Tras este juego de palabras hay un disco en directo con diez temas grabados en otros tantos -intensos- conciertos en Detroit, Buffalo, Cleveland, Toronto, Montreal, Boston, New haven, Pittsburgh, Rochester y Providence. “Sold out” en todos ellos, ya que estamos hablando de la época dorada del guitarrista del taparrabos y comedor de carne cruda. Poco que ver con su reciente etapa en Damn Yankees.
“Put up or shut up” es hard rock and roll a toda velocidad, con un riff igualito que el de “Let us prey” de Judas Priest (“Sin after sin”-1977). La voz de Charlie Huhn (quizá os suene de Victory o más recientemente con Axel Rudi Pell) estaba en su mejor momento, llegando a unos agudos que difícilmente se le escuchan ahora. También metió algunas rítmicas, concesión de Nugent al pobre mortal, quien siempre manifestó ser el mejor guitarrista del mundo (además de facha siempre fue un poco fantasma.). Precisamente el siguiente, “Spontaneous combustion” es un tema de dos guitarras, de estribillo repetitivo, pero muy directo, como todos.
“My love is like a tire iron” es una ‘tienna’ canción de amor, solo que bastante acelerada y con una caña tremenda. Cliff Davies (batería) está que se sale todo el disco, y Dave Kiswiney (bajo) no es dado a las florituras pero sin embargo es muy efectivo, de tal manera que, desde mi punto de vista, precisamente lo que destaca de este disco es la contundencia de la base rítmica. La stoniana “Jailbait” levanta un poco el pie del acelerador, y “I’m a predator” es un rock and roll clásico de estribillo pegadizo que sirve para cerrar la primera cara.
De la segunda cara (y de todo el disco) destaca especialmente la versión del “Land of a thousand dances”, desde mi punto de vista muy lograda, que le llevó a los primeros puestos de venta y popularidad en todo el mundo. La letra no es que fuera un dechado de facultades líricas (na-na na na na…), pero la pesadez de la tonadilla hizo que fuera imposible pasar desapercibida. La cuestión es que le proporcionó al de Detroit estar en la cima de su carrera. Base machacona (bombo-timbales) con guitarra muy heavy, improvisación en mitad del tema y frescura de directo. Todo un clásico.
“Heads will roll” es otro rock and roll acelerado, caña pura, con algún cambio de tiempo y los solos en pentatónica clásicos de Nugent. Lo mismo que “The flying lip lock”, o “I take no prisoners”, en la tónica general de todo el disco. “The TNT overture” es instrumental, y sirvió de sintonía a más de un programa de rock a primeros de los 80.
Resumiendo, buen hard rock en directo, más para disfrutar de la caña que para paladear detalles técnicos.
Alvar de Flack
