Alvin Lee, guitarrista y cantante que lo sigue siendo de los míticos Ten Years After, en su momento conocido en el mundo de las seis cuerdas como ‘el más rápido’, y en verdad que lo fue. Este disco apareció en el momento de auge y máxima creatividad del género, a la sombra de la NWOBHM y con el bagaje cosechado en su anterior grupo, al que volvió en 1989.
Tras la futurista portada del genio Derek Riggs (ya sabéis, el creador de las portadas de Maiden) hay un disco de hard/rock’n’roll muy en la línea TYA pero influido por el heavy metal británico del momento. La voz de Alvin Lee nunca fue un dechado de facultades, pero en todo el disco se encuentra arropada por las de Steve Gould (guitarra y voz) y Mickey Feat (bajo y voz), logrando un resultado más que aceptable. El resto del grupo eran Tom Compton (batería) y Chris Stainton (teclados).
“Hang on” es el tema-estrella del Lp, si es que hay alguno, caña y melodía con estribillo pegadizo. Más o menos esa es la línea del disco aunque hay temas más intimistas como “Can’t stop” o “High times”, con menos aristas y mucho más melódicos. Pero lo que predominan son los temas de rock’n’roll cañero como “Nutbush city limits”, “rock’n’roll guitar picker” o “Double loser”, y en otra onda algo separada de los clásicos 12 compases hay temas como “Dangerous world” o “Fool no more” (de lo mejor del disco) llenos de calidad compositiva y que a elevado volumen también pueden producir movimientos incontrolados de las extremidades inferiores. Y mención aparte para “Lady luck” y “Wrong side of the law”, versionadas por grupos del momento, tales como Budgie o Tygers of PangTang en reconocimiento, supongo, a la trayectoria del guitarrista.
En resumen, se trata de un disco lleno de buenísimas canciones de rock and roll, especialmente indicado para nostálgicos del género, amantes del hard rock puro y de los grupos que además de música son capaces de transmitir sentimientos incluso después de 20 años. Imposible quedarte impasible tras la escucha de este peazo disco.
Alvar de Flack
