JUDAS PRIEST “Redeemer of Souls” (2014)

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judaspriest_redeemerofsoulsPara un redactor de The Sentinel, escuchar el nuevo disco de Judas Priest es algo parecido a celebrar una ceremonia oriental del té. Todo debe estar perfectamente dispuesto: tanto en el exterior (un buen equipo de música, las letras delante…) como en el interior (dejarse de prejuicios e intentar apartarse un poco de los vínculos sentimentales con el grupo). Es directamente imposible ser imparcial con los reyes del heavy metal, pero el esfuerzo debe hacerse. Todos sabemos que no tendremos otro “British Steel”, y mientras algunos rezan para no ver otro “Nostradamus”, otros esperan ansiosos, por lo menos, un nuevo “Ram It Down”. Es el inconveniente de ser una leyenda viva: todo el mundo está tan pendiente de ti que, hagas lo que hagas, las opiniones serán muy dispares. Visto esto, os enseño mis cartas de antemano: yo soy de la opinión que sin K. K. Downing y con un Halford que, por motivos obvios, ya no llega a según qué notas, lo mejor hubiera sido retirarse elegantemente. Pero como las cosas no son así, qué menos que intentar opinar con sinceridad sobre su nuevo trabajo, “Redeemer of Souls”.

Resulta evidente que Judas Priest han decidido aparcar su vena más experimental y volver a unos esquemas un poco más clásicos, tanto en lo que concierne al concepto mismo del nuevo álbum como a la estructura de los temas. “Redeemer of Souls” ya no es un álbum conceptual, ni tiene demasiadas introducciones a las canciones; simplemente, es un compendio de trece temas de buen heavy metal con una producción un tanto cruda. Lo sorprendente es cómo la banda ha procurado volver al sonido más auténticamente suyo, el de principios de los ochenta, y ha dejado de lado no sólo la experimentación, sino también la contundencia más revolucionada. Además, es perfectamente observable una preferencia por los medios tempos y los tonos medios en los que Halford se siente cómodo.

“Dragonaut” o “Redeemer of Souls” inician el show con calidad, y hay que reconocer que le siguen temas inteligentes y con cierto gancho, además de alguna rareza (“Sword of Damocles”, con un puente muy abrupto). Hay ecos de muchos discos anteriores en temas como “March of the Damned” (la podrían haber llamado “Metal Gods 2” y hubiera colado) o “Cold Blooded” (tan oscura que podría haber salido de “Stained Class” perfectamente), además de momentos para la caña (“Metalizer”), o para pequeños detalles: los sorprendentes coros de “Hell & Back”, la rockandrollera “Crossfire”, la semi-balada “Beginning of the end”… Para mi gusto, el disco luce mucho más en los medios tempos que en los (fallidos) intentos por componer temas cañeros y llenos de agudos para Halford (“Battle Cry”, por ejemplo, que hubiera sido un puntazo grabada en el ’84, pero que ahora no acaba de impactar como debiera).

Judas Priest se hacen viejos, y contra eso poco podemos hacer. Su último disco, este “Redeemer of Souls”, mantiene el nivel de “Angel of Retribution”, por poner un paralelo cercano, pero la verdadera pregunta es si esta gente no debería haberse retirado ya por todo lo alto y a tiempo. No se me malinterprete: este disco está muy bien, pero el nombre de Judas pesa mucho. Quizás demasiado.

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Jaume «MrBison»