un aviso por parte de la sala para que tocaran una última canción, por cuestión de horario, pero hicieron caso omiso y fueron 4 los temas que hicieron antes de despedirse. Esta circunstancia, además del retraso en comenzar su concierto, lo terminó pagando Onliryca, el grupo principal.

Como decía al principio de esta crónica, tenía muchas ganas de ver en directo a Onliryca en general, y a Leonor Marchesi en particular. Me sorprendí de la poca afluencia de público, esperaba bastante más. Esta circunstancia provocó que el concierto tuviera casi el ambiente de un show privado. De hecho, nada más subir al escenario, Leonor agradeció personalmente la presencia a algunos amigos y representantes de medios de comunicación, entre los que mencionó mi nombre junto a los de Gaby de Val, Mariskal Romero y Mariano Muniesa.
Todo el concierto estuvo compuesto por temas incluidos en su único disco hasta la fecha, “Reloj de arena”. El concierto comenzó con “Es hoy”, y desde el principio gozamos de una excelente calidad de sonido, algo que ya habíamos disfrutado con Jinete Nocturno.
La banda que acompaña a Leonor Marchesi y Juan Revilla ha variado bastante con respecto a la que grabó el disco. Si bien el batería argentino Gustavo Segura se mantiene, ya no están Cecilio Sánchez ni Daniel Melián, que han sido sustituidos respectivamente por Gaby Soulé, quien hacía doblete después de haber actuado con Jinete Nocturno, y Víctor Refusta, un espectacular bajista proveniente de Laura Bruja y al que yo tuve ocasión de ver hace unos meses con Statodos Quro, el grupo de versiones de Status Quo de Ignacio Prieto y José Martos.
El concierto continuó con “Reloj de arena”, el tema que da título al disco, y pronto quedó claro que la voz de Leonor Marchesi sigue siendo privilegiada. Con potencia y buen gusto, ella es el mayor aliciente de Onliryca, con Juan Revilla llevando el peso instrumental desde una actitud más comedida y el apoyo eficiente de Gaby Soulé en la segunda guitarra.
La calidad de la base rítmica es otro de los puntos fuertes de la banda. Víctor Refusta y Gustavo Segura forman un equipo de mucha calidad, contundentes y virtuosos cuando lo requiere la ocasión, no se limitan a acompañar sino que son un atractivo por sí mismos.
“Pasajero de la noche” fue el tema mejor recibido, al ser el más conocido a causa de ser el single de presentación del disco, del cual hay un estresante video-clip que ha circulado bastante por las redes sociales. En él hay una fase en que Leonor utiliza voz lírica y la cambia a voluntad a un estilo rockero. Absolutamente impresionante, hay que estar presente para ver la magnitud de la amplitud del registro de la Marchesi. Alguno de los presentes, desconocedores del disco, se miraban con ojos como platos ante esta exhibición. Chapeau!
El concierto continuó con “Somi” y “Para el alma”, explicando Leonor que se trata de un homenaje a los poetas de Hispanoamérica. Un tema intenso y emocional tratado con mucho feeling.
Para el siguiente tema, Leonor cogió una bonita guitarra acústica, con el cual cantó“Página en blanco”, bello y pausado, que nos brindó un momento más relajado, demostrando la amplitud estilística de este proyecto.
Esta emoción aumentó aún más con “Juana Azurduy”, una de las dos versiones de Mercedes Sosa que Onliryca ha incluido en el disco. Un tema intenso en el que se multiplican las virtudes de este grupo y se muestran en cada momento. Con Juan Revilla controlando todo a cada momento y siendo responsable del peso musical del grupo, los momentos de lucimiento los deja para los demás. En cada tema podemos concentrarnos en alguno de los elementos del grupo. Así, en “Dr. Jeclyll” vuelve a impresionar el poderío vocal de Leonor y en “Voces místicas” no puedo dejar de fijarme en la demoledora base rítmica, con Victor Refusta y Gustavo Segura en estado de gracia.
Pero el mejor momento estaba por llegar. La segunda versión de Mercedes Sosa, “Alfonsina y el Mar”, fue espectacular. Pletórica, intensa, llena de fuerza… realmente nos impresionó a todos los presentes. Los comentarios entre el público eran unánimes, había sido el tema de la noche, con la banda rindiendo al máximo nivel.
El concierto iba por muy buen camino, pero lamentablemente pasó lo que me temía. Una persona de la sala se acercó al grupo para decirles que a las 12 de la noche la actuación tenía que estar terminada. Como la Cenicienta. Así que sólo daba tiempo a un último tema, “Banderas de piedra”, que nos dejó con ganas de mucho más, después de tan solo 50 minutos de actuación.

Como decía al principio, el retraso que se fue acumulando perjudicó al grupo principal, que ya sabía que a medianoche tenía que terminar el concierto, y se vio obligado a dejar el set list previsto sin terminar. Cosas de las salas que tienen doble programa. Dicen que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Quizás este conciertus interruptus nos haya servido para que mantengamos las ganas de ver a Onliryca en otra ocasión, espero que sea pronto. Por lo visto esta noche, es algo totalmente recomendable.
Texto y fotos: Shan Tee
