Toto es un grupo compuesto por excelentes músicos de esos que no hacen permanente alarde de malabarismo, pero que dejan sus exquisiteces técnicas para engrandecimiento colectivo. Y no solamente se demuestra su humildad en el trabajo común, sino que no tienen ningún reparo en tributar a grandes del rock pasados por su tamiz personal.
Eso es lo que yo entiendo que hace particularmente bueno este disco. Después de tanta mediocridad en forma de tributo, escuchar estas canciones hechas por estos músicos es una alegría sonora para las orejas, por muy curtidas que estén.
Porque, a ver, música procedente de gente como Bobby Kimball (voz eterna de Toto), Mike Porcaro (hermano bajista superviviente de la trilogía con Steve y Jeff) y David Paich (Teclas), unidos a nombres como Steve Lukather (maestro entre guitarristas) y Simon Phillips (maestro entre baterías), ¿alguien puede pensar que pueda estar mal hecha?. Otra cosa es que entre o no por el oído, pero suena compacta, suena a grupo.
Las particulares versiones son de clásicos como Bob Marley (“Could you be loved”), Beatles (“While my guitar gently weeps”), The Temptations (“I can’t get next to you”), Stevie Wonder (“Living for the city”), Elton John (“Burn down the mission”), Elvis Costello (“Watching the detectives”), Bob Dylan (“It takes a lot to laugh, it takes a train to cry”) o Herbie Hancock (“Maiden voyage/Butterfly”, vaya lección de Lukather). Pero si tengo que destacar algunas, el “Sunshine of your love” de Cream, magistral. “Bodhisattva” de Steely Dan, no tengo palabras, y el “House of the rising sun” que popularizaran Eric Burdon y los Animals, histórica.
Si conoces estas canciones y quieres ver como un grupazo las tocan con criterio, te gustará este disco. No busquéis true-metal porque no lo hay, ni nu-metal ni nada que se le parezca. Solo buena música bien hecha, perfecta para entrenar los oídos.
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Alvar de Flack
