OZZY OSBOURNE «Live & Loud” (1993)

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ozzy_liveloud_dvdYa iba siendo hora de jubilar tanto el video como el doble cassette del famoso “Live & Loud” de la doble O, a día de hoy más trillados que el tabique nasal de Coto Matamoros. No obstante, el DVD que tengo en mis manos, lejos de ser una puesta al día de aquel documento editado en el 93, es una mera adaptación al nuevo formato del video de la gira (americana) “No More Tours Tour”, sin opciones adicionales que valgan (la única ventaja es que tienes todo en un cd de doble cara y que puedes ir directamente al tema que desees, amén de la mejora en el sonido, claro).

Cara A

La cara A (cuánto tiempo sin decir esto!) se abre con la intro del evento (aquí “Program Start”), que no es otra cosa que un comendio de imágenes tanto de Black Sabbath como de Ozzy en solitario, con fragmentos de video-clips como “Crazy Train” o “No More Tears” y recortes de prensa en los que aparecen las andanzas más destacadas del madman (sus referencias al diablo, la acusación por inducción al suicidio, las mutilaciones de pájaros y murciélagos, etc.). Seguidamente aparece Ozzy en el camerino recibiendo un mensaje (otro gran fallo del DVD, ¿y los subtítulos?), para acabar mostrando el trasero al respetable y comenzar la fiesta con “I Don’t Want To Change The World”, en el que te ves obligado a dejar todo lo que estás haciendo y disfrutar de la fiesta que comienza en tu televisor.

Algo a destacar, por otra parte, es el hecho de que la grabación esté compuesta por tomas de distintos conciertos de la gira americana, lo cual, si bien lo hace más atractivo y entretenido, marea un tanto y cualquier parecido en la ejecución con la realidad es pura coincidencia. La banda, eso sí (es Ozzy), descomunal: Zakk Wylde a la guitarra, Mike Inez al bajo, Randy Castillo a la batería y Kevin Jones a las teclas (el que queda ya lo sabéis).

En “Desire” los saltos de rana y los cubos por parte del ‘loco’ ya empiezan a hacer acto de presencia, y así se dirige al público: “vosotros no estáis jodidamente locos, ¡yo estoy jodidamente loco!” (muchas veces se ha puesto en duda la calidad vocal de mr. Osbourne, pero lo que es innegable es que como showman es insuperable). “Mr. Crowley” vuelve a ser acompañada de miles de mecheros, mientras que Ozzy la emprende con su autoflagelación de arañazos tan característica, la cual prosigue en “I Don’t Know”, ésta un tanto sobrecargada de armónicos por parte de Zakk pero con un Inez descomunal al bajo.

Con “Road To Nowhere” llega el momento para la nostalgia, con imágenes entre bastidores de la gira y demás, en la que no puedes evitar acordarte de un montón de cosas, y con “Flying High Again”, desgraciadamente la única representación de esa maravilla llamada “Diary Of A Madman”, vuelve la locura: porros, tetas, cuernos, gente haciendo el cabra, Ozzy enseñando el culo y portando un gran falo de plástico… pos-eso, ¡fucking crazy! El inevitable “Paranoid” de Sabbath y “Suicide Solution” se nos presentan en dos versiones aplastantes, mientras que “Goodbye To Romance” pone el punto tierno y el recuerdo a Randy Rhoads, durante el cual Ozzy llena el escenario de niños para que saluden al respetable (qué folito). Y la primera cara se cierra con la embrutecida “Shot In The Dark”, en la que sí, efectivamente se echa de menos a Jake E. Lee.

Cara B

Un locutor de radio, en una de las superposiciones de imágenes, anuncia el evento como la despedida de los escenarios de Ozzy Osbourne, y gracias a que en esto de la música también se cumple aquello de “poderoso caballero es don dinero”, años más tarde pudimos presenciar el retorno de los padres, Black Sabbath. En “No More Tears” llevan la voz cantante Mike Inez y Randy Castillo, mientras que el rubiales de Zakk se dedica a hacer slide con su Gibson al más puro estilo Sabbath.

En la bestial “Miracle Man” el bueno de Ozzy vuelve a burlarse del televisivo Jimmy Sinner, cuernos y rabo incluídos (y con lo de “rabo” no me refiero al luciferino), mientras que en la sabática “War Pigs” Wylde disfruta como un enano emulando a Iommi y Ozzy hace lo propio arrojando cubos al respetable (en las pantallas, cómo no, imágenes de Vietnam). “Bark At The Moon” suena más fuerte que nunca (riffs casi thrashers y doble pedal por parte de Castillo), y en la emotiva “Mama I’m Coming Home” Zachary saca la acústica, y una fan se lo agradece con el torso desnudo y una bandera que lleva el texto “Fuck Me, Zakk”.

“Crazy Train”, como su nombre indica, genera una locura en directo digna de admiración, pero no más que la jam que se marca el madman ni más ni menos que con Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward. ¿El tema? “Black Sabbath”, cómo no, con Ozzy portando de nuevo los clásicos flecos en los brazos, tras la cual llegan los correspondientes abrazos (con Iommi algo menos efusivos).

Como broche final aparece la balada “Changes” (más videoclip que otra cosa), original de aquel lejano “Vol. 4” de la mítica formación británica, en la que Ozzy sale acompañado de su hijo en una supuesta despedida de los escenarios, porque como ya sabéis de retirada nada (este hasta que no arrastre los tocinos en escena…).

Y poco más que añadir. Como contras matizar la escasa (por no decir nula) aportación de la edición en DVD, que como ya digo no incluye ningún aliciente extra, salvo el hecho de la mejora visual y sonora. Como pros, claro está, el documento, prueba fehaciente del último Ozzy en condiciones óptimas… aunque, ¿alguna vez lo estuvo?

Bubba