LINKIN PARK “Live in Texas” (2003)

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linkinpark_liveintexasWarner ha sacado de la chistera este “Live in Texas” casualmente cuando se nos echan encima las fechas navideñas. Por arte de magia o del director financiero, la cuestión es que carece de sentido que una banda de escaso bagaje discográfico publique un directo. Fue por ello que cuando lo vi en la estantería piqué no por el documento en cuestión, que se ventila doce pistas en menos que canta un gallo, sino por el DVD que por el mismo valor acompaña al compacto. ¿O es al revés? Eso creo yo y he ahí que se halle en esta sección.

Grabado en Houston e Irving el 2 y 3 de agosto respectivamente, recoge lo que fueron los shows íntegros que dieron durante el Summer Sanitarium Tour, paquete que completaban Mudwayne, Limp Bizkit, Deftones y Metallica. El planteamiento es prácticamente idéntico al que pudimos presenciar en su visita a nuestro país, es decir, un repertorio de hora y diez minutos que repasa los obligados “Hybrid theory” y “Meteora” y se entretiene de nuevo innecesariamente en “Reanimation” con un “Pushing me away” muy desaprovechado.

A pesar de que iban en condición de teloneros, el decorado que se muestra es el de gira, con sus respectivas plataformas, fondos y proyecciones en pantalla. El grupo aparece intratable y despedaza los temas con una precisión calculada aún sin ceder un palmo de vivacidad. Shinoda sigue con el cohete enquistado y corretea como un endemoniado a la vez que rapea o se cuelga la guitarra auxiliar, según toque. Mr. Hahn descubre una faceta virulenta inconcebible en esa cara de chico bueno, ya que finaliza el concierto destrozando los platos. Delson podría estar mejor de haber otro seis cuerdas permanente puesto que el resultado sería infinitamente más potente. No obstante, tanto él como el bajista Phoenix cumplen y animan la contienda, algo que no puede decirse de Rob Bourdon, ortopédico hasta en la gorra. Me dejo para el final a Chester Bennington, protagonista absoluto y foco de atención de miradas y cámaras. Con razón, suda o, mejor dicho, encharca la camiseta y soporta gran parte del peso vocal y escénico de la banda.

Unas tomas de backstage y un escarceo absurdo de Lars Ulrich en “From the inside” son todo el complemento a la actuación, aunque ella sola se basta para justificar la compra. Por lo demás, no sé si habrán sometido a cirugía la decena de fragmentos de turno, pero si suelen cuajar conciertos similares al de septiembre en Madrid, esto tiene credibilidad.

Un buen regalo de Reyes si a estas alturas todavía se confunde a Linkin Park con Deftones. O a Pearl Jam con Soundgarden.

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J. A. Puerta