Para los que pensaban que el heavy metal clásico había pasado a mejor vida, ahora vienen estos y nos cuentan historias de las que ya no cuenta casi nadie. Y mira que se agradece entre tanta producción de caña (y no de azúcar precisamente) entre la que rebuscar para entresacar cosas de provecho. Que haríamos sin la fuente escandinava… pues eso, pasar sed.
Estos son suecos, le dan un puntillo power a su heavy de toda la vida y además recuerdan a más de dos grupos ochenteros. Una pizca de Iron Maiden por aquí, otra de Helloween por la otra punta, en el centro algunas guitarras más Judas… en fin, un buen cóctel. Eso sí, tiran más hacia este lado del charco que al otro.
Un disco muy homogéneo, con un estilo poco original pero bien definido. Temas muy heavies, como “The madman inside”, otros realmente inspirados como “A dark room of my mind” (¡que buenas guitarras!) y alguno que otro destrozado por unas teclas que se parecen más a las de un grupo de verbena (Mägo de Oz y similares) que a las de uno de rock, caso de “The saviour”. Orgullo de “Paquito el chocolatero”, para darles una colleja…
En el disco colaboran, entre otros, paisanos como Kee Marcello (ex-Europe) y Chris Amott (Arch Enemy), y el resto de músicos son JJ. Rockford y Robert Makek (guitarras), Mick Van Slowfoot (batería), Criss Blackburn (voz), Moe A:Son (bajo) y Tim Díaz (teclas).
[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=ZrBh0YKJX10[/youtube]
Alvar de Flack
